Televisión
‘Cuéntame’ enfrentó a sus demonios a Antonio Alcántara, el antihéroe español que se perdió en sus delirios de grandeza

Las experiencias que atravesamos cuando somos niños acaban definiendo nuestra forma de ser y la manera en la que afrontamos la vida. Todas las vivencias ocurridas durante la infancia son claves en el desarrollo de la personalidad, con el consecuente afianzamiento de nuestros puntos de seguridad y también la afloración de numerosos miedos, traumas o complejos. Por eso, el entorno en el que nos criamos, y los referentes que nos rodean durante los primeros años, son determinantes en la conformación de nuestra identidad y el rol que, poco a poco, vamos desempeñando en este mundo.
Antonio Alcántara asumió casi desde la cuna el papel de ‘segundón’, una pesada losa que ha arrastrado durante toda su vida y a la que se vuelve a enfrentar a las puertas de la vejez, durante la Navidad de 1999 en la que el planeta temió un gran apagón con la entrada del nuevo milenio. Sin embargo, la llegada de Cuéntame cómo Pasó al año 2000 sólo ha traído consigo el colapso de su principal protagonista, que volvió a caminar por el borde del precipicio en un episodio titulado Antonio. La Tierra que ha estado centrado en el personaje interpretado por Imanol Arias.
El patriarca de la familia se ha sentido siempre un segundón no sólo por haber sido el segundo hermano, sino porque además fue fruto de la relación de su madre, Doña Pura (Terele Pávez) con un segundo hombre, Eusebio ‘el Tuerto’. Una figura paternal que, para más inri, le fue arrebatada muy pronto, durante la Guerra Civil Española, cuando apenas era un niño. Antonio siempre creyó que había sido víctima del bando sublevado pero, con el tiempo, descubrió que el responsable de su muerte había sido Don Mauro, que ordenó su fusilamiento por un ataque de celos. El terrateniente de Sagrillas había tenido un romance previo con Doña Pura, del cual nació su hijo Miguel (Juan Echanove), al que Eusebio terminó aceptando y criando como propio en un secreto que guardó todo el pueblo.
Al pequeño Antonio sus vecinos lo apodaron “el Parriba” porque un día se quedó durante horas mirando al cielo para ver si volvía a aparecer un avión que había visto pasar. No hay mejor pseudónimo para un personaje que luchó contra todos esos complejos e inseguridades levantando la cabeza y apuntando siempre a lo más alto. De todo aquello surge un hombre de espíritu soñador y emprendedor que -con el trabajo y sacrificio incesante del que sabe “lo que cuestan las cosas”- logró catapultarse en el ascensor social hasta esferas de la política y el mundo empresarial en las que nunca llegó a imaginarse.
Un hombre, como dicen, “hecho a sí mismo” como la España en la que le tocó vivir, y como tantos otros padres de su generación. Un hombre que se vio obligado a emigrar a la capital, con una mano adelante y otra detrás, para sacar adelante a sus hijos. Allí, en Madrid, empezó como ordenanza, más tarde acabó gestionando varias empresas e incluso, con el tiempo, rozó la cartera de ministro de la mano de Adolfo Suárez. Pero esa ambición desmedida ha venido siempre acompañada de un ego, una altanería, y un ‘quiero y no puedo’, que lo devolvieron mil veces a los infiernos. Unos delirios de grandeza que, en más ocasiones de las deseadas, le hicieron pasarse de frenada, perder el foco y olvidarse de que en su familia tenía realmente su centro.
Antonio, al borde del abismo… por enésima vez
“Soy Antonio Alcántara, vengo desde abajo, antes era bedel ahora empresario del año”. La primera en la frente. El arranque del episodio 411 de Cuéntame nos hace dar un respingo en su primer segundo al escuchar el famoso tema viral de trap que El Coleta y Cecilio G dedicaron hace unos años al protagonista de la ficción de TVE. Un acertadísimo guiño que sella el impacto intergeneracional que ha tenido la histórica producción de Ganga a lo largo de sus dos décadas de trayectoria en televisión. La canción acompaña a una rutinaria escena que concluye con Antonio mirándose durante un buen rato en el famoso espejo del baño en el que tantas mañanas se ha afeitado. Para él, más que una actividad cotidiana, esa puesta frente a su reflejo se convertía prácticamente en todo un ritual para saciar su eterna necesidad de reafirmarse.
