Televisión
Julian Iantzi, ‘El Conquistador’ que pudo ser Joaquín Prat: “Hice un piloto con Ana Rosa, pero al final entró él”

Tras 19 temporadas ininterrumpidas de éxito en la autonómica vasca ETB, el reality de aventuras más extremo de la televisión, El Conquistador, fichó también por TVE para llevar su exitosa fórmula al ámbito nacional, sin suponer eso su adiós a la original que celebrará sus dos décadas y ya promociona su estreno en La 1 iniciando el goteo de concursantes.
Sin embargo, para su presentador Julian Iantzi este salto ha acabado siendo agridulce. Como él mismo anunció en la final de la 19ª edición en ETB, no seguirá en el programa que había presentado desde su estreno: “Muy muy a mi pesar es mi última final y va a ser mi última edición como presentador de El Conquistador. La vida va por ciclos y mi ciclo ha durado 19 años”, dijo en directo, aclarando luego en una entrevista que no había sido por decisión propia: “La propia ETB ha dicho que habrá cambios en la temporada 20, y entre los cambios estará el del presentador. Alguien más lo presentará. Me quedaré fuera. Tienen su razón. Yo la escuché, y eso es todo. Nosotros somos profesionales, a veces nos contratan y deciden si renovamos o no. Después de 19 años, ETB ha decidido que es el momento de cambiar”.
Iantzi, que ya había mostrado su motivación en la primera presentación que realizó TVE, estaba pletórico cuando la cadena pública permitió a un grupo de periodistas, viajar a la grabación del formato en República Dominicana. Allí, a parte de poder mostrar nuestro viaje a las entrañas de la aventura televisiva más extrema, pudimos charlar con el presentador que supondrá la línea continuista para RTVE, y que estará acompañado por Raquel Sánchez Silva.
Julian Iantzi nos habló de qué supone este formato en el País Vasco, qué hemos de esperar de su adaptación para toda España, lo que se aprende de la aventura más extrema de la televisión, y también recuerda otras de sus experiencias, como el verano que presentó Vaya par con María Patiño y Jesús Mariñas.
¿Esta versión para TVE va a tener diferencias con las 19 de ETB?
Yo que he estado en las 19 vascas, esta es igual de dura e intensa. Está siendo igual. Imagino que habrá más presupuesto, y tendrá menos capítulos. Nosotros hacemos 24 más la final, y aquí son menos capítulos. Eso es un poco lo que cambia, pero lo que es la intensidad de las pruebas, los campamentos… está siendo igual.
¿Personalmente, tú como afrontas el reto de dar el salto a la televisión nacional con este formato en el que llevas tantos años?
¡Mírame la cara! [dice mientras sonríe]. Siempre digo que trabajo en el mundo de la comunicación, y es una cámara, yo estoy en un lado y en el otro lado está el público. Entonces, mientras yo entretenga al público y tenga la capacidad de contar historias y que me las crean, pues guay. El que sea TVE, ETB, o Canal Cuatro Navarra… en lo que es mi trabajo, yo siempre intento hacerlo bien. Evidentemente cuanto más grande es la televisión, mayor la repercusión, y mejores son las condiciones. Vale, bien, perfecto, Pero yo trabajo siempre igual.
El caso es que tú siempre has tenido El Conquistador, pero has compaginado con saltos a la tele nacional.
Siempre he dicho que mientras en ETB haya trabajo, pues yo, mi familia, mi casa… todo está ahí, donde he hecho muchas cosas. Pero profesionalmente el ir a otros también es enriquecedor. Cuando yo arranqué en Madrid lo primero que hice fue creo que fue Brainiac para Cuatro, que hacía el trabajo de especialista y contábamos la parte de ciencia que hay en todos los retos y tal; pues fue una temporada en la que yo no tenía trabajo y dije: pues me voy a plantar en Madrid, y toqué puertas. Además fue curioso porque primero me llamaron, yo me había comprometido con ETB para hacer El Conquistador, y no tenía nada firmado, pero me había comprometido. Entonces me llamaron de la productora para ofrecerme un programa, y les dije: pues Dios, qué pena, pero ya me he comprometido y he dado mi palabra. Me preguntaron si había firmado, y les dije: ¿A ti te gustaría que fuera a la inversa, que yo te diga que sí y a un mes te diga que no? Pues no puedo fallar. Y me dijo: “¡Hostia, qué buena respuesta! Te voy a tener en cuenta en mis plegarias. ¿Cuándo vuelves de Patagonia?”, le dije que en diciembre, y en enero me llamó para ofrecerme directamente Brainiac.
