Televisión
De la oscarizada Jessie Buckley a Nicola Coughlan de ‘Los Bridgerton’: las irlandesas que conquistan Hollywood

En el mapa global, Hollywood se ha convertido en uno de los escenarios donde la tierra de los tréboles de tres hojas ha logrado una visibilidad extraordinaria.
Sin ir más lejos, este domingo Jessie Buckley se llevaba a casa el Oscar como mejor actriz. La nativa de Killarney se alzó a lo más alto por su papel protagónico en la película Hamnet, donde interpreta a Agnes, la esposa de William Shakespeare, en su lucha por superar la pérdida de su hijo.
“Me gustaría dedicarle este premio al maravilloso caos que es el corazón de una madre”, declaraba emocionada al sostener la preciada estatuilla.
A su lado en este largometraje, su compatriota —nacido en Dublín— Paul Mescal, en el rol del famoso dramaturgo. El salto a la fama internacional con el filme Gladiador II de este actor ha sido rápido y contundente, pasando de la televisión a proyectos cinematográficos de alto perfil con reconocimiento crítico.
En las últimas dos décadas, un número notable de actores y actrices procedentes de esta isla ha alcanzado un protagonismo sostenido en la industria audiovisual, consolidando un fenómeno que ya no puede explicarse como casualidad.
Hablar de este auge implica necesariamente poner nombres propios sobre la mesa. Porque si algo distingue a esta generación es su densidad: no se trata de figuras aisladas, sino de un grupo amplio, diverso y transversal que abarca distintos estilos, edades y trayectorias.
Del prestigio al estrellato
Otro de los nombres más reconocibles es Saoirse Ronan, cuya carrera despegó a una edad temprana y que ha sido candidata en varias ocasiones a los premios más importantes de la industria. Sus roles en Lady Bird y Mujercitas le han valido nominaciones al Oscar.
Su capacidad para alternar entre cine de autor y producciones de mayor alcance la ha convertido en una de las intérpretes más respetadas de su generación.
A su lado, Cillian Murphy representa otro perfil: el del profesional de largo recorrido que ha sabido construir una carrera sólida tanto en proyectos independientes como en grandes producciones.
Su colaboración con directores de primer nivel y su presencia en cintas internacionales lo han situado en el centro del panorama actual.
También forma parte de este grupo Colin Farrell, quien ha experimentado una notable reinvención en los últimos años. Tras una etapa inicial marcada por el estrellato, su regreso al cine de autor y su participación en guiones aclamados por la crítica han reforzado su prestigio.
En una línea similar, Brendan Gleeson ha construido una carrera caracterizada por la versatilidad y la solidez interpretativa, a menudo compartiendo pantalla con su hijo, Domhnall Gleeson, quien representa el relevo generacional dentro de una misma tradición actoral.
El nuevo impulso
El fenómeno irlandés se ha intensificado gracias a una nueva ola de intérpretes que han irrumpido con fuerza en los últimos años. Uno de los nombres más destacados es Barry Keoghan, cuya presencia en producciones internacionales ha ido creciendo de manera constante.
Su estilo interpretativo, a menudo inquietante y poco convencional -como su interpretación en Saltburn-, lo ha convertido en una figura especialmente atractiva para el cine contemporáneo.
Otro nombre clave es Andrew Scott, conocido por su capacidad para construir personajes complejos y por su sólida formación teatral. Su trabajo en televisión y cine –como en la película Desconocidos– ha ampliado su reconocimiento más allá del Reino Unido e Irlanda.
Más recientemente, rostros como el de Nicola Coughlan han ganado popularidad gracias al auge de las series globales como Los Bridgerton y mucho antes, Derry Girls, evidenciando cómo el talento irlandés también se ha beneficiado de la expansión de las plataformas de streaming.
Raíces teatrales
Una de las claves que explica la consistencia de este grupo es su formación. Muchos de estos intérpretes han pasado por escuelas de arte dramático de gran prestigio o han desarrollado sus carreras iniciales en el teatro. Esta base se percibe en la precisión técnica y en la profundidad emocional de sus interpretaciones.
El teatro irlandés, con su fuerte tradición literaria, ha servido como cantera para generaciones de actores. Esta conexión con el texto y con la construcción del personaje es uno de los rasgos que la crítica suele destacar cuando analiza el éxito internacional de estos intérpretes.
