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Televisión

Michelle Pfeiffer: «Es un alivio tener algo que te saque del narcisismo y que le dé a tu vida un significado diferente»

Michelle Pfeiffer no tiene reparos para hablar del narcisismo, de ese que dice rondarle, y que cuando además alcanza unas dimensiones impresionantes, hasta le pone un apodo: la bestia. «Hay un narcisismo inherente que uno debe tener», subraya desde el otro lado de la pantalla a media mañana en la costa oeste de EEUU.

«Además, te ves a ti misma en la pantalla todo el tiempo. A eso, súmale que la gente dice cosas de ti. Mientras, para intentar conectar con tus personajes necesitas ser más introspectiva que la mayoría de la gente, y a veces se puede cruzar una línea en la que simplemente deja de ser sano», expresa

Pfeiffer (California, 1958) habla con determinación sobre esa bestia que a lo largo de sus casi 50 años de carrera artística ha aprendido a mantener a raya.

«Desde que soy madre he encontrado el equilibrio en mi vida», identifica el cable a tierra, a la realidad bien alejada de la ilusión de Hollywood, donde ha ocupado un lugar notable que hasta la llevó a estar nominada tres veces al Oscar.

Por su Madame de Tourvel en Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988), por su Susie Diamond, una extrabajadora sexual convertida en cantante, en Los fabulosos Baker Boys (Steve Kloves, 1989), así como por su Lurene Hallett en Por encima de todo (Jonathan Kaplan, 1992).

«Cuando por la profesión te ves obligada a ser todo el tiempo introspectiva y a observarte desde fuera, es un alivio tener, por fin, algo que te saque del narcisismo y que termine por darle a tu vida un significado diferente», apunta la otrora estrella del cine de los 80 y 90.

Protagonista absoluta
Durante varios años, Pfeiffer abandonó el protagonismo en la gran pantalla para criar a los hijos fruto de su unión con el productor y escritor David E. Kelley. Bajó el ritmo de trabajo considerablemente, tanto así que hasta durante varios años se habló de una lejanía del mundo del espectáculo.

El retorno ha sido a cuentagotas. Sin embargo, es ahora que ya se puede hablar de un definitivo regreso con bombos y platillos a la actuación. Para muestras está la serie The Madison (Sky Showtime), donde se pone en la piel de Stacy Clyburn, matriarca de una pudiente familia de Manhattan.

A diferencia de su marido Preston (Kurt Russell), que ama la vida rural y básica de Montana, su personaje es, tal como la propia actriz se define, ‘un ratón de la ciudad’.

La repentina muerte de Preston golpea a la familia, y les llevará precisamente a ese paraje casi salvaje adorado por el padre. Allí empezará el doloroso y largo proceso del duelo, pero también el reconstruirse, ella en la soledad, pero también como familia.

Precisamente Taylor Sheridan, conocido por las exitosas Yellowstone, 1923 o Landman, creó The Madison con Pfeiffer en mente; sólo ella podía encarnar a Stacy, a quien seguimos durante los primeros seis días tras «esta tragedia indescriptible e impactante», describe.

Al intentar resumir la experiencia de The Madison, la siguiente frase le sale del alma: «¡Ha sido agotador!», para acto seguido reír de buena gana.

«Cuando me reuní con Taylor Sheridan me encantó cómo hablaba del personaje, de la historia de amor entre Stacy y Preston, así como de la dinámica familiar», detalla. Y añade: «Me pareció un concepto muy interesante, y sentí que, por la forma en que hablaba de Stacy, era alguien con quien podía identificarme».

El ‘sí, quiero’ fue casi instantáneo. Sin embargo, cuando se dio cuenta de la envergadura, de que ella era el pilar fundamental de la serie, de que gran parte del rodaje se desarrollaría en plena naturaleza (específicamente en Montana), así como «de los lugares emocionales que tenía que recorrer, me pregunté: ‘¡Ay, Dios mío! ¿Cómo voy a hacer esto?».

