Televisión
Así marchan ‘La mirada crítica’ y ‘Vamos a ver’ en audiencias tras sus seis primeros meses en Telecinco

La mirada crítica y Vamos a ver han cumplido esta semana sus primeros seis meses de vida en Telecinco. Ambos programas se estrenaron el mismo día, el 11 de septiembre, y su llegada a la parrilla dio el pistoletazo de salida a las nuevas mañanas del canal, que a principios de temporada sufrieron una profunda renovación —no tanto en forma y contenido, pero sí en el nombre y encaje horario de sus ofertas- por el salto de Ana Rosa Quintana a las tardes para cubrir el hueco de Sálvame.
Desde entonces, la ex ‘reina de las mañanas’ lucha contra Sonsoles Ónega por tener el magacín más visto de la franja vespertina, una batalla que TardeAR va perdiendo de momento contra Y ahora Sonsoles. Mientras, los programas de Ana Terradillos y Joaquín Prat están supliendo su marcha sin lograr retener el liderato que Telecinco ostentaba hasta la temporada pasada en el tramo matinal. Sin embargo, esto no significa que el balance de uno y otro sea el mismo tras estos seis primeros meses. Lo vemos a continuación con datos facilitados por la consultora Barlovento Comunicación.
La evolución de ‘La mirada crítica’
Empezamos nuestro análisis por La mirada crítica, marca que volvió en septiembre después de 14 años de ausencia, pues Telecinco ya emitió entre 1998 y 2009 un programa con el mismo nombre que Glòria Serra, Vicente Vallés, Montserrat Domínguez y María Teresa Campos llegaron a presentar en diferentes temporadas. Ahora su presentadora es Ana Terradillos, que conduce el formato de actualidad de lunes a viernes entre las 8:55 y las 10:30 horas.
Su etapa arrancó el 11 de septiembre, como decíamos, y durante sus tres primeras semanas promedió un 12.1% de cuota y 253.000 espectadores. Su primer mes completo, octubre, lo saldó con un registro levemente superior (12.4% y 267.000), aunque ha sido en febrero cuando ha firmado su mejor dato mensual (13.6% y 308.000).
Se puede decir, por tanto, que el programa de Terradillos está cumpliendo con creces dentro del contexto actual de la cadena. Sin embargo, el panorama cambia mucho fuera de ella. Ahí la competencia es feroz, y La mirada crítica no tiene tanta pegada como Aruser@s. El programa de laSexta ya logró imponerse la temporada pasada a El programa de Ana Rosa. Este curso, sin AR de por medio, se ha hecho firmemente con el liderato gracias a su segundo y más competitivo tramo de emisión (de 9:00 a 11:00 horas), donde ahora mismo no tiene rival.
Por detrás tenemos a Espejo Público, que también ha aprovechado la marcha de Ana Rosa para escalar posiciones en el tramo de 9:00 a 10:30 horas, que es en el que se emite La mirada crítica. Hasta diciembre, la ventaja del programa de Antena 3 sobre el de Telecinco era de más de dos puntos, pero ahora su duelo está mucho más igualado. De hecho, el espacio de Terradillos ganó al de Susanna Griso en febrero, siendo esta su única victoria hasta la fecha. Lo tiene difícil para repetir triunfo en marzo, aunque al menos no tiene tan lejos a su rival como lo tenía en los últimos meses de 2023.
La evolución de ‘Vamos a ver’
Cada día, después de La mirada crítica, llega el turno de Vamos a ver. El programa de Joaquín Prat comenzó teniendo un único bloque de 4 horas y media de duración (de 10:30 a 15:00 horas), pero desde el 3 de octubre consta de dos partes: Vamos a ver (de 10:30 a 13:30 h.) y Vamos a ver más (de 13:30 a 15:00 h.). Este cambio explica por qué en septiembre marcó su peor mes en cuota y, al mismo tiempo, el mejor en número de espectadores.
Aun así, hay que valorar las cifras de share que está alcanzando el tramo principal del magacín en los últimos meses. Al igual que pasa con La mirada crítica, el programa de Prat también está consiguiendo en los primeros meses de 2024 mejores números de los que consiguió en los últimos de 2023. Es más, en enero y febrero ha rendido por encima del 15% de cuota, siendo este último mes el mejor hasta el momento con un 15.7%. Además, promedia un 16% en lo que llevamos de marzo (hasta el miércoles 13), por lo que va camino de establecer un nuevo récord.
