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Cocina

Coca en tonyina de Alicante

La riqueza gastronómica de la “Millor Terreta del Món” abarca desde los mejores aceites de oliva del mundo, sus vinos de Alicante con Denominación de Origen, ricos platos con productos de su huerta y mar, algunos únicos como el arroz con erizos de mar, y una dulce repostería, con pasteleros considerados de los mejores del mundo, como Paco Torreblanca. Algunos de estos productos tienen una larga tradición y son autóctonos, como la tonyina de sorra, cuyo proceso de elaboración es único en el mundo de los salazones, en cuya provincia se elaboran también las calidades más extraordinarias, tanto del atún, melva o bacalao.

Con la tonyina de sorra se elabora una empanada muy sabrosa que puede perfectamente comenzar un recetario dedicado a este tipo de preparados, ideales para almuerzos y meriendas y que resultan muy cómodos de transportar ya que resisten los cambios de temperatura mejor que otros platos sin cobertura tapada. Llamadas cocas tapadas, empanadas gallegas, hornazo, formatjades, cocarrois, etc. En Cataluña vemos que en el recetario de Coch (año 1520), ya se mencionan este tipo de empanadas rellenas con atún. Hace unos años contemplé estupefacto un debate entre historiadores gallegos y catalanes, pues ambos la relacionaban con el Camino de Santiago. Los catalanes aseguran que las inventaron ellos para que duraran varios días de marcha, al menos desde el siglo XIII y realmente existen numerosas referencias en la Edad Media al respecto, algo que no admiten los gallegos, asegurando que es precisamente al contrario: que ellos avituallaban a los peregrinos para que no les faltase comida para el regreso.

Por supuesto, no participé en el debate porque seguro que habría salido escaldado, pero deben reconocer que los nombres no determinan un origen sino quién populariza algo. Es posible que alguna de estas dos comunidades inventara la coca tapada, pero no probable, porque es anterior a la Edad Media e incluso anterior a la Romanización. Es una manera de conservar alimentos horneados, posiblemente introducido desde Oriente Medio o Norte de África, popularizándose en España desde que penetraron los musulmanes en el siglo VIII. Nosotros utilizábamos masa de la harina de trigo y pasó a Europa adaptándose la harina de otra clase de cultivos. Al relleno de estas empanadas, los franceses lo llamaron paté, nombre que perdura para dar sentido a otras cremas y rellenos famosos. Pero repito, el concepto ya se utilizaba incluso antes de la llegada de los romanos a la Península. La herramienta fundamental para su preparación es el horno. En la Comunidad Valenciana se llama coca a toda forma de masa de harina recubierta de vituallas, sea o no tapada, y cocida al horno, desde tiempos inmemoriales, apareciendo en el Llibre de Sent Soví, que se encuentra en Valencia, un recetario que data al menos del siglo XIV.

Ingredientes

Relleno:

Tonyina de sorra (ventresca de atún si no encontramos)

Cebolla

Piñones

Pimentón dulce una pizca

Coca:

125 cl de agua

250 cl de aceite de oliva

65 cl de anís seco

½ kg de harina de trigo

sal

Preparación

Para el relleno se sofríe la cebolla en abundante aceite de oliva durante 15/20 minutos a fuego suave. Una vez cocinada, separamos el aceite y la mezclamos en una fuente con la tonyina y los piñones. El amasado de la coca se realiza aprovechando el aceite (cuidado que estará muy caliente) con el agua y el anís seco. Separaremos en dos mitades la masa y formaremos dos bases rectangulares. Repartimos este relleno sobre la masa de la bandeja y luego lo tapamos con la otra mitad de la masa. Podemos pintarla con huevo y debemos realizar algunos pinchazos para que penetre mejor el calor. Se coloca la bandeja en mitad del horno a 190º y la tenemos lista sobre los 40 minutos. Os comparto un video donde se explica perfectamente. Si queremos seguir la tradición alicantina, en las Fogueres de Sant Joan se sirve con bacores (brevas), un postre natural de lo más delicioso y sano.

 

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Cocina

Ni carne picada ni atún: patatas rellenas de berenjena, la cena cremosa, fácil y rápida de preparar

Si pocos platos te gustan más que los huevos rellenos y las berenjenas rellenas forman parte de tus menús semanales muy a menudo, apunta esta receta de patatas rellenas porque está de fábula. Y no, no están rellenas de carne picada o atún sino de berenjena y cebolla. Se preparan muy fácilmente y están riquísimas con ese gratinado final con abundante queso rallado que les va a dar un aspecto de lo más apetecible.

