Televisión
Aitor Albizua ya reparte ‘Cifras y letras’ en La 2: “Me dio pena por ‘El comodín’, lo había hecho mío”

Aitor Albizua sigue con su crecimiento acelerado en la pequeña pantalla. El presentador vizcaíno, que llegó a TVE hace menos de dos años procedente de EiTB, se ha convertido en el elegido de la corporación para liderar la nueva etapa de una marca icónica: Cifras y Letras. La 2 lanza una nueva adaptación de este formato, icono de los concursos de cultura general que debutara hace 33 años en la misma cadena.
Tras El Comodín, con el que se estrenó en la parrilla de la cadena, y tras integrar el equipo de presentadores del Benidorm Fest, con los resúmenes (labor que volverá a asumir en la inminente tercera edición, ahora con Inés Hernand), Albizua consolida ahora su presencia en la corporación y se convierte en el estandarte del segundo canal en el año recién iniciado. Nada más para un periodista que, reconoce, no tenía estos objetivos tan elevados a corto plazo: “Si hace dos años me preguntas si me hubiese dedicado a la tele, te hubiese dicho que no”.
Con respecto al futuro más inminente, asegura que será fiel al tono que precisa este veterano concurso, máxime en esta versión tan dinámica y energizada, de apenas 30 minutos en el prime time. Es consciente de las comparaciones con la etapa de Elisenda Roca y las asume con deportividad, pero con ánimo constructivo. Ahora bien, espera ir domando el programa y adecuándolo más a su estilo: “Soy de los que piensa que hace falta un poco de gamberrismo y naturalidad”, afirma, algo que consiguió en su anterior esfuerzo en La 1.
“Me dio pena por El comodín porque lo había hecho mío y dado un tono desencorsetado”, confiesa, dentro de la ilusión que le genera el futuro más inmediato. En todo caso, si algo queda claro con su manera de enfocar el nuevo rol, y hasta su comparecencia ante la prensa que le hace estas preguntas, es manifestar la necesidad de “naturalizar”: “Los que salimos en la tele ahora no somos gente superhipermegafamosa, no. Somos gente muy normal. Transmitir esa naturalidad es lo esencial y lo que conecta con la gente”, defiende el que ya es la cara de las noches en La 2.
¿Cómo se ha adaptado el formato a los nuevos tiempos?
Cada uno de los concursantes tienen unas tablets, y en ellas están el software de las letras y el de las cifras. En ese último caso, hay que hacer una operación matemática como si fuera en una calculadora, de tal manera que a los expertos ya les sale directamente la operación y comprueban si es correcta o no. No es una calculadora, pero tiene el aspecto con la suma, la resta, la división y la multiplicación… Luego, a la hora de comprobar, todo lo que han registrado en la tablet va apareciendo en la pantalla, de tal manera que se comprueba una a una la operación, y si es correcta o no. Antiguamente había fichas, papel y boli… Claro, ahora no: se hace todo a través de pantalla, y aparece luego en la pantalla del espectador, de tal manera que se puede ver. Esa es la parte de la digitalización.
¿Viste la primera era de ‘Cifras y letras’?
No había visto nunca Cifras y letras. Yo soy del 92. Cifras y letras se emitió del 91 al 96. Al principio sí sabía qué era Cifras y letras, porque luego se emitió en autonómicas, pero en ETB no, y como soy vasco nunca lo había visto. Al principio, dije: ‘¡Ah, pues bien!’. Vi en RTVE Play algún programa de los antiguos… Pero cuando se anunció y vi la reacción de la gente, dije: ‘Hostias’. Yo no había jugado, no sabía qué era “la palabra más larga”, o “la cifra exacta”… Sí sabía sumar y restar [risas], pero no había jugado porque no había tenido la oportunidad, pero cuando salió me di cuenta de que tenía un componente nostálgico y de cariño. Todo el mundo tenía buena opinión.
Antes era después de comer, en la sobremesa, era a la hora de Saber y ganar. Y de hecho había gente que decía: ‘Oye, no lo pongáis a la hora de Saber y ganar‘. Y yo decía que calma, como decía Mónica [Naranjo] en Benidorm: no seáis ansiosas. Esto va a ir a las 21:30 horas y son complementarios.
¿Siente respeto por ser un programa que esté instalado en la memoria de muchos?