Por un momento, y gracias a la ayuda de un montaje que recupera varias imágenes suyas del pasado en esa misma posición, se da cuenta de los efectos que el paso de los años van teniendo sobre su rostro. Es ahí donde al hombre -definido por la voz en off de su hijo Carlos como un “machista, presumido, prepotente y mandamás”- le entran los siete males, pues si hay una batalla que Antonio no ha podido resignarse a perder es la que ha librado contra el tiempo. Además, a sus 73 años, la vida le ha puesto un reto que eleva su vértigo a la máxima potencia: un reconocimiento médico que determinará la renovación (o no) de su carnet de conducir. Pero los nervios le juegan una mala pasada en el psicotécnico y Alcántara decide huir de la prueba, mintiendo a los suyos al asegurar que el resultado fue todo un éxito.
Sin embargo, una llamada de Paquita desde Sagrillas lo pone todo patas arriba: la bodega ha sufrido una avería en su válvula de limpieza y su vino está saliendo sin control por todos los grifos de un pueblo que no deja pasar la oportunidad de aprovecharlo. Otra vez, los negocios de Antonio dándole un nuevo quebradero de cabeza a él y, por consecuencia, a todos sus allegados, a los que no duda en dejar tirados en Madrid a un día de Nochevieja. Antonio pone rumbo a Sagrillas pero no lo hace solo, lo hace al cuidado de su nieta Sol, la hija de Toni y Déborah, interpretada esta vez por la gran Sofía Otero, flamante ganadora -a sus 9 años- del Oso de Plata a la Mejor Interpretación Protagonista en la Berlinale de 2023 por la película 20.000 especies de abejas. Un auténtico diamante en bruto que da pena que haya llegado tan tarde a la serie de TVE.
A pesar de todo, Otero vuelve a brillar en su incorporación in extremis a la ficción para convertirse en otro espejo para Antonio Alcántara. Primero porque la niña, de una inteligencia y labia impropia de su edad, le planta a la cara las verdades a un abuelo al que muy pocos consiguen dejar callado. Después, porque en un irresponsable despiste mientras solucionaba el problema en las bodegas, descuida a su nieta, la cual se pierde durante horas entre los viñedos. De nuevo Antonio, consciente de que se ha vuelto a ahogar en sus pretensiones, se aproxima al abismo frente a su familia.
“La tierra no me ha dado sino disgustos”, asume desesperado, dispuesto a vender las viñas y la bodega a Somoza, uno de sus archienemigos en el pueblo, con el que termina llegando a un acuerdo. Y aunque Sol aparece sana y salva, Antonio parece decidido a poner fin a un tormento para el que siente que ya no tiene edad. “Me estoy apagando como los ordenadores”, asegura el protagonista, haciendo alusión al supuesto “efecto 2.000” que durante aquellos días amenazó a la tecnología del planeta. “Soy una mentira, soy un fraude y me he dado cuenta tarde”, se maldice antes ser abroncado por Toni y Deborah en un nuevo conflicto que abre aún más la brecha familiar que se desató por culpa de la dichosa herencia en vida que el matrimonio decidió dejar a sus hijos.
Es entonces cuando entra en escena Mercedes, su eterno cable a tierra, la única persona capaz de bajar a su marido de las nubes, para convencerlo de que no malvenda unos viñedos que, para él, son más que un negocio, son su historia de vida. Antonio descubre que detrás de la avería de la válvula estaba el propio Somoza, que le tendió una trampa para intentar hacerse con su empresa y tener el control absoluto de los viñedos en la región. Alcántara se hace valer frente al cacique, se enfrenta a él en una discusión en la que rompe el acuerdo de la venta y vuelve a San Genaro recuperando toda la confianza en sí mismo que había perdido. Tanto es así que se vuelve a presentar al reconocimiento médico y logra, al fin, la dichosa renovación del carnet. “Cuando apareces tú se me quitan todos los miedos”, le confiesa a su Milano, a la que promete seguir sintiéndose jóvenes juntos, de la mano.