Hiciste un programa también muy arriesgado con María Patiño.
Sí, muy bien, si son un encanto luego ellos. Mariñas el pobre, ya no está. Y yo conocí a la María, no la de la vena, que yo también la veía y decía: hostias, cómo será esta mujer. Lo recuerdo como una experiencia agradable, porque al final a mí me va la marcha, y somos comunicadores. A mí me gusta probarme, hacer siempre lo mismo es un coñazo, es un aburrimiento. Entonces yo intento hacer diferentes cosas. Hago magacines, hago aventura, directos, no directos, plató, reportajes en la calle… y el corazón era algo que yo nunca me había planteado, pero fue un cúmulo.
Ocurrió cuando Óscar Martínez se fue de lo de Ana Rosa, y estaban buscando sustituto. Yo hice el casting, las pruebas, y les gusté. Hice un piloto, incluso con Ana Rosa, y todo muy bien. Al final entró Joaquín Prat, pero se quedaron con la copla y al mismo tiempo la productora estaba haciendo para Antena 3 el piloto de Vaya par, y estos dos [Patiño y Mariñas] andaban que se pisaban, que no se arreglaban, y dijeron: hay que poner ahí uno en medio, a ser posible que no sepa de corazón, porque si no es un mini-DEC, y que intente poner un poquito de orden. Y por eso me llamaron, porque yo no tenía ni idea de corazón. Si a mí me decían el hijo de Thyssen, que si Manolo Santana… yo pensaba que hablaban del tenista, y resulta que era otro. Ese era mi nivel de conocimiento. Pero esa era mi labor, llevar un poco el tempo del programa, poner un poco de orden, sacar la cara también por el famoso diciéndoles que son unos pelmas, estáis todo el día encima, dejadle respirar un poco… Ese era un poco el papel, ahí estuve un verano, y aprendí cosas.
¿Qué aprendiste?
Pues que en ese mundo también hay el que no quiere estar, y el que sí quiere estar. Y que muchos igual dicen que no quieren estar, pero sí quieren estar. Y todo el tejemaneje que hay detrás. Al final es un espectáculo, es un entretenimiento y ya está, aunque hay gente de todo tipo. Y luego a nivel de compañeros muy bien. Mariñas era así dentro y fuera, y María a mí me ayudó mucho. Muy buena compañera, la verdad.
¿Se agradece que una televisión nacional se fije en un formato autonómico que estaba triunfando tantísimo, es una manera de reconocer el trabajo?
Sí, de hecho, todo el mundo lo comentaba. Un programa que a nivel vasco es más que un fenómeno televisivo, es un fenómeno social. No os podéis llegar a creer lo que es El Conquis en el País Vasco. Allí es la excusa para juntar a la familia, a los amigos… Gente mayor, que igual está un poco jodida, va llegando el lunes y como que se van encendiendo hasta llegar arriba por verlo, y acaba el programa y de repente vuelven a bajar y otra vez la tortura de la semana. Como que El Conquis les da la vida. Muchas veces la gente dice: hostia, pero me estás exagerando. Y no, no, que nos lo dicen ellos.
¿Por qué engancha tanto?
La verdad. Es que es verdad. Estos campamentos son de verdad, todo es verdad.
¿Pero no puede ser que el espíritu vasco sea más aventurero?
Con todo lo malo que ha traído la pandemia, a nosotros como programa nos ha venido muy bien, porque la gente estaba en casa aburrida, empezaba a trastear y de repente: El Conquistador, ¿qué es esto? Y se ha enganchado mogollón de gente. Entonces, más allá del País Vasco, a nivel de toda España, nos siguen. Somos trending topic todos los lunes y los miércoles en redes, y en realidad somos muy pequeños. Nosotros somos un caballito pequeño con los purasangres estos, y les ganamos. Es que hay algo que también atrae. Lo de la montaña, el País Vasco… sí, somos muy de trekking, de montaña, de aventura, pero por España también hay gente. En Catalunya hay mucha gente, en Galicia, en Andalucía, en todos los lados hay gente que le gusta la aventura. Pero este programa no solo es aventura, también es la parte de reality y convivencia en unas circunstancias fuera de tu zona de confort, las estrategias… Esto es una parte de Ironman, una parte de reality o salseo, llámalo como quieras; una parte de estrategias, de ver gente muy diferente fuera de su zona de confort y cómo conviven… Gente urbanita que de repente le sueltas aquí, ¿qué hacen? ¿Saben hacer fuego, hacer una cabaña, cazar, pescar? Son como muchas cositas, que a unos le gusta más esta parte u otra, pero al final todos ven de todo.