Y explica que, en un primer momento, «pensé ‘voy a tener que dosificarme mucho’, pero intenté no permitirme vivirlo demasiado porque ese no es mi proceso», dejando ver algo del truco de la hechicera.

«Como suele ocurrir en televisión, los guiones se entregan muy cerca del momento del rodaje, y este fue el caso también. Así que no tuve mucho tiempo para mi preparación habitual, lo cual creo que fue una bendición», se anima a desvelar tras bambalinas.

«A veces me obsesiono con las cosas e intento planificarlo todo, pero en este caso no había espacio para eso, por lo que me vi obligada a trabajar de forma más instintiva», recuerda Michelle, quien no se amilanó ante el reto y decidió remangarse.

«Esa circunstancia me permitió simplemente estar más presente, confiar en las palabras, fiarme de lo que sucedía y de la dinámica de las escenas, y dejar que las cosas fluyeran», describe el trabajo detrás de la magia.

Interpretar el duelo
La crítica especializada no exagera al alabar la interpretación de Michelle Pfeiffer en The Madison, de la cual ya se ha rodado una segunda temporada. «Stacy lucha por sobrevivir, se aferra a la vida e intenta sobrellevar la pérdida del amor de su vida», ahonda en su personaje.

Y añade: «Cuando todo lo que conocía se ha derrumbado, ¿cómo reconstruirlo?, ¿de qué manera puede proteger a su familia? Lo que hace es simplemente luchar contra esta pérdida enorme e insondable, y con el dolor».

Cuando se le pregunta de qué hilo tuvo que tirar para armar a Stacy, no duda en responder que «requirió más vulnerabilidad, sentirme más expuesta».

Pfeiffer cuenta que tuvo especial preocupación hacia no excederse. «Ya sabes, demasiada emoción cruda para el público», explica. También cuenta que «esta historia es visceral, tierna y, a veces, inesperadamente divertida, porque el humor está anclado en la realidad».

Elogia a sus compañeros de reparto (Beau Garrett, Elle Chapman, Patrick J. Adams), y al mismo Kurt Russell con quien coincide después de casi cuatro décadas de Conexión Tequila (Robert Towne, 1988). «No ha cambiado ni un ápice», dice de este último.

El crédito de haber conseguido la difícil armonía de los tonos, «que es una de las cosas más difíciles de lograr», apunta, se lo concede a Christina Alexandra Voros, directora de los 10 capítulos de la serie.

Nos detenemos en el duelo, en el dolor de la pérdida, y en las dificultades a las que se puede enfrentar una actriz de su calibre a la hora de interpretar un personaje que se mueve empujado por la irracionalidad que ello implica.

«Cuando llegas a mi edad, ya has perdido a suficientes personas cercanas: amigos, familiares, compañeros…, así que, por desgracia, no tienes que buscar muy lejos para encontrar inspiración», afirma Pfeiffer, admitiendo, además, lo mucho que ha reflexionado sobre el duelo más allá de los avatares de su Stacy.

Con The Madison ya estrenada y alcanzando a los espectadores en entregas por episodios semanales, a Michelle le han sorprendido las reacciones.

«Viejos amigos, compañeros y gente que conozco en la industria me han llamado para contarme lo conmovidos que están. Hasta algunos de mis amigos más snobs me han dicho cuánto les gusta la serie, y yo les he preguntado: ‘espera, ¿estás llorando?'», se ríe mostrando orgullo.

Pero, sobre todo, entre esas reacciones no se esperaba constatar «cuánto afecta a los hombres y cómo resuena en ellos». Michelle tiene una teoría. Dice que la historia quizás «les habla del duelo de una manera que han experimentado pero que no han podido expresar, y tal vez los toma por sorpresa».

Entonces se encoge de hombros y sonríe. «También te digo que hay muchas razones diferentes para llorar: hay gente que ha perdido su casa en un incendio, otros han perdido empleos con los que esperaban jubilarse… La pérdida es una experiencia realmente universal», se le escapa una sabiduría.

Volver a la televisión
Resulta curioso que el rotundo retorno de Michelle Pfeiffer se lleve a cabo a través de la pequeña pantalla, justo donde empezó su carrera en 1979.

