Televisión
Aitor Albizua ya reparte ‘Cifras y letras’ en La 2: “Me dio pena por ‘El comodín’, lo había hecho mío”

Aitor Albizua sigue con su crecimiento acelerado en la pequeña pantalla. El presentador vizcaíno, que llegó a TVE hace menos de dos años procedente de EiTB, se ha convertido en el elegido de la corporación para liderar la nueva etapa de una marca icónica: Cifras y Letras. La 2 lanza una nueva adaptación de este formato, icono de los concursos de cultura general que debutara hace 33 años en la misma cadena.
Tras El Comodín, con el que se estrenó en la parrilla de la cadena, y tras integrar el equipo de presentadores del Benidorm Fest, con los resúmenes (labor que volverá a asumir en la inminente tercera edición, ahora con Inés Hernand), Albizua consolida ahora su presencia en la corporación y se convierte en el estandarte del segundo canal en el año recién iniciado. Nada más para un periodista que, reconoce, no tenía estos objetivos tan elevados a corto plazo: “Si hace dos años me preguntas si me hubiese dedicado a la tele, te hubiese dicho que no”.
Con respecto al futuro más inminente, asegura que será fiel al tono que precisa este veterano concurso, máxime en esta versión tan dinámica y energizada, de apenas 30 minutos en el prime time. Es consciente de las comparaciones con la etapa de Elisenda Roca y las asume con deportividad, pero con ánimo constructivo. Ahora bien, espera ir domando el programa y adecuándolo más a su estilo: “Soy de los que piensa que hace falta un poco de gamberrismo y naturalidad”, afirma, algo que consiguió en su anterior esfuerzo en La 1.
“Me dio pena por El comodín porque lo había hecho mío y dado un tono desencorsetado”, confiesa, dentro de la ilusión que le genera el futuro más inmediato. En todo caso, si algo queda claro con su manera de enfocar el nuevo rol, y hasta su comparecencia ante la prensa que le hace estas preguntas, es manifestar la necesidad de “naturalizar”: “Los que salimos en la tele ahora no somos gente superhipermegafamosa, no. Somos gente muy normal. Transmitir esa naturalidad es lo esencial y lo que conecta con la gente”, defiende el que ya es la cara de las noches en La 2.
¿Cómo se ha adaptado el formato a los nuevos tiempos?
Cada uno de los concursantes tienen unas tablets, y en ellas están el software de las letras y el de las cifras. En ese último caso, hay que hacer una operación matemática como si fuera en una calculadora, de tal manera que a los expertos ya les sale directamente la operación y comprueban si es correcta o no. No es una calculadora, pero tiene el aspecto con la suma, la resta, la división y la multiplicación… Luego, a la hora de comprobar, todo lo que han registrado en la tablet va apareciendo en la pantalla, de tal manera que se comprueba una a una la operación, y si es correcta o no. Antiguamente había fichas, papel y boli… Claro, ahora no: se hace todo a través de pantalla, y aparece luego en la pantalla del espectador, de tal manera que se puede ver. Esa es la parte de la digitalización.
¿Viste la primera era de ‘Cifras y letras’?
No había visto nunca Cifras y letras. Yo soy del 92. Cifras y letras se emitió del 91 al 96. Al principio sí sabía qué era Cifras y letras, porque luego se emitió en autonómicas, pero en ETB no, y como soy vasco nunca lo había visto. Al principio, dije: ‘¡Ah, pues bien!’. Vi en RTVE Play algún programa de los antiguos… Pero cuando se anunció y vi la reacción de la gente, dije: ‘Hostias’. Yo no había jugado, no sabía qué era “la palabra más larga”, o “la cifra exacta”… Sí sabía sumar y restar [risas], pero no había jugado porque no había tenido la oportunidad, pero cuando salió me di cuenta de que tenía un componente nostálgico y de cariño. Todo el mundo tenía buena opinión.