Hasta que por fin llegan las Campanadas más especiales, aquellas con las que Cuéntame entra de lleno en el año 2000. El futuro ya está aquí. Y acompañado de la canción Lo bueno y lo malo de Ray Heredia, vemos a Antonio otra vez mirando al cielo, como dice la voz de Carlitos, “más fuerte, más grande, más Antonio Alcántara que nunca, como si lo mejor de la vida estuviera aún por llegar”. En ese momento, en la inmensidad de la noche, el protagonista vuelve a ver pasar a un avión. “Parriba”, susurra orgullosa Mercedes.
Antonio Alcántara, “un hombre hecho a sí mismo”
De esta manera, la serie de TVE ha puesto el broche de oro a su personaje más complejo y contradictorio. A un hombre que, a lo largo de las 23 temporadas de la ficción, ha sido muchos padres en uno. Un manchego que arrancó su andadura televisada en 1968 representando a aquel españolito medio, al hombre gris de la época que, con el paso de los años, fue viajando por otros tonos de una gran y variopinta paleta de colores. Un hombre de buenas intenciones que, huérfano de padre desde muy pequeño, sin referentes, tuvo que improvisar y, con sus virtudes y defectos, actuar lo mejor que pudo en el desempeño de su propia figura paternal con sus hijos. Un Quijote del siglo XX con sólo fe en su propio sentido de la justicia que trató de surfear de la mejor manera la evolución y expansión de una España desde los años más oscuros del franquismo hasta su aperturismo y expansión al mundo con la llegada de la democracia.
Un crecimiento como país que él quiso vivir en sus propias carnes, intentando prosperar en la vida, como decíamos, con una gran altura de miras. Decía Imanol Arias hace unos años que aunque el germen en la construcción de su personaje había sido su propio padre, otro de los principales ejemplos en los que, a través de los ojos de Antonio, intentaba proyectarse era el de Juan José Hidalgo, dueño de Air Europa y Halcón Viajes: “Le sirve de espejo, ya que empezó conduciendo autobuses y ha llegado a tener una de las líneas aéreas más importantes del mundo”, reflexionaba el actor en palabras a Ecoteuve. Con ese objetivo siempre presente, Alcántara pasó por todas las profesiones posibles: fue, entre otras muchas cosas, ordenanza, responsable de una imprenta, constructor inmobiliario, dueño de una agencia de viajes, bodeguero e incluso estuvo a punto de ser ministro de la UCD de Adolfo Suárez.
Pero esa sensación incesante de que “lo mejor está siempre por llegar” condenaron siempre a Antonio a un inconformismo y egoísmo que, en numerosas ocasiones, le hicieron tocar fondo. Nos encontramos pues, como reconocía el propio Imanol Arias en una reciente entrevista, ante todo un antihéroe español que ha acabado siendo a su vez espejo para muchos espectadores. “Mi padre, y la generación de mis padres, sabían que estaban formando una generación nueva, diferente. No la entendían, tenían un miedo terrible y eso está reflejado en Antonio. Yo diría que sí es un antihéroe y un trágico en muchos momentos”, señalaba Arias. Un personaje que ya es historia de la ficción española.
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Televisión
Unanimidad en ‘Tu cara me suena’, tras un pleno del jurado y el público, con el ganador de su séptima gala

‘Tu cara me suena 13’ firmó este viernes 29 de mayo una séptima gala decisiva en la que, en pleno ecuador de su edición, la competición volvió a dar un giro inesperado con un merecido ganador que ha tardado semanas en alcanzar su máximo potencial. Si bien Jesulín de Ubrique volvió a custodiar el fondo del ranking junto a Leonor Lavado, María Parrado tampoco repitió su suerte como Rosalía al enfrentarse al reto mayúsculo de Ariana Grande.