¿Tú que tienes bastantes ediciones a tus espaldas, cuál es la característica que más se repite en los ganadores de El Conquistador?
Partimos de la base de que la gente que viene a El Conquistador es gente normal, de la calle. Urbanitas, no urbanitas; la mitad son hombres, la mitad son mujeres; deportistas, no deportistas; el alto, el pequeño; el más corpulento, el menos corpulento… Hay un poco de todo, y para nosotros todo el mundo es igual. Normalmente ha habido ganadoras femeninas y masculinos, y en una edición ganaron un chico y una chica. Es gente sobre todo fuerte mentalmente, y luego el físico también tiene que ayudar. La última prueba es larga y bastante dura, y tienes que tener algún tipo de conocimiento de cuerdas, de navegar, de nadar… Pero hay mucha gente que llega a la final y no son los típicos mazas de CrossFit. La gente se piensa que para venir aquí tiene que ser un mazado fuerte. Y no, eso te puede ayudar a ganar pruebas, pero si tú sin ser un mazado eres alguien inteligente, estratega, que sabes mover bien las piezas, te plantas en la final y no te has desgastado. La final luego hay que ganarla, claro. Y es un hándicap el no dominar algunas de las modalidades que suele haber.
Insistes en que todo el mundo que viene sabe a lo que viene, que no abandona nadie.
Bueno, eso de que no abandona nadie… [ríe]. Hay gente que abandona porque puede haber lesión, o que llegan al límite de sus fuerzas y no aguantan. Hay un poco de todo, en ETB también. La gente bromea con “vosotros los vascos…”, pero déjate, que no tenemos un ADN diferente, somos iguales. Sea andaluz, gallego, siempre hay gente dura y gente menos dura; hay de todo en todos los lados. Hay gente que aguanta y gente que no, hay gente que llega al fondo, le animas y se viene arriba, porque esto es un constante dientes de sierra. Lo bueno de este programa es que los llevamos al límite y les enseñamos que cuando estás jodido tienes que sacar el animal que llevas dentro, el conquistador que llevas dentro. Porque cuando el cuerpo no puede, si la mente tira, la mente tira del cuerpo. Pero al revés no. Cuando ya la mente se va, el cuerpo aunque esté bien no va a tirar de la cabeza. Aquí es una de las enseñanzas que ellos llevan, que cuando creen que ya no pueden, que están jodidos y tal, de repente una victoria, campamento rico, una comida y dices: ¡hostia, ya le he dado vuelta! O mucha gente que abandona, a la media hora les das un caldito, un bollito, y: “¡Hostia! ¿Qué hago yo aquí?”, y dice: “Yo hubiera podido aguantar un poco más. Aquí aprenden también eso, que sus niveles de tolerancia al esfuerzo, al sacrificio, son mayores de lo que ellos creen.
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Televisión
‘Top Chef’ cumple sus pronósticos y corona a Ivana Rodríguez como la ganadora de su primera edición en TVE

TVE ha celebrado este miércoles 15 de abril la gran final de la primera edición de ‘Top Chef: dulces y famosos’, en la que tras diez semanas de competición hemos podido conocer al mejor pastelero tras cuatro pruebas que eran eliminatorias y por ende se iba a eliminando a uno de los finalistas.
Belén Esteban, Samantha Ballentines, Roi Méndez, Benita e Ivana Rodríguez son los cinco finalistas que han luchado por la victoria en el talent presentado por Paula Vázquez tras la traumática expulsión de Natalia Rodríguez pese a ser una de las favoritas en la semifinal.
En la primera prueba, Eva Arguiñano hacía viajar al pasado a los finalistas al sorprender a cada uno de ellos con un reto en el que tendrían que volver a cocinar el postre que peor se les ha dado a lo largo del programa para tratar de redimirse.