Antes era después de comer, en la sobremesa, era a la hora de Saber y ganar. Y de hecho había gente que decía: ‘Oye, no lo pongáis a la hora de Saber y ganar‘. Y yo decía que calma, como decía Mónica [Naranjo] en Benidorm: no seáis ansiosas. Esto va a ir a las 21:30 horas y son complementarios.
¿Siente respeto por ser un programa que esté instalado en la memoria de muchos?
Claro. Lo asumo en el sentido de que es normal que cuando tienes una referencia de un programa y de un estilo, y te lo renuevan y meten de otra manera y otro presentador, por mucho que sonría si no caigo bien… Sí da esa presión, pero al mismo tiempo es un revulsivo. No partimos de cero, sino con buena crítica del formato y hay que cogerlo positivamente. No solo con las comparaciones que habrá, que yo como Aitor, como periodista y presentador, por mucho que lo presente lo entiendo perfectamente, pero hay que tomarlo en positivo. En reenganchar a la gente, y decirles que estamos en 2024: la sociedad de 1990 no es la misma de ahora, ni la tele.
El programa era muy calmado, pero ahora se ha adaptado a los nuevos tiempos, y se ha condensado. ¿Se ha acelerado el ritmo?
Muy rápido. Tened en cuenta que empezamos con presentación, ¡pim pam pum!, dos preguntas con los concursantes, y empezamos a jugar. La primera prueba es la llave: si aciertan una palabra tienen una ventaja en la ronda final. Cinco pruebas de “la palabra más larga”, cinco de “la cifra exacta”, cuatro duelos… Son puntos, puntos, puntos, y pasamos a la ronda final que son tres minutos. Es muy, muy rápido. Yo tengo al director continuamente diciendo: ‘Aitor, vamos largos’. Es puro juego.
¿Cómo se refleja eso en la mecánica? Porque al ser solo 30 minutos, ¿irá muy acelerado?
Son doce palabras sobre un mismo tema para llevarse el bote. Por cada una de las palabras que aciertan consiguen dinero, 100 euros, y hay concursantes que ya se han llevado, estando cinco o seis programas, con 6000 euros. Igual en otros programas de La 2 diariamente no se reparte. E incluso de otras cadenas. Quien gana vuelve al día siguiente: es un campeón, que antes no pasaba, y cada día tendrá un nuevo aspirante que intenta quitarle el título. Quien llega a la ronda final puede llevarse el bote. Y vamos ya por unos 50.000 euros.
Como presentador de concursos como ‘El comodín’, ¿el tipo de concursante cambia en ‘Cifras y letras’? Al fin y al cabo, es un programa de La 2, y en ‘Saber y ganar’ el nivel es muy elevado. ¿Se nota eso aquí? ¿Hay un mayor nivel?
Yo creo que sí hay diferencia. La diferencia está en el formato. En El comodín jugábamos con preguntas de cultura general, podían ser de Dua Lipa, Britney, una de Historia o una de ciencia, y aquí son cifras y palabras. Si no tienes mucho vocabulario o no se te da bien el cálculo mental… Se marca la criba, pero aún así me ha sorprendido que han venido desde estudiantes de una universidad de mates, de 20 años, hasta señores de 60 años, y de todo tipo de profesiones. Es verdad que vienen muchos ingenieros y matemáticos porque las cifras se les dan muy bien, pero a veces las letras tampoco se les dan tan bien. La clave está en el completo, pero hay que venir con un mínimo porque si no en las dos rondas te vas. Pero me ha sorprendido el nivelazo.
¿A ti qué se te dan mejor, las cifras o las letras?
Se me dan mejor las letras [risas] Ya solo por la lectura y la tele…
¿Han repetido concursantes de ‘El comodín’?
Sí, sí ha venido gente de El Comodín, que ha repetido. Y de otros concursos también, de todas las cadenas… Incluso del de Roberto Leal [risas]. Al final todos nos retroalimentamos. Y ellos además ya sabéis que son, no como una secta dicho con todo el cariño, pero se conocen todos, se mandan los castings… Yo voy conociendo a todo el colectivo de concursantes y es un placer.