El primer puesto de este viernes fue a parar a Martín Savi, que tras varias semanas de subidas y bajadas en el ranking, ha conquistado su primera victoria gracias a su magistral número como Adele. El segundo puesto quedó reservado esta semana para Cristina Castaño, que logró deslumbrar una vez más como Dulce Pontes, mientras que, contra todo pronóstico, Aníbal Gómez vivió un ascenso meteórico hasta el tercer puesto con su número como Vicente Fernández.
Leonor Lavado abre la gala como Spagna y Sole Giménez hipnotiza como Mari Trini
En pleno ecuador de la edición, Leonor Lavado fue la encargada de dar el pistoletazo de salida a una gala de ‘Tu cara me suena’ repleta de números memorables que arrancó regresando en el tiempo hasta la década de los ochenta. Con su look más alocado hasta la fecha como Spagna, la humorista lo dio todo sobre el escenario al ritmo de ‘Call me’, firmando un frenético número de baile y retos vocales que para nada merecía ocupar el último puesto de la noche, pero que inevitablemente quedó enterrado entre el enorme potencial de sus compañeros.
«Tengo que decirte que de la gala uno a la gala siete has tenido un cambio brutal. Es una cosa que no se puede explicar… Llegaste como con miedo, no sabiendo muy bien dónde estabas. Hoy sabes perfectamente donde estás, esto que has hecho hoy no hubiese imaginado nunca que lo hubieses hecho en la primera gala», sentenció Àngel Llàcer tras aplaudir la actitud con la que la cómica por excelencia de la edición afronta sus retos cada semana.
Sole Giménez también regresó al escenario de ‘Tu cara me suena 13’ dispuesta a afrontar su reto semanal ofreciendo el cien por cien. Y si bien la intérprete se ha movido entre las sombras estas últimas semanas, eclipsada por otros grandes números, su impresionante versión de ‘Yo no soy esa’ como Mari Trini la aupó esta semana en el ranking, recordando a la audiencia y al jurado su verdadero potencial.
Entre candelabros y una puesta en escena marcada por el rojo pasión, los límites de la intérprete se desdibujaron con el paso de la canción hasta transformarse por completo en la artista. «Yo te tiro flores porque lo haces muy bien, se ve que trabajas mucho siempre. Se que te ha costado sacarte a Sole pero ha habido muchas veces que lo conseguías y yo he llegado a ver a mi amiga, que le mando un beso porque se le echa de menos», señaló Lolita visiblemente emocionada.
Jesulín de Ubrique se estrella como La Unión y María Parrado no pasa el reto de Ariana Grande
En el caso de Jesulín de Ubrique, la emoción también estuvo más que presente sobre el escenario de ‘Tu cara me suena 13’, pero en este caso por el ataque de fanatismo que Chenoa encabezó tras su número junto a Rafa Sánchez de La Unión. El ex torero, que no vivió su mejor gala este viernes, no dudó en paralizar las valoraciones tras su versión de ‘Vuelve el amor’ codo a codo junto al intérprete para confesar su emoción.
«Para mí es un lujazo, me ha dado muchísima paz y tranquilidad de verdad», sentenció el concursante entre aplausos mientras que Chenoa aprovechó para abordar al invitado especial de este viernes y abrazarlo con una inesperada confesión. «Yo he crecido escuchándote y de pequeña siempre decía que un día serías mi novio», aseguró la miembro del jurado reiterando la ilusión por recibirlo en el programa.
Poco después, de una estampa marcada por uno de los grupos más míticos a nivel nacional, el ambiente de ‘Tu cara me suena 13’ dio un giro de 180 grados para recibir a María Parrado, que entre grafitis y bailarinas conjuntadas emergió al escenario subida en un coche al más puro estilo Ariana Grande. Y aunque su versión de ‘7 rings’ acompañada de una esmerada coreografía no surtió el mismo efecto que su número como Rosalía el pasado viernes, Àngel Llàcer se aseguró de recordar a la benjamina de la edición el importante don que posee.