Benita y Samantha Ballentines, primeras expulsadas de la final
Tras la cata, llegaba el momento de conocer la valoración del jurado y por tanto quién de los cinco finalistas se quedaba fuera de la competición. Después de probar cada postre, Eva Arguiñano revelaba que el concursante que se quedaba fuera de la final en el primer reto de la noche era Benita porque «nos has traído el postre que más pequeños fallos ha presentado».
En el segundo reto de la noche, los otros cuatro finalistas se enfrentaban a su presente y en él Paco Roncero les pedía que replicaran una tarta vintage en atril con un relleno de trufa, con una cobertura de sweet buttercream y con una decoración vintage a base de flores, volantes y lazos.
Después de la cata, los jueces tenían muy claro su veredicto y no necesitaban deliberar pues Paco Roncero tenía claro que el resultado de Samantha Ballentines no estaba a la altura de la prueba y por ello, pese a ser otra de las favoritas del programa, tenía que abandonar la final quedándose como cuarta finalista.
Belén Esteban, tercera finalista de ‘Top Chef’
Tras la marcha de otra de las favoritas, solo quedaban tres finalistas para luchar por llegar al duelo final. En esa tercera prueba, Roi, Ivana y Belén Esteban tenían que mirar al futuro y en este reto cada concursante elegía una carta del tarot de la vidente Rosa Cobo que correspondía a cada juez: Roi con Eva, Belén con Paco e Ivana con Osvaldo.
En este reto, Osvaldo les pedía que elaboraran una estructura de chocolate formada por tres cubos de distinto tamaño. Una prueba que se las traía y después de la cata, el chef argentino anunciaba que la concursante que se quedaba como tercera finalista era Belén Esteban.
Ivana Rodríguez, primera ganadora de ‘Top Chef: dulces y famosos’
Después, en el duelo final, Ivana Rodríguez y Roi Méndez recibían la sorpresa de vídeos y mensajes de sus familiares así como la visita de todos sus compañeros de programa para poder disfrutar todos juntos del reto final de ‘Top Chef: dulces y famosos’.
Para ganar el programa, los jueces les pedían a los dos finalistas que tenían que hacer un escaparate de pastelería compuesto por unas mini pavlovas, unas trufas con frutos secos, tartas de San Marcos y unas tartaletas con cinco unidades de cada postre así como una versión libre de otro postre.
A mitad del cocinado, los dos finalistas podían elegir a un ex compañero para que les ayudara. Roi elegía a Alejandro Vergara y Natalia Rodríguez y como postre libre decidía presentar unas filloas mientras que Ivana Rodríguez escogía a Desirée Vila y a Samantha Ballentines y como postre secreto presentaba un bizcocho borracho con praliné de nueces pecanas y coronado con un mini bombón de trufa.
Después de catar los cinco postres de cada finalista, los jueces hacían su última deliberación. Y tanto Roi como Ivana se emocionaban antes de conocer el veredicto final y ambos dejaban claro que pasara lo que pasara estaban felices con el resultado porque el otro era igual de merecedor de la victoria. Finalmente, Paula Vázquez anunciaba que la ganadora de la primera edición de ‘Top Chef: dulces y famosos’ era Ivana Rodríguez.
«Ni en mis mejores sueños yo hubiera imaginado que 2026 me iba a traer este regalo. Soy Ivana, la hermana de Georgina y la cuñada de Cristiano, pero soy Ivana Rodríguez también y estoy muy feliz de que la gente me pueda conocer de verdad», empezaba diciendo.
«Este premio no es solo mío, también es de Roi, gracias por ser como eres. Y es de mis compañeros, os quiero un montón. Paula te quiero muchísimo, eres genial y super divertida», añadía la ganadora antes de ponerse la chaquetilla dorada y de alzar el trofeo de ganadora. Pero era al revelar que los 100.000 euros del premio los donaba a la ONG, En ángel de Javi, de un niño de 8 años con una enfermedad degenerativa para la investigación cuando se emocionaba y se rompía.
Fuente: eltelevisero.
Roberto Jiménez.
Televisión
«Quedo como el tontaco de España»: Évole paraliza su entrevista a Quevedo tras su inesperada espantada

Polémica viral por la entrevista fallida de Jordi Évole a Quevedo. El periodista de laSexta publicó este miércoles, día 15 de abril, en redes sociales un fragmento de 30 minutos que muestra el incidente que tuvo con el cantante canario.
