Cocina
Tarta Ópera

La tarta Ópera es un clásico de la repostería francesa. Un postre tradicional y delicioso que vamos a aprender a preparar en casa con unos sencillos pasos para conseguir una de las tartas más famosas y demandadas en las pastelerías.
La receta original de esta elegante tarta francesa consta de capas de bizcocho gioconda de almendra empapado en café, intercaladas con capas de crema de café y cubierta con una ganache de chocolate. Su elaboración es sencilla, aunque algo laboriosa. Si seguimos esta receta al pie de la letra, obtendremos un resultado como si la acabáramos de comprar en la mejor pastelería de París.
El origen del nombre de esta tarta es incierto y existen varias teorías sobre su procedencia. Una de ellas se sitúa en la década de los cincuenta y atribuye su creación al maestro pastelero Cyriaque Gavillon, de la famosa pastelería parisina Dalloyau, cuya esposa Andrée, impresionada por la espectacular presencia del pastel, eligió su nombre en honor a la Ópera Garnier. La otra teoría sitúa la creación de esta tarta, por aquel entonces conocida con el nombre de su autor, en la Exposición Culinaria de París de 1903 de la mano del chef Louis Clichy. La tercera teoría, sin embargo, asigna la creación original de la también conocida como Opera Torte al famoso pastelero francés Gaston Lenôtre.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 40 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 10 minutos (más el tiempo de enfriado)
- Raciones: 8
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: francesa
- Calorías por ración (kcal): 881
Ingredientes de la tarta Ópera
Para la plancha de bizcocho:
- 7 huevos M
- 40 g de azúcar blanco
- 100 g de azúcar glas
- 40 g de harina de trigo
- 125 g de almendra molida
Para el almíbar:
- 120 g de agua
- 50 g de azúcar blanco
- 2 cucharaditas de café soluble
Para el glaseado de chocolate:
- 340 g de chocolate 70% de cacao
- 60 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 250 g de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
Para la crema de café:
- 200 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 125 g de azúcar glas tamizado
- 50 g de leche entera
2 cucharaditas de café soluble
Cómo hacer la tarta Ópera
Comenzamos por preparar el bizcocho. Para ello, en primer lugar precalentamos el horno a 160 ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos y forramos la bandeja de horno y la reservamos.
Batimos 7 huevos M con 40 gramos de azúcar blanco hasta que la mezcla doble su volumen y esté muy esponjosa.
Tamizamos 100 gramos de azúcar glas, 40 gramos de harina de trigo y 125 gramos de almendra molida.
Integramos estos ingredientes en la mezcla con movimientos envolventes hasta tener una masa completamente homogénea y sin grumos.
Vertemos la mezcla en el molde y lo llevamos al horno. Horneamos durante 10-12 minutos, o hasta que los bordes comiencen a dorarse ligeramente.
Retiramos del horno y dejamos enfriar por completo en la bandeja, reservamos.
Prepararemos el almíbar poniendo 120 gramos de agua, 50 gramos de azúcar blanco y 2 cucharaditas de café soluble en un cazo. Llevamos a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva y reservamos.
Cubrimos con film transparente y reservamos a temperatura ambiente hasta que espese y tenga una textura que nos sirva para untar. Reservaremos 4-6 cucharadas para decorar la tarta si lo deseamos.
Seguimos con la crema de café, para ello batimos 200 gramos de mantequilla sin sal a temperatura ambiente junto con 125 gramos de azúcar glas tamizado hasta que la mezcla esté muy cremosa.
Mezclamos 50 gramos de leche entera con 2 cucharaditas de café soluble hasta que se integre completamente.
Vertemos la mezcla de leche y café en la crema de mantequilla y batimos hasta que se integre, reservamos.
Vamos a comenzar con el montaje de la tarta. Para ello, desmoldamos la plancha de bizcocho. Como vamos a necesitar 3 capas de bizcocho para la tarta, cortaremos la plancha de tal manera que obtengamos 2 trozos enteros del tamaño de la tarta y 2 trozos mas pequeños que midan justo la mitad de los grandes, de modo que estos dos trozos pequeños juntos formen la tercera capa necesaria para la tarta.
Colocamos una capa de bizcocho sobre el plato de presentación y pintamos con el almíbar.
Ponemos la mitad de la crema de café y alisamos.
Seguimos con otra capa de bizcocho. Para esta capa intermedia, usaremos los dos trozos pequeños de bizcocho y los pintamos el con almíbar de café.
Ahora es el turno colocar una capa de glaseado de chocolate, pondremos la mitad y alisamos.
Ponemos ahora la última capa de bizcocho y cubrimos con el almíbar restante.
Echamos la crema de café restante y alisamos. Llevamos a la nevera 20 minutos para que se endurezca ligeramente.
A continuación, vertemos el resto del glaseado de chocolate y lo dejamos lo más liso posible. Llevamos la tarta a la nevera un mínimo de 2 horas para que se endurezca. Lo ideal es dejarla hasta el día siguiente.
Pasado este tiempo, cortamos los extremos de la tarta con un cuchillo mojado en agua caliente y previamente secado. Cortamos aproximadamente 1-2 cm para quitar los bordes más irregulares y que nos quede un acabado profesional.
Podemos decorar la parte superior de la tarta con el glaseado de chocolate sobrante y con ayuda de una manga pastelera pequeña. Servimos.
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Cocina
Huevos revueltos con calabacín y cebolla, para una cena ligera (de las que te sientan bien)