Del cine independiente…
El recorrido de muchos de estos nombres sigue un patrón similar: comienzan en producciones independientes o locales, obtienen reconocimiento en festivales internacionales y, posteriormente, acceden a proyectos de mayor escala.
Barry Keoghan y Paul Mescal, por ejemplo, han transitado este camino en un periodo relativamente corto, consolidándose como figuras habituales en producciones internacionales. Por su parte, Colin Farrell ha demostrado que ese tránsito también puede darse en sentido inverso, regresando al cine más autoral tras una etapa en grandes estudios.
Diversidad de registros
Otro aspecto fundamental es la diversidad de papeles que estos actores han asumido. Lejos de quedar encasillados en roles asociados a su origen, han interpretado personajes de múltiples nacionalidades, épocas y géneros.
Cillian Murphy ha encarnado desde figuras históricas hasta personajes ficticios en universos complejos. El ejemplo más claro fue su papel como Robert Oppenheimer. Mientras que Saoirse Ronan, ha demostrado una notable capacidad para adaptarse a distintos registros, desde el drama íntimo hasta el cine de época.
Esta versatilidad ha sido clave para su integración en Hollywood, donde la capacidad de transformación es altamente valorada.
Reconocimiento y consolidación
El éxito de estos intérpretes se ha visto respaldado por el reconocimiento de la crítica y de la industria. Nominaciones y premios en festivales y galardones internacionales han contribuido a reforzar la visibilidad del talento marca Irlanda.
Más allá de los premios, su presencia constante en proyectos relevantes es quizá el indicador más claro de su consolidación. No se trata de apariciones puntuales, sino de carreras sostenidas en el tiempo.
Una red de talento
Otro rasgo distintivo es la sensación de comunidad. Muchos de estos actores han trabajado juntos en distintas ocasiones o comparten vínculos profesionales y formativos. Esta red contribuye a amplificar la visibilidad del talento irlandés y a facilitar nuevas oportunidades.
La colaboración entre Brendan Gleeson y Domhnall Gleeson es un ejemplo evidente, pero no el único. La industria irlandesa, aunque pequeña, funciona como un ecosistema interconectado.
El simbolismo
En el marco del Día de San Patricio, este fenómeno adquiere un significado especial. La presencia de estos nombres en el cine global actúa como una extensión contemporánea de su identidad cultural.
Cada año, mientras ciudades de todo el mundo celebran con símbolos tradicionales, Hollywood refleja otra forma de influencia: la de un grupo de actores que ha logrado posicionarse en el centro de la industria.
Un futuro en expansión
Todo apunta a que esta tendencia continuará. Nuevas generaciones de irlandeses siguen emergiendo, alimentando un circuito que combina formación, proyección internacional y oportunidades crecientes en un mercado globalizado.
Si algo demuestra este conjunto de nombres es que el éxito no responde a una fórmula única, sino a una combinación de talento, preparación y contexto histórico. En este Día de San Patricio, el verde no sólo se celebra: también se proyecta, con fuerza, en la gran pantalla.
Fuente: elespañol.com
Laila Robles Martínez.
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Televisión
Atresmedia presenta ‘Tu cara me suena 13’, que confirma dos novedades y la intrahistoria del fichaje de Jesulín de Ubrique

Si hay un programa que no nota el paso del tiempo es ‘Tu cara me suena’ y para muestra los datos de su última edición, que cerró como la más vista en los últimos ocho años. Ahora, el programa más visto de la televisión llega con grandes novedades en su decimotercera edición, que Antena 3 ha presentado en una rueda de prensa, a la que ha acudido El Televisero.
Manel Fuentes se mantiene como maestro de ceremonias del show producido por Gestmusic con el jurado en el que también se mantienen Àngel Llácer, Lolita Flores, Chenoa y Florentino Fernández, que ha llegado «para quedarse» tal y como han recalcado desde Atresmedia tras su incorporación en la pasada edición como relevo de Carlos Latre.
Jesulín de Ubrique, Sole Giménez, J Kbello, Cristina Castaño, Aníbal Gómez, Paula Koops, Martín Savi, María Parrado y Leonor Lavado son los concursantes que protagonizarán la nueva edición de ‘Tu cara me suena’, que volverá a recibir a numerosas caras para acompañarles en las actuaciones.