«Esta temporada la estoy disfrutando especialmente. Pero ahora que ya nos quedan solo dos programas, tengo ganas de contaros que siempre hay cosas que se quedan en el tintero. Como esta, Pedro Quevedo. No me he podido resistir», escribe junto al vídeo.
Todo ocurre en plena charla, cuando Évole le pregunta sobre la supuesta filtración de su nuevo disco. La conversación se empieza a torcer en el momento en el que el periodista le saca la filtración de un videoclip que Quevedo ha grabado con Elvis Crespo.
«Es imposible grabar un videoclip y no…», contesta Quevedo algo incómodo, a lo que Évole prosigue: «Ahora es imposible grabar un disco y que no haya algún tipo de filtración». «Ya», responde el artista muy cortante generando un silencio incómodo.
«¿Eres consciente de si tu disco que está todavía por salir empieza a circular, a estar en la calle y a moverse por móviles?», repregunta Évole. «Bfff. ¿Sabes qué pasa? Que es un tema polémico», contesta muy molesto Quevedo.
«¿Por qué?», insiste Jordi. «Muchas cosas pasando a la vez, estamos cerca de lanzamiento…». En ese instante, alguien del equipo de Quevedo salta: «Jordi, eso dijimos que no. Ya lo hablamos antes. Dijimos que este tema…».
Tras justificarse diciendo que le ha sacado el tema porque es «una evidencia» y que «tiene que preguntarlo», Quevedo se levanta de su silla y abandona el set. «Pero tío… No hombre, joder. Que lo quitamos esto y ya está. No pasa nada», reacciona Évole, que intenta convencerlo para que continúe.
Más tarde, el vídeo muestra a Évole conversando con Carlos, manager del cantante. «Tenía que sacar la filtración del disco. Es verdad que me dijeron que no hablara de ello, pero yo llevo un día en la isla y veo que el disco está en la calle. No puedo obviar una información que tengo porque voy a quedar como un gilipollas si no lo publico».
«Te dijimos que era un tema complicado y te avisamos de que no se podía tocar», dice el representante, a lo que Évole espeta: «Si sale otro publicando lo que yo ya tengo, y yo quedo como el tontaco de España».
Es entonces cuando el comunicador decide que el programa no se va a emitir: «Tengo que parar la emisión de esto. La entrevista no sale».
El clip termina con una escena bastante surrealista, pues recoge a Évole hablando con un chico que, en un principio lo confunde con Jordi Cruz. Tras contarle lo que le ha ocurrido con Quevedo, el muchacho acaba reconociendo tener su nuevo disco, pero no querer que se sepa.
«Es un tema peliagudo. Ya que lo tenemos solo nosotros por ahora, mejor quedarse callado», asegura, a lo que Évole pregunta: «¿Hay un complot de los canarios para que esto no… [se sepa] Hay un comunicado solo para canarios?». «Un poco sí. Puede ser», zanja el joven.
El clip ha generado bastante desconcierto, porque aunque Évole asegura que «no se va a emitir», muchos lo entienden como un acto promocional. Sin embargo, lo que ya está confirmado es que este domingo se emitirá la entrevista a Loquillo.
Fuente: elespañol.com
Marco Almodóvar.
Televisión
Michelle Pfeiffer: «Es un alivio tener algo que te saque del narcisismo y que le dé a tu vida un significado diferente»

Michelle Pfeiffer no tiene reparos para hablar del narcisismo, de ese que dice rondarle, y que cuando además alcanza unas dimensiones impresionantes, hasta le pone un apodo: la bestia. «Hay un narcisismo inherente que uno debe tener», subraya desde el otro lado de la pantalla a media mañana en la costa oeste de EEUU.
«Además, te ves a ti misma en la pantalla todo el tiempo. A eso, súmale que la gente dice cosas de ti. Mientras, para intentar conectar con tus personajes necesitas ser más introspectiva que la mayoría de la gente, y a veces se puede cruzar una línea en la que simplemente deja de ser sano», expresa
Pfeiffer (California, 1958) habla con determinación sobre esa bestia que a lo largo de sus casi 50 años de carrera artística ha aprendido a mantener a raya.