«Siempre te tocan superestrellas, lo que demuestra que tú eres una superestrella. Tienes que tener muy claro que el escenario es el lugar donde puedes hacer lo que te de la gana y nunca nadie te va a juzgar», comenzó advirtiendo el miembro del jurado. «Con lo potente que eres, cualquier reto que te pone el pulsador tú lo superas. Te tocan cosas muy difíciles y creo que nadie de esta edición puede hacer lo que tú haces. Puedes tener miedo en la vida, pero en el escenario nunca», sentenció Llàcer entre una lluvia de aplausos.
Aníbal Gómez firma la gran sorpresa de la noche como Vicente Fernández y J Kbello continúa imparable como El Rey León
Sin embargo, la lluvia de aplausos más inesperada de la noche no llegó hasta que Aníbal Gómez puso fin a su imitación de la semana. Si bien el humorista se ha convertido junto a Leonor Lavado en uno de los «concursantes comodín» para el jurado a la hora de otorgar las puntuaciones más bajas, el cómico dio un golpe en la mesa este viernes en mitad de una fiebre mariachi como Vicente Fernández.
«El amor con el que lo haces, el respeto que tienes… Lo nervioso que te pones, el cariño que nos das. Todo son cosas maravillosas por las que siempre tengo ganas de que llegue tu actuación. Siempre sé que es un momento agradable de la semana. Te has convertido, te lo digo de verdad, en un ‘aníbal’ escénico», señaló Àngel Llàcer completamente impresionado por su versión de ‘Volver, volver’. «¿Te lo has estado guardando esto? Lo que has hecho hoy ha estado muy bien, muy buena imitación», señaló Chenoa.
Más tarde, J Kbello volvió a tomar el escenario de ‘Tu cara me suena 13’ para firmar uno de los grandes números de la noche. Y es que, aunque su versión de ‘Siento un nuevo amor en mí’ junto al elenco original del Musical ‘El Rey León’ no le valió esta semana para colarse entre los primeros puestos del ranking, el gaditano se coronó con una impecable puesta en escena que, al igual que Cristina Castaño con Pocahontas, logró transportar al público a su infancia de mano de una sensibilidad que marcó al jurado.
«Esta química que has conseguido nos ha dejado a todos con un silencio en plató que hacía mucho tiempo que no lo veía. Lo habéis hecho tan bien, con esos movimientos tan bonitos…», aplaudió Àngel Llàcer tras ver como el intérprete había logrado transformar el escenario en una Sabana casi exacta a la del espectáculo original. Y de las escenas Disney que siempre arrancan alguna que otra lágrima a los nostálgicos, el concurso dio un nuevo giro hacia los clásicos.
Paula Koops se emociona como Carmen Sevilla y Cristina Castaño deslumbra como Dulce Pontes
Tras enfrentarse a retos mayúsculos como Nathy Peluso, Britney Spears o The Cranberries y pasarlos generalmente con buena nota, Paula Koops volvió a demostrar este viernes en ‘Tu cara me suena 13’ que es, sin duda, uno de los diamantes en bruto de la edición. Enfundada en la falda de volantes de Carmen Sevilla, la joven artista derramó su pasión por la música con su cuidada versión de ‘Será el amor’.
«La actitud que has tenido hoy me ha gustado mucho. Has estado y se nota que estabas haciendo una cosa que habías ensayado y que querías enseñarla. De verdad te lo digo, me ha sorprendido», señaló Llàcer antes de que la joven tomase el micrófono con una inesperada carta de amor al programa. «Estoy súper agradecida con el programa, creo que todos nos sentimos así. Estoy descubriendo con cada reto nuevas cosas sobre mí, unas me saldrán mejor y otras peor pero me lo estoy pasando fenomenal que es lo importante. Está siendo un sueño, no quiero que se termine y estoy súper triste», sentenció la concursante visiblemente emocionada.
Fue entonces cuando la emoción de la séptima gala de ‘Tu cara me suena 13’ alcanzó nuevos picos tras recibir una semana más a Cristina Castaño sobre el escenario. Que la actriz suele atesorar desde el inicio de la edición el podio de los tres primeros puestos del ranking no es un secreto. Y su emotiva versión de ‘Lela’ de Dulce Pontes, acompañado de su poderoso discurso, no le iba a servir para menos este viernes. Tras una lluvia de aplausos que rompió el ambiente de intimidad que se había creado durante el número, la intérprete se enfrentó a las valoraciones del jurado.
