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Televisión

Julian Iantzi, ‘El Conquistador’ que pudo ser Joaquín Prat: “Hice un piloto con Ana Rosa, pero al final entró él”

Tras 19 temporadas ininterrumpidas de éxito en la autonómica vasca ETB, el reality de aventuras más extremo de la televisión, El Conquistador, fichó también por TVE para llevar su exitosa fórmula al ámbito nacional, sin suponer eso su adiós a la original que celebrará sus dos décadas y ya promociona su estreno en La 1 iniciando el goteo de concursantes.

Sin embargo, para su presentador Julian Iantzi este salto ha acabado siendo agridulce. Como él mismo anunció en la final de la 19ª edición en ETB, no seguirá en el programa que había presentado desde su estreno: “Muy muy a mi pesar es mi última final y va a ser mi última edición como presentador de El Conquistador. La vida va por ciclos y mi ciclo ha durado 19 años”, dijo en directo, aclarando luego en una entrevista que no había sido por decisión propia: “La propia ETB ha dicho que habrá cambios en la temporada 20, y entre los cambios estará el del presentador. Alguien más lo presentará. Me quedaré fuera. Tienen su razón. Yo la escuché, y eso es todo. Nosotros somos profesionales, a veces nos contratan y deciden si renovamos o no. Después de 19 años, ETB ha decidido que es el momento de cambiar”.

Iantzi, que ya había mostrado su motivación en la primera presentación que realizó TVE, estaba pletórico cuando la cadena pública permitió a un grupo de periodistas, viajar a la grabación del formato en República Dominicana. Allí, a parte de poder mostrar nuestro viaje a las entrañas de la aventura televisiva más extrema, pudimos charlar con el presentador que supondrá la línea continuista para RTVE, y que estará acompañado por Raquel Sánchez Silva.

Julian Iantzi nos habló de qué supone este formato en el País Vasco, qué hemos de esperar de su adaptación para toda España, lo que se aprende de la aventura más extrema de la televisión, y también recuerda otras de sus experiencias, como el verano que presentó Vaya par con María Patiño y Jesús Mariñas.

¿Esta versión para TVE va a tener diferencias con las 19 de ETB?

Yo que he estado en las 19 vascas, esta es igual de dura e intensa. Está siendo igual. Imagino que habrá más presupuesto, y tendrá menos capítulos. Nosotros hacemos 24 más la final, y aquí son menos capítulos. Eso es un poco lo que cambia, pero lo que es la intensidad de las pruebas, los campamentos… está siendo igual.

¿Personalmente, tú como afrontas el reto de dar el salto a la televisión nacional con este formato en el que llevas tantos años?

¡Mírame la cara! [dice mientras sonríe]. Siempre digo que trabajo en el mundo de la comunicación, y es una cámara, yo estoy en un lado y en el otro lado está el público. Entonces, mientras yo entretenga al público y tenga la capacidad de contar historias y que me las crean, pues guay. El que sea TVE, ETB, o Canal Cuatro Navarra… en lo que es mi trabajo, yo siempre intento hacerlo bien. Evidentemente cuanto más grande es la televisión, mayor la repercusión, y mejores son las condiciones. Vale, bien, perfecto, Pero yo trabajo siempre igual.

El caso es que tú siempre has tenido El Conquistador, pero has compaginado con saltos a la tele nacional.

Siempre he dicho que mientras en ETB haya trabajo, pues yo, mi familia, mi casa… todo está ahí, donde he hecho muchas cosas. Pero profesionalmente el ir a otros también es enriquecedor. Cuando yo arranqué en Madrid lo primero que hice fue creo que fue Brainiac para Cuatro, que hacía el trabajo de especialista y contábamos la parte de ciencia que hay en todos los retos y tal; pues fue una temporada en la que yo no tenía trabajo y dije: pues me voy a plantar en Madrid, y toqué puertas. Además fue curioso porque primero me llamaron, yo me había comprometido con ETB para hacer El Conquistador, y no tenía nada firmado, pero me había comprometido. Entonces me llamaron de la productora para ofrecerme un programa, y les dije: pues Dios, qué pena, pero ya me he comprometido y he dado mi palabra. Me preguntaron si había firmado, y les dije: ¿A ti te gustaría que fuera a la inversa, que yo te diga que sí y a un mes te diga que no? Pues no puedo fallar. Y me dijo: “¡Hostia, qué buena respuesta! Te voy a tener en cuenta en mis plegarias. ¿Cuándo vuelves de Patagonia?”, le dije que en diciembre, y en enero me llamó para ofrecerme directamente Brainiac.

