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Cocina

Paella con costilla, salchichas y verduras

Se trata de una paella de montaña con salchicha y costilla. Elaborada con ingredientes sencillos y muy económicos, esta paella es una auténtica delicia. Y es que el arroz queda entero, jugoso y con un sabor a campo que conquistará a todo el mundo.

Como en todos los arroces y paellas, para que este plato quede exquisito es fundamental escoger un buen producto y usar un caldo, lleno de intensidad, que le aporte mucho sabor. Por lo que se refiere al arroz, elige uno redondo, tipo bomba, ya que, además de absorber muy bien los sabores del caldo, no se apelmaza.

Y un apunte más: una vez hayas incorporado el arroz, no lo remuevas con una cuchara. Simplemente cógelo por las asas y mueve un poco la paellera. Así te quedará de fábula.

Y si la prefieres de verduras y pollo, mira esta opción.

Ingredientes

360 gramos de arroz redondo
200 gramos de salchichas
200 gramos de costillas de cerdo separadas y troceadas
1 pimiento rojo
1 pimiento verde italiano
100 gramos de guisantes
200 mililitros de tomate triturado
2 dientes de ajo
1,2 litro de caldo de carne
2 cucharadas de pimentón dulce
Tomillo
Sal
Aceite de oliva

1. Prepara la carne
Limpia las costillas, retirando cualquier posible resto de huesos rotos, trocea las salchichas y condimenta ambas con sal.

2. Corta el pimiento
Limpia los pimientos, eliminando el tallo y las semillas, lávalos, córtalos por la mitad y retira las nervaduras blancas, porque pueden amargar. Corta pimiento rojo en tiras y pica fino el verde. Pela los dientes de ajo y pícalos.

3. Dora las costillas
En una paella, con un buen chorro de aceite y unas ramitas de tomillo lavado y seco, dora las costillas y las salchichas por todos lados.

4. Rehoga los pimientos
Añade los dos tipos de pimiento, mezcla y sigue rehogando a fuego medio durante un rato, hasta que los pimientos empiecen a perder textura.
5. Agrega el pimentón
Incorpora el ajo picado y el pimentón y rehoga unos minutos, removiendo de vez en cuando, para que el pimentón no se queme. Añade el tomate triturado y prosigue la cocción a fuego medio hasta que se evapore el agua que suelta.

6. Incorpora el arroz
Vierte el caldo caliente, remueve y añade el arroz, formando una cruz sobre la paella. Reparte de modo uniforme por toda la superficie. Añade también los guisantes y la sal y, sin volver a tocar el arroz, déjalo cocer 10 minutos a fuego fuerte.
7. Tapa con un paño
Luego, baja la temperatura al mínimo y déjalo cocer otros 8 minutos. Una vez pasado este tiempo, retira la paella del fuego, tápala con un paño limpio y deja reposar 5 minutos.

EL TRUCO

En temporada, añade los guisantes recién desgranados ¡ya verás qué sabor!

Consejos para la paella de montaña con salchicha y costilla

Si utilizas guisantes congelados, debes calcular que necesitarán unos 10 minutos de cocción. En cambio, si son de lata, bastará con ponerlos 2 minutos antes de finalizar la cocción.
Además de las costillas y las salchichas, también puedes agregar unos trocitos de pollo. Y si quieres que tenga más vegetales, puedes incorporar unos espárragos trigueros, unas judías verdes o unas alcachofas.

Si quieres que el arroz quede “socarrat” (ligeramente agarrado). Añade al sofrito más aceite de lo normal y cuécelo hasta que caramelice. Luego, al final de la cocción del arroz, sube el fuego.
Si te han entrado ganas de descubrir otras recetas similares, toma nota de la paella de verduras, pollo y conejo, del arroz con salchichas y costra de huevo o del arroz amarillo con pollo y verdura.

Fuente: Lecturas.

Jani Paasikoski.

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Cocina

Ni carne picada ni atún: patatas rellenas de berenjena, la cena cremosa, fácil y rápida de preparar

Si pocos platos te gustan más que los huevos rellenos y las berenjenas rellenas forman parte de tus menús semanales muy a menudo, apunta esta receta de patatas rellenas porque está de fábula. Y no, no están rellenas de carne picada o atún sino de berenjena y cebolla. Se preparan muy fácilmente y están riquísimas con ese gratinado final con abundante queso rallado que les va a dar un aspecto de lo más apetecible.