Claro. Lo asumo en el sentido de que es normal que cuando tienes una referencia de un programa y de un estilo, y te lo renuevan y meten de otra manera y otro presentador, por mucho que sonría si no caigo bien… Sí da esa presión, pero al mismo tiempo es un revulsivo. No partimos de cero, sino con buena crítica del formato y hay que cogerlo positivamente. No solo con las comparaciones que habrá, que yo como Aitor, como periodista y presentador, por mucho que lo presente lo entiendo perfectamente, pero hay que tomarlo en positivo. En reenganchar a la gente, y decirles que estamos en 2024: la sociedad de 1990 no es la misma de ahora, ni la tele.
El programa era muy calmado, pero ahora se ha adaptado a los nuevos tiempos, y se ha condensado. ¿Se ha acelerado el ritmo?
Muy rápido. Tened en cuenta que empezamos con presentación, ¡pim pam pum!, dos preguntas con los concursantes, y empezamos a jugar. La primera prueba es la llave: si aciertan una palabra tienen una ventaja en la ronda final. Cinco pruebas de “la palabra más larga”, cinco de “la cifra exacta”, cuatro duelos… Son puntos, puntos, puntos, y pasamos a la ronda final que son tres minutos. Es muy, muy rápido. Yo tengo al director continuamente diciendo: ‘Aitor, vamos largos’. Es puro juego.
¿Cómo se refleja eso en la mecánica? Porque al ser solo 30 minutos, ¿irá muy acelerado?
Son doce palabras sobre un mismo tema para llevarse el bote. Por cada una de las palabras que aciertan consiguen dinero, 100 euros, y hay concursantes que ya se han llevado, estando cinco o seis programas, con 6000 euros. Igual en otros programas de La 2 diariamente no se reparte. E incluso de otras cadenas. Quien gana vuelve al día siguiente: es un campeón, que antes no pasaba, y cada día tendrá un nuevo aspirante que intenta quitarle el título. Quien llega a la ronda final puede llevarse el bote. Y vamos ya por unos 50.000 euros.
Como presentador de concursos como ‘El comodín’, ¿el tipo de concursante cambia en ‘Cifras y letras’? Al fin y al cabo, es un programa de La 2, y en ‘Saber y ganar’ el nivel es muy elevado. ¿Se nota eso aquí? ¿Hay un mayor nivel?
Yo creo que sí hay diferencia. La diferencia está en el formato. En El comodín jugábamos con preguntas de cultura general, podían ser de Dua Lipa, Britney, una de Historia o una de ciencia, y aquí son cifras y palabras. Si no tienes mucho vocabulario o no se te da bien el cálculo mental… Se marca la criba, pero aún así me ha sorprendido que han venido desde estudiantes de una universidad de mates, de 20 años, hasta señores de 60 años, y de todo tipo de profesiones. Es verdad que vienen muchos ingenieros y matemáticos porque las cifras se les dan muy bien, pero a veces las letras tampoco se les dan tan bien. La clave está en el completo, pero hay que venir con un mínimo porque si no en las dos rondas te vas. Pero me ha sorprendido el nivelazo.
¿A ti qué se te dan mejor, las cifras o las letras?
Se me dan mejor las letras [risas] Ya solo por la lectura y la tele…
¿Han repetido concursantes de ‘El comodín’?
Sí, sí ha venido gente de El Comodín, que ha repetido. Y de otros concursos también, de todas las cadenas… Incluso del de Roberto Leal [risas]. Al final todos nos retroalimentamos. Y ellos además ya sabéis que son, no como una secta dicho con todo el cariño, pero se conocen todos, se mandan los castings… Yo voy conociendo a todo el colectivo de concursantes y es un placer.

¿Te cuentan de este proyecto antes de que se cancele ‘El comodín’?
Ya sabéis cómo funciona esto. Muchas veces es justo o injusto. Son muy rápidos los cambios. A mí me dicen que se va a cancelar El comodín, y me entra una tristeza y pena absoluta, pero seguido la cadena me ofrece diferentes posibilidades y opciones. Y la única que sale es Cifras y letras. Sí tenía un seguro pero estaba pendiente, estábamos un poco por saber las decisiones que toma la cadena. Pero a mí prácticamente desde el primer momento, después de saber que El comodín se cancelaba, ya me plantean la posibilidad de presentar Cifras y letras. Yo la decisión no la tomo al momento, dejé que pasara el verano y demás, pero es la opción que me dieron y dije a por todas. Es verdad que hubo un limbo porque no sabíamos si El Comodín volvía, hubo un espacio de paréntesis, y ya para adelante y centrado con mucha ilusión.