Hiciste un programa también muy arriesgado con María Patiño.

Sí, muy bien, si son un encanto luego ellos. Mariñas el pobre, ya no está. Y yo conocí a la María, no la de la vena, que yo también la veía y decía: hostias, cómo será esta mujer. Lo recuerdo como una experiencia agradable, porque al final a mí me va la marcha, y somos comunicadores. A mí me gusta probarme, hacer siempre lo mismo es un coñazo, es un aburrimiento. Entonces yo intento hacer diferentes cosas. Hago magacines, hago aventura, directos, no directos, plató, reportajes en la calle… y el corazón era algo que yo nunca me había planteado, pero fue un cúmulo.

Ocurrió cuando Óscar Martínez se fue de lo de Ana Rosa, y estaban buscando sustituto. Yo hice el casting, las pruebas, y les gusté. Hice un piloto, incluso con Ana Rosa, y todo muy bien. Al final entró Joaquín Prat, pero se quedaron con la copla y al mismo tiempo la productora estaba haciendo para Antena 3 el piloto de Vaya par, y estos dos [Patiño y Mariñas] andaban que se pisaban, que no se arreglaban, y dijeron: hay que poner ahí uno en medio, a ser posible que no sepa de corazón, porque si no es un mini-DEC, y que intente poner un poquito de orden. Y por eso me llamaron, porque yo no tenía ni idea de corazón. Si a mí me decían el hijo de Thyssen, que si Manolo Santana… yo pensaba que hablaban del tenista, y resulta que era otro. Ese era mi nivel de conocimiento. Pero esa era mi labor, llevar un poco el tempo del programa, poner un poco de orden, sacar la cara también por el famoso diciéndoles que son unos pelmas, estáis todo el día encima, dejadle respirar un poco… Ese era un poco el papel, ahí estuve un verano, y aprendí cosas.

¿Qué aprendiste?

Pues que en ese mundo también hay el que no quiere estar, y el que sí quiere estar. Y que muchos igual dicen que no quieren estar, pero sí quieren estar. Y todo el tejemaneje que hay detrás. Al final es un espectáculo, es un entretenimiento y ya está, aunque hay gente de todo tipo. Y luego a nivel de compañeros muy bien. Mariñas era así dentro y fuera, y María a mí me ayudó mucho. Muy buena compañera, la verdad.

¿Se agradece que una televisión nacional se fije en un formato autonómico que estaba triunfando tantísimo, es una manera de reconocer el trabajo?

Sí, de hecho, todo el mundo lo comentaba. Un programa que a nivel vasco es más que un fenómeno televisivo, es un fenómeno social. No os podéis llegar a creer lo que es El Conquis en el País Vasco. Allí es la excusa para juntar a la familia, a los amigos… Gente mayor, que igual está un poco jodida, va llegando el lunes y como que se van encendiendo hasta llegar arriba por verlo, y acaba el programa y de repente vuelven a bajar y otra vez la tortura de la semana. Como que El Conquis les da la vida. Muchas veces la gente dice: hostia, pero me estás exagerando. Y no, no, que nos lo dicen ellos.

¿Por qué engancha tanto?

La verdad. Es que es verdad. Estos campamentos son de verdad, todo es verdad.

¿Pero no puede ser que el espíritu vasco sea más aventurero?

