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Televisión

Netflix en crisis: cuando los abonados no son suficiente

Netflix vive una situación paradójica. Hace unos días, la plataforma de streaming líder en el mundo presentó unos resultados económicos envidiables: los ingresos aumentaron un 12% con respecto al mismo periodo del año anterior, el margen operativo anotó récord del 34,6% y su flujo de caja libre fue de 2.880 millones de dólares.

Sin embargo, todos los expertos coinciden en que la empresa está sumida en una de sus mayores crisis históricas. Empezando por la propia Netflix, que en sus previsiones para lo que queda de año alertó de nubarrones y su propio co-CEO, Ted Sarandos, anunció que no estaban creciendo «todo lo rápido» que les gustaría.

Estas previsiones provocaron hace unos días el mayor recorte de empleo en la compañía, que prescindió de 1.000 empleados, el 6% de su plantilla. Entre los caídos se encontraban pesos pesados del organigrama corporativo, como sus responsables de contenidos o cine, que han abandonado la empresa.

Pero, ¿qué está pasando en Netflix? ¿Cómo es posible que el líder del streaming esté en apuros? Lo analizamos.

El crecimiento en abonados se ralentiza
El negocio de Netflix era, hasta hace unos años, relativamente sencillo. La empresa compraba o producía contenido para su plataforma, que atraía a unos abonados a un plan de pago. Las formas de aumentar los ingresos eran básicamente dos: conseguir más suscriptores o aumentar los precios.

Ese fue el plan que la compañía fue ejecutando con éxito hasta el año 2023. Subidas de precio constantes (aproximadamente una al año en Estados Unidos) y un número de abonados que creía de manera sostenida, sobre todo gracias a la entrada de la plataforma en nuevos mercados.

En 2023, viendo que el crecimiento de abonados tenía un límite (y en Estados Unidos parecía estar alcanzándolo), la empresa preparó un cambio relativamente radical a su modelo de negocio: empezó a perseguir las contraseñas compartidas (algo que le hizo subir sus ingresos rápidamente, aunque con un techo rápido en el tiempo) y, sobre todo, introdujo un plan con anuncios.

Desde entonces, las formas de crecimiento eran múltiples y más complejas. Ya no solo había que conseguir más suscriptores. Había que vender más y mejores anuncios, y para ello había que lograr que los suscriptores pasasen más tiempo viendo contenidos en la plataforma.

En 2024, Netflix publicó por última vez su número de abonados: 302 millones en todo el mundo. Desde entonces solo conocemos estimaciones o cifras que la compañía desliza en alguna nota de prensa. Su crecimiento, como puede verse, no se ha parado, y apenas se ha frenado muy ligeramente. Las previsiones continúan apuntando a los 400 millones de suscriptores para el año 2031.

Con anuncios, por favor
Sin embargo, la mayoría de ese crecimiento proviene del plan más económico, el que lleva anuncios. En mayo de 2025, Netflix dio por última vez el dato de cuentas que veían publicidad: 94 millones, o lo que es lo mismo aproximadamente el 30% de las cuentas que tenía activas. Desde entonces, la empresa reporta «espectadores únicos», que no es más que el número de cuentas multiplicado por una estimación del número de personas que en teoría tiene cada hogar (cuenta).

Un dato menos fiable pero igualmente relevante. Especialmente para seguir comprobado que la mayoría de los abonados provienen o se pasan al plan con anuncios, que ya supondría entre el 40% y el 50% de las cuentas activas.

El gráfico de la muerte
Hasta ahora, todos los datos aportados son buenos, o incluso muy buenos, para Netflix. La empresa sigue creciendo en suscriptores y, aunque la mayoría de usuarios se decante por el plan con anuncios, los precios de todos los planes siguen subiendo sin prácticamente afectar el crecimiento.

Por mucho que el crecimiento de Netflix en abonados siga subiendo, el número total de horas vistas en la plataforma es prácticamente plano desde que se reportan en 2023. Dicho de otro modo, Netflix tiene cada vez más abonados pero estos pasan menos tiempo dentro de la plataforma, ya sea en la tele o en el móvil.

Y este dato, lo que los americanos denominan «engagement», ya preocuparía si la empresa viviese solo de sus suscriptores, pero lo hace más cuando la venta de publicidad es cada vez una parte más importante del negocio: si los abonados cada vez ven menos horas de Netflix, la cantidad de anuncios con la que se les puede impactar es cada vez menor.