‘El Comodín’ estaba en una hora maldita. Ahora dobla ‘El cazador’ y aunque suele hacer mejores datos, pero también se nota la dificultad. Y Jordi González duró poco en ‘La plaza’. ¿A qué lo achacas?
Supongo que será cosa de la cadena ver cuál es exactamente el motivo de que va después de La Promesa. Es que La Promesa es mucha Promesa: cambio de público, de formato, y la competencia en las otras cadenas, que justo en septiembre cambió con TardeAR y con Sonsoles pisando fuerte, que ahí sigue. Será cosa de la cadena ver qué encaja ahí. Es verdad que sí que hay una diferencia: la exigencia de una tarde de La 1 no es la misma que la de un formato en La 2. Eso no hay que ocultarlo, pero no significa que no le ponga la misma ilusión, las mismas ganas y el empeño en que las cosas salgan bien.
¿Cómo ves la competencia en el access prime time?
Es una hora extraña. Tenemos las segundas partes de los telediarios de las teles generalistas. First Dates ya ha empezado en Cuatro, y El Intermedio en laSexta, y luego empieza a El “Súper” Hormiguero como a menos diez. Ahí está. Lo veo con incertidumbre, pero creo que sí hay hueco para meter un producto amable, didáctico como es Cifras y letras, y que la gente se lo come rapidísimo, en la sobremesa de la cena o antes de verte tu prime time. Creo que puede funcionar. Tengo buenas expectativas. No significa que también sea prudente, humilde y honesto. Ya veremos, pero espero que el feedback sea positivo.
¿Cómo te tomas pasar de La 1 a La 2? Tiene menos audiencia, pero es La 2.
Me lo tomo que sigo teniendo trabajo para pagar mi alquiler. Hace dos años, si me llegas a preguntar si me hubiese dedicado a la tele, te hubiese dicho que no. No es algo que haya buscado, ha surgido de la nada. Yo estaba en la radio, en la madrugada, y me llamaron para ir a ETB; de ETB, para venir a La 1. Una vez que empiezas a presentar en autonómicas, la gente se fija en ti. En El comodín buscaban a alguien que tuviese un concurso en activo para que la gente lo relacionara con los concursos. Fue pura casualidad de tiempos, fue estar en el momento adecuado y con las personas adecuadas. Me lo tomo como que sigo teniendo trabajo y que esta casa sigue contando conmigo para ponerme al frente de un proyecto. Que no es cualquier proyecto. Y no es cualquier proyecto: Es Cifras y letras. Al principio me dio pena por El comodín porque creo que lo había hecho mío, le había dado un tono más desencorsetado, por el rollo con los concursantes, por reírme de mí mismo… Era básico para que funcionase ese tono. Me encantaba y me lo pasaba muy bien mamarracheando.
‘Cifras y letras’ pide otro tono…
Claro, tiene otro tono. No me vas a ver perrear, qué pena [risas] Pero ¡ojalá! Me encantaría hacer versiones, con drag… ¿Os acordáis del mítico El rival más débil? Esos momentos que no solo dan para memes sino para hacer fucking historia de la tele… Ojalá poco a poco nos vayamos desencorsetando. El formato requiere lo que requiere, que es orden y repartir juego, y ya está. Pero creo que mi manera de presentar, o lo que intento, es naturalizar. Quitar solemnidad y ser yo mismo. Un chaval de 32 años presentando un programa. No voy a intentar hacer algo que no soy.
Eso es lo que seguirás haciendo en el Benidorm Fest…
¡Hombre! Con muchas ganas. Además, mira, la oportunidad que me dan de combinarlo con estas cosas: hacer Cifras y letras y enseñar otra faceta completamente diferente mía más mamarracha, que corresponde más con mi día a día. Porque ya seguía Eurovisión, y eso mola, y me siento un privilegiado por poder combinar una ensalada con muchas cosas.

¿Cómo afrontas trabajar con Inés?
Inés es una fucking diva, una referente no solo a nivel de comunicación sino en la vida. Y de seguir a Inés a de repente trabajar con ella… Pues ya está. Me subiré a su ola, a su huracán, intentaré no quedar muy abajo con los looks de Inés, porque se lo curra mucho y tiene una estética muy marcada, y así tiene que ser.