Con todo lo malo que ha traído la pandemia, a nosotros como programa nos ha venido muy bien, porque la gente estaba en casa aburrida, empezaba a trastear y de repente: El Conquistador, ¿qué es esto? Y se ha enganchado mogollón de gente. Entonces, más allá del País Vasco, a nivel de toda España, nos siguen. Somos trending topic todos los lunes y los miércoles en redes, y en realidad somos muy pequeños. Nosotros somos un caballito pequeño con los purasangres estos, y les ganamos. Es que hay algo que también atrae. Lo de la montaña, el País Vasco… sí, somos muy de trekking, de montaña, de aventura, pero por España también hay gente. En Catalunya hay mucha gente, en Galicia, en Andalucía, en todos los lados hay gente que le gusta la aventura. Pero este programa no solo es aventura, también es la parte de reality y convivencia en unas circunstancias fuera de tu zona de confort, las estrategias… Esto es una parte de Ironman, una parte de reality o salseo, llámalo como quieras; una parte de estrategias, de ver gente muy diferente fuera de su zona de confort y cómo conviven… Gente urbanita que de repente le sueltas aquí, ¿qué hacen? ¿Saben hacer fuego, hacer una cabaña, cazar, pescar? Son como muchas cositas, que a unos le gusta más esta parte u otra, pero al final todos ven de todo.

¿Tú que tienes bastantes ediciones a tus espaldas, cuál es la característica que más se repite en los ganadores de El Conquistador?

Partimos de la base de que la gente que viene a El Conquistador es gente normal, de la calle. Urbanitas, no urbanitas; la mitad son hombres, la mitad son mujeres; deportistas, no deportistas; el alto, el pequeño; el más corpulento, el menos corpulento… Hay un poco de todo, y para nosotros todo el mundo es igual. Normalmente ha habido ganadoras femeninas y masculinos, y en una edición ganaron un chico y una chica. Es gente sobre todo fuerte mentalmente, y luego el físico también tiene que ayudar. La última prueba es larga y bastante dura, y tienes que tener algún tipo de conocimiento de cuerdas, de navegar, de nadar… Pero hay mucha gente que llega a la final y no son los típicos mazas de CrossFit. La gente se piensa que para venir aquí tiene que ser un mazado fuerte. Y no, eso te puede ayudar a ganar pruebas, pero si tú sin ser un mazado eres alguien inteligente, estratega, que sabes mover bien las piezas, te plantas en la final y no te has desgastado. La final luego hay que ganarla, claro. Y es un hándicap el no dominar algunas de las modalidades que suele haber.

Insistes en que todo el mundo que viene sabe a lo que viene, que no abandona nadie.

Bueno, eso de que no abandona nadie… [ríe]. Hay gente que abandona porque puede haber lesión, o que llegan al límite de sus fuerzas y no aguantan. Hay un poco de todo, en ETB también. La gente bromea con “vosotros los vascos…”, pero déjate, que no tenemos un ADN diferente, somos iguales. Sea andaluz, gallego, siempre hay gente dura y gente menos dura; hay de todo en todos los lados. Hay gente que aguanta y gente que no, hay gente que llega al fondo, le animas y se viene arriba, porque esto es un constante dientes de sierra. Lo bueno de este programa es que los llevamos al límite y les enseñamos que cuando estás jodido tienes que sacar el animal que llevas dentro, el conquistador que llevas dentro. Porque cuando el cuerpo no puede, si la mente tira, la mente tira del cuerpo. Pero al revés no. Cuando ya la mente se va, el cuerpo aunque esté bien no va a tirar de la cabeza. Aquí es una de las enseñanzas que ellos llevan, que cuando creen que ya no pueden, que están jodidos y tal, de repente una victoria, campamento rico, una comida y dices: ¡hostia, ya le he dado vuelta! O mucha gente que abandona, a la media hora les das un caldito, un bollito, y: “¡Hostia! ¿Qué hago yo aquí?”, y dice: “Yo hubiera podido aguantar un poco más. Aquí aprenden también eso, que sus niveles de tolerancia al esfuerzo, al sacrificio, son mayores de lo que ellos creen.

 

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Televisión

Michelle Pfeiffer: «Es un alivio tener algo que te saque del narcisismo y que le dé a tu vida un significado diferente»

Michelle Pfeiffer no tiene reparos para hablar del narcisismo, de ese que dice rondarle, y que cuando además alcanza unas dimensiones impresionantes, hasta le pone un apodo: la bestia. «Hay un narcisismo inherente que uno debe tener», subraya desde el otro lado de la pantalla a media mañana en la costa oeste de EEUU.