Consiga ese récord o no, lo que está claro es que Vamos a ver es, hoy por hoy, y ha sido durante todo lo que llevamos de temporada, el programa diario más competitivo de Telecinco. Sobre todo dentro del contexto del canal, pues a falta de lo que ocurra en marzo, ha superado por más de cinco puntos su media mensual en cuatro de los últimos cinco meses.
Pero la mejor noticia para el formato de Unicorn Content es que también está dando la talla en su lucha diaria contra las demás ofertas. Salvo en septiembre, cuando aún se emitía en un único bloque y sus cifras se veían afectadas por la competencia directa de La ruleta de la suerte, ha liderado el resto de meses su franja de emisión. A veces por cuestión de décimas, como ocurrió en noviembre (laSexta subió mucho ese mes por la investidura de Sánchez y las protestas en Ferraz), y otras por más de tres puntos de diferencia, como sucedió en enero y febrero.
Por tanto, Vamos a ver pasa ahora mismo por su mejor momento en cuota y en ventaja respecto a sus perseguidores, donde la emoción está en el duelo por la segunda posición entre Antena 3 (tres horas de Espejo Público) y laSexta (30′ de Aruser@s + 2:30 horas de Al Rojo vivo), que por ahora va ganando el primer canal de Atresmedia.
La evolución de ‘Vamos a ver más’
Terminamos nuestro análisis con Vamos a ver más, el bloque que cierra de lunes a viernes las mañanas de Telecinco. Como decíamos antes, este segundo tramo de Vamos a ver no formaba parte de los planes iniciales de la cadena. Sin embargo, desde Mediaset decidieron implementarlo a partir del 3 de octubre para que el tramo principal del magacín ganara cuota de pantalla, objetivo que lleva cumpliendo desde el primer día.
Además, también supera la media del canal (11.2% vs 10%), viene de firmar en febrero su mejor mes (11.6% y 810.000) y es el programa matinal más visto de Telecinco (785.000 espectadores de media al mes) gracias a que se emite en un horario de mayor consumo televisivo (de 13:30 a 15:00 horas).
Sin embargo, ese mismo horario lo penaliza, pues durante sus 90 minutos de emisión tiene que competir diariamente contra Cocina abierta de Karlos Arguiñano y La ruleta de la suerte, dos de los programas con mejores cuotas de la televisión nacional. Gracias a ellos, Antena 3 lidera entre las 13:30 y las 15:00 horas con unos promedios superiores al 20%-21% de share, los cuales son absolutamente inalcanzables para Telecinco en estos momentos.
Por ahora, Vamos a ver más ha de conformarse con haber superado a laSexta en la lucha por la segunda plaza, que el segundo canal de Atresmedia empezó ocupando gracias al tándem formado por Al rojo vivo-laSexta Noticias 14h, que se benefició del gran volumen de actualidad política que se vivió en octubre y noviembre (ley de amnistía, investidura de Pedro Sánchez, protestas en Ferraz…) para ponerse por delante. Pero una vez llegó diciembre y las aguas políticas se calmaron un poco, Vamos a ver más dio el sorpasso hasta hacerse con ese segundo puesto que ahora ocupa.
Los números dicen que La mirada crítica, Vamos a ver y Vamos a ver más marchan mejor en 2024 de lo que fueron en 2023. También que en febrero consiguieron su mejor cuota mensual y que, desde su estreno, han terminado todos los meses por encima de la media de Telecinco. Por tanto, el balance que dejan es positivo dentro de los márgenes del canal.
Por desgracia para Telecinco, fuera de esos márgenes solo destaca Vamos a ver, que es el único de los tres que lidera diaria y mensualmente su franja. Es más, también es el único de la parrilla de Mediaset que lo hace, pues los otros dos formatos de Telecinco que lideran sobre la competencia (La isla de las tentaciones 7 y el tramo principal de Supervivientes 2024) son semanales. Curiosamente, los tres representan a la ‘vieja’ Telecinco, pues aunque Vamos a ver se ha estrenado este curso, no deja de ser, en esencia, una continuación muy directa de El programa de Ana Rosa.
Fuente: elDiario.es – verTele
Pedro Zárate
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Televisión
‘Top Chef’ cumple sus pronósticos y corona a Ivana Rodríguez como la ganadora de su primera edición en TVE

TVE ha celebrado este miércoles 15 de abril la gran final de la primera edición de ‘Top Chef: dulces y famosos’, en la que tras diez semanas de competición hemos podido conocer al mejor pastelero tras cuatro pruebas que eran eliminatorias y por ende se iba a eliminando a uno de los finalistas.