«Esta canción aparte de imitación tiene una parte de buscar de alguna manera conectar con lo que ella da con este tipo de números, que es muy espiritual. Ha habido un momento en el que no estabas ni aquí… Y era maravilloso ver cómo flotabas con esta imitación y cómo te has ido agarrando cada vez más», destacó Chenoa antes de que Cristina Castaño se sincerase sobre su profunda conexión con este número.
Visiblemente emocionada, y con sus raíces en mente, la concursante de ‘Tu cara me suena 13’ paralizó las valoraciones con una importante declaración de intenciones. «Para mí es muy importante cantar esta canción porque soy gallega y vengo de una familia de artistas en la que muchos de ellos no se han podido dedicar a ello. Entonces, quién es artista, de alma, sabe lo importante que es llegar a serlo y tener un público. Para mí esto es honrar a todos mis antepasados que me han permitido a mí dedicarme a esto», sentenció entre aplausos.
Martín Savi firma su primera victoria en ‘Tu cara me suena 13’ entre vítores por su poderoso número como Adele
Pero la ola de aplausos más atronadora de esta séptima gala estaba reservada para Martín Savi, que este viernes «estalló» finalmente haciendo uso de todo su potencial para firmar un número sin precedentes en esta edición como Adele. De pie frente a un micro, sobre una luz tenue, el joven paralizó el tiempo durante su interpretación de ‘Rolling in the deep’ para justo después toparse con un sinfín de vítores que se tradujo en una ronda de doces unánime y su primera victoria en el programa.
«Por fin, es como si hubieras explotado con esta imitación, algo que estábamos esperando. Sabíamos que lo tenías pero no sabíamos en qué momento iba a pasar, ha sido esta noche. Y mi doce es para ti», destacó Chenoa tras la aplaudida actuación, subrayando una semana más el camino que el joven está enfrentando en el programa hasta lograr explotar todo su potencial al completo. «La noche más difícil, y lo que has hecho amigo mío…», subrayó Manel Fuentes.
«Enhorabuena porque creo que has hecho algo muy difícil y ya solo los primeros segundos de tu voz pegada al micro y escucharte… Yo he cerrado los ojos y he dicho, es que Adele está ahí», destacó Florentino Fernández antes de que Chenoa hiciese un apunte. «Perdón, voy a decir una cosa que tú no vas a decir. Tú hoy no estás al cien por cien, estás un poco malo de la garganta, no has dicho nada. Lo digo más que nada porque también hay que tener en cuenta cuando alguien sale al escenario y hace esta actuación de este calibre, que no es corto precisamente», señaló Chenoa poco antes de otorgarle la victoria.
Votos del jurado:
Martín Savi: 48 (12)
Cristina Castaño: 40 (11)
Aníbal Gómez: 38 (10)
Sole Giménez: 36 (9)
J Kbello: 35 (8)
Paula Koops: 28 (7)
María Parrado: 26 (6)
Jesulín de Ubrique: 21 (5)
Leonor Lavado: 16 (4)
Votos del público:
Martín Savi: 12
Cristina Castaño: 11
J Kbello: 10
Aníbal Gómez: 9
María Parrado: 8
Paula Koops: 7
Sole Giménez: 6
Jesulín de Ubrique: 5
Leonor Lavado: 4
Votos del jurado+público:
Martín Savi: 24
Cristina Castaño: 22
Aníbal Gómez: 19
J Kbello: 18
Sole Giménez: 15
María Parrado: 14
Paula Koops: 14
Jesulín de Ubrique: 10
Leonor Lavado: 8
Desde Parchís hasta Cher y Ricky Martin entre las imitaciones de la próxima gala de ‘Tu cara me suena’
La próxima semana vendrá también cargada de grandes artistas y números de infarto. Desde Paula Koops, que tendrá que replicar el espectáculo de Raye, pasando por J Kbello y sus movimientos como Ricky Martin y la versión más fiel de Cristina Castaño de Cher. Por otro lado, tras su primera victoria, Martín Savi tendrá que ponerse en la piel de Survivor.
