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Cocina

TIRAMISÚ CASERO, FÁCIL Y SENCILLO

Os traemos una vídeo receta de tiramisú casero, fácil y sencillo para que consigas el mejor tiramisú, un postre frío de origen italiano y un clásico entre las recetas de Navidad, elaborado con diversos ingredientes que se disponen en capas. A pesar de lo que puedan decir los puristas, no existe una única receta, pudiéndose encontrar variaciones de unas regiones a otras. Además de la receta que nos disponemos a compartir, en nuestra página podéis encontrar otra versión de tiramisú casero. ¡Os animamos a que probéis una y otra!

Si quieres sustituir el Queso Mascarpone o no lo encuentras esto te interesará

El Queso Mascarpone se trata de un queso de leche de vaca tipo requesón, un queso blando con un sabor bastante suave y dulce, puedes sustituirlo por otro queso de tipo cremoso, como pueda ser el queso philadelphia o cualquier otro con estas características.

Ingredientes para Tiramisú casero, fácil y sencillo para 8 personas
  • Huevos – 4 unidades
  • Queso mascarpone – 250 gramos
  • Azúcar – 6 cucharadas
  • Amaretto – 4 cucharadas
  • Soletillas – 200 gramos
  • Café – 500 mililitros
  • Cacao puro – para espolvorear
    Cómo hacer la receta de Tiramisú casero, fácil y sencillo
    1. Unas horas antes, o el día anterior, preparamos el café y lo dejamos enfriar antes de preparar la receta.
    2. Añadimos el azúcar al cuenco. Batimos con el accesorio de varillas de la batidora eléctrica hasta que el azúcar se disuelva.
    3. Cascamos los huevos y separamos las claras de la yemas. Ponemos las claras en el vaso de la batidora eléctrica y las reservamos en la nevera. Las yemas las echamos en un cuenco.
    4. A continuación, incorporamos el queso mascarpone y la mitad del licor Amaretto. Continuamos batiendo para que ambos ingredientes se incorporen a la mezcla. Montamos las claras a punto de nieve.
    5. Incorporamos las claras al cuenco. Con la ayuda de una espátula, mezclamos llevando a cabo movimientos envolventes que persiguen que las claras conserven la mayor cantidad de aire otorgando así a la mezcla una textura ligera y esponjosa.
    6. Mezclamos el resto del licor con el café. Vertemos un poco de café en un recipiente holgado.
    7. Introducimos los bizcochos y los mojamos por ambos lados. No debemos empaparlos en exceso, ya que corremos el riesgo de que se rompan.
    8. Una vez que han absorbido un poco de café, los escurrimos, presionándolos con suavidad, y los ponemos sobre la base de una fuente.
    9. Una vez que tenemos la base cubierta con bizcochos, extendemos sobre ellos la mitad de la crema con la ayuda de una espátula.
    10. Seguidamente, ponemos otra capa de bizcochos remojados en café. Ahora, extendemos el resto de crema. Finalizamos nuestro postre espolvoreando una fina capa de cacao puro en polvo.
    11. Una vez que lo tenemos listo, lo tapamos con film de cocina y lo llevamos a la nevera donde lo dejamos que repose hasta el día siguiente.
      Notas y Consejos

      Las cantidades expresadas en esta receta están pensadas para una fuente con unas medidas de 31 x 18,5 x 5,5 centímetros.

      Si no encontráis queso Mascarpone podéis sustituirlo por un queso cremoso de untar, el sabor variará pero estará igualmente delicioso.

      El licor Amaretto puede ser sustituido por otro tipo de licor, como coñac, ron, o lo que os apetezca.

      Entre los ingredientes usados normalmente para elaborar este rico dulce podemos encontrar:

      • Distintos tipos de bizcocho. Destacan el de soletilla o Savoiardi.
      • Huevos. Se usan separando las yemas de las claras e incorporando estas últimas montadas a punto de nieve.
      • Queso Mascarpone. Se caracteriza por tener una consistencia parecida a la nata y un marcado dulzor.
      • Café puro. Se puede usar descafeinado o no, y se le puede añadir al que se le puede añadir algún licor para reforzar el sabor como Amaretto, ron, coñac, etc.
      • Azúcar.
      • Cacao puro. Se suele finalizar el dulce espolvoreando una fina capa de cacao puro que crea un delicioso contraste con el café.

      La receta original ha sufrido notables modificaciones a lo largo de los años. Originada en los años 50 en los burdeles italianos donde se servía a los clientes a modo de tentempié, al principio no llevaba Mascarpone, ni otros elementos grasos, ya que la idea era ofrecer un dulce ligero que levantase el ánimo.