Belén Esteban, Samantha Ballentines, Roi Méndez, Benita e Ivana Rodríguez son los cinco finalistas que han luchado por la victoria en el talent presentado por Paula Vázquez tras la traumática expulsión de Natalia Rodríguez pese a ser una de las favoritas en la semifinal.
En la primera prueba, Eva Arguiñano hacía viajar al pasado a los finalistas al sorprender a cada uno de ellos con un reto en el que tendrían que volver a cocinar el postre que peor se les ha dado a lo largo del programa para tratar de redimirse.
Benita y Samantha Ballentines, primeras expulsadas de la final
Tras la cata, llegaba el momento de conocer la valoración del jurado y por tanto quién de los cinco finalistas se quedaba fuera de la competición. Después de probar cada postre, Eva Arguiñano revelaba que el concursante que se quedaba fuera de la final en el primer reto de la noche era Benita porque «nos has traído el postre que más pequeños fallos ha presentado».
En el segundo reto de la noche, los otros cuatro finalistas se enfrentaban a su presente y en él Paco Roncero les pedía que replicaran una tarta vintage en atril con un relleno de trufa, con una cobertura de sweet buttercream y con una decoración vintage a base de flores, volantes y lazos.
Después de la cata, los jueces tenían muy claro su veredicto y no necesitaban deliberar pues Paco Roncero tenía claro que el resultado de Samantha Ballentines no estaba a la altura de la prueba y por ello, pese a ser otra de las favoritas del programa, tenía que abandonar la final quedándose como cuarta finalista.
Belén Esteban, tercera finalista de ‘Top Chef’
Tras la marcha de otra de las favoritas, solo quedaban tres finalistas para luchar por llegar al duelo final. En esa tercera prueba, Roi, Ivana y Belén Esteban tenían que mirar al futuro y en este reto cada concursante elegía una carta del tarot de la vidente Rosa Cobo que correspondía a cada juez: Roi con Eva, Belén con Paco e Ivana con Osvaldo.
En este reto, Osvaldo les pedía que elaboraran una estructura de chocolate formada por tres cubos de distinto tamaño. Una prueba que se las traía y después de la cata, el chef argentino anunciaba que la concursante que se quedaba como tercera finalista era Belén Esteban.
Ivana Rodríguez, primera ganadora de ‘Top Chef: dulces y famosos’
Después, en el duelo final, Ivana Rodríguez y Roi Méndez recibían la sorpresa de vídeos y mensajes de sus familiares así como la visita de todos sus compañeros de programa para poder disfrutar todos juntos del reto final de ‘Top Chef: dulces y famosos’.
Para ganar el programa, los jueces les pedían a los dos finalistas que tenían que hacer un escaparate de pastelería compuesto por unas mini pavlovas, unas trufas con frutos secos, tartas de San Marcos y unas tartaletas con cinco unidades de cada postre así como una versión libre de otro postre.
A mitad del cocinado, los dos finalistas podían elegir a un ex compañero para que les ayudara. Roi elegía a Alejandro Vergara y Natalia Rodríguez y como postre libre decidía presentar unas filloas mientras que Ivana Rodríguez escogía a Desirée Vila y a Samantha Ballentines y como postre secreto presentaba un bizcocho borracho con praliné de nueces pecanas y coronado con un mini bombón de trufa.
Después de catar los cinco postres de cada finalista, los jueces hacían su última deliberación. Y tanto Roi como Ivana se emocionaban antes de conocer el veredicto final y ambos dejaban claro que pasara lo que pasara estaban felices con el resultado porque el otro era igual de merecedor de la victoria. Finalmente, Paula Vázquez anunciaba que la ganadora de la primera edición de ‘Top Chef: dulces y famosos’ era Ivana Rodríguez.
«Ni en mis mejores sueños yo hubiera imaginado que 2026 me iba a traer este regalo. Soy Ivana, la hermana de Georgina y la cuñada de Cristiano, pero soy Ivana Rodríguez también y estoy muy feliz de que la gente me pueda conocer de verdad», empezaba diciendo.
«Este premio no es solo mío, también es de Roi, gracias por ser como eres. Y es de mis compañeros, os quiero un montón. Paula te quiero muchísimo, eres genial y super divertida», añadía la ganadora antes de ponerse la chaquetilla dorada y de alzar el trofeo de ganadora. Pero era al revelar que los 100.000 euros del premio los donaba a la ONG, En ángel de Javi, de un niño de 8 años con una enfermedad degenerativa para la investigación cuando se emocionaba y se rompía.