¿Qué opinas de las candidaturas al Benidorm Fest? ¿Tienes alguna favorita?
Creo que es poco predecible. Me encanta Zorra, me incluyo en el leitmotiv y la identidad de la canción, pero me encanta el bolero [Dos extraños] también… Me parece, como se suele decir y está muy manido, pero es muy eurovisiva Here to Stay… Es una edición que me recuerda mucho a la primera: igual no es tan evidente, como el año pasado cuando pasaron las semifinales, tras las que había un Team Agoney y un Team Blanca Paloma. Estaba entre una y otro. Este año, va a haber mucha más competencia, y eso la de un poco más de emoción. No puedo decirte una superfavorita.
¿Tenéis las líneas de cómo va a ser el formato este año?
No, creo que seguirá un poco la misma dinámica del año pasado, sobre todo porque reflexionaron con respecto al año pasado y pensarán que con el Post nos vale. Será testar esas primeras sensaciones con los concursantes que pasen a la final. Que en ese momento la mayoría, que se lo curran muchísimos, están un poco shockeados, no saben lo que acaban de hacer, no se han visto. Tener ese primer visionado de los primeros segundos de su actuación, tener un mensaje de la familia, o que te cuenten un par de curiosidades de cómo se han sentido, o incluso si están tristes y cabreados, que lo puedan decir. Y que pueda venir gente del jurado… Y periodistas. Todavía no está planteado, así que puerta abierta.
¿Tenéis claro cómo van a ser vuestros roles?
No lo hemos hablado, pero me imagino que seguiré a Inés [risas]. Nos los pasaremos bien, pero por ejemplo el año pasado prácticamente tampoco teníamos guion. Con Miki [Núñez] fue un placer, y lo hace estupendamente, y con Inés creo que va a ser así: va a ser una charla de cuatro o cinco amigas, pero en vez de con copas en casa de los amigos, pues en La 1 y con esa libertad que te da estar emitiendo a partir de las doce y media de la noche. Es transmitirlo para los cafeteros del Benidorm Fest y para la gente que colee. Una buena comentada pasándolo bien.
¿Crees que dará más de sí Inés en el Post que en las galas?
Inés da de sí siempre, siempre. Ojalá que lo disfrutemos. Es la primera vez que trabajo con ella y espero que sí. Creo que vamos a hacer un muy buen tándem. Soy de los que piensa que hace falta un poco de gamberrismo y naturalidad. La gente que ve la tele desde casa dice: ‘¡Guau!’. Tú cuando estás en un plató y conoces a gente que trabaja en la tele, hay que desmitificarlo todo. La gente que salimos en la tele ahora no somos gente superhipermegafamosa, no. Somos gente muy normal. Vivo en un piso de Tirso de Molina normal, como en el que vivía antes. Transmitir esa naturalidad es lo esencial y lo que conecta con la gente. No veo a una persona superimpostada, sino naturalidad con los que nos están viendo. Entonces… Lo que salga.
¿Siente uno más presión en una cadena pública por lo que representa?
Sí, probablemente. No tanto por el gamberrismo sino por ser consciente de que es dinero público. Soy férreo defensor de las teles públicas, nacionales y autonómicas, y probablemente sí es verdad que hay que tener esa conciencia de donde estar. Pero no voy a decir otras cosas que no dijese en la madrugada de la Cadena Ser. No me limita, no estoy pensando continuamente si esto no. Una vez pillas el tono, saber dónde te puedes mover y tirar para adelante, e intentar no meter la pata. Es lo que quiero. Que termine, que todo salga bien, y estar tranquilito.

Aitor Albizua, durante el Benidorm Fest 2023 GTRES
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Televisión
Juan Betancourt, expulsado de ‘MasterChef Celebrity Legends’ entre lágrimas: «Estoy llorando de felicidad»

Juan Betancourt se ha despedido de ‘MasterChef Celebrity’ en el octavo programa, emitido el lunes 26 de octubre en La 1. El modelo ha sido expulsado después de que su plato de salmón no convenciera al jurado, una decisión que ha terminado con varios de sus compañeros llorando. Edu Soto y Marina Rivers han sido dos de los más afectados por su marcha, mientras que el propio Betancourt ha reconocido que se iba contento con su paso por el concurso.