«Es la primera vez en décadas que hago un formato episódico», admite, «y la verdad es que la calidad del trabajo y del material que he visto en televisión últimamente me ha dado muchísima envidia, y desde hace tiempo tenía muchas ganas de formar parte de todo esto».

Y es que no sólo viene con The Madison bajo el brazo, por decirlo de alguna manera. También con Margo tiene problemas de dinero (Apple TV), junto a Elle Fanning, como una explosiva madre soltera, excamarera de Hooters y dependienta en la tienda por departamentos Bloomingdale’s.

Michelle está que se sale en un registro jamás visto, y en el que se le escucha decir: «En lo único que soy buena es en ser guapa». Se atreve, pues, a mucho, después de que precisamente por su belleza se le cuestionara su talento interpretativo.

«Tengo muchas ganas de que se estrene Margo tiene problemas de dinero», no esconde su emoción, la también productora ejecutiva, hacia esta serie de comedia creada además por su marido David E. Kelley a partir del libro homónimo de la escritora estadounidense Rufi Thorpe (publicado en 2024).

Con sendos roles televisivos, hay que preguntarle por las ofertas de trabajo en el cine. «Siento que hay más cosas en este momento», afirma, aunque no da por perdidas las posibles oportunidades que puedan surgir en el séptimo arte. Sea donde sea, si algo está claro es que Michelle Pfeiffer ha regresado por todo lo alto a las pantallas, y esta vez es para quedarse.

Fuente: elespañol.com

Janina Pérez Arias.

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Televisión

Todos los secretos de ‘La ruleta de la suerte’, por su director: «ChatGPT no te da esa chispa especial que tienen los paneles»

Si hay un programa incombustible en televisión, ese es La ruleta de la suerte. El concurso que presentan Jorge Fernández y Laura Moure en Antena 3 sigue girando con fuerza 20 años después.

El formato es uno de los bastiones de la parrilla de Antena 3 pero, sobre todo, es el gran pilar sobre el que se ha cimentado el sólido liderazgo de las noticias que presenta Sandra Golpe a las tres de la tarde.

La ruleta de la suerte suma cuatro temporadas rebasando el 20%, una barrera que, hoy día, está al alcance de pocos programas. En la actual, promedia un 21,6% de share y 1.564.000 espectadores.

A lo largo de estas dos décadas, el concurso ha repartido más de 23 millones de euros en premios y ha entregado un total de 43 coches. El más alto fue en 2018, en el especial por el duodécimo aniversario: se entregaron 30.850 euros más coche y 34.775.

«Es un formato que tiene mucha fuerza y que continúa dando mucho juego al espectador que está en casa», dice a EL ESPAÑOL Nacho Correa, director del programa, que destaca el «mimo» con el que trabaja todo el equipo para hacer que La ruleta siga sorprendiendo.

«En ningún momento de estos 20 años nos hemos acomodado en el ‘ay qué bien, ya somos líderes y vamos a poner paneles cualquiera’. No», dice. «Los paneles se miman, se piensan, se repiensan y se busca que sean lo más ingeniosos posible».

«Se intenta que sean jugables pero que, al mismo tiempo, sorprendan, y que el programa esté compensado», explica Correa.

De eso se encarga un equipo de tres personas, si bien luego existe una base de datos para que no se repitan. Una vez hechos, él los revisa y modifica lo que considere.

«En esta época de tanta IA, nos vanagloriamos. ChatGPT no te da esa chispa especial que tienen los paneles», dice orgulloso el responsable.

El casting

Otra de las claves del éxito de La ruleta de la suerte han sido los más de 15.000 concursantes que han pasado por su plató.

«Para muchos, esta es su primera experiencia en televisión», dice Correa, quien asegura que al no tratarse de un concurso en el que se pide un mínimo nivel de conocimiento como pudiese ser Pasapalabra, «cualquiera se ve tirando de La ruleta».

Para apuntarse al casting, hay que rellenar un formulario disponible en la web de Antena 3. «Estamos totalmente desbordados y sorprendidos», asegura el director del programa, explicando que este formulario se abre de vez en cuando porque existe un cupo de personas. «La última vez que lo abrimos aguantó dos días».