Fuente: eltelevisero.
Roberto Jiménez.
Televisión
«Quedo como el tontaco de España»: Évole paraliza su entrevista a Quevedo tras su inesperada espantada

Polémica viral por la entrevista fallida de Jordi Évole a Quevedo. El periodista de laSexta publicó este miércoles, día 15 de abril, en redes sociales un fragmento de 30 minutos que muestra el incidente que tuvo con el cantante canario.
«Esta temporada la estoy disfrutando especialmente. Pero ahora que ya nos quedan solo dos programas, tengo ganas de contaros que siempre hay cosas que se quedan en el tintero. Como esta, Pedro Quevedo. No me he podido resistir», escribe junto al vídeo.
Todo ocurre en plena charla, cuando Évole le pregunta sobre la supuesta filtración de su nuevo disco. La conversación se empieza a torcer en el momento en el que el periodista le saca la filtración de un videoclip que Quevedo ha grabado con Elvis Crespo.
«Es imposible grabar un videoclip y no…», contesta Quevedo algo incómodo, a lo que Évole prosigue: «Ahora es imposible grabar un disco y que no haya algún tipo de filtración». «Ya», responde el artista muy cortante generando un silencio incómodo.
«¿Eres consciente de si tu disco que está todavía por salir empieza a circular, a estar en la calle y a moverse por móviles?», repregunta Évole. «Bfff. ¿Sabes qué pasa? Que es un tema polémico», contesta muy molesto Quevedo.
«¿Por qué?», insiste Jordi. «Muchas cosas pasando a la vez, estamos cerca de lanzamiento…». En ese instante, alguien del equipo de Quevedo salta: «Jordi, eso dijimos que no. Ya lo hablamos antes. Dijimos que este tema…».
Tras justificarse diciendo que le ha sacado el tema porque es «una evidencia» y que «tiene que preguntarlo», Quevedo se levanta de su silla y abandona el set. «Pero tío… No hombre, joder. Que lo quitamos esto y ya está. No pasa nada», reacciona Évole, que intenta convencerlo para que continúe.
Más tarde, el vídeo muestra a Évole conversando con Carlos, manager del cantante. «Tenía que sacar la filtración del disco. Es verdad que me dijeron que no hablara de ello, pero yo llevo un día en la isla y veo que el disco está en la calle. No puedo obviar una información que tengo porque voy a quedar como un gilipollas si no lo publico».
«Te dijimos que era un tema complicado y te avisamos de que no se podía tocar», dice el representante, a lo que Évole espeta: «Si sale otro publicando lo que yo ya tengo, y yo quedo como el tontaco de España».
Es entonces cuando el comunicador decide que el programa no se va a emitir: «Tengo que parar la emisión de esto. La entrevista no sale».
El clip termina con una escena bastante surrealista, pues recoge a Évole hablando con un chico que, en un principio lo confunde con Jordi Cruz. Tras contarle lo que le ha ocurrido con Quevedo, el muchacho acaba reconociendo tener su nuevo disco, pero no querer que se sepa.
«Es un tema peliagudo. Ya que lo tenemos solo nosotros por ahora, mejor quedarse callado», asegura, a lo que Évole pregunta: «¿Hay un complot de los canarios para que esto no… [se sepa] Hay un comunicado solo para canarios?». «Un poco sí. Puede ser», zanja el joven.
El clip ha generado bastante desconcierto, porque aunque Évole asegura que «no se va a emitir», muchos lo entienden como un acto promocional. Sin embargo, lo que ya está confirmado es que este domingo se emitirá la entrevista a Loquillo.
Fuente: elespañol.com
Marco Almodóvar.
Televisión
Michelle Pfeiffer: «Es un alivio tener algo que te saque del narcisismo y que le dé a tu vida un significado diferente»

Michelle Pfeiffer no tiene reparos para hablar del narcisismo, de ese que dice rondarle, y que cuando además alcanza unas dimensiones impresionantes, hasta le pone un apodo: la bestia. «Hay un narcisismo inherente que uno debe tener», subraya desde el otro lado de la pantalla a media mañana en la costa oeste de EEUU.