La noche había comenzado con Falete poniendo a prueba los conocimientos musicales de los aspirantes para decidir qué ingredientes debían utilizar. Después, Raúl Cárdaba les presentó distintas frutas exóticas que tenían que incorporar a sus platos. Edu Soto consiguió el delantal dorado tras imponerse a Santiago Segura, que también había destacado en la prueba. Con esta ventaja, el humorista se aseguraba una semana más en el programa.
En el Bernabéu Market, los concursantes tuvieron que preparar un menú de tapas diseñado por los responsables de Arzábal. El equipo azul, capitaneado por Edu Soto y formado también por Santiago Segura, Marina Rivers y Paz Vega, ganó la prueba. Juan Betancourt terminó en eliminación junto a Flo, David Bustamante y María Escoté, sus compañeros del equipo rojo. A ellos se sumó Paz Vega, que conservaba el delantal negro de la semana anterior.
Juan Betancourt falla con el salmón y se despide de ‘MasterChef Celebrity Legends’
La prueba de eliminación consistía en preparar un plato salado utilizando uno de los sabores de helado de Carlo Guerriero. María Lo, ganadora de ‘MasterChef 10’, acudió a las cocinas durante el reto. Flo y David Bustamante aprovecharon sus pines para conseguir ventajas: el humorista se libró de cocinar y el cantante dispuso de veinte minutos más.
Betancourt preparó un salmón marinado con sal, azúcar y remolacha, acompañado de helado de salmón, un cremoso de patata y zanahoria y una crema agria de yogur, lima y remolacha. El resultado no convenció a los jueces. «La gracia del esférico es que al abrirlo sea líquido y eso no pasa», señaló Marta Sanahuja. Jordi Cruz tampoco quedó satisfecho: «La remolacha no se intuye y todo se disipa. Se me queda muy pobre».
Pepe Rodríguez terminó anunciando su expulsión y las reacciones no se hicieron esperar. Edu Soto rompió a llorar, mientras que Bustamante y María Escoté se acercaron para consolar a Betancourt. «Eres un regalo. Eres perfecto», le dijeron durante la despedida.
Marina Rivers también quiso dedicarle unas palabras. «¿Cómo se puede ser tan guapo, tan alto y estar tan fuerte y ser tan bueno, tan humilde y tan tímido? Le amo», expresó la creadora de contenido, que no pudo contener la emoción.
El modelo recordó que había conseguido superar su anterior participación en el concurso. «He superado mi marca anterior. Del programa seis al programa ocho», explicó. Aunque también lloró al despedirse, quiso aclarar cómo se sentía: «Estoy llorando, pero es de felicidad». Esta vez, aseguró, había disfrutado especialmente de la convivencia con sus compañeros.
Antes de marcharse, Betancourt también se mojó sobre el posible ganador. «Me gustaría que ganara Flo, sé que tiene mucho talento y con él he conectado mucho», confesó. Sin embargo, su pronóstico fue diferente: «Creo que va a ganar Marina, que es una crack y lo hace todo bien».
Fuente: Fórmula TV.
Fidel Conejero.
Televisión
Netflix en crisis: cuando los abonados no son suficiente

Netflix vive una situación paradójica. Hace unos días, la plataforma de streaming líder en el mundo presentó unos resultados económicos envidiables: los ingresos aumentaron un 12% con respecto al mismo periodo del año anterior, el margen operativo anotó récord del 34,6% y su flujo de caja libre fue de 2.880 millones de dólares.
Sin embargo, todos los expertos coinciden en que la empresa está sumida en una de sus mayores crisis históricas. Empezando por la propia Netflix, que en sus previsiones para lo que queda de año alertó de nubarrones y su propio co-CEO, Ted Sarandos, anunció que no estaban creciendo «todo lo rápido» que les gustaría.
Estas previsiones provocaron hace unos días el mayor recorte de empleo en la compañía, que prescindió de 1.000 empleados, el 6% de su plantilla. Entre los caídos se encontraban pesos pesados del organigrama corporativo, como sus responsables de contenidos o cine, que han abandonado la empresa.
Pero, ¿qué está pasando en Netflix? ¿Cómo es posible que el líder del streaming esté en apuros? Lo analizamos.
El crecimiento en abonados se ralentiza
El negocio de Netflix era, hasta hace unos años, relativamente sencillo. La empresa compraba o producía contenido para su plataforma, que atraía a unos abonados a un plan de pago. Las formas de aumentar los ingresos eran básicamente dos: conseguir más suscriptores o aumentar los precios.