El problema de dar con la tecla del contenido

La otra reformulación del anterior dato es evidente: los contenidos de Netflix interesan cada vez menos a sus propios abonados. Y parece que la compañía no está logrando revertir esta tendencia. Pese a todo, la inversión en contenidos está lejos de frenarse. Las estimaciones para este año anticipan un récord que podría suponer superar la barrera de los 20.000 millones de dólares invertidos en contenidos.

Aunque, desafortunadamente, invertir más no implica automáticamente aumentar el interés de los espectadores. Sobre todo si vemos que, pese a que el nivel de producciones continúa creciendo año a año, las horas totales producidas se mantienen estables: las series son cada vez más cortas, con menos capítulos y episodios más cortos, lo que no ayuda a subir el «engagement» prometido.

YouTube y la competencia del contenido casi ilimitado gratis
El otro gráfico que preocupa a los inversores es el siguiente, y explica a qué le dedican el tiempo los estadounidenses que encienden la tele: YouTube dobla en tiempo total frente al televisor a Netflix. La plataforma de Google, que ofrece contenido casi ilimitado, se ha convertido en el snack favorito de los estadounidenses.

Y eso que Google ya intentó producir contenido original para YouTube y acabó desechando la idea ante el fracaso de sus estrenos. Sin embargo, la plataforma de Google continúa teniendo la práctica exclusividad del contenido de vídeos musicales, licencias con las principales cadenas estadounidenses que suben fragmentos de sus programas, y está volviendo a apostar por contenido propio, como el acuerdo con la Academia de Cine para emitir los Oscar a partir de 2029.

Con estos datos, se estima que YouTube ya le habría dado el sorpasso a Netflix en ingresos, aunque sumando los importes obtenidos de las suscripciones de la plataforma musical y del servicio de televisión YouTube TV en Estados Unidos. Alphabet tampoco reporta beneficios detallados de YouTube, por lo que es imposible comparar nada más allá de los ingresos.

Cómo revertir la situación: España da una pista
Ante este panorama, la acción de Netflix lleva desde junio de 2025 en caída libre, con un valor actual similar al de hace dos años, pese a que Netflix esté invirtiendo buena parte de su cash flow en la recompra de acciones para así elevar su valor.

La pregunta del millón es qué hacer para recuperar la atención perdida de sus usuarios mientras continúan buscando nuevo público. La respuesta está tal vez en España, donde Netflix protagonizó un episodio hasta ahora inédito en su trayectoria al anunciar la compra los derechos del Mundial de fútbol de 2030. Netflix, a diferencia de sus rivales, no había apostado por derechos deportivos de impacto, pero está claro que este contenido cambiará radicalmente la cantidad de horas invertidas por abonado.

Fuente: Fórmula TV.

Diego López.

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Televisión

Juan Betancourt, expulsado de ‘MasterChef Celebrity Legends’ entre lágrimas: «Estoy llorando de felicidad»

Juan Betancourt se ha despedido de ‘MasterChef Celebrity’ en el octavo programa, emitido el lunes 26 de octubre en La 1. El modelo ha sido expulsado después de que su plato de salmón no convenciera al jurado, una decisión que ha terminado con varios de sus compañeros llorando. Edu Soto y Marina Rivers han sido dos de los más afectados por su marcha, mientras que el propio Betancourt ha reconocido que se iba contento con su paso por el concurso.

La noche había comenzado con Falete poniendo a prueba los conocimientos musicales de los aspirantes para decidir qué ingredientes debían utilizar. Después, Raúl Cárdaba les presentó distintas frutas exóticas que tenían que incorporar a sus platos. Edu Soto consiguió el delantal dorado tras imponerse a Santiago Segura, que también había destacado en la prueba. Con esta ventaja, el humorista se aseguraba una semana más en el programa.

En el Bernabéu Market, los concursantes tuvieron que preparar un menú de tapas diseñado por los responsables de Arzábal. El equipo azul, capitaneado por Edu Soto y formado también por Santiago Segura, Marina Rivers y Paz Vega, ganó la prueba. Juan Betancourt terminó en eliminación junto a Flo, David Bustamante y María Escoté, sus compañeros del equipo rojo. A ellos se sumó Paz Vega, que conservaba el delantal negro de la semana anterior.

Juan Betancourt falla con el salmón y se despide de ‘MasterChef Celebrity Legends’
La prueba de eliminación consistía en preparar un plato salado utilizando uno de los sabores de helado de Carlo Guerriero. María Lo, ganadora de ‘MasterChef 10’, acudió a las cocinas durante el reto. Flo y David Bustamante aprovecharon sus pines para conseguir ventajas: el humorista se libró de cocinar y el cantante dispuso de veinte minutos más.