«Además, te ves a ti misma en la pantalla todo el tiempo. A eso, súmale que la gente dice cosas de ti. Mientras, para intentar conectar con tus personajes necesitas ser más introspectiva que la mayoría de la gente, y a veces se puede cruzar una línea en la que simplemente deja de ser sano», expresa
Pfeiffer (California, 1958) habla con determinación sobre esa bestia que a lo largo de sus casi 50 años de carrera artística ha aprendido a mantener a raya.
«Desde que soy madre he encontrado el equilibrio en mi vida», identifica el cable a tierra, a la realidad bien alejada de la ilusión de Hollywood, donde ha ocupado un lugar notable que hasta la llevó a estar nominada tres veces al Oscar.
Por su Madame de Tourvel en Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988), por su Susie Diamond, una extrabajadora sexual convertida en cantante, en Los fabulosos Baker Boys (Steve Kloves, 1989), así como por su Lurene Hallett en Por encima de todo (Jonathan Kaplan, 1992).
«Cuando por la profesión te ves obligada a ser todo el tiempo introspectiva y a observarte desde fuera, es un alivio tener, por fin, algo que te saque del narcisismo y que termine por darle a tu vida un significado diferente», apunta la otrora estrella del cine de los 80 y 90.
Protagonista absoluta
Durante varios años, Pfeiffer abandonó el protagonismo en la gran pantalla para criar a los hijos fruto de su unión con el productor y escritor David E. Kelley. Bajó el ritmo de trabajo considerablemente, tanto así que hasta durante varios años se habló de una lejanía del mundo del espectáculo.
El retorno ha sido a cuentagotas. Sin embargo, es ahora que ya se puede hablar de un definitivo regreso con bombos y platillos a la actuación. Para muestras está la serie The Madison (Sky Showtime), donde se pone en la piel de Stacy Clyburn, matriarca de una pudiente familia de Manhattan.
A diferencia de su marido Preston (Kurt Russell), que ama la vida rural y básica de Montana, su personaje es, tal como la propia actriz se define, ‘un ratón de la ciudad’.
La repentina muerte de Preston golpea a la familia, y les llevará precisamente a ese paraje casi salvaje adorado por el padre. Allí empezará el doloroso y largo proceso del duelo, pero también el reconstruirse, ella en la soledad, pero también como familia.
Precisamente Taylor Sheridan, conocido por las exitosas Yellowstone, 1923 o Landman, creó The Madison con Pfeiffer en mente; sólo ella podía encarnar a Stacy, a quien seguimos durante los primeros seis días tras «esta tragedia indescriptible e impactante», describe.
Al intentar resumir la experiencia de The Madison, la siguiente frase le sale del alma: «¡Ha sido agotador!», para acto seguido reír de buena gana.
«Cuando me reuní con Taylor Sheridan me encantó cómo hablaba del personaje, de la historia de amor entre Stacy y Preston, así como de la dinámica familiar», detalla. Y añade: «Me pareció un concepto muy interesante, y sentí que, por la forma en que hablaba de Stacy, era alguien con quien podía identificarme».
El ‘sí, quiero’ fue casi instantáneo. Sin embargo, cuando se dio cuenta de la envergadura, de que ella era el pilar fundamental de la serie, de que gran parte del rodaje se desarrollaría en plena naturaleza (específicamente en Montana), así como «de los lugares emocionales que tenía que recorrer, me pregunté: ‘¡Ay, Dios mío! ¿Cómo voy a hacer esto?».
Y explica que, en un primer momento, «pensé ‘voy a tener que dosificarme mucho’, pero intenté no permitirme vivirlo demasiado porque ese no es mi proceso», dejando ver algo del truco de la hechicera.
«Como suele ocurrir en televisión, los guiones se entregan muy cerca del momento del rodaje, y este fue el caso también. Así que no tuve mucho tiempo para mi preparación habitual, lo cual creo que fue una bendición», se anima a desvelar tras bambalinas.
«A veces me obsesiono con las cosas e intento planificarlo todo, pero en este caso no había espacio para eso, por lo que me vi obligada a trabajar de forma más instintiva», recuerda Michelle, quien no se amilanó ante el reto y decidió remangarse.
«Esa circunstancia me permitió simplemente estar más presente, confiar en las palabras, fiarme de lo que sucedía y de la dinámica de las escenas, y dejar que las cosas fluyeran», describe el trabajo detrás de la magia.
Interpretar el duelo
La crítica especializada no exagera al alabar la interpretación de Michelle Pfeiffer en The Madison, de la cual ya se ha rodado una segunda temporada. «Stacy lucha por sobrevivir, se aferra a la vida e intenta sobrellevar la pérdida del amor de su vida», ahonda en su personaje.