Ese fue el plan que la compañía fue ejecutando con éxito hasta el año 2023. Subidas de precio constantes (aproximadamente una al año en Estados Unidos) y un número de abonados que creía de manera sostenida, sobre todo gracias a la entrada de la plataforma en nuevos mercados.
En 2023, viendo que el crecimiento de abonados tenía un límite (y en Estados Unidos parecía estar alcanzándolo), la empresa preparó un cambio relativamente radical a su modelo de negocio: empezó a perseguir las contraseñas compartidas (algo que le hizo subir sus ingresos rápidamente, aunque con un techo rápido en el tiempo) y, sobre todo, introdujo un plan con anuncios.
Desde entonces, las formas de crecimiento eran múltiples y más complejas. Ya no solo había que conseguir más suscriptores. Había que vender más y mejores anuncios, y para ello había que lograr que los suscriptores pasasen más tiempo viendo contenidos en la plataforma.
En 2024, Netflix publicó por última vez su número de abonados: 302 millones en todo el mundo. Desde entonces solo conocemos estimaciones o cifras que la compañía desliza en alguna nota de prensa. Su crecimiento, como puede verse, no se ha parado, y apenas se ha frenado muy ligeramente. Las previsiones continúan apuntando a los 400 millones de suscriptores para el año 2031.
Con anuncios, por favor
Sin embargo, la mayoría de ese crecimiento proviene del plan más económico, el que lleva anuncios. En mayo de 2025, Netflix dio por última vez el dato de cuentas que veían publicidad: 94 millones, o lo que es lo mismo aproximadamente el 30% de las cuentas que tenía activas. Desde entonces, la empresa reporta «espectadores únicos», que no es más que el número de cuentas multiplicado por una estimación del número de personas que en teoría tiene cada hogar (cuenta).
Un dato menos fiable pero igualmente relevante. Especialmente para seguir comprobado que la mayoría de los abonados provienen o se pasan al plan con anuncios, que ya supondría entre el 40% y el 50% de las cuentas activas.
El gráfico de la muerte
Hasta ahora, todos los datos aportados son buenos, o incluso muy buenos, para Netflix. La empresa sigue creciendo en suscriptores y, aunque la mayoría de usuarios se decante por el plan con anuncios, los precios de todos los planes siguen subiendo sin prácticamente afectar el crecimiento.
Por mucho que el crecimiento de Netflix en abonados siga subiendo, el número total de horas vistas en la plataforma es prácticamente plano desde que se reportan en 2023. Dicho de otro modo, Netflix tiene cada vez más abonados pero estos pasan menos tiempo dentro de la plataforma, ya sea en la tele o en el móvil.
Y este dato, lo que los americanos denominan «engagement», ya preocuparía si la empresa viviese solo de sus suscriptores, pero lo hace más cuando la venta de publicidad es cada vez una parte más importante del negocio: si los abonados cada vez ven menos horas de Netflix, la cantidad de anuncios con la que se les puede impactar es cada vez menor.
El problema de dar con la tecla del contenido
La otra reformulación del anterior dato es evidente: los contenidos de Netflix interesan cada vez menos a sus propios abonados. Y parece que la compañía no está logrando revertir esta tendencia. Pese a todo, la inversión en contenidos está lejos de frenarse. Las estimaciones para este año anticipan un récord que podría suponer superar la barrera de los 20.000 millones de dólares invertidos en contenidos.
Aunque, desafortunadamente, invertir más no implica automáticamente aumentar el interés de los espectadores. Sobre todo si vemos que, pese a que el nivel de producciones continúa creciendo año a año, las horas totales producidas se mantienen estables: las series son cada vez más cortas, con menos capítulos y episodios más cortos, lo que no ayuda a subir el «engagement» prometido.
YouTube y la competencia del contenido casi ilimitado gratis
El otro gráfico que preocupa a los inversores es el siguiente, y explica a qué le dedican el tiempo los estadounidenses que encienden la tele: YouTube dobla en tiempo total frente al televisor a Netflix. La plataforma de Google, que ofrece contenido casi ilimitado, se ha convertido en el snack favorito de los estadounidenses.
Y eso que Google ya intentó producir contenido original para YouTube y acabó desechando la idea ante el fracaso de sus estrenos. Sin embargo, la plataforma de Google continúa teniendo la práctica exclusividad del contenido de vídeos musicales, licencias con las principales cadenas estadounidenses que suben fragmentos de sus programas, y está volviendo a apostar por contenido propio, como el acuerdo con la Academia de Cine para emitir los Oscar a partir de 2029.