¿Te cuentan de este proyecto antes de que se cancele ‘El comodín’?
Ya sabéis cómo funciona esto. Muchas veces es justo o injusto. Son muy rápidos los cambios. A mí me dicen que se va a cancelar El comodín, y me entra una tristeza y pena absoluta, pero seguido la cadena me ofrece diferentes posibilidades y opciones. Y la única que sale es Cifras y letras. Sí tenía un seguro pero estaba pendiente, estábamos un poco por saber las decisiones que toma la cadena. Pero a mí prácticamente desde el primer momento, después de saber que El comodín se cancelaba, ya me plantean la posibilidad de presentar Cifras y letras. Yo la decisión no la tomo al momento, dejé que pasara el verano y demás, pero es la opción que me dieron y dije a por todas. Es verdad que hubo un limbo porque no sabíamos si El Comodín volvía, hubo un espacio de paréntesis, y ya para adelante y centrado con mucha ilusión.
‘El Comodín’ estaba en una hora maldita. Ahora dobla ‘El cazador’ y aunque suele hacer mejores datos, pero también se nota la dificultad. Y Jordi González duró poco en ‘La plaza’. ¿A qué lo achacas?
Supongo que será cosa de la cadena ver cuál es exactamente el motivo de que va después de La Promesa. Es que La Promesa es mucha Promesa: cambio de público, de formato, y la competencia en las otras cadenas, que justo en septiembre cambió con TardeAR y con Sonsoles pisando fuerte, que ahí sigue. Será cosa de la cadena ver qué encaja ahí. Es verdad que sí que hay una diferencia: la exigencia de una tarde de La 1 no es la misma que la de un formato en La 2. Eso no hay que ocultarlo, pero no significa que no le ponga la misma ilusión, las mismas ganas y el empeño en que las cosas salgan bien.
¿Cómo ves la competencia en el access prime time?
Es una hora extraña. Tenemos las segundas partes de los telediarios de las teles generalistas. First Dates ya ha empezado en Cuatro, y El Intermedio en laSexta, y luego empieza a El “Súper” Hormiguero como a menos diez. Ahí está. Lo veo con incertidumbre, pero creo que sí hay hueco para meter un producto amable, didáctico como es Cifras y letras, y que la gente se lo come rapidísimo, en la sobremesa de la cena o antes de verte tu prime time. Creo que puede funcionar. Tengo buenas expectativas. No significa que también sea prudente, humilde y honesto. Ya veremos, pero espero que el feedback sea positivo.
¿Cómo te tomas pasar de La 1 a La 2? Tiene menos audiencia, pero es La 2.
Me lo tomo que sigo teniendo trabajo para pagar mi alquiler. Hace dos años, si me llegas a preguntar si me hubiese dedicado a la tele, te hubiese dicho que no. No es algo que haya buscado, ha surgido de la nada. Yo estaba en la radio, en la madrugada, y me llamaron para ir a ETB; de ETB, para venir a La 1. Una vez que empiezas a presentar en autonómicas, la gente se fija en ti. En El comodín buscaban a alguien que tuviese un concurso en activo para que la gente lo relacionara con los concursos. Fue pura casualidad de tiempos, fue estar en el momento adecuado y con las personas adecuadas. Me lo tomo como que sigo teniendo trabajo y que esta casa sigue contando conmigo para ponerme al frente de un proyecto. Que no es cualquier proyecto. Y no es cualquier proyecto: Es Cifras y letras. Al principio me dio pena por El comodín porque creo que lo había hecho mío, le había dado un tono más desencorsetado, por el rollo con los concursantes, por reírme de mí mismo… Era básico para que funcionase ese tono. Me encantaba y me lo pasaba muy bien mamarracheando.