Y añade: «Cuando todo lo que conocía se ha derrumbado, ¿cómo reconstruirlo?, ¿de qué manera puede proteger a su familia? Lo que hace es simplemente luchar contra esta pérdida enorme e insondable, y con el dolor».
Cuando se le pregunta de qué hilo tuvo que tirar para armar a Stacy, no duda en responder que «requirió más vulnerabilidad, sentirme más expuesta».
Pfeiffer cuenta que tuvo especial preocupación hacia no excederse. «Ya sabes, demasiada emoción cruda para el público», explica. También cuenta que «esta historia es visceral, tierna y, a veces, inesperadamente divertida, porque el humor está anclado en la realidad».
Elogia a sus compañeros de reparto (Beau Garrett, Elle Chapman, Patrick J. Adams), y al mismo Kurt Russell con quien coincide después de casi cuatro décadas de Conexión Tequila (Robert Towne, 1988). «No ha cambiado ni un ápice», dice de este último.
El crédito de haber conseguido la difícil armonía de los tonos, «que es una de las cosas más difíciles de lograr», apunta, se lo concede a Christina Alexandra Voros, directora de los 10 capítulos de la serie.
Nos detenemos en el duelo, en el dolor de la pérdida, y en las dificultades a las que se puede enfrentar una actriz de su calibre a la hora de interpretar un personaje que se mueve empujado por la irracionalidad que ello implica.
«Cuando llegas a mi edad, ya has perdido a suficientes personas cercanas: amigos, familiares, compañeros…, así que, por desgracia, no tienes que buscar muy lejos para encontrar inspiración», afirma Pfeiffer, admitiendo, además, lo mucho que ha reflexionado sobre el duelo más allá de los avatares de su Stacy.
Con The Madison ya estrenada y alcanzando a los espectadores en entregas por episodios semanales, a Michelle le han sorprendido las reacciones.
«Viejos amigos, compañeros y gente que conozco en la industria me han llamado para contarme lo conmovidos que están. Hasta algunos de mis amigos más snobs me han dicho cuánto les gusta la serie, y yo les he preguntado: ‘espera, ¿estás llorando?'», se ríe mostrando orgullo.
Pero, sobre todo, entre esas reacciones no se esperaba constatar «cuánto afecta a los hombres y cómo resuena en ellos». Michelle tiene una teoría. Dice que la historia quizás «les habla del duelo de una manera que han experimentado pero que no han podido expresar, y tal vez los toma por sorpresa».
Entonces se encoge de hombros y sonríe. «También te digo que hay muchas razones diferentes para llorar: hay gente que ha perdido su casa en un incendio, otros han perdido empleos con los que esperaban jubilarse… La pérdida es una experiencia realmente universal», se le escapa una sabiduría.
Volver a la televisión
Resulta curioso que el rotundo retorno de Michelle Pfeiffer se lleve a cabo a través de la pequeña pantalla, justo donde empezó su carrera en 1979.
«Es la primera vez en décadas que hago un formato episódico», admite, «y la verdad es que la calidad del trabajo y del material que he visto en televisión últimamente me ha dado muchísima envidia, y desde hace tiempo tenía muchas ganas de formar parte de todo esto».
Y es que no sólo viene con The Madison bajo el brazo, por decirlo de alguna manera. También con Margo tiene problemas de dinero (Apple TV), junto a Elle Fanning, como una explosiva madre soltera, excamarera de Hooters y dependienta en la tienda por departamentos Bloomingdale’s.
Michelle está que se sale en un registro jamás visto, y en el que se le escucha decir: «En lo único que soy buena es en ser guapa». Se atreve, pues, a mucho, después de que precisamente por su belleza se le cuestionara su talento interpretativo.
«Tengo muchas ganas de que se estrene Margo tiene problemas de dinero», no esconde su emoción, la también productora ejecutiva, hacia esta serie de comedia creada además por su marido David E. Kelley a partir del libro homónimo de la escritora estadounidense Rufi Thorpe (publicado en 2024).
Con sendos roles televisivos, hay que preguntarle por las ofertas de trabajo en el cine. «Siento que hay más cosas en este momento», afirma, aunque no da por perdidas las posibles oportunidades que puedan surgir en el séptimo arte. Sea donde sea, si algo está claro es que Michelle Pfeiffer ha regresado por todo lo alto a las pantallas, y esta vez es para quedarse.
Fuente: elespañol.com
Janina Pérez Arias.
Radio Millenium Online


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