Las recetas con calabacín son ideales para preparar comidas saludables y cenas ligeras que sacian pero sin resultar pesadas. Si además las combinas con huevo, te quedarán platos proteicos de lo más jugosos, socorridos y ¡ricos! Son muchas las opciones a tu alcance y hoy nos hemos decantado por una de las más apetecibles: revuelto de calabacín y cebolla. Pero también puedes combinar estos dos ingredientes y obtener resultados totalmente distintos.
Así, puedes marcarte una tortilla campera con patata, calabacín y cebolla, perfecta para llevarte de pícnic o comer en la oficina porque se transporta muy bien. También merece la pena probar los huevos a la sartén con calabacín rallado y aguacate, un plato diferente al que puedes añadir un toque picante. Otra opción muy vistosa son los nidos de calabacín con huevo, que llamarán la atención en cuanto los lleves a la mesa.
Para hacer este apetecible revuelto, lo primero que tienes que hacer es saltear la cebolla, hasta que veas que comienza a dorarse. Luego agrega el calabacín cortado en daditos con la piel y saltea hasta que elimine todo el agua.
La segunda parte de la receta sería batir bien los huevos para que queden bien espumosos. Una vez se vierten sobre el salteado de calabacín y cebolla, se remueve con una espátula para que el huevo cuaje pero no en forma de tortilla. Puedes acompañarlo de un pan de ajo tostado.
Ingredientes
2 calabacines medianos
2 cebollas medianas
6 huevos
aceite de oliva virgen extra
pimienta
sal
1. Corta en daditos el calabacín
Lava los calabacines, despúntalos y córtalos en dados pequeños. Pela y pica la cebolla. Calienta una cucharada de aceite de oliva en una sartén y saltea la cebolla. Salpimienta a tu gusto y cocínala unos 8 minutos, hasta que empiece a dorarse.
2. Cocina el calabacín
A continuación, agrega a la sartén el calabacín cortado en daditos, y cocínalo hasta que elimine el agua que suelta. Rectifica a tu gusto el punto de sal y pimienta.
3. Bate los huevos
Casca los huevos en un bol y bátelos, después de haber añadido un poco de sal y pimienta. Añade los huevos batidos sobre las verduras y remueve con una espátula hasta que el huevo cuaje pero quede jugoso. Sirve enseguida.
Fuente: Lecturas – Cocina Fácil.
Isabel Zúñiga.
Cocina
Hojaldritos rellenos de merengue casero: un dulce crujiente por fuera y cremoso por dentro