‘Cifras y letras’ pide otro tono…
Claro, tiene otro tono. No me vas a ver perrear, qué pena [risas] Pero ¡ojalá! Me encantaría hacer versiones, con drag… ¿Os acordáis del mítico El rival más débil? Esos momentos que no solo dan para memes sino para hacer fucking historia de la tele… Ojalá poco a poco nos vayamos desencorsetando. El formato requiere lo que requiere, que es orden y repartir juego, y ya está. Pero creo que mi manera de presentar, o lo que intento, es naturalizar. Quitar solemnidad y ser yo mismo. Un chaval de 32 años presentando un programa. No voy a intentar hacer algo que no soy.
Eso es lo que seguirás haciendo en el Benidorm Fest…
¡Hombre! Con muchas ganas. Además, mira, la oportunidad que me dan de combinarlo con estas cosas: hacer Cifras y letras y enseñar otra faceta completamente diferente mía más mamarracha, que corresponde más con mi día a día. Porque ya seguía Eurovisión, y eso mola, y me siento un privilegiado por poder combinar una ensalada con muchas cosas.

¿Cómo afrontas trabajar con Inés?
Inés es una fucking diva, una referente no solo a nivel de comunicación sino en la vida. Y de seguir a Inés a de repente trabajar con ella… Pues ya está. Me subiré a su ola, a su huracán, intentaré no quedar muy abajo con los looks de Inés, porque se lo curra mucho y tiene una estética muy marcada, y así tiene que ser.
¿Qué opinas de las candidaturas al Benidorm Fest? ¿Tienes alguna favorita?
Creo que es poco predecible. Me encanta Zorra, me incluyo en el leitmotiv y la identidad de la canción, pero me encanta el bolero [Dos extraños] también… Me parece, como se suele decir y está muy manido, pero es muy eurovisiva Here to Stay… Es una edición que me recuerda mucho a la primera: igual no es tan evidente, como el año pasado cuando pasaron las semifinales, tras las que había un Team Agoney y un Team Blanca Paloma. Estaba entre una y otro. Este año, va a haber mucha más competencia, y eso la de un poco más de emoción. No puedo decirte una superfavorita.
¿Tenéis las líneas de cómo va a ser el formato este año?
No, creo que seguirá un poco la misma dinámica del año pasado, sobre todo porque reflexionaron con respecto al año pasado y pensarán que con el Post nos vale. Será testar esas primeras sensaciones con los concursantes que pasen a la final. Que en ese momento la mayoría, que se lo curran muchísimos, están un poco shockeados, no saben lo que acaban de hacer, no se han visto. Tener ese primer visionado de los primeros segundos de su actuación, tener un mensaje de la familia, o que te cuenten un par de curiosidades de cómo se han sentido, o incluso si están tristes y cabreados, que lo puedan decir. Y que pueda venir gente del jurado… Y periodistas. Todavía no está planteado, así que puerta abierta.
¿Tenéis claro cómo van a ser vuestros roles?
No lo hemos hablado, pero me imagino que seguiré a Inés [risas]. Nos los pasaremos bien, pero por ejemplo el año pasado prácticamente tampoco teníamos guion. Con Miki [Núñez] fue un placer, y lo hace estupendamente, y con Inés creo que va a ser así: va a ser una charla de cuatro o cinco amigas, pero en vez de con copas en casa de los amigos, pues en La 1 y con esa libertad que te da estar emitiendo a partir de las doce y media de la noche. Es transmitirlo para los cafeteros del Benidorm Fest y para la gente que colee. Una buena comentada pasándolo bien.
¿Crees que dará más de sí Inés en el Post que en las galas?
Inés da de sí siempre, siempre. Ojalá que lo disfrutemos. Es la primera vez que trabajo con ella y espero que sí. Creo que vamos a hacer un muy buen tándem. Soy de los que piensa que hace falta un poco de gamberrismo y naturalidad. La gente que ve la tele desde casa dice: ‘¡Guau!’. Tú cuando estás en un plató y conoces a gente que trabaja en la tele, hay que desmitificarlo todo. La gente que salimos en la tele ahora no somos gente superhipermegafamosa, no. Somos gente muy normal. Vivo en un piso de Tirso de Molina normal, como en el que vivía antes. Transmitir esa naturalidad es lo esencial y lo que conecta con la gente. No veo a una persona superimpostada, sino naturalidad con los que nos están viendo. Entonces… Lo que salga.