«Además, te ves a ti misma en la pantalla todo el tiempo. A eso, súmale que la gente dice cosas de ti. Mientras, para intentar conectar con tus personajes necesitas ser más introspectiva que la mayoría de la gente, y a veces se puede cruzar una línea en la que simplemente deja de ser sano», expresa

Pfeiffer (California, 1958) habla con determinación sobre esa bestia que a lo largo de sus casi 50 años de carrera artística ha aprendido a mantener a raya.

«Desde que soy madre he encontrado el equilibrio en mi vida», identifica el cable a tierra, a la realidad bien alejada de la ilusión de Hollywood, donde ha ocupado un lugar notable que hasta la llevó a estar nominada tres veces al Oscar.

Por su Madame de Tourvel en Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988), por su Susie Diamond, una extrabajadora sexual convertida en cantante, en Los fabulosos Baker Boys (Steve Kloves, 1989), así como por su Lurene Hallett en Por encima de todo (Jonathan Kaplan, 1992).

«Cuando por la profesión te ves obligada a ser todo el tiempo introspectiva y a observarte desde fuera, es un alivio tener, por fin, algo que te saque del narcisismo y que termine por darle a tu vida un significado diferente», apunta la otrora estrella del cine de los 80 y 90.

Protagonista absoluta
Durante varios años, Pfeiffer abandonó el protagonismo en la gran pantalla para criar a los hijos fruto de su unión con el productor y escritor David E. Kelley. Bajó el ritmo de trabajo considerablemente, tanto así que hasta durante varios años se habló de una lejanía del mundo del espectáculo.

El retorno ha sido a cuentagotas. Sin embargo, es ahora que ya se puede hablar de un definitivo regreso con bombos y platillos a la actuación. Para muestras está la serie The Madison (Sky Showtime), donde se pone en la piel de Stacy Clyburn, matriarca de una pudiente familia de Manhattan.

A diferencia de su marido Preston (Kurt Russell), que ama la vida rural y básica de Montana, su personaje es, tal como la propia actriz se define, ‘un ratón de la ciudad’.

La repentina muerte de Preston golpea a la familia, y les llevará precisamente a ese paraje casi salvaje adorado por el padre. Allí empezará el doloroso y largo proceso del duelo, pero también el reconstruirse, ella en la soledad, pero también como familia.

Precisamente Taylor Sheridan, conocido por las exitosas Yellowstone, 1923 o Landman, creó The Madison con Pfeiffer en mente; sólo ella podía encarnar a Stacy, a quien seguimos durante los primeros seis días tras «esta tragedia indescriptible e impactante», describe.

Al intentar resumir la experiencia de The Madison, la siguiente frase le sale del alma: «¡Ha sido agotador!», para acto seguido reír de buena gana.

«Cuando me reuní con Taylor Sheridan me encantó cómo hablaba del personaje, de la historia de amor entre Stacy y Preston, así como de la dinámica familiar», detalla. Y añade: «Me pareció un concepto muy interesante, y sentí que, por la forma en que hablaba de Stacy, era alguien con quien podía identificarme».

El ‘sí, quiero’ fue casi instantáneo. Sin embargo, cuando se dio cuenta de la envergadura, de que ella era el pilar fundamental de la serie, de que gran parte del rodaje se desarrollaría en plena naturaleza (específicamente en Montana), así como «de los lugares emocionales que tenía que recorrer, me pregunté: ‘¡Ay, Dios mío! ¿Cómo voy a hacer esto?».

Y explica que, en un primer momento, «pensé ‘voy a tener que dosificarme mucho’, pero intenté no permitirme vivirlo demasiado porque ese no es mi proceso», dejando ver algo del truco de la hechicera.

«Como suele ocurrir en televisión, los guiones se entregan muy cerca del momento del rodaje, y este fue el caso también. Así que no tuve mucho tiempo para mi preparación habitual, lo cual creo que fue una bendición», se anima a desvelar tras bambalinas.