¿Te apetecen más ideas del estilo? No te pierdas las berenjenas rellenas de carne, que se presentan en rodajas en vez de en barquitas. También están deliciosas las cebollas rellenas de bonito, receta de la abuela asturiana con la que triunfas en cualquier ocasión. ¿Quieres una receta especial? Los huevos rellenos de pulpo son la versión gourmet de la tradicional y apenas te llevará 20 minutos prepararlos. Otro clásico que no puede faltar son los mejillones tigre que con pimiento y bechamel conquistarán tu paladar.

Para hacer estas patatas rellenas, lo primero que tienes que hacer es lavarlas bien, luego secarlas, añadirles aceite y envolverlas en papel de aluminio para asarlas en el horno precalentado durante 1 hora aproximadamente. Aprovecha también para tostar los piñones en el horno y preparar el relleno: tan fácil como rehogar a fuego bajo la cebolla picada y los dados de berenjena salpimentados.

Con todo listo ya, lo único que queda es cortar las patatas a lo largo y mezclar un poco de pulpa con la berenjena y la cebolla; ten en cuenta que tendrás que hacerlo con cuidado para que no se rompa la barquita de la patata. Rellena las patatas, agrega queso rallado al gusto y llévalas de nuevo al horno para que se gratinen y queden bien doradas. En cuanto las sacas del horno, agrega los piñones y llévalas a la mesa para que no se enfríen.

Ingredientes
8 patatas
2 berenjenas
1 cebolla
100 gramos de queso rallado para gratinar
2 cucharadas de piñones
1 cucharada de orégano
aceite
sal
pimienta negra

1. Asa las patatas
Lava las patatas muy bien para que no les quede nada de tierra, sécalas y envuelve cada una de ellas, aderezadas con sal y aceite en papel de aluminio. Mételas en el horno a 180 ºC durante 1 hora, retíralas y deja que se templen. Tuesta los piñones en el horno a la misma temperatura 8 minutos.

2. Pela y corta la cebolla
Despunta las berenjenas y pélalas. Corta la pulpa en dados pequeños. Pela y pica la cebolla. En una sartén con aceite rehoga la cebolla y añade los dados de berenjena, condimenta con sal, pimienta negra y orégano y deja que se cocinen a fuego muy lento durante unos 20 minutos.

3. Rellena y gratina las patatas
Desenvuelve las patatas y córtalas por la mitad a lo largo. Vacía un poco de su pulpa, mézclala con la preparación anterior y repártela por encima de las patatas. Espolvorea con el queso rallado y gratina 15 minutos a 200 ºC, hasta que se doren. Sírvelas calientes con los piñones tostados.

EL TRUCO

Reparte la mezcla con una cuchara y dale forma, dejando algo de borde libre alrededor en la patata, para que no se derrame al gratinar.

Consejos para unas patatas rellenas de 10
Poco se habla de la importancia de escoger la patata adecuada. Procura que sea grande y especial para asar, tipo Monalisa. Asar las patatas antes de rellenarlas es bueno para conseguir una piel crujiente y una pulpa más sabrosa.

A la hora de vaciarlas ten cuidado de no apurar mucho o te quedarás sin «barquita». En la receta de hoy solo hay que sacar un poco de pulpa para mezclar con el relleno; sin embargo, en otras necesitarás vaciarlas más.
Puedes rellenar las patatas con lo que quieras. Los rellenos de carne picada siempre triunfan, sobre todo si utilizas una buena salsa de tomate casera. El sofrito lleva su tiempo, pero merece la pena.

Indispensable es el gratinado. Puedes utilizar el queso que quieras según la intensidad que busques. No te pases con el gratinado o se podría secar el interior: la idea básica es que la superficie quede dorada y el queso fundido.
Las patatas rellenas son un plato buenísimo por el que no pasa el tiempo. Te resuelve sin complicaciones la comida del fin de semana dejándote un sabor de boca estupendo. ¡A disfrutar!

Fuente: Lecturas – Cocina.

Jani Paasikoski – Isabel Zúñiga.

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Cocina

Huevos revueltos con calabacín y cebolla, para una cena ligera (de las que te sientan bien)

Las recetas con calabacín son ideales para preparar comidas saludables y cenas ligeras que sacian pero sin resultar pesadas. Si además las combinas con huevo, te quedarán platos proteicos de lo más jugosos, socorridos y ¡ricos! Son muchas las opciones a tu alcance y hoy nos hemos decantado por una de las más apetecibles: revuelto de calabacín y cebolla. Pero también puedes combinar estos dos ingredientes y obtener resultados totalmente distintos.