¿Siente uno más presión en una cadena pública por lo que representa?
Sí, probablemente. No tanto por el gamberrismo sino por ser consciente de que es dinero público. Soy férreo defensor de las teles públicas, nacionales y autonómicas, y probablemente sí es verdad que hay que tener esa conciencia de donde estar. Pero no voy a decir otras cosas que no dijese en la madrugada de la Cadena Ser. No me limita, no estoy pensando continuamente si esto no. Una vez pillas el tono, saber dónde te puedes mover y tirar para adelante, e intentar no meter la pata. Es lo que quiero. Que termine, que todo salga bien, y estar tranquilito.

Aitor Albizua, durante el Benidorm Fest 2023 GTRES
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Televisión
‘Saber y ganar’, con Jordi Hurtado, alcanza los 7.000 programas en La 2

Pocos programas pueden presumir de llevar casi treinta años en antena y seguir reuniendo a cientos de miles de espectadores cada tarde. ‘Saber y ganar’ alcanzará los 7.000 programas el jueves 29 de octubre, una cifra que celebrará con una emisión especial en La 2. La ocasión coincide, además, con el 70 aniversario de Televisión Española, por lo que el concurso de Jordi Hurtado dedicará también la entrega del miércoles 28 a recordar la historia de la cadena pública.
El programa se estrenó el 17 de febrero de 1997 y desde entonces se ha convertido en una de las citas habituales de las sobremesas de La 2. Jordi Hurtado continúa al frente del concurso casi tres décadas después, durante las que han pasado por sus pruebas miles de participantes. Su mecánica sigue girando alrededor de las preguntas de cultura general y los conocimientos de los concursantes.
La primera celebración llegará el miércoles 28 de octubre, a las 15:45 horas. Las preguntas estarán dedicadas a los 70 años de TVE, con referencias a algunos de los acontecimientos y programas que han formado parte de su historia. En ‘Última llamada’ se recordará ‘A fondo’, el espacio de entrevistas de Joaquín Soler Serrano por el que pasaron numerosas personalidades de la cultura.
La primera celebración llegará el miércoles 28 de octubre, a las 15:45 horas. Las preguntas estarán dedicadas a los 70 años de TVE, con referencias a algunos de los acontecimientos y programas que han formado parte de su historia. En ‘Última llamada’ se recordará ‘A fondo’, el espacio de entrevistas de Joaquín Soler Serrano por el que pasaron numerosas personalidades de la cultura.
El jueves 29, también a las 15:45 horas, será el turno del programa número 7.000. ‘Saber y ganar’ repasará algunos momentos de su trayectoria en una entrega preparada para celebrar la efeméride con su público.
‘Saber y ganar’ mantiene audiencias que duplican la media de La 2
El concurso llega a esta celebración con unos resultados que siguen sobresaliendo dentro de la programación de La 2. Mientras la cadena suele moverse alrededor del 3% de cuota de pantalla, ‘Saber y ganar’ supera habitualmente el 6% y reúne a más de medio millón de espectadores. Durante octubre ha registrado jornadas por encima del 7%, pese a los años que lleva en emisión.
La última semana completa confirma esa estabilidad. Entre el lunes 19 y el viernes 23 de octubre, ‘Saber y ganar’ ha promediado un 6,1% de cuota de pantalla, con resultados diarios comprendidos entre el 5,7% y el 6,5%. Incluso en su jornada menos vista, la del jueves 22, consiguió reunir a 504.000 espectadores.
Creado por Sergi Schaaff, el concurso está dirigido actualmente por Abigail Schaaff y Anaïs Schaaff. El equipo de presentadores también cuenta con Rodrigo Vázquez, Pilar Vázquez, Elisenda Roca y Núria Ramírez. Los dos programas especiales se emitirán en La 2 y estarán disponibles en RTVE Play.