Pero, ¿de qué depende que unos entren y otros se queden fuera? «El equipo que lleva 20 años haciendo el casting tiene el pulso cogido. Es fundamental que conozcan la mecánica del programa», explica Correa.

Y es que, a lo largo de todo este tiempo, La ruleta de la suerte ha ido sumando nuevos gajos como el ‘Se lo doy’, ‘El comodín’ o la ‘ayuda final’. «Es un concurso que se ha ido complicando en el sentido que no solo es decir letras y punto».

Además de tener bien estudiada la mecánica, Correa subraya que también se ha de ser «simpático, tener muchas ganas y ser un poquito extrovertido, que las cámaras no te den miedo».

El ruido de la ruleta
La gran protagonista del programa es la propia ruleta. «No puede tener ningún tipo ni de motor ni de freno. Eso es las tablas de Dios», confirma rotundo Nacho Correa explicando que se trata de un mecanismo que pesa mucho (250 kilos). «La limpieza al juego va por encima de todo».

«Tampoco se podría trucar porque tiene tres punteros. La ficción de esas tres flechas es lo que la frena», cuenta sobre este sistema que es relativamente sencillo: «Consiste en un eje y en una ruleta que gira sobre ese eje».

En cuanto al mantenimiento, el director del programa de Antena 3 explica la mayor «lucha» que tienen con ella es por culpa del estruendo que hace. «Jorge lo sufre mucho. Hace mogollón de ruido. Cada vez que se tira de ella hace ‘clacla’, ‘clacla’, ‘clacla’, ‘clacla’, ‘clacla’… Es horroroso. Se cuenta por todos lados».

«Cuando empieza a sonar mucho, suele ser porque, a lo mejor, algún palo se ha aflojado», señala para revelar: «Durante épocas hemos intentado pensar la manera de mejorarla. Incluso hemos consultado con ingenieros para encontrar la manera de que fuera más fácil moverla y pararla».

Correa recuerda que el tiempo de duración del giro no ha de ser muy largo, «porque si no, se jugarían pocos paneles».

Pero tampoco ha de girar «eternamente». «La que tenemos está resultando muy bien, y seguiremos con ella».

Críticas a la azafata
Otro de los asuntos que EL ESPAÑOL aborda con Nacho Correa es el papel que ejerce Laura Moure. En el pasado, cuando los paneles eran manuales, sí que era necesario que una persona girase las letras. Pero ya no, porque ahora son pantallas digitales.

«Efectivamente, hay un software que lo hace. Pero yo creo que la figura de la presentadora y copresentadora en la tele funciona. Si estuviese vacío el plano del panel sería tristísimo», responde a esta cuestión el director.

«En ningún caso veo a Laura como una ‘mujer florero’ porque aporta mucho, es la persona que más minutos lleva por programa en emisión. Es nuestra cara visible. Conecta con el espectador de una manera que si no hubiera nadie ahí sería como estar mirando un cuadro», dice.

Para zanjar esta cuestión, Correa señala que Laura «tampoco puede llamar mucho la atención porque lo importante es el juego».

La banda y los cánticos
El director de La ruleta también destaca el papel de la banda, liderada por Joaquín Padilla, exvocalista de Iguana Tango. «Hemos llegado ya a las 8.000 canciones tocadas. Intentamos no repetir excepto en Navidad por los villancicos y en verano por las canciones míticas».

Todo aquel que haya visto (o ido como público) a La ruleta de la suerte sabrá que el programa es de los más animados de la tele gracias a cánticos como ‘tira de la ruleta, la ruleta tira ya, ¡tira ya!’ o ‘a por el bote, oe, a por el bote, oe’.

Este último, incluso, se llegó a cantar en La Resistencia de Broncano. «Nos parecía fenomenal», indica Correa, confirmando que los cánticos «no están registrados».

«La mayoría de los cánticos los hemos inventado en la redacción, hacemos tormenta de ideas de vez en cuando, o la propia animadora del público, Lorena Gil».