Como era de esperar, el gran protagonista de la presentación de ‘Tu cara me suena 13’ ha sido Jesulín de Ubrique, que con su fichaje por el programa de Antena 3 retoma su faceta de cantante treinta años después del famoso «toa, toa, toa». «Yo decidí colgar los bártulos del cante y tenía el mundo de la música más que olvidado porque no me benefició nada en mi carrera», reconocía el extorero.
Así se fraguó el fichaje de Jesulín de Ubrique
Asimismo, Jesulín no ha dudado en confesar quiénes son los culpables de que haya terminado fichando por ‘Tu cara me suena’. «Mucha culpa de que haya vuelto a cantar la tienen Bertín Osborne y César Cadaval de Los Morancos. Cuando me lo propusieron hablé con Bertín y le pregunté qué tal fue su experiencia y me dijo que al principio él no lo pasó bien, porque entiendo que al ser cantante tener que imitar tiene sus complicaciones, pero después me dijo ‘hazlo, que no te vas a arrepentir’. Y luego César me dijo que lo hiciera, que era la puta polla», reconocía en la presentación.
«Me lo estoy tomando muy en serio, intentando hacer del personaje que me toque hasta donde pueda llegar y me estoy sorprendiendo hasta yo», añadía orgulloso de lo que está viviendo con ‘Tu cara me suena’. «Yo he participado en otros realities y he tenido otro instinto de ser competitivo. Aquí no, aquí si no sales relajado, se te olvidan las cosas», terminaba diciendo en clara alusión a su paso por ‘MasterChef Celebrity’ o ‘El desafío’.
Las novedades de ‘Tu cara me suena 13’
Una de las principales novedades es que ‘Tu cara me suena’ volverá a emitir la semifinal en directo como ya hace con la final. Algo que ya se producía en las primeras ediciones pero que en los últimos años se dejó de hacer. «A mí me gustaría que todas las galas fueran en directo, aunque sé que es difícil para el equipo», reconocía Manel Fuentes.
Pero si hay algo por lo que va a destacar esta nueva edición de ‘Tu cara me suena’ es por el gran cambio que se ha dado a nivel técnico. «Hemos mejorado toda la parte escénica, añadiendo pantalla en el suelo, acristalada por encima para que funcione como suelo normal», adelantaba Tinet Rubira, director general de Gestmusic, explicando cómo el programa ha incorporado una gran pantalla LED de más de 100 metros cuadrados en el suelo del plató para dotar a las actuaciones de mayor espectacularidad y realismo.
Asimismo, también se ha renovado el set de las entrevistas, que será más luminoso y más amplio. «Además hay algo que a simple vista no se nota es todo el diseño de iluminación. A medida que avanzamos las ediciones pensamos qué mejorar, y en esta hemos actualizado muchos aparatos de iluminación que hacen las galas más espectaculares a nivel visual», añadía el director de Gestmusic.
Un casting «insuperable» lleno de talento y que sorprenderá
Si hay algo indispensable en ‘Tu cara me suena’ es el casting. «Sin un buen casting Tu cara me suena no es nada», reconocía Tinet Rubira. Mientras que Carmen Ferreiro, directora de entretenimiento de Atresmedia ponía en valor que cada año se sorprenden pues cuando piensan que es imposible superarse al final siempre lo hacen.
Con respecto al casting, el director de Gestmusic explicaba que «este año hemos visto a más de 70 personas y de ellas nos hemos quedado con estas nueve porque la foto final nos gustaba». En ese sentido, Tinet explicaba que cada año hay gente que se queda fuera porque no les encaja con el resto del casting y ponía como ejemplo a María Parrado pues la primera ganadora de ‘La Voz Kids’ en España lleva «seis o siete años esperando». «Llegaba siempre a esa foto final, nos gustaba mucho, pero no encajaba», aclaraba el directivo. «Es laborioso porque intentamos que haya distintas profesiones, distintas personalidades… Y lo importante es que funcione el grupo por encima de cualquier individualidad», aclaraba al respecto Carmen Ferreiro.