Fuente: Fórmula TV.
Televisión
Crítica de ‘Grande de España’, la serie de Antonio de la Torre en Netflix, con dos as en la manga y que aspira a ser una de las comedias del año

Parece mentira que, a estas alturas, un actor de la talla de Antonio de la Torre aún no se hubiera animado a participar en alguna serie televisiva. Obviamente, la primera vez que lo hiciera tenía que ser en un proyecto hecho a medida, y así es ‘Grande de España’, la nueva serie de Netflix que llega este viernes 23 de octubre con seis episodios, de poco menos de 30 minutos cada uno, creada por Juan Cavestany y Álvaro Fernández de Armero. Y estos dos creadores abandonan su humor más extremo de ficciones como ‘Vergüenza’ para abrazar una comedia más ligera que funciona, sobre todo, gracias a la química de sus dos protagonistas.
Tenemos por un lado a Leandro, un aristócrata español venido a menos, que vive en un palacete en el centro de Madrid (aunque la localización sea en Avenida de América, concretamente el Palacio de la Trinidad, que ya usó Netflix en su ficción ‘Salvador’ y que, en la vida real, curiosamente también perteneció a la marquesa, hoy ya olvidada, María de los Ángeles Gutiérrez Suárez). Vive junto a su fiel mayordomo Fidel, que le mantiene gracias a su paupérrima pensión, mientras alquila el lugar para rodajes publicitarios. Hasta que, harto de no tener ni un duro, y a la espera continua de ser nombrado Grande de España, la máxima dignidad de la nobleza de España, decide poner a la venta el palacete, en contra de la opinión de su familia.
Ahí entra Conchi, es decir, Sofía Carrington, una timadora especialista que, también harta de no tener dinero, se hace pasar por una millonaria inglesa para tratar de engatusar a Leandro. El problema principal es que ninguno conoce las verdaderas intenciones del otro. Y, mientras Leandro se deja llevar pese a las contradicciones de su posible compradora, Sofía le caza a la primera, porque ella es igual, pero prefiere disfrutar de las comodidades que ella nunca ha conocido. Y ahí se establece un juego de pillos, tan propio de la picaresca española, con ecos a Berlanga, en la que los dos protagonistas tratan de salir adelante, inventándose muchas veces excusas ridículas con tal de que no les pillen en su teatrillo particular.
‘Grande de España’, una comedia ligera sobre la decadencia de la aristocracia y la picaresca española
‘Grande de España’ es una comedia ligera a la que le beneficia enormemente la duración reducida de sus capítulos. La historia es sencilla, y lo divertido está no solo en las ocurrencias de cada uno, sino en ver que no son tan diferentes como parecen hacernos creer. La aristocracia está totalmente en decadencia en la actualidad. Leandro es la parte más baja de ese estrato social que, antiguamente, gozaba de unos lujos que ya no tienen. Conchi está en clase baja de la sociedad, en un estrato mucho más bajo que el de Leandro. Pero los dos buscan lo mismo: salir adelante. Da igual los medios. Lo importante es el resultado final.
En otras manos, esta apuesta de ficción podría haber pasado sin pena ni gloria. Pero ‘Grande de España’ tiene un as en la manga. Más bien dos: Antonio de la Torre y Alexandra Jiménez. La química que destilan es pura dinamita. Funcionan muy bien por separado. Al final son dos actores increíbles. Sin embargo, cuando están juntos no puedes apartar la vista de la pantalla. Funcionan como un dúo cómico perfecto, al más puro estilo de la screwball comedy hollywoodiense de los años 50. Antonio de la Torre abandona su lado dramático para regresar a la comedia y demostrar una vez más que domina cualquier papel que le pongan por delante. No hace falta de ningún histrionismo ni falta que le hace. Podría haber caído en manierismos facilones, pero los evita con soltura, y nos da un Leandro humano, con ese toque de antihéroe caído en desgracia.