      Uno de los secretos para obtener un tiramisú con un sabor único, es dejar que la preparación repose durante varias horas en el frigorífico. Nuestra experiencia nos dice que si lo dejamos al menos 24 horas su sabor se potencia notablemente, e incluso hemos notado una mayor mejoría pasadas las 48 horas. Sí, ya sé; ¡¿quién puede aguantar tanto tiempo sin hincarle el diente?!

      En la receta de hoy os proponemos nuestra interpretación de este delicioso dulce. Como pronto comprobaréis en el paso a paso, se trata de una elaboración sumamente sencilla que se prepara en muy poco tiempo. Daos el gustazo de hacer este rico postre en casa y toda vuestra familia quedará maravillada con su sabor.

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Cocina

Huevos revueltos con calabacín y cebolla, para una cena ligera (de las que te sientan bien)

Las recetas con calabacín son ideales para preparar comidas saludables y cenas ligeras que sacian pero sin resultar pesadas. Si además las combinas con huevo, te quedarán platos proteicos de lo más jugosos, socorridos y ¡ricos! Son muchas las opciones a tu alcance y hoy nos hemos decantado por una de las más apetecibles: revuelto de calabacín y cebolla. Pero también puedes combinar estos dos ingredientes y obtener resultados totalmente distintos.

Así, puedes marcarte una tortilla campera con patata, calabacín y cebolla, perfecta para llevarte de pícnic o comer en la oficina porque se transporta muy bien. También merece  la pena probar los huevos a la sartén con calabacín rallado y aguacate, un plato diferente al que puedes añadir un toque picante. Otra opción muy vistosa son los nidos de calabacín con huevo, que llamarán la atención en cuanto los lleves a la mesa.

Para hacer este apetecible revuelto, lo primero que tienes que hacer es saltear la cebolla, hasta que veas que comienza a dorarse. Luego agrega el calabacín cortado en daditos con la piel y saltea hasta que elimine todo el agua.

La segunda parte de la receta sería batir bien los huevos para que queden bien espumosos. Una vez se vierten sobre el salteado de calabacín y cebolla, se remueve con una espátula para que el huevo cuaje pero no en forma de tortilla. Puedes acompañarlo de un pan de ajo tostado.

Ingredientes
2 calabacines medianos
2 cebollas medianas
6 huevos
aceite de oliva virgen extra
pimienta
sal

1. Corta en daditos el calabacín
Lava los calabacines, despúntalos y córtalos en dados pequeños. Pela y pica la cebolla. Calienta una cucharada de aceite de oliva en una sartén y saltea la cebolla. Salpimienta a tu gusto y cocínala unos 8 minutos, hasta que empiece a dorarse.

2. Cocina el calabacín
A continuación, agrega a la sartén el calabacín cortado en daditos, y cocínalo hasta que elimine el agua que suelta. Rectifica a tu gusto el punto de sal y pimienta.

3. Bate los huevos
Casca los huevos en un bol y bátelos, después de haber añadido un poco de sal y pimienta. Añade los huevos batidos sobre las verduras y remueve con una espátula hasta que el huevo cuaje pero quede jugoso. Sirve enseguida.

Fuente: Lecturas – Cocina Fácil.

Isabel Zúñiga.

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Cocina

Hojaldritos rellenos de merengue casero: un dulce crujiente por fuera y cremoso por dentro

Hay postres que tienen algo especial desde el primer bocado. Estos hojaldritos son uno de esos dulces sencillos que combinan dos cosas que casi siempre funcionan: el crujiente del hojaldre recién horneado y la textura ligera de un buen merengue casero.

Además, tienen un aire muy clásico, casi de pastelería tradicional. Nos recuerdan a las bandejas de pastelitos que se ven en las vitrinas de las confiterías, pero en realidad se pueden preparar en casa sin demasiada dificultad.

La clave está en hornear bien el hojaldre para que quede dorado y crujiente, y en preparar un merengue firme y brillante que mantenga su forma al rellenar los pastelitos. El resultado son pequeños bocados dulces, ligeros y perfectos para darte un capricho.

Si te gustan los pastelitos de hojaldre, prueba estos bocaditos de manzana, en forma de tartaleta, que también quedan deliciosos.