Quién se ha mostrado ilusionada con estar en ‘Tu cara me suena’ ha sido Cristina Castaño pues cumple un sueño. «Poca gente sabe lo que me gusta cantar. Lo he hecho desde pequeña, aunque no sea profesional. Esto es un sueño de programa para una actriz que canta», aseveraba. «Estoy como un niño chico, me lo estoy pasando muy bien y hemos hecho una familia muy bonita. Es como un campamento de niños», exponía por su parte JKBello.
Así será la primera gala
Antena 3 dará el pistoletazo de salida a la nueva edición de ‘Tu cara me suena’ con un gran opening que protagonizarán todos los concursantes de esta temporada, su presentador Manel Fuentes y tres invitados de excepción que regresan al talent show en el que triunfaron y en el que se convirtieron en ganadores absolutos. Angy; ganadora de la primera edición, imitará a Aitana, Agoney, que se llevó la victoria en la novena edición, se pondrá en la piel de Bad Bunny y Melani, la vencedora de la última, imitará a Rosalía.
Estas son las imitaciones de los concursantes en la primera gala:
Jesulín de Ubrique será Melendi
Cristina Castaño interpretará a Mina
J Kbello se meterá en la piel de Daddy Yankee
María Parrado será Ana Mena
Paula Koops dará vida a Sabrina Carpenter
Sole Giménez interpretará Shakira
Martín Savi será Mika
Leonor Lavado se meterá en la piel de Raffaella Carrà
Aníbal Gómez imitará a Chiquetete
Fuente: eltelevisero.
Roberto Jiménez.
Televisión
Lorenzo Milá vuelve a RTVE para presentar este programa informativo en tándem con Mónica López

Lorenzo Milá vuelve este viernes a La 1 como presentador de un especial informativo sobre el regreso del Artemis II a la tierra. Así, RTVE ha preparado el programa especial ‘Artemis II vuelve de la luna’ para narrar en directo el regreso a la Tierra de la histórica misión de la NASA a la cara oculta de la luna.
Así, el periodista Lorenzo Milá será el encargado de conducir este especial informativo junto a la meteoróloga y responsable del equipo de El Tiempo de RTVE, Mónica López, y la periodista encargada de la cobertura de la misión en Cabo Cañaveral, Melanie Stüber.
Este programa especial se podrá seguir en directo este viernes a partir de la 1:00 de la madrugada en simulcast en La 1, el Canal 24 horas y RTVE Play. Previamente, a las 19:00 horas en el Canal 24 horas, la periodista Marina Ribel y Lorenzo Milá analizarán con los astronautas españoles Pedro Duque y Pablo Álvarez todo lo que ha ocurrido en este viaje y todo lo que va a pasar durante la noche del viernes al sábado.
Con este especial, RTVE concluirá su cobertura de este épico e histórico viaje a la Luna después de que el especial de ‘La noche en 24 horas’ que condujo Xabier Fortes el pasado 1 de abril con el comienzo de la misión ‘Artemis II’ anotara récord de temporada y fuera lo más visto del día en los canales temáticos: 328.000 seguidores y un 4,3%.
Por si fuera poco, en el momento del lanzamiento el especial, que también contó con Lorenzo Milá como invitado, creció hasta 377.000 espectadores y un 5,9% demostrando el gran interés que ha suscitado este primer viaje tripulado alrededor de la luna en 57 años.
Así será el paso a paso del regreso del Artemis II
00:30 horas: la NASA empieza a retransmitir el regreso. Una última maniobra de corrección de la trayectoria garantizará que la cápsula Orion tome una ruta correcta para un amerizaje seguro.
1:33 horas: el módulo de la tripulación (Orion) se separará del módulo de servicio, cuyos motores los han guiado alrededor de la luna y de vuelta a la Tierra. Esto dejará al descubierto el escudo térmico del módulo de la tripulación, que protegerá tanto a la nave como a los integrantes de la misión.
1:53 horas: comienza la reentrada a 122 kilómetros de altitud. La nave atraviesa la atmósfera terrestre y se enfrenta a temperaturas por encima de 1600 grados. Una vez superada la reentrada, se desprenderá la cubierta que protegía la parte delantera de la nave.
2:07 horas: amerizaje. Se procede al despliegue varios paracaídas: dos que servirán para reducir la velocidad de la cápsula a unos 495 km/h, seguidos otros tres que serán los considerados paracaídas finales. Estos reducirán la velocidad de Orión a unos 18 Km/h antes de amerizar en el océano Pacífico, donde personal de la NASA y de la Marina de EE.UU. los estará esperando, concluyendo así la misión.