¿Te apetecen más ideas del estilo? No te pierdas las berenjenas rellenas de carne, que se presentan en rodajas en vez de en barquitas. También están deliciosas las cebollas rellenas de bonito, receta de la abuela asturiana con la que triunfas en cualquier ocasión. ¿Quieres una receta especial? Los huevos rellenos de pulpo son la versión gourmet de la tradicional y apenas te llevará 20 minutos prepararlos. Otro clásico que no puede faltar son los mejillones tigre que con pimiento y bechamel conquistarán tu paladar.

Para hacer estas patatas rellenas, lo primero que tienes que hacer es lavarlas bien, luego secarlas, añadirles aceite y envolverlas en papel de aluminio para asarlas en el horno precalentado durante 1 hora aproximadamente. Aprovecha también para tostar los piñones en el horno y preparar el relleno: tan fácil como rehogar a fuego bajo la cebolla picada y los dados de berenjena salpimentados.

Con todo listo ya, lo único que queda es cortar las patatas a lo largo y mezclar un poco de pulpa con la berenjena y la cebolla; ten en cuenta que tendrás que hacerlo con cuidado para que no se rompa la barquita de la patata. Rellena las patatas, agrega queso rallado al gusto y llévalas de nuevo al horno para que se gratinen y queden bien doradas. En cuanto las sacas del horno, agrega los piñones y llévalas a la mesa para que no se enfríen.

Ingredientes
8 patatas
2 berenjenas
1 cebolla
100 gramos de queso rallado para gratinar
2 cucharadas de piñones
1 cucharada de orégano
aceite
sal
pimienta negra

1. Asa las patatas
Lava las patatas muy bien para que no les quede nada de tierra, sécalas y envuelve cada una de ellas, aderezadas con sal y aceite en papel de aluminio. Mételas en el horno a 180 ºC durante 1 hora, retíralas y deja que se templen. Tuesta los piñones en el horno a la misma temperatura 8 minutos.

2. Pela y corta la cebolla
Despunta las berenjenas y pélalas. Corta la pulpa en dados pequeños. Pela y pica la cebolla. En una sartén con aceite rehoga la cebolla y añade los dados de berenjena, condimenta con sal, pimienta negra y orégano y deja que se cocinen a fuego muy lento durante unos 20 minutos.

3. Rellena y gratina las patatas
Desenvuelve las patatas y córtalas por la mitad a lo largo. Vacía un poco de su pulpa, mézclala con la preparación anterior y repártela por encima de las patatas. Espolvorea con el queso rallado y gratina 15 minutos a 200 ºC, hasta que se doren. Sírvelas calientes con los piñones tostados.

EL TRUCO

Reparte la mezcla con una cuchara y dale forma, dejando algo de borde libre alrededor en la patata, para que no se derrame al gratinar.

Consejos para unas patatas rellenas de 10
Poco se habla de la importancia de escoger la patata adecuada. Procura que sea grande y especial para asar, tipo Monalisa. Asar las patatas antes de rellenarlas es bueno para conseguir una piel crujiente y una pulpa más sabrosa.

A la hora de vaciarlas ten cuidado de no apurar mucho o te quedarás sin «barquita». En la receta de hoy solo hay que sacar un poco de pulpa para mezclar con el relleno; sin embargo, en otras necesitarás vaciarlas más.
Puedes rellenar las patatas con lo que quieras. Los rellenos de carne picada siempre triunfan, sobre todo si utilizas una buena salsa de tomate casera. El sofrito lleva su tiempo, pero merece la pena.

Indispensable es el gratinado. Puedes utilizar el queso que quieras según la intensidad que busques. No te pases con el gratinado o se podría secar el interior: la idea básica es que la superficie quede dorada y el queso fundido.
Las patatas rellenas son un plato buenísimo por el que no pasa el tiempo. Te resuelve sin complicaciones la comida del fin de semana dejándote un sabor de boca estupendo. ¡A disfrutar!

Fuente: Lecturas – Cocina.

Jani Paasikoski – Isabel Zúñiga.

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Cocina

Huevos revueltos con calabacín y cebolla, para una cena ligera (de las que te sientan bien)

Las recetas con calabacín son ideales para preparar comidas saludables y cenas ligeras que sacian pero sin resultar pesadas. Si además las combinas con huevo, te quedarán platos proteicos de lo más jugosos, socorridos y ¡ricos! Son muchas las opciones a tu alcance y hoy nos hemos decantado por una de las más apetecibles: revuelto de calabacín y cebolla. Pero también puedes combinar estos dos ingredientes y obtener resultados totalmente distintos.