Con estos datos, se estima que YouTube ya le habría dado el sorpasso a Netflix en ingresos, aunque sumando los importes obtenidos de las suscripciones de la plataforma musical y del servicio de televisión YouTube TV en Estados Unidos. Alphabet tampoco reporta beneficios detallados de YouTube, por lo que es imposible comparar nada más allá de los ingresos.
Cómo revertir la situación: España da una pista
Ante este panorama, la acción de Netflix lleva desde junio de 2025 en caída libre, con un valor actual similar al de hace dos años, pese a que Netflix esté invirtiendo buena parte de su cash flow en la recompra de acciones para así elevar su valor.
La pregunta del millón es qué hacer para recuperar la atención perdida de sus usuarios mientras continúan buscando nuevo público. La respuesta está tal vez en España, donde Netflix protagonizó un episodio hasta ahora inédito en su trayectoria al anunciar la compra los derechos del Mundial de fútbol de 2030. Netflix, a diferencia de sus rivales, no había apostado por derechos deportivos de impacto, pero está claro que este contenido cambiará radicalmente la cantidad de horas invertidas por abonado.
Fuente: Fórmula TV.
Diego López.
Televisión
‘Saber y ganar’, con Jordi Hurtado, alcanza los 7.000 programas en La 2

Pocos programas pueden presumir de llevar casi treinta años en antena y seguir reuniendo a cientos de miles de espectadores cada tarde. ‘Saber y ganar’ alcanzará los 7.000 programas el jueves 29 de octubre, una cifra que celebrará con una emisión especial en La 2. La ocasión coincide, además, con el 70 aniversario de Televisión Española, por lo que el concurso de Jordi Hurtado dedicará también la entrega del miércoles 28 a recordar la historia de la cadena pública.
El programa se estrenó el 17 de febrero de 1997 y desde entonces se ha convertido en una de las citas habituales de las sobremesas de La 2. Jordi Hurtado continúa al frente del concurso casi tres décadas después, durante las que han pasado por sus pruebas miles de participantes. Su mecánica sigue girando alrededor de las preguntas de cultura general y los conocimientos de los concursantes.
La primera celebración llegará el miércoles 28 de octubre, a las 15:45 horas. Las preguntas estarán dedicadas a los 70 años de TVE, con referencias a algunos de los acontecimientos y programas que han formado parte de su historia. En ‘Última llamada’ se recordará ‘A fondo’, el espacio de entrevistas de Joaquín Soler Serrano por el que pasaron numerosas personalidades de la cultura.
La primera celebración llegará el miércoles 28 de octubre, a las 15:45 horas. Las preguntas estarán dedicadas a los 70 años de TVE, con referencias a algunos de los acontecimientos y programas que han formado parte de su historia. En ‘Última llamada’ se recordará ‘A fondo’, el espacio de entrevistas de Joaquín Soler Serrano por el que pasaron numerosas personalidades de la cultura.
El jueves 29, también a las 15:45 horas, será el turno del programa número 7.000. ‘Saber y ganar’ repasará algunos momentos de su trayectoria en una entrega preparada para celebrar la efeméride con su público.
‘Saber y ganar’ mantiene audiencias que duplican la media de La 2
El concurso llega a esta celebración con unos resultados que siguen sobresaliendo dentro de la programación de La 2. Mientras la cadena suele moverse alrededor del 3% de cuota de pantalla, ‘Saber y ganar’ supera habitualmente el 6% y reúne a más de medio millón de espectadores. Durante octubre ha registrado jornadas por encima del 7%, pese a los años que lleva en emisión.
La última semana completa confirma esa estabilidad. Entre el lunes 19 y el viernes 23 de octubre, ‘Saber y ganar’ ha promediado un 6,1% de cuota de pantalla, con resultados diarios comprendidos entre el 5,7% y el 6,5%. Incluso en su jornada menos vista, la del jueves 22, consiguió reunir a 504.000 espectadores.
Creado por Sergi Schaaff, el concurso está dirigido actualmente por Abigail Schaaff y Anaïs Schaaff. El equipo de presentadores también cuenta con Rodrigo Vázquez, Pilar Vázquez, Elisenda Roca y Núria Ramírez. Los dos programas especiales se emitirán en La 2 y estarán disponibles en RTVE Play.
Fuente: Fórmula TV.
Radio Millenium Online


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