«A veces me obsesiono con las cosas e intento planificarlo todo, pero en este caso no había espacio para eso, por lo que me vi obligada a trabajar de forma más instintiva», recuerda Michelle, quien no se amilanó ante el reto y decidió remangarse.

«Esa circunstancia me permitió simplemente estar más presente, confiar en las palabras, fiarme de lo que sucedía y de la dinámica de las escenas, y dejar que las cosas fluyeran», describe el trabajo detrás de la magia.

Interpretar el duelo
La crítica especializada no exagera al alabar la interpretación de Michelle Pfeiffer en The Madison, de la cual ya se ha rodado una segunda temporada. «Stacy lucha por sobrevivir, se aferra a la vida e intenta sobrellevar la pérdida del amor de su vida», ahonda en su personaje.

Y añade: «Cuando todo lo que conocía se ha derrumbado, ¿cómo reconstruirlo?, ¿de qué manera puede proteger a su familia? Lo que hace es simplemente luchar contra esta pérdida enorme e insondable, y con el dolor».

Cuando se le pregunta de qué hilo tuvo que tirar para armar a Stacy, no duda en responder que «requirió más vulnerabilidad, sentirme más expuesta».

Pfeiffer cuenta que tuvo especial preocupación hacia no excederse. «Ya sabes, demasiada emoción cruda para el público», explica. También cuenta que «esta historia es visceral, tierna y, a veces, inesperadamente divertida, porque el humor está anclado en la realidad».

Elogia a sus compañeros de reparto (Beau Garrett, Elle Chapman, Patrick J. Adams), y al mismo Kurt Russell con quien coincide después de casi cuatro décadas de Conexión Tequila (Robert Towne, 1988). «No ha cambiado ni un ápice», dice de este último.

El crédito de haber conseguido la difícil armonía de los tonos, «que es una de las cosas más difíciles de lograr», apunta, se lo concede a Christina Alexandra Voros, directora de los 10 capítulos de la serie.

Nos detenemos en el duelo, en el dolor de la pérdida, y en las dificultades a las que se puede enfrentar una actriz de su calibre a la hora de interpretar un personaje que se mueve empujado por la irracionalidad que ello implica.

«Cuando llegas a mi edad, ya has perdido a suficientes personas cercanas: amigos, familiares, compañeros…, así que, por desgracia, no tienes que buscar muy lejos para encontrar inspiración», afirma Pfeiffer, admitiendo, además, lo mucho que ha reflexionado sobre el duelo más allá de los avatares de su Stacy.

Con The Madison ya estrenada y alcanzando a los espectadores en entregas por episodios semanales, a Michelle le han sorprendido las reacciones.

«Viejos amigos, compañeros y gente que conozco en la industria me han llamado para contarme lo conmovidos que están. Hasta algunos de mis amigos más snobs me han dicho cuánto les gusta la serie, y yo les he preguntado: ‘espera, ¿estás llorando?'», se ríe mostrando orgullo.

Pero, sobre todo, entre esas reacciones no se esperaba constatar «cuánto afecta a los hombres y cómo resuena en ellos». Michelle tiene una teoría. Dice que la historia quizás «les habla del duelo de una manera que han experimentado pero que no han podido expresar, y tal vez los toma por sorpresa».

Entonces se encoge de hombros y sonríe. «También te digo que hay muchas razones diferentes para llorar: hay gente que ha perdido su casa en un incendio, otros han perdido empleos con los que esperaban jubilarse… La pérdida es una experiencia realmente universal», se le escapa una sabiduría.

Volver a la televisión
Resulta curioso que el rotundo retorno de Michelle Pfeiffer se lleve a cabo a través de la pequeña pantalla, justo donde empezó su carrera en 1979.

«Es la primera vez en décadas que hago un formato episódico», admite, «y la verdad es que la calidad del trabajo y del material que he visto en televisión últimamente me ha dado muchísima envidia, y desde hace tiempo tenía muchas ganas de formar parte de todo esto».

Y es que no sólo viene con The Madison bajo el brazo, por decirlo de alguna manera. También con Margo tiene problemas de dinero (Apple TV), junto a Elle Fanning, como una explosiva madre soltera, excamarera de Hooters y dependienta en la tienda por departamentos Bloomingdale’s.