Ingredientes

2 láminas de hojaldre
1 cucharada de azúcar glas
harina
1 pizca de canela en polvo
PARA EL MERENGUE
5 claras de huevo
200 gramos de azúcar glas
1 pizca de sal

1. Corta el hojaldre

Extiende las láminas de hojaldre sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Pincha la masa con un tenedor para evitar que suba demasiado durante el horneado. Con un cortapizzas marca diez cuadrados en cada lámina. Coloca el hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante unos 18 minutos, hasta que esté dorado y crujiente. Retíralo con cuidado y déjalo enfriar.

2. Prepara el almíbar

Coloca el azúcar con 85 ml de agua en un cazo. Llévalo a ebullición y deja cocer a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta obtener un almíbar con textura ligeramente espesa. Retíralo del fuego y deja que se temple.

3. Monta el merengue

Bate las claras de huevo con una pizca de sal hasta obtener un punto de nieve firme. Sin dejar de batir, añade el almíbar templado en forma de hilo fino. Continúa batiendo hasta conseguir un merengue brillante, firme y bien aireado. Pásalo a una manga pastelera con boquilla rizada y déjalo enfriar en la nevera unos minutos.

4. Monta los hojaldritos

Corta los cuadrados de hojaldre siguiendo las marcas que hiciste antes del horneado. Coloca una capa generosa de merengue sobre la mitad de los cuadrados. Cubre con los restantes formando pequeños pastelitos. Espolvorea por encima una mezcla de azúcar glas y una pizca de canela. Sirve los hojaldritos y disfruta de su contraste entre crujiente y cremoso.

EL TRUCO

Deja que el hojaldre se enfríe completamente antes de añadir el merengue. Si está caliente, el merengue perderá volumen y los hojaldritos no mantendrán su forma.

Fuente: Lecturas – Cocina.

Víctor Fernández.

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Cocina

Lentejas guisadas con gambas y mejillones

Aquí tienes un guiso de lentejas que causará sensación en tu mesa. Lleva gambas, mejillones, verduritas, vino blanco y poquito de pimentón dulce. Toma nota.

En invierno, ¡qué bien sientan los guisos y potajes con legumbres! Calentitos y llenos de sustanciosos ingredientes, nos reconfortan el cuerpo y nos llenan de energía. No sé en tu casa, pero en la mía siempre son bien recibidos.

Un plato tradicional, delicioso y supereconómico, que siempre triunfa entre mis seres queridos y que te recomiendo realizar es el potaje de garbanzos y acelgas. Además, tiene una ventaja más: es completísimo. Así que, el día que lo cocines, ya no necesitas preparar nada más. A lo sumo, una ensalada fresquita.

También quedan exquisitas las judías a la bilbaína, un plato de la abuela sencillo y muy resultón. Y si prefieres lentejas, echa un vistazo al guiso de lentejas con arroz. A la que lo pruebes, se convertirá en uno de tus platos estrella.

Precisamente las lentejas son las protagonistas de la receta de hoy. Se trata de unas originales y caldositas lentejas con gambas y mejillones. No te las pierdas porque la combinación de sabores y texturas que se forman en este plato te va a encantar. Además, como quedan tan vistosas, las puedes servir tanto en un menú de diario como en una comida de domingo. Se te hace la boca agua, ¿verdad? Pues prepara la cuchara porque empezamos.

Ingredientes

300 gramos de lentejas
16 gambas
200 gramos de mejillones cocidos y sin conchas
1,5 litros de caldo de verduras
1 cebolla
200 mililitros de vino blanco
2 tomates
1 pimiento verde
2 zanahorias
2 dientes de ajo
pimentón dulce
perejil picado
laurel
aceite
sal

1. Escurre las lentejas
Lava las lentejas y escúrrelas en un colador. Pela las gambas. Limpia el pimiento, retirando las pepitas y los filamentos, y pícalo. Pela la cebolla, los ajos y la zanahoria y córtalos en trozos.

2. Sofríe las verduras
Calienta una cazuela con aceite, agrega la cebolla, los ajos y la zanahoria y sofríelos durante unos 10 minutos. Mientras, lava los tomates y tritúralos.
3. Agrega el pimentón
Añade 2 cucharaditas de pimentón y el tomate, remueve para que se integren bien y cuece hasta que se evapore el agua. Vierte el vino y el caldo y lleva a ebullición. Agrega las lentejas, 2 hojas de laurel lavadas y sal. Deja cocer durante 1 hora.

4. Añade las gambas y los mejillones
Incorpora al final las gambas, los mejillones y 2 ramitas de perejil picadas. Prosigue la cocción 5 minutos más y rectifica de sal. Retira y deja reposar el guiso unos 10 minutos antes de servirlo.

Fuente: Lecturas Cocina.

Jani Paasikoski.

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