Fuente: eltelevisero.
Televisión
La maternidad forzada no es sólo ficción: la dura realidad más allá de la secuela de ‘El cuento de la criada’

“La maternidad será deseada o no será”, se lee en las pancartas de múltiples manifestaciones feministas. Y, en verdad, suena muy lógico. El cuerpo de una mujer debe ser siempre su territorio.
Claro, excepto cuando deja de serlo. Ya sea a manos de un Estado, una religión o unas normas culturales que reclaman sobre él un derecho absoluto.
La maternidad forzada se da cuando una mujer es obligada a llevar un embarazo a término y convertirse en madre en contra de su voluntad.
El espejo distópico
Desde la ficción, la serie Los Testamentos, título original The Testaments que se ha estrenado en Hulu y Disney+, continúa explorando el universo distópico de El cuento de la criada.
Basada en la novela homónima de Margaret Atwood, la producción se sitúa aproximadamente 15 años después de los hechos de la historia original, en una nueva etapa de la República de Gilead —un régimen teocrático donde las mujeres fértiles son reducidas a instrumentos de reproducción estatal—.
Lejos de ser una fantasía aislada, la historia funciona como una metáfora extrema de sistemas sociales que subyugan el derecho de las mujeres a su propio cuerpo. Allí, este es la gran fábrica estatal de bebés, sin espacio para una decisión personal.
La serie sigue a nuevas protagonistas: las hijas de las criadas, que han crecido con las señoras como madres bajo este orden político y han sido formadas para el matrimonio obligatorio, pero, aun así, buscan huellas de libertad y autonomía dentro de su propia formación.
A través de personajes como Agnes y Daisy, y con el retorno de figuras icónicas como la tía Lydia, Los Testamentos despliega una narrativa que explora cómo la maternidad, convertida en obligación, se vuelve herramienta de control social.
La ficción explora los efectos psicológicos y sociales de ese régimen: la internalización del miedo, la educación para la obediencia y el lento despertar de conciencia individual frente al adoctrinamiento estructural. Dichas consecuencias pueden ser irreversibles.
Un estudio publicado por el Instituto de Ciencia Conductual de la Universidad de Radboud (Países Bajos), concluyó que las mujeres que han sido madres a raíz de una violación tienen más posibilidades de desarrollar trastornos como la ansiedad, enfermedades crónicas y dificultad para cultivar relaciones sanas.
También, tienen un 49% de posibilidades de sufrir síndrome de estrés postraumático.
La investigación también relata cómo, más adelante, cuando el bebé nace, surgen muchas dificultades para la madre al tratar de navegar su relación con un ser producto de la violencia sexual. Por lo general, asocian su experiencia traumática con él, causando sentimientos de rechazo e incluso odio.
Como resultado, la identidad del niño estará inequívocamente ligada al padre violador (aunque jamás lo conozca).
Lejos de la ficción
Si Los Testamentos usa lo distópico para lanzar una advertencia política, el documental Niñas Escarlata, dirigido por Paula Cury, rompe esa barrera entre ficción y vida real.
Estrenado en el festival de cine South by Southwest (SXSW) en Austin, Texas, recoge los testimonios de mujeres que han enfrentado las consecuencias de leyes que penalizan el aborto sin excepciones en República Dominicana.
Este país caribeño es uno de los pocos en América Latina donde la interrupción voluntaria del embarazo permanece absolutamente prohibida, incluso en casos de violación o riesgo para la salud de la madre.
Esa criminalización convierte toda tentativa de hacerlo en un delito y coloca a las mujeres ante decisiones extremas: dejar que continúe una gestación no deseada o buscar alternativas clandestinas que ponen en riesgo sus vidas y su futuro.
El documental presenta cinco historias en las que las protagonistas, de forma anónima, narran cómo se vieron empujadas a llevar a término embarazos que no querían, y las consecuencias físicas, emocionales y sociales que siguieron.
La directora explica que la respuesta a su convocatoria de testimonios fue abrumadora: en sólo un día recibieron más de cien historias de mujeres dispuestas a compartir experiencias que hasta entonces habían permanecido en silencio.