«Desde que soy madre he encontrado el equilibrio en mi vida», identifica el cable a tierra, a la realidad bien alejada de la ilusión de Hollywood, donde ha ocupado un lugar notable que hasta la llevó a estar nominada tres veces al Oscar.
Por su Madame de Tourvel en Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988), por su Susie Diamond, una extrabajadora sexual convertida en cantante, en Los fabulosos Baker Boys (Steve Kloves, 1989), así como por su Lurene Hallett en Por encima de todo (Jonathan Kaplan, 1992).
«Cuando por la profesión te ves obligada a ser todo el tiempo introspectiva y a observarte desde fuera, es un alivio tener, por fin, algo que te saque del narcisismo y que termine por darle a tu vida un significado diferente», apunta la otrora estrella del cine de los 80 y 90.
Protagonista absoluta
Durante varios años, Pfeiffer abandonó el protagonismo en la gran pantalla para criar a los hijos fruto de su unión con el productor y escritor David E. Kelley. Bajó el ritmo de trabajo considerablemente, tanto así que hasta durante varios años se habló de una lejanía del mundo del espectáculo.
El retorno ha sido a cuentagotas. Sin embargo, es ahora que ya se puede hablar de un definitivo regreso con bombos y platillos a la actuación. Para muestras está la serie The Madison (Sky Showtime), donde se pone en la piel de Stacy Clyburn, matriarca de una pudiente familia de Manhattan.
A diferencia de su marido Preston (Kurt Russell), que ama la vida rural y básica de Montana, su personaje es, tal como la propia actriz se define, ‘un ratón de la ciudad’.
La repentina muerte de Preston golpea a la familia, y les llevará precisamente a ese paraje casi salvaje adorado por el padre. Allí empezará el doloroso y largo proceso del duelo, pero también el reconstruirse, ella en la soledad, pero también como familia.
Precisamente Taylor Sheridan, conocido por las exitosas Yellowstone, 1923 o Landman, creó The Madison con Pfeiffer en mente; sólo ella podía encarnar a Stacy, a quien seguimos durante los primeros seis días tras «esta tragedia indescriptible e impactante», describe.
Al intentar resumir la experiencia de The Madison, la siguiente frase le sale del alma: «¡Ha sido agotador!», para acto seguido reír de buena gana.
«Cuando me reuní con Taylor Sheridan me encantó cómo hablaba del personaje, de la historia de amor entre Stacy y Preston, así como de la dinámica familiar», detalla. Y añade: «Me pareció un concepto muy interesante, y sentí que, por la forma en que hablaba de Stacy, era alguien con quien podía identificarme».
El ‘sí, quiero’ fue casi instantáneo. Sin embargo, cuando se dio cuenta de la envergadura, de que ella era el pilar fundamental de la serie, de que gran parte del rodaje se desarrollaría en plena naturaleza (específicamente en Montana), así como «de los lugares emocionales que tenía que recorrer, me pregunté: ‘¡Ay, Dios mío! ¿Cómo voy a hacer esto?».
Y explica que, en un primer momento, «pensé ‘voy a tener que dosificarme mucho’, pero intenté no permitirme vivirlo demasiado porque ese no es mi proceso», dejando ver algo del truco de la hechicera.
«Como suele ocurrir en televisión, los guiones se entregan muy cerca del momento del rodaje, y este fue el caso también. Así que no tuve mucho tiempo para mi preparación habitual, lo cual creo que fue una bendición», se anima a desvelar tras bambalinas.
«A veces me obsesiono con las cosas e intento planificarlo todo, pero en este caso no había espacio para eso, por lo que me vi obligada a trabajar de forma más instintiva», recuerda Michelle, quien no se amilanó ante el reto y decidió remangarse.
«Esa circunstancia me permitió simplemente estar más presente, confiar en las palabras, fiarme de lo que sucedía y de la dinámica de las escenas, y dejar que las cosas fluyeran», describe el trabajo detrás de la magia.
Interpretar el duelo
La crítica especializada no exagera al alabar la interpretación de Michelle Pfeiffer en The Madison, de la cual ya se ha rodado una segunda temporada. «Stacy lucha por sobrevivir, se aferra a la vida e intenta sobrellevar la pérdida del amor de su vida», ahonda en su personaje.
Y añade: «Cuando todo lo que conocía se ha derrumbado, ¿cómo reconstruirlo?, ¿de qué manera puede proteger a su familia? Lo que hace es simplemente luchar contra esta pérdida enorme e insondable, y con el dolor».