«Estamos encantados de dar a la gente su ratito de desconexión. Jorge, Laura y la banda son como parte de la familia de toda la gente que nos ve cada día. Poder darles el mejor programa posible es un orgullo para todo el equipo», se despide Correa.

Fuente: elespañol.com

Marco Almodóvar.

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Televisión

Muere a los 73 años Txumari Alfaro, naturópata, presentador de ‘La botica de la abuela’ y colaborador de ‘Sabor a ti’

Txumari Alfaro, el naturópata que revolucionó la divulgación de los remedios caseros en la televisión de los años 90, ha fallecido en Pamplona a los 73 años de edad.

Nacido en Arguedas (Navarra) el 25 de diciembre de 1952, es considerado un pionero dentro de su sector, ya que fue el primero en llevar la medicina natural al gran público.

Alfaro saltó a la fama nacional gracias a su capacidad para explicar de forma sencilla y carismática remedios basados en plantas, alimentos y elementos cotidianos (como el barro o el aceite) para dolencias leves.

Su gran escaparate fue el programa La botica de la abuela, un programa creado y dirigido por Gontzal Mendíbil que empezó a emitirse en 1997 en TVE 1 y Canal Internacional.

Un fenómeno televisivo
Originalmente, La botica de la abuela empezó como una sección dentro de espacios de mañana (como el de Raffaella Carrà o el de Manuel Torreiglesias).

Gracias a su estilo pausado y sus consejos prácticos, Alfaro se convirtió en un verdadero fenómeno, lo que lo llevó a acabar teniendo su propio espacio independiente.

La Botica de la Abuela, inspirado en los programas de Karlos Arguiñano, se convirtió en concepto absolutamente innovador en televisión. Se buscaba llevar a la pequeña pantalla las pequeñas dolencias más comunes y los remedios más efectivos al respecto, contados de manera sencilla, y en un lenguaje coloquial y cercano.

Aprovechando el tirón de su éxito de audiencias, -sus programas llegaron a tener una media de un 27% de cuota de pantalla- publicó numerosos libros que lograron ser superventas.

Su popularidad fue tal que incluso llegó a ser parodiado en programas de humor de la época, convirtiéndose en un verdadero icono de la cultura televisiva española.

Lejos de lo que muchos pensaron en sus inicios, no era médico convencional. Sus estudios y formación se centraron en las terapias alternativas.

Naturópata y experto en remedios naturales
Se formó como naturópata, una disciplina que busca la curación a través de métodos naturales y el fortalecimiento del sistema inmunológico.

Más tarde amplió sus conocimientos en iridología y acupuntura. En distintos centros europeos de Francia y Alemania aprendió técnicas de diagnóstico a través del iris y medicina tradicional china.

En sus comienzos también realizó estudios relacionados con la enfermería, lo que le dio una base sobre el funcionamiento del cuerpo humano antes de dar el salto definitivo a los remedios naturales.

Aunque todo el mundo lo recuerda por su éxito en Televisión Española, sus comienzos en la pequeña pantalla surgieron en la televisión autonómica.

Trabajó con Ana Rosa en ‘Sabor a ti’
Su primera oportunidad frente a las cámaras fue en ETB, la televisión pública vasca. Allí comenzó a colaborar en espacios donde ofrecía sencillos consejos de salud natural.

Tras su arrollador éxito en la cadena estatal, Ana Rosa Quintana lo fichó para ponerse al frente de su propia sección en el programa de Antena 3 Sabor a ti. Más tarde, en esa misma cadena, tendría su propio programa, que llevó por nombre La botica de Txumari.

Finalizada su etapa en la cadena, dio el salto a Telecinco. En la empresa de Fuencarral siguió dando los consejos que tanto gustaban a la audiencia.

Durante un tiempo fue colaborador de A tu lado, presentado por Emma García, donde llevó la sección, sin demasiado recorrido, Los consejos de Txumari. Asimismo, pasaría por La Sexta, en el espacio Salud a la carta.