Michelle está que se sale en un registro jamás visto, y en el que se le escucha decir: «En lo único que soy buena es en ser guapa». Se atreve, pues, a mucho, después de que precisamente por su belleza se le cuestionara su talento interpretativo.

«Tengo muchas ganas de que se estrene Margo tiene problemas de dinero», no esconde su emoción, la también productora ejecutiva, hacia esta serie de comedia creada además por su marido David E. Kelley a partir del libro homónimo de la escritora estadounidense Rufi Thorpe (publicado en 2024).

Con sendos roles televisivos, hay que preguntarle por las ofertas de trabajo en el cine. «Siento que hay más cosas en este momento», afirma, aunque no da por perdidas las posibles oportunidades que puedan surgir en el séptimo arte. Sea donde sea, si algo está claro es que Michelle Pfeiffer ha regresado por todo lo alto a las pantallas, y esta vez es para quedarse.

Fuente: elespañol.com

Janina Pérez Arias.

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Televisión

La CARTV, medalla de las Cortes de Aragón: «Nuestra radio y televisión nos define y nos identifica»

La Corporación Aragonesa de Radio y Televisión será distinguida con la Medalla de las Cortes de Aragón 2026. Así lo ha anunciado este miércoles la presidenta de las Cortes, María Navarro, tras la Mesa y Junta de portavoces.

«Supone un reconocimiento a sus 20 años de servicio público a los aragoneses, a su contribución a la cohesión territorial de nuestra Comunidad Autónoma y a su labor constante de refuerzo de identidad aragonesa», ha declarado.

Navarro ha querido destacar la proyección que la Corporación realiza de «Aragón en España y en el mundo a través de Aragón Televisión y sus canales digitales».

«Me atrevería a afirmar que la inmensa mayoría de los aragoneses sentimos a nuestra televisión y radio autonómica como nuestra, como un elemento más que nos define, que nos identifica», ha subrayado.

Sus palabras han querido reconocer el «inmenso talento de los aragoneses»: «Mira al futuro con optimismo, pero sin olvidar nunca nuestras raíces y aquello que nos hace propios».

La presidenta de las Cortes ha destacado la unión que tiene la institución con la corporación ya que sus «20 años de funcionamiento han estado guiados por la misión y los valores que las Cortes de Aragón establecieron en la ley de creación de la CARTV».

Da la casualidad que la primera emisión de Aragón TV se dio un 21 de abril hace 20 años, solo dos días antes de celebrarse el Día de Aragón.

De igual manera, ha ensalzado su papel como medio para «acercar a los aragoneses el trabajo del parlamento aragonés», con retransmisión de la celebración del 23 de abril o con los plenos que acoge la institución.

Por todo ello, Navarro ha puesto el foco en los trabajadores que conforman la CARTV a los que «con esta medalla también agradecemos y distinguimos a cada uno de ellos».

No solo se ha centrado en el trabajo de los informativos sino que ha aplaudido el trabajo de los profesionales del mundo audiovisual que con «premios y nominaciones lo ponen de manifiesto».

Esta medalla coincide con la celebración de los 20 años de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y será entregada en un acto el próximo 23 de abril, día de San Jorge y de Aragón.

Puertas abiertas 
Además del acto institucional que se celebrará el próximo 23 de abril, el Palacio de la Aljafería contará con un programa especial para la semana de celebración del Día de Aragón.

Los actos ciudadanos comenzarán la noche del miércoles 22 con la Jorgeada y se retomarán el 24 con puertas abiertas desde las 16.30.

Los interesados podrán reservar su entrada a través de la web de las Cortes a partir de este jueves 16. En total se ofrecerán dos itinerarios: uno por la parte histórica y monumental y otro por el hemiciclo que permitirá conocer el día a día del Parlamento aragonés, su organización y su funcionamiento.

El viernes, las visitas acabarán a las 20.00 y se retomarán el sábado en horario de mañana y tarde. Ese día también habrá jotas de 12.00 a 13.30, y lo mismo sucederá el domingo, con las últimas visitas a la zona monumental y al hemiciclo en horario de mañana.