Cuando se le pregunta de qué hilo tuvo que tirar para armar a Stacy, no duda en responder que «requirió más vulnerabilidad, sentirme más expuesta».
Pfeiffer cuenta que tuvo especial preocupación hacia no excederse. «Ya sabes, demasiada emoción cruda para el público», explica. También cuenta que «esta historia es visceral, tierna y, a veces, inesperadamente divertida, porque el humor está anclado en la realidad».
Elogia a sus compañeros de reparto (Beau Garrett, Elle Chapman, Patrick J. Adams), y al mismo Kurt Russell con quien coincide después de casi cuatro décadas de Conexión Tequila (Robert Towne, 1988). «No ha cambiado ni un ápice», dice de este último.
El crédito de haber conseguido la difícil armonía de los tonos, «que es una de las cosas más difíciles de lograr», apunta, se lo concede a Christina Alexandra Voros, directora de los 10 capítulos de la serie.
Nos detenemos en el duelo, en el dolor de la pérdida, y en las dificultades a las que se puede enfrentar una actriz de su calibre a la hora de interpretar un personaje que se mueve empujado por la irracionalidad que ello implica.
«Cuando llegas a mi edad, ya has perdido a suficientes personas cercanas: amigos, familiares, compañeros…, así que, por desgracia, no tienes que buscar muy lejos para encontrar inspiración», afirma Pfeiffer, admitiendo, además, lo mucho que ha reflexionado sobre el duelo más allá de los avatares de su Stacy.
Con The Madison ya estrenada y alcanzando a los espectadores en entregas por episodios semanales, a Michelle le han sorprendido las reacciones.
«Viejos amigos, compañeros y gente que conozco en la industria me han llamado para contarme lo conmovidos que están. Hasta algunos de mis amigos más snobs me han dicho cuánto les gusta la serie, y yo les he preguntado: ‘espera, ¿estás llorando?'», se ríe mostrando orgullo.
Pero, sobre todo, entre esas reacciones no se esperaba constatar «cuánto afecta a los hombres y cómo resuena en ellos». Michelle tiene una teoría. Dice que la historia quizás «les habla del duelo de una manera que han experimentado pero que no han podido expresar, y tal vez los toma por sorpresa».
Entonces se encoge de hombros y sonríe. «También te digo que hay muchas razones diferentes para llorar: hay gente que ha perdido su casa en un incendio, otros han perdido empleos con los que esperaban jubilarse… La pérdida es una experiencia realmente universal», se le escapa una sabiduría.
Volver a la televisión
Resulta curioso que el rotundo retorno de Michelle Pfeiffer se lleve a cabo a través de la pequeña pantalla, justo donde empezó su carrera en 1979.
«Es la primera vez en décadas que hago un formato episódico», admite, «y la verdad es que la calidad del trabajo y del material que he visto en televisión últimamente me ha dado muchísima envidia, y desde hace tiempo tenía muchas ganas de formar parte de todo esto».
Y es que no sólo viene con The Madison bajo el brazo, por decirlo de alguna manera. También con Margo tiene problemas de dinero (Apple TV), junto a Elle Fanning, como una explosiva madre soltera, excamarera de Hooters y dependienta en la tienda por departamentos Bloomingdale’s.
Michelle está que se sale en un registro jamás visto, y en el que se le escucha decir: «En lo único que soy buena es en ser guapa». Se atreve, pues, a mucho, después de que precisamente por su belleza se le cuestionara su talento interpretativo.
«Tengo muchas ganas de que se estrene Margo tiene problemas de dinero», no esconde su emoción, la también productora ejecutiva, hacia esta serie de comedia creada además por su marido David E. Kelley a partir del libro homónimo de la escritora estadounidense Rufi Thorpe (publicado en 2024).
Con sendos roles televisivos, hay que preguntarle por las ofertas de trabajo en el cine. «Siento que hay más cosas en este momento», afirma, aunque no da por perdidas las posibles oportunidades que puedan surgir en el séptimo arte. Sea donde sea, si algo está claro es que Michelle Pfeiffer ha regresado por todo lo alto a las pantallas, y esta vez es para quedarse.
Fuente: elespañol.com
Janina Pérez Arias.
Radio Millenium Online


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