Aníbal Gómez será Parchís (Trae un amigo)
Jesulín de Ubrique será Daniela Romo
Cristina Castaño será Cher
Martín Savi será Survivor
Paula Koops será Raye
Sole Giménez será Rosana
María Parrado será Meghan Trainor y John Legend (Trae un amigo)
Leonor Lavado será Patricia Manterola
J Kbello será Ricky Martin
Fuente: eltelevisero.
José Sánchez.
Televisión
Lo que María Jesús Ruiz dice de ‘Sálvame’ y ‘De Viernes’ levanta ampollas: «Estoy a favor de su desaparición»

María Jesús Ruiz ha sido la última invitada del podcast ‘Querido hater’, presentado por Malbert, donde ha demostrado no tener pelos en la lengua a la hora de ensalzar la nueva Telecinco frente a la antigua. De hecho, se ha mostrado a favor de la desaparición de uno de los programas estrella de la cadena, ‘Sálvame’.
En un avance difundido por la cuenta de Malbert, la exconcursante de ‘Supervivientes’ y actual colaboradora de ‘¡De viernes!’ carga duramente contra el modelo de televisión que representaba el programa que conducía Jorge Javier Vázquez. «No creo que esa televisión de antes sea sana, ni buena, ni futurista… está cancelada por algo. Estoy a favor de su desaparición», ha asegurado María Jesús Ruiz.
La exmodelo confiesa haber vivido momentos muy duros durante su etapa en el extinto programa que conducía Jorge Javier Vázquez. Hasta tal punto que decidió no estar en su despedida: «No quise ir a su final porque me dieron hasta en el carnet de identidad». Aunque ha querido dejar claro que acudía de forma voluntaria a ese tipo de formatos: «Participé de todo ello de forma voluntaria y previo pago, evidentemente. A mí nadie me llevaba con un puñal».
María Jesús Ruiz elogia el modelo de ‘¡De viernes’ frente al ‘Deluxe’
Durante su charla con Malbert, María Jesús Ruiz ensalza ‘¡De Viernes!’ frente a su predecesor, ‘Sálvame Deluxe’, mucho más duro con los invitados que acudían al plató. «Este programa es maravilla pura y no se ejerce ninguna violencia. Las entrevistas son súper elegantes. Llevo 3 años trabajando en ‘¡De Viernes!’ y no he visto ninguna entrevista violenta», afirma.
Además, la colaboradora confiesa que «me gusta que haya todo tipo de personajes. A lo que nos gusta el salseo nos gusta que se sienten todos los personajes. Pero no puedes comparar una entrevista de ‘¡De viernes!’ con ‘Sálvame Deluxe’. En ‘¡De viernes!’ se te pregunta y se te escucha. En ‘Sálvame’ jamás». La exmiss España critica la dinámica que, según ella, había en el desaparecido programa de Telecinco: «Los valores, según el dinero que nos pongan, no. Yo no voy a conceder entrevistas o a hablar de cualquier tema de la vida privada o que yo haya cedido».
«Un paredón de seis o siete colaboradores que previamente están amaestrados para que te ataquen… eso no eran entrevistas», asegura María Jesús Ruiz, quien hace una última reflexión sobre los límites en la televisión. «Ante cierto tipo de entrevistas, si alguien le molesta, que lo denuncie. Es sencillo», sentencia en el avance del citado podcast.
Fuente: eltelevisero.
Eva Callejo.
Televisión
Caos en ‘El Hormiguero’ por lo ocurrido con una espectadora y Lydia Bosch en la llamada más inenarrable de la historia

Lydia Bosch y Julio Peña acudieron a ‘El Hormiguero’ este jueves para presentar su nueva obra de teatro ‘Fedra, en los infiernos’, pero terminaron protagonizando una de las escenas más surrealistas de la historia del programa. Como cada semana, Pablo Motos hizo uso de los invitados para llevar a cabo la llamada telefónica aleatoria en la que reparten la tarjeta regalo open bank del programa, pero en esta ocasión, la conversación se torció generando una escena viral en redes.