Hay postres que tienen algo especial desde el primer bocado. Estos hojaldritos son uno de esos dulces sencillos que combinan dos cosas que casi siempre funcionan: el crujiente del hojaldre recién horneado y la textura ligera de un buen merengue casero.
Además, tienen un aire muy clásico, casi de pastelería tradicional. Nos recuerdan a las bandejas de pastelitos que se ven en las vitrinas de las confiterías, pero en realidad se pueden preparar en casa sin demasiada dificultad.
La clave está en hornear bien el hojaldre para que quede dorado y crujiente, y en preparar un merengue firme y brillante que mantenga su forma al rellenar los pastelitos. El resultado son pequeños bocados dulces, ligeros y perfectos para darte un capricho.
Si te gustan los pastelitos de hojaldre, prueba estos bocaditos de manzana, en forma de tartaleta, que también quedan deliciosos.
Ingredientes
2 láminas de hojaldre
1 cucharada de azúcar glas
harina
1 pizca de canela en polvo
PARA EL MERENGUE
5 claras de huevo
200 gramos de azúcar glas
1 pizca de sal
1. Corta el hojaldre
Extiende las láminas de hojaldre sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Pincha la masa con un tenedor para evitar que suba demasiado durante el horneado. Con un cortapizzas marca diez cuadrados en cada lámina. Coloca el hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante unos 18 minutos, hasta que esté dorado y crujiente. Retíralo con cuidado y déjalo enfriar.
2. Prepara el almíbar
Coloca el azúcar con 85 ml de agua en un cazo. Llévalo a ebullición y deja cocer a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta obtener un almíbar con textura ligeramente espesa. Retíralo del fuego y deja que se temple.
3. Monta el merengue
Bate las claras de huevo con una pizca de sal hasta obtener un punto de nieve firme. Sin dejar de batir, añade el almíbar templado en forma de hilo fino. Continúa batiendo hasta conseguir un merengue brillante, firme y bien aireado. Pásalo a una manga pastelera con boquilla rizada y déjalo enfriar en la nevera unos minutos.
4. Monta los hojaldritos
Corta los cuadrados de hojaldre siguiendo las marcas que hiciste antes del horneado. Coloca una capa generosa de merengue sobre la mitad de los cuadrados. Cubre con los restantes formando pequeños pastelitos. Espolvorea por encima una mezcla de azúcar glas y una pizca de canela. Sirve los hojaldritos y disfruta de su contraste entre crujiente y cremoso.
EL TRUCO
Deja que el hojaldre se enfríe completamente antes de añadir el merengue. Si está caliente, el merengue perderá volumen y los hojaldritos no mantendrán su forma.
Fuente: Lecturas – Cocina.
Víctor Fernández.
Cocina
Lentejas guisadas con gambas y mejillones

Aquí tienes un guiso de lentejas que causará sensación en tu mesa. Lleva gambas, mejillones, verduritas, vino blanco y poquito de pimentón dulce. Toma nota.
En invierno, ¡qué bien sientan los guisos y potajes con legumbres! Calentitos y llenos de sustanciosos ingredientes, nos reconfortan el cuerpo y nos llenan de energía. No sé en tu casa, pero en la mía siempre son bien recibidos.
Un plato tradicional, delicioso y supereconómico, que siempre triunfa entre mis seres queridos y que te recomiendo realizar es el potaje de garbanzos y acelgas. Además, tiene una ventaja más: es completísimo. Así que, el día que lo cocines, ya no necesitas preparar nada más. A lo sumo, una ensalada fresquita.
También quedan exquisitas las judías a la bilbaína, un plato de la abuela sencillo y muy resultón. Y si prefieres lentejas, echa un vistazo al guiso de lentejas con arroz. A la que lo pruebes, se convertirá en uno de tus platos estrella.
Precisamente las lentejas son las protagonistas de la receta de hoy. Se trata de unas originales y caldositas lentejas con gambas y mejillones. No te las pierdas porque la combinación de sabores y texturas que se forman en este plato te va a encantar. Además, como quedan tan vistosas, las puedes servir tanto en un menú de diario como en una comida de domingo. Se te hace la boca agua, ¿verdad? Pues prepara la cuchara porque empezamos.
Ingredientes
300 gramos de lentejas
16 gambas
200 gramos de mejillones cocidos y sin conchas
1,5 litros de caldo de verduras
1 cebolla
200 mililitros de vino blanco
2 tomates
1 pimiento verde
2 zanahorias
2 dientes de ajo
pimentón dulce
perejil picado
laurel
aceite
sal
1. Escurre las lentejas
Lava las lentejas y escúrrelas en un colador. Pela las gambas. Limpia el pimiento, retirando las pepitas y los filamentos, y pícalo. Pela la cebolla, los ajos y la zanahoria y córtalos en trozos.
2. Sofríe las verduras
Calienta una cazuela con aceite, agrega la cebolla, los ajos y la zanahoria y sofríelos durante unos 10 minutos. Mientras, lava los tomates y tritúralos.
3. Agrega el pimentón
Añade 2 cucharaditas de pimentón y el tomate, remueve para que se integren bien y cuece hasta que se evapore el agua. Vierte el vino y el caldo y lleva a ebullición. Agrega las lentejas, 2 hojas de laurel lavadas y sal. Deja cocer durante 1 hora.
4. Añade las gambas y los mejillones
Incorpora al final las gambas, los mejillones y 2 ramitas de perejil picadas. Prosigue la cocción 5 minutos más y rectifica de sal. Retira y deja reposar el guiso unos 10 minutos antes de servirlo.
Fuente: Lecturas Cocina.
Jani Paasikoski.
Radio Millenium Online


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