Betancourt preparó un salmón marinado con sal, azúcar y remolacha, acompañado de helado de salmón, un cremoso de patata y zanahoria y una crema agria de yogur, lima y remolacha. El resultado no convenció a los jueces. «La gracia del esférico es que al abrirlo sea líquido y eso no pasa», señaló Marta Sanahuja. Jordi Cruz tampoco quedó satisfecho: «La remolacha no se intuye y todo se disipa. Se me queda muy pobre».

Pepe Rodríguez terminó anunciando su expulsión y las reacciones no se hicieron esperar. Edu Soto rompió a llorar, mientras que Bustamante y María Escoté se acercaron para consolar a Betancourt. «Eres un regalo. Eres perfecto», le dijeron durante la despedida.

Marina Rivers también quiso dedicarle unas palabras. «¿Cómo se puede ser tan guapo, tan alto y estar tan fuerte y ser tan bueno, tan humilde y tan tímido? Le amo», expresó la creadora de contenido, que no pudo contener la emoción.

El modelo recordó que había conseguido superar su anterior participación en el concurso. «He superado mi marca anterior. Del programa seis al programa ocho», explicó. Aunque también lloró al despedirse, quiso aclarar cómo se sentía: «Estoy llorando, pero es de felicidad». Esta vez, aseguró, había disfrutado especialmente de la convivencia con sus compañeros.

Antes de marcharse, Betancourt también se mojó sobre el posible ganador. «Me gustaría que ganara Flo, sé que tiene mucho talento y con él he conectado mucho», confesó. Sin embargo, su pronóstico fue diferente: «Creo que va a ganar Marina, que es una crack y lo hace todo bien».

Fuente: Fórmula TV.

Fidel Conejero.

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Televisión

‘Saber y ganar’, con Jordi Hurtado, alcanza los 7.000 programas en La 2

Pocos programas pueden presumir de llevar casi treinta años en antena y seguir reuniendo a cientos de miles de espectadores cada tarde. ‘Saber y ganar’ alcanzará los 7.000 programas el jueves 29 de octubre, una cifra que celebrará con una emisión especial en La 2. La ocasión coincide, además, con el 70 aniversario de Televisión Española, por lo que el concurso de Jordi Hurtado dedicará también la entrega del miércoles 28 a recordar la historia de la cadena pública.

El programa se estrenó el 17 de febrero de 1997 y desde entonces se ha convertido en una de las citas habituales de las sobremesas de La 2. Jordi Hurtado continúa al frente del concurso casi tres décadas después, durante las que han pasado por sus pruebas miles de participantes. Su mecánica sigue girando alrededor de las preguntas de cultura general y los conocimientos de los concursantes.

La primera celebración llegará el miércoles 28 de octubre, a las 15:45 horas. Las preguntas estarán dedicadas a los 70 años de TVE, con referencias a algunos de los acontecimientos y programas que han formado parte de su historia. En ‘Última llamada’ se recordará ‘A fondo’, el espacio de entrevistas de Joaquín Soler Serrano por el que pasaron numerosas personalidades de la cultura.

La primera celebración llegará el miércoles 28 de octubre, a las 15:45 horas. Las preguntas estarán dedicadas a los 70 años de TVE, con referencias a algunos de los acontecimientos y programas que han formado parte de su historia. En ‘Última llamada’ se recordará ‘A fondo’, el espacio de entrevistas de Joaquín Soler Serrano por el que pasaron numerosas personalidades de la cultura.

El jueves 29, también a las 15:45 horas, será el turno del programa número 7.000. ‘Saber y ganar’ repasará algunos momentos de su trayectoria en una entrega preparada para celebrar la efeméride con su público.

‘Saber y ganar’ mantiene audiencias que duplican la media de La 2
El concurso llega a esta celebración con unos resultados que siguen sobresaliendo dentro de la programación de La 2. Mientras la cadena suele moverse alrededor del 3% de cuota de pantalla, ‘Saber y ganar’ supera habitualmente el 6% y reúne a más de medio millón de espectadores. Durante octubre ha registrado jornadas por encima del 7%, pese a los años que lleva en emisión.

La última semana completa confirma esa estabilidad. Entre el lunes 19 y el viernes 23 de octubre, ‘Saber y ganar’ ha promediado un 6,1% de cuota de pantalla, con resultados diarios comprendidos entre el 5,7% y el 6,5%. Incluso en su jornada menos vista, la del jueves 22, consiguió reunir a 504.000 espectadores.