El título combina la alusión a la sangre con una referencia simbólica —como la figura bíblica de la mujer adúltera marcada por una sociedad punitiva— para reclamar una nueva narrativa en torno a la población femenina y sus decisiones reproductivas.
Cifras y realidades
La maternidad forzada no es un fenómeno aislado de la ficción o de un único país. De hecho, organizaciones y movimientos como ‘Niñas, no madres’ han venido denunciando cómo pequeñas y adolescentes son obligadas a seguir con sus embarazos tras situaciones de violencia sexual, con consecuencias devastadoras para su desarrollo físico, educativo y emocional.
Esta imposición puede surgir por restricciones legales al aborto, por prácticas culturales y religiosas que estigmatizan la autonomía reproductiva, o por ausencia de educación y servicios de salud sexual integral.
«Un estudio realizado por CLADEM en catorce países de América Latina reveló que, al menos, dos millones de niñas dan a luz en esta zona del planeta cada año. Esta tendencia podría alcanzar los tres para el año 2030», cuenta Milena Páramo, portavoz del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres.
Cuando las niñas son empujadas a la maternidad tras ser abusadas sexualmente, se incurre en una violación sistemática de derechos humanos.
En este contexto, el derecho internacional ha reconocido incluso que puede constituir una forma de crimen contra la humanidad, pues implica la negación de la autonomía, la integridad física y la libertad reproductiva de la persona.
Cuerpos en disputa
Tanto Los Testamentos como Niñas Escarlata giran alrededor de un eje común: el control sobre el cuerpo femenino.
En la ficción de Gilead, ese control es explícito y burocrático: las mujeres fértiles son clasificadas, supervisadas y obligadas a procrear para las élites del régimen.
En el documental, se trata de decisiones estatales que niegan el derecho al aborto y, de facto, convierten la gestación en una obligación sin opciones legítimas.
Ambas narrativas, aunque diferentes en forma, generan un diálogo necesario. ¿Qué sucede cuando la decisión de ser madre deja de ser una elección personal? ¿Cómo afecta a las mujeres cuando su cuerpo deja de estar bajo su propio dominio?
Estos planteamientos implican profundas reflexiones sobre la dignidad, la libertad y el valor social de las mujeres en tanto sujetos autónomos.
La filósofa y escritora francesa Simone de Beauvoir escribió en su libro El segundo sexo (1949): «La maternidad forzada da como resultado traer al mundo niños miserables, infantes cuyos padres no pueden alimentarlos, que se convierten en víctimas de la asistencia pública o en ‘niños mártires’. En lugar de intentar reformar esta escandalosa institución llamada asistencia pública, la sociedad persigue a quienes practican abortos».
Parece mentira, pero en 2026 este texto sigue apegándose a la realidad con estremecedor detalle.
Más allá de las pantallas
La recepción de estas producciones también ha puesto en evidencia la polarización que rodea los discursos sobre maternidad, aborto y derechos reproductivos.
El documental Niñas Escarlata ha recibido tanto apoyo como críticas, reflejando cómo hablar de estas experiencias —aunque documentadas y relatadas con honestidad— sigue siendo controvertido en sociedades profundamente patriarcales.
Por su parte, Los Testamentos llega en un momento en que los debates sobre derechos reproductivos y políticas de aborto están en la agenda pública de múltiples países occidentales, desde Estados Unidos hasta Europa, pasando por América Latina.
La serie sirve como advertencia de lo que puede ocurrir cuando las políticas sobre el cuerpo son determinadas unilateralmente, y cuando los mecanismos de control son normalizados o invisibilizados hasta que ya es tarde.
Una mirada crítica
El valor periodístico y cultural de estas obras radica en que, además de entretener o informar, nos obligan a enfrentarnos a realidades incómodas, silencios sociales y marcos legales que relegan la autonomía femenina.
Más allá de la ficción y el documental, millones de mujeres siguen confrontando legislaciones restrictivas, la ausencia de educación sexual obligatoria y la estigmatización que hace que hablar de estas experiencias sea difícil y peligroso.
Ambas interrogan la libertad reproductiva, las violencias que operan sobre los cuerpos femeninos y las consecuencias humanas de negar a las mujeres y niñas la capacidad de decidir sobre su maternidad.
Fuente: elespañol.com
Laila Robles Martínez.
Radio Millenium Online


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