Así, puedes marcarte una tortilla campera con patata, calabacín y cebolla, perfecta para llevarte de pícnic o comer en la oficina porque se transporta muy bien. También merece  la pena probar los huevos a la sartén con calabacín rallado y aguacate, un plato diferente al que puedes añadir un toque picante. Otra opción muy vistosa son los nidos de calabacín con huevo, que llamarán la atención en cuanto los lleves a la mesa.

Para hacer este apetecible revuelto, lo primero que tienes que hacer es saltear la cebolla, hasta que veas que comienza a dorarse. Luego agrega el calabacín cortado en daditos con la piel y saltea hasta que elimine todo el agua.

La segunda parte de la receta sería batir bien los huevos para que queden bien espumosos. Una vez se vierten sobre el salteado de calabacín y cebolla, se remueve con una espátula para que el huevo cuaje pero no en forma de tortilla. Puedes acompañarlo de un pan de ajo tostado.

Ingredientes
2 calabacines medianos
2 cebollas medianas
6 huevos
aceite de oliva virgen extra
pimienta
sal

1. Corta en daditos el calabacín
Lava los calabacines, despúntalos y córtalos en dados pequeños. Pela y pica la cebolla. Calienta una cucharada de aceite de oliva en una sartén y saltea la cebolla. Salpimienta a tu gusto y cocínala unos 8 minutos, hasta que empiece a dorarse.

2. Cocina el calabacín
A continuación, agrega a la sartén el calabacín cortado en daditos, y cocínalo hasta que elimine el agua que suelta. Rectifica a tu gusto el punto de sal y pimienta.

3. Bate los huevos
Casca los huevos en un bol y bátelos, después de haber añadido un poco de sal y pimienta. Añade los huevos batidos sobre las verduras y remueve con una espátula hasta que el huevo cuaje pero quede jugoso. Sirve enseguida.

Fuente: Lecturas – Cocina Fácil.

Isabel Zúñiga.

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Cocina

Hojaldritos rellenos de merengue casero: un dulce crujiente por fuera y cremoso por dentro

Hay postres que tienen algo especial desde el primer bocado. Estos hojaldritos son uno de esos dulces sencillos que combinan dos cosas que casi siempre funcionan: el crujiente del hojaldre recién horneado y la textura ligera de un buen merengue casero.

Además, tienen un aire muy clásico, casi de pastelería tradicional. Nos recuerdan a las bandejas de pastelitos que se ven en las vitrinas de las confiterías, pero en realidad se pueden preparar en casa sin demasiada dificultad.

La clave está en hornear bien el hojaldre para que quede dorado y crujiente, y en preparar un merengue firme y brillante que mantenga su forma al rellenar los pastelitos. El resultado son pequeños bocados dulces, ligeros y perfectos para darte un capricho.

Si te gustan los pastelitos de hojaldre, prueba estos bocaditos de manzana, en forma de tartaleta, que también quedan deliciosos.

Ingredientes

2 láminas de hojaldre
1 cucharada de azúcar glas
harina
1 pizca de canela en polvo
PARA EL MERENGUE
5 claras de huevo
200 gramos de azúcar glas
1 pizca de sal

1. Corta el hojaldre

Extiende las láminas de hojaldre sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Pincha la masa con un tenedor para evitar que suba demasiado durante el horneado. Con un cortapizzas marca diez cuadrados en cada lámina. Coloca el hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante unos 18 minutos, hasta que esté dorado y crujiente. Retíralo con cuidado y déjalo enfriar.

2. Prepara el almíbar

Coloca el azúcar con 85 ml de agua en un cazo. Llévalo a ebullición y deja cocer a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta obtener un almíbar con textura ligeramente espesa. Retíralo del fuego y deja que se temple.

3. Monta el merengue

Bate las claras de huevo con una pizca de sal hasta obtener un punto de nieve firme. Sin dejar de batir, añade el almíbar templado en forma de hilo fino. Continúa batiendo hasta conseguir un merengue brillante, firme y bien aireado. Pásalo a una manga pastelera con boquilla rizada y déjalo enfriar en la nevera unos minutos.

4. Monta los hojaldritos

Corta los cuadrados de hojaldre siguiendo las marcas que hiciste antes del horneado. Coloca una capa generosa de merengue sobre la mitad de los cuadrados. Cubre con los restantes formando pequeños pastelitos. Espolvorea por encima una mezcla de azúcar glas y una pizca de canela. Sirve los hojaldritos y disfruta de su contraste entre crujiente y cremoso.

EL TRUCO

Deja que el hojaldre se enfríe completamente antes de añadir el merengue. Si está caliente, el merengue perderá volumen y los hojaldritos no mantendrán su forma.

Fuente: Lecturas – Cocina.

Víctor Fernández.

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