Fuente: elespañol.com

María González.

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Televisión

‘MasterChef’ deja en shock al expulsar del tirón a dos nuevos concursantes en su tercera entrega en TVE

Después de las expulsiones de Nacho Pistacho y Vicente, ‘MasterChef 14’ ha emitido este lunes su tercera entrega en TVE en la que hemos dicho adiós a dos aspirantes tras una doble expulsión sorpresa e inesperada después de que ninguno hiciera lo que les pedían los jueces.

En este tercer programa, los aspirantes han tenido que echar mano de su sentido del humor. Y es que nada más entrar a las cocinas, Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Marta Sanahuja hacían un ejercicio de humor al recordar algunos de los mejores memes del programa creados a lo largo de sus 13 años.

En ese primer reto, los aspirantes tenían que crear un plato capaz de sorprender al jurado, inspirado en uno de los memes más recordados del talent de cocina. Mario Vaquerizo, finalista de ‘MasterChef Celebrity 3’, era el encargado de repartir los memes entre los aspirantes.

Tras la cata de los platos y la deliberación, el jurado revelaba que había cinco aspirantes que habían presentado las peores propuestas (Solo, Nacho, Gema, Omar y Chambo) mientras que dos aspirantes les habían sorprendido con sus platos: Carlota y Annie siendo esta última la mejor de la prueba.

Después llegaba la tercera prueba por equipos de ‘MasterChef 14’ en la que los aspirantes viajaban hasta Jerez de la Frontera, Capital Española de la Gastronomía 2026. Los aspirantes visitaban la Bodega Valdespino, del Grupo Estévez, donde tenían que cocinar platos de Juanlu Fernández (dos estrellas Michelin), uno de los chefs más conocidos de la ciudad, para cien de los paladares más exigentes de la zona.

Carlota y Annie como las dos mejores de la prueba anterior eran elegidas las capitanas de la prueba de exteriores y ambas podían escoger a los compañeros que iban a trabajar en sus equipos de manera alterna. Era un cocinado en el que los jueces les sorprendían con los relevos, de modo que en cada equipo habría dos aspirantes que estarían sentados en el banquillo.

Después de la cata, Pepe Rodríguez anunciaba que el equipo ganador de la prueba de exteriores era el rojo, por ende el capitaneado por Carlota. De ese modo, el equipo azul volvía a las cocinas con delantal negro y se enfrentarían todos a la prueba de eliminación: Gema, Inma, Annie, Soko, Nacho, Chambo y Germán.

Nacho y Soko, nuevos expulsados de ‘MasterChef 14’
En este reto de eliminación, los aspirantes negros y Pepe Rodríguez tenían 75 minutos para elaborar una tarta invertida con los ingredientes que ellos quisieran. Una prueba en la que los delantales negros no han parado de enfrentarse entre ellos por estar abriendo continuamente el abatidor haciendo que todos se agobiaran porque sus tartas no estuvieran cuajadas.

Después de la cata en la que participaba Juanma Castaño, llegaba el momento de la deliberación de los jueces. Y tras ello, Marta Sanahuja aseguraba que había tres aspirantes que habían entendido la prueba y que les habían conquistado: Germán, Chambo y Annie. Otra aspirante que también subía a la galería era Inma porque aunque no había estado al nivel de las otras había presentado una tarta invertida correcta.

Finalmente, Pepe Rodríguez era el encargado de anunciar al tercer expulsado de ‘MasterChef 14’ entre los tres peores de la prueba (Nacho, Soko y Gema) y sorprendían a todos con una doble expulsión: Nacho y Soko. «No habéis conseguido una tarta invertida, la tuya Gema era una tarta invertida, mal hecha pero estaba hecho», recalcaba Pepe Rodríguez.

Nacho reconocía que de ‘MasterChef’ se lleva la experiencia y personas. «A mí me da mucha pena irme tan pronto, me voy super contenta y esperaos que queda más porque hay repesca», reconocía Soko. Y ambos aseguraban que veían a Chambo como ganador aunque Soko también nombraba a Camilla.

Fuente: eltelevisero.

Roberto Jiménez.

 

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