Así, puedes marcarte una tortilla campera con patata, calabacín y cebolla, perfecta para llevarte de pícnic o comer en la oficina porque se transporta muy bien. También merece  la pena probar los huevos a la sartén con calabacín rallado y aguacate, un plato diferente al que puedes añadir un toque picante. Otra opción muy vistosa son los nidos de calabacín con huevo, que llamarán la atención en cuanto los lleves a la mesa.

Para hacer este apetecible revuelto, lo primero que tienes que hacer es saltear la cebolla, hasta que veas que comienza a dorarse. Luego agrega el calabacín cortado en daditos con la piel y saltea hasta que elimine todo el agua.

La segunda parte de la receta sería batir bien los huevos para que queden bien espumosos. Una vez se vierten sobre el salteado de calabacín y cebolla, se remueve con una espátula para que el huevo cuaje pero no en forma de tortilla. Puedes acompañarlo de un pan de ajo tostado.

Ingredientes
2 calabacines medianos
2 cebollas medianas
6 huevos
aceite de oliva virgen extra
pimienta
sal

1. Corta en daditos el calabacín
Lava los calabacines, despúntalos y córtalos en dados pequeños. Pela y pica la cebolla. Calienta una cucharada de aceite de oliva en una sartén y saltea la cebolla. Salpimienta a tu gusto y cocínala unos 8 minutos, hasta que empiece a dorarse.

2. Cocina el calabacín
A continuación, agrega a la sartén el calabacín cortado en daditos, y cocínalo hasta que elimine el agua que suelta. Rectifica a tu gusto el punto de sal y pimienta.

3. Bate los huevos
Casca los huevos en un bol y bátelos, después de haber añadido un poco de sal y pimienta. Añade los huevos batidos sobre las verduras y remueve con una espátula hasta que el huevo cuaje pero quede jugoso. Sirve enseguida.

Fuente: Lecturas – Cocina Fácil.

Isabel Zúñiga.

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Cocina

Hojaldritos rellenos de merengue casero: un dulce crujiente por fuera y cremoso por dentro

Hay postres que tienen algo especial desde el primer bocado. Estos hojaldritos son uno de esos dulces sencillos que combinan dos cosas que casi siempre funcionan: el crujiente del hojaldre recién horneado y la textura ligera de un buen merengue casero.

Además, tienen un aire muy clásico, casi de pastelería tradicional. Nos recuerdan a las bandejas de pastelitos que se ven en las vitrinas de las confiterías, pero en realidad se pueden preparar en casa sin demasiada dificultad.

La clave está en hornear bien el hojaldre para que quede dorado y crujiente, y en preparar un merengue firme y brillante que mantenga su forma al rellenar los pastelitos. El resultado son pequeños bocados dulces, ligeros y perfectos para darte un capricho.

Si te gustan los pastelitos de hojaldre, prueba estos bocaditos de manzana, en forma de tartaleta, que también quedan deliciosos.

Ingredientes

2 láminas de hojaldre
1 cucharada de azúcar glas
harina
1 pizca de canela en polvo
PARA EL MERENGUE
5 claras de huevo
200 gramos de azúcar glas
1 pizca de sal

1. Corta el hojaldre

Extiende las láminas de hojaldre sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Pincha la masa con un tenedor para evitar que suba demasiado durante el horneado. Con un cortapizzas marca diez cuadrados en cada lámina. Coloca el hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante unos 18 minutos, hasta que esté dorado y crujiente. Retíralo con cuidado y déjalo enfriar.

2. Prepara el almíbar

Coloca el azúcar con 85 ml de agua en un cazo. Llévalo a ebullición y deja cocer a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta obtener un almíbar con textura ligeramente espesa. Retíralo del fuego y deja que se temple.

3. Monta el merengue

Bate las claras de huevo con una pizca de sal hasta obtener un punto de nieve firme. Sin dejar de batir, añade el almíbar templado en forma de hilo fino. Continúa batiendo hasta conseguir un merengue brillante, firme y bien aireado. Pásalo a una manga pastelera con boquilla rizada y déjalo enfriar en la nevera unos minutos.

4. Monta los hojaldritos

Corta los cuadrados de hojaldre siguiendo las marcas que hiciste antes del horneado. Coloca una capa generosa de merengue sobre la mitad de los cuadrados. Cubre con los restantes formando pequeños pastelitos. Espolvorea por encima una mezcla de azúcar glas y una pizca de canela. Sirve los hojaldritos y disfruta de su contraste entre crujiente y cremoso.

EL TRUCO

Deja que el hojaldre se enfríe completamente antes de añadir el merengue. Si está caliente, el merengue perderá volumen y los hojaldritos no mantendrán su forma.

Fuente: Lecturas – Cocina.

Víctor Fernández.

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