Por su parte, Alexandra Jiménez brilla como Conchi. Sus idas y venidas como Sofía Carrington (escondiéndose en la entrada de un lujoso hotel, robando vestidos en la tintorería en la que trabaja…) son divertidas. Y la serie no las pasa por alto, con detalles como la tienda de ropa Bershacci (en vez de Versace) justo frente a su casa, o sus zapatos de tacón de Guzzy. Detalles que pueden parecer absurdos, pero que completan la serie, y que demuestran las ganas que tenían de contar esta historia sus creadores. Con dos personajes que son un espejo el uno del otro, y que se dan cuenta que, en sus diferencias, también están sus semejanzas. No son tan diferentes como creen a primera vista… Eso sí, quizá habría sido más sorprendente que los tráilers de la serie no desvelaran la identidad de Conchi/Sofía Carrington.
‘Grande de España’, en definitiva, se burla de todo y de todos, pero sin incidir demasiado. No busca un humor extremo o una crítica social demasiado elevada. Simplemente busca que el espectador se lo pase bien, se vea reflejado en algunas cosas, y demostrar que, incluso en la decadencia de nuestra sociedad, hay hueco para historias así. De la Torre y Jiménez la hacen suya (con buenos secundarios y algunos cameos inesperadamente esperados), y el envoltorio es perfecto, con una cuidada puesta en escena, aunque con un montaje bastante mejorable, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados Netflix en algunos de sus productos, con desfases claros en cuanto a raccord y a doblaje.
Pese a ello, nos hace olvidarnos durante un buen rato (cerca de dos horas si vemos la serie en maratón) del momento tan esperpéntico y desagradable que vivimos en nuestro país. Porque siempre se agradece ver las desgracias ajenas para divertirnos, ¿verdad? Lo descubrió muy bien Berlanga hace tiempo, y aquí Cavestany y Fernández Armero lo explotan a la perfección. Una serie hermana de ‘Su Majestad’, la ficción de Prime Video, aunque no con tanta mala leche…
Así es ‘Grande de España’
Don Leandro, un marqués arruinado que vive de las apariencias y sueña con ser nombrado Grande de España, ve una única salida a su desastre económico: vender su decadente palacete familiar en Madrid. La ocasión perfecta parece presentarse cuando la riquísima empresaria Sofía Carrington se interesa por la propiedad. Pero, a medida que avanzan las negociaciones – y las seducciones – queda claro que no son quienes aparentan ser.
Fuente: eltelevisero.
Juan Arcones.
Televisión
España acaricia su segunda victoria en Eurovisión Junior: Lucas Paulano queda en 2º puesto y Armenia se proclama ganadora

Este sábado 24 de octubre se ha celebrado la gran final de Eurovisión Junior 2026 en Ta’ Qali (Malta). Una gala que ha vuelto a celebrarse en su horario original a partir de las 21:00 horas con 16 países luchando por la victoria, entre ellos España con Lucas Paulano.
Un año más, España se mantiene en Eurovisión Junior a pesar de haberse retirado del festival de adultos por la presencia de Israel. Como en el certamen de niños, dicho país no participa, no hay ningún tipo de problema para que RTVE si acceda a formar parte del festival.
Países Bajos ha sido el encargado de abrir la gran final con Maria y la canción «Stronger Together». Mientras que Lucas Paulano, el representante español ha sido el último en actuar con su tema «Cuore bello (‘Te quiero, te quiero’)». Tras las 16 actuaciones y los interval act ha llegado el momento más esperado de la noche: las votaciones.
Como es habitual, primero se han conocido las votaciones del jurado profesional, que vale el 50% del resultado final. Primeramente se han conocido los puntos del 1 al 10 y cada portavoz ha sido el encargado de anunciar a quién otorgaba dicho país los 12 puntos.