Con la mítica pregunta del espacio de Antena 3 y respuesta más que claras, el dúo de actores y el presentador se disponía a tratar de regalar los 6.000 euros de la tarjeta mediante una llamada de teléfono aleatoria cuando se encontraron con una interlocutora de lo más peculiar. «Bueno, tú dime la pregunta», exigió la espontánea cortando a Lydia Bosch, que trataba de explicarle la dinámica sin demasiado éxito.
‘El Hormiguero’ vive la llamada telefónica más surrealista de su historia: «¿Esto es de verdad?»
«¿Qué si creo en Dios?», preguntó entre gritos la anónima confundiendo a Pablo Motos y el resto de los presentes. «No, te hago una pregunta y si la contestas puedes ganar 6.000 euros», insistió la invitada de ‘El Hormiguero’ tratando de reconducir la llamada, pero el acento extranjero de la interlocutora dificultaba a ratos la compresión entre ambas partes, generando un sinfín de risas en plató.
Sin embargo, la confusión fue aumentando a medida que la espontánea interrumpía a Lydia Bosch y el resto con apuntes aleatorios. «Pero tiene que ser el número 7, a ver la caja número 7», pidió la interlocutora dejando completamente desconcertados al presentador y sus compañeros de mesa. «Bueno vamos, la pregunta», insistió con impaciencia después de que la actriz le preguntase de dónde era, intrigada por sus expresiones y el marcado acento.
Y en el primer intento de que contestase a la famosa pregunta de ‘El Hormiguero’, el presentador y sus invitados se dieron cuenta de que la protagonista de la llamada no estaba entendiendo la prueba. «Hay una contraseña amiga», le aclaró Pablo Motos mientras ella balbuceaba nerviosa y las risas aumentaban en plató ante los rostros perplejos de Peña y Bosch. «Tiene que responder algo específico, nosotros le vamos a preguntar una cosa y usted tiene que…», trató de explicarle el actor antes de ser cortado entre gritos.
«¿Algo específico de qué, de creación, de Dios?», preguntó algo alterada la espontánea desatando el caos en plató. «La pregunta ya te la han dicho», insistió el presentador. «¿Pero de qué se trata, de qué específica?», volvió a preguntar la interlocutora, cada vez más impaciente. «La pregunta que nos tiene que contestar es ‘sabe usted qué es lo que quiero», aclaró de nuevo el presentador mientras en la mesa adoptaban la actitud de derrota. «A ver chicos, no la sabe», lamentó una de las hormigas pidiendo poner fin a la escena.
Sin embargo, el conductor de ‘El Hormiguero’ apostó por darle una última pista para un segundo intento. «Tiene que contestar una contraseña que rima con la pregunta y si estuviese viendo la tele casi estaría enseñando una pista muy gorda», apuntó el comunicador. «¿Hacéis un experimento?», preguntó dejando fuera de juego a la actriz, que no daba crédito a la prolongada confusión que estaban enfrentando.
«¿Esto es de verdad? ¿Está pasando de verdad?», preguntó Lydia Bosch antes de que la espectadora aclarase su procedencia rumana, explicando que se llamaba Ondra. «Vamos a hacer una cosa y si no tengo que colgar amiga. Te vamos a hacer de nuevo la pregunta y hay una respuesta, que es la correcta y la sabe media España. Si te la sabes te podemos regalar 6.000 euros, y si no, aunque eres súper simpática, tenemos que dar la oportunidad a otra persona», terminaba aclarando Motos.
Pero Ondra parecía no terminar de comprender la dinámica de la llamada pese a los mejores intentos del dúo de actores y el presentador. «Otra vez la pregunta, son tres cosas, son el número 7. ¿La pregunta es tres por uno? Elijo la pregunta siete», balbuceó la espontánea entre risas del público antes de que Julio Peña formulase la pregunta por segunda y última vez sin éxito. «¿Qué quieres? Te doy», respondió la espontánea erróneamente poniendo fin a la cómica escena.
Fuente: eltelevisero.
José Sánchez.
Radio Millenium Online


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