Cabe resaltar que Txumari siempre defendió que sus conocimientos no pretendían sustituir a la medicina moderna, sino que eran una forma de «prevención» y de recuperar el sentido común que tenían nuestros abuelos y antepasados en el cuidado de la salud.

Su trayectoria profesional estuvo marcada por un fuerte compromiso con los productos de su región. Fue una figura clave en instituciones como la Cofradía del Vino de Navarra y la del Pimiento de Lodosa, donde ejercía como orgulloso representante del patrimonio navarro.

En su última etapa profesional se centró en su labor como conferenciante y autor de bestsellers sobre medicina natural.

En el terreno personal, Txumari Alfaro estuvo casado con Charo Larraya y tuvo dos hijas, María y Juncal.

Fuente: elespañol.com

Alina Varela.

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Televisión

‘Tu cara me suena 13’ fue todo lágrimas y toques de atención en su segunda gala: «Te voy a hablar en serio»

‘Tu cara me suena’ sigue arrasando allá por donde va. Su temporada 13 tiene dominada la atención de todo el mundo los viernes noche, y queda claro tanto por su impactos en redes como sus aplastantes números de audiencia. Tras una primera gala que dejó a muchos con ganas de más, la segunda semana del programa se ha marcado con más y mejor en todas las direcciones.

La noche no se la ha llevado María Parrado como ya lo hizo en la primera gala, pero cerca ha quedado. Este va a ser un año con la competición muy al rojo vivo entre los concursantes más top, mientras que otros parece que apuntan a unos programas en los que tendrán que aprender y mejorar como cantantes si quieren destacar en el futuro del programa. Va a ser una temporada de las de no olvidar.

‘Tú quieres recoger antes de sembrar’

La noche del viernes tuvo un poco de todo en cuanto se trata de expectativas. El punto más decepcionante del programa fue claro y unánime por parte del jurado: Martín Savi, quien abrió la gala con su imitación de Tom Jones. La semana pasada se le pasó por alto su actitud y emoción por ser su primera interpretación, pero no ha tenido la misma suerte ahora.

«Te voy a hablar en serio», subrayó Àngel Llàcer a la hora de empezar con las críticas. «Este programa es muy agradecido. Si tú le das, este programa te dará a ti. Pero no le engañes, no intentes engañarlo. Tú da el máximo de ti y este programa te llevará a lo más alto». Tras el toque de atención se llevó la segunda peor puntuación de la noche, a muy corta distancia de Leonor Lavado.

Por otro lado, lo mejor de la noche también fue una decisión clara tanto por el jurado como por el público. J Kbello robó el corazón a más de uno con su performance de Alex Waren con el tema Ordinary. No podría haber sido mejor cierre de gala, con lágrimas por parte de algunos de sus compañeros como Parrado. Los 3.000€ de premio que ganó se dedicaron a una ONG contra el acoso escolar, ABSA (Asociación Antibullying de Salúcar de Barrameda).

Una noche nostálgica
El resto de la noche estuvo muy marcada por actuaciones que recordaban ese pasado mejor que ya no está. El top de actuaciones se coronó con María Parraddo en tercera posición, quien hizo de una Thalía espectacular. La medalla de plata fue para Paula Koops, quien contaba con la ayuda extra de la estrella VIP invitada que le sirvió como coach para perfeccionar el arte de ser ella misma: Jeanette.

No estuvieron de más, ni mucho menos, el resto de participantes. Jesulín de Ubrique dio una espectacular voz a Hombres G; Aníbal Gómez interpretó de forma casi irreconocible a Alaska; Leonor Lavado subió el ánimo del público con la performance del grupo Nueva Línea; y Cristina Castaño demostró que aún podemos ser sorprendidos en el talent show haciendo de Chappel Roan. Para redondear la gala tuvimos invitados especiales en las actuaciones de Pepe Navarro que se reunió con Florentino Fernández al interpretar a Billy Ray Cyrus; y Sole Giménez, quien imitó a Amaia, trajo consigo a su amigo Roi Méndez para interpretar a su lado como Alizzz.

Fuente: Antena 3 – Tu Cara me Suena.

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