Armenia gana Eurovisión 2026 con Nare
Para los jurados Francia ha vuelto a ser el país favorito con 114 puntos mientras que España ha quedado en segunda posición con 108 puntos según los jurados profesionales mientras que Armenia se ha quedado en tercera posición con 103 puntos. En cuarta posición se situaba Georgia con 94 puntos y en quinto lugar Malta con 86.
Pero como siempre en Eurovisión Junior, todo se decidía con los votos del público. En este baremo ha sido Armenia quién ha dado la campanada al recibir hasta 99 puntos lo que ha hecho que se haya convertido en el país ganador de Eurovisión Junior 2026 con Nare y su canción «Boo!» alcanzando 202 puntos.
España roza la victoria y se queda en segundo lugar con Lucas Paulano
Por su parte, España con Lucas Paulano y su canción han recibido 76 puntos por parte del televoto lo que ha hecho que se sitúe en segunda posición con 184 puntos superado así a Francia, que era otra de las favoritas, y ha quedado en tercera posición con 165 puntos. En cuarto lugar se ha situado San Marino con 148 puntos y Georgia ha completado el Top 5 con 145.
De esta manera, España ha vuelto a rozar la victoria en Eurovisión Junior 22 años después de que María Isabel lograra el triunfo con su «Antes muerta que sencilla». El segundo puesto de Lucas Paulano supone el mejor resultado para España junto al de Sandra Valero que también quedó en segunda posición en 2023 con «Loviu». Un puesto que también alcanzaron Antonio José con «Te traigo flores» en 2005 y Sergio con «Desde el cielo» en 2003.
Estos buenos datos han llegado después de que España haya sido la segunda opción preferida para los jurados profesionales con 108 puntos por detrás de Francia (114) y por delante de Armenia (103). Además hemos sido el país favorito para Malta, los anfitriones, que nos han otorgado los 12 puntos.
El resto de jurados nos han puntuado de la siguiente manera: Países Bajos (4 puntos), Chipre (10 puntos), Portugal (7 puntos), Montenegro (6 puntos), San Marino (3 puntos), Francia (5 puntos), Polonia (7 puntos), Armenia (4 puntos), Italia (10 puntos), Ucrania (6 puntos), Macedonia del Norte (10 puntos), Irlanda (6 puntos), Albania (8 puntos) y Georgia (10 punto).
En lo que al televoto se refiere, España ha sido la tercera opción más votada por la audiencia de toda Europa al recibir 76 puntos. Tan solo nos han superado San Marino con 78 puntos y Armenia con 99 puntos.
Palmarés histórico de España en el Festival:
Eurovisión Junior 2003 – Sergio: «Desde el cielo» – 2ª posición (125 puntos)
Eurovisión Junior 2004 – María Isabel: «Antes muerta que sencilla» – 1ª posición (171 puntos)
Eurovisión Junior 2005 – Antonio José: «Te traigo flores» – 2ª posición (146 puntos)
Eurovisión Junior 2006 – Dani Fernández: «Te doy mi voz» – 4ª posición (90 puntos)
Eurovisión Junior 2019 – Melani García – «Marte» – 3ª posición (212 puntos)
Eurovisión Junior 2020 – Soleá Fernández – «Palante» – 3ª posición (133 puntos)
Eurovisión Junior 2021 – Levi Díaz – «Reír» – 15ª posición (77 puntos)
Eurovisión Junior 2022 – Carlos Higes – «Señorita» – 6ª posición (137 puntos)
Eurovisión Junior 2023 – Sandra Valero – «Loviu» – 2ª posición (201 puntos)
Eurovisión Junior 2024 – Chloe DeLaRosa – «Como la Lola» – 6ª posición (144 puntos)
Eurovisión Junior 2025 – Gonzalo Pinillos – «Érase una vez (Once upon a time)» – 5ª posición (152 puntos)
Eurovisión Junior 2026 – Lucas Paulano – «Cuore Bello (Te quiero, te quiero) – 2ª posición (184 puntos)
Fuente: eltelevisero.
Roberto Jiménez.
Radio Millenium Online


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