Creado por Sergi Schaaff, el concurso está dirigido actualmente por Abigail Schaaff y Anaïs Schaaff. El equipo de presentadores también cuenta con Rodrigo Vázquez, Pilar Vázquez, Elisenda Roca y Núria Ramírez. Los dos programas especiales se emitirán en La 2 y estarán disponibles en RTVE Play.

Fuente: Fórmula TV.

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Televisión

Crítica de ‘Grande de España’, la serie de Antonio de la Torre en Netflix, con dos as en la manga y que aspira a ser una de las comedias del año

Parece mentira que, a estas alturas, un actor de la talla de Antonio de la Torre aún no se hubiera animado a participar en alguna serie televisiva. Obviamente, la primera vez que lo hiciera tenía que ser en un proyecto hecho a medida, y así es ‘Grande de España’, la nueva serie de Netflix que llega este viernes 23 de octubre con seis episodios, de poco menos de 30 minutos cada uno, creada por Juan Cavestany y Álvaro Fernández de Armero. Y estos dos creadores abandonan su humor más extremo de ficciones como ‘Vergüenza’ para abrazar una comedia más ligera que funciona, sobre todo, gracias a la química de sus dos protagonistas.

Tenemos por un lado a Leandro, un aristócrata español venido a menos, que vive en un palacete en el centro de Madrid (aunque la localización sea en Avenida de América, concretamente el Palacio de la Trinidad, que ya usó Netflix en su ficción ‘Salvador’ y que, en la vida real, curiosamente también perteneció a la marquesa, hoy ya olvidada, María de los Ángeles Gutiérrez Suárez). Vive junto a su fiel mayordomo Fidel, que le mantiene gracias a su paupérrima pensión, mientras alquila el lugar para rodajes publicitarios. Hasta que, harto de no tener ni un duro, y a la espera continua de ser nombrado Grande de España, la máxima dignidad de la nobleza de España, decide poner a la venta el palacete, en contra de la opinión de su familia.

Ahí entra Conchi, es decir, Sofía Carrington, una timadora especialista que, también harta de no tener dinero, se hace pasar por una millonaria inglesa para tratar de engatusar a Leandro. El problema principal es que ninguno conoce las verdaderas intenciones del otro. Y, mientras Leandro se deja llevar pese a las contradicciones de su posible compradora, Sofía le caza a la primera, porque ella es igual, pero prefiere disfrutar de las comodidades que ella nunca ha conocido. Y ahí se establece un juego de pillos, tan propio de la picaresca española, con ecos a Berlanga, en la que los dos protagonistas tratan de salir adelante, inventándose muchas veces excusas ridículas con tal de que no les pillen en su teatrillo particular.

‘Grande de España’, una comedia ligera sobre la decadencia de la aristocracia y la picaresca española
‘Grande de España’ es una comedia ligera a la que le beneficia enormemente la duración reducida de sus capítulos. La historia es sencilla, y lo divertido está no solo en las ocurrencias de cada uno, sino en ver que no son tan diferentes como parecen hacernos creer. La aristocracia está totalmente en decadencia en la actualidad. Leandro es la parte más baja de ese estrato social que, antiguamente, gozaba de unos lujos que ya no tienen. Conchi está en clase baja de la sociedad, en un estrato mucho más bajo que el de Leandro. Pero los dos buscan lo mismo: salir adelante. Da igual los medios. Lo importante es el resultado final.

En otras manos, esta apuesta de ficción podría haber pasado sin pena ni gloria. Pero ‘Grande de España’ tiene un as en la manga. Más bien dos: Antonio de la Torre y Alexandra Jiménez. La química que destilan es pura dinamita. Funcionan muy bien por separado. Al final son dos actores increíbles. Sin embargo, cuando están juntos no puedes apartar la vista de la pantalla. Funcionan como un dúo cómico perfecto, al más puro estilo de la screwball comedy hollywoodiense de los años 50. Antonio de la Torre abandona su lado dramático para regresar a la comedia y demostrar una vez más que domina cualquier papel que le pongan por delante. No hace falta de ningún histrionismo ni falta que le hace. Podría haber caído en manierismos facilones, pero los evita con soltura, y nos da un Leandro humano, con ese toque de antihéroe caído en desgracia.

Por su parte, Alexandra Jiménez brilla como Conchi. Sus idas y venidas como Sofía Carrington (escondiéndose en la entrada de un lujoso hotel, robando vestidos en la tintorería en la que trabaja…) son divertidas. Y la serie no las pasa por alto, con detalles como la tienda de ropa Bershacci (en vez de Versace) justo frente a su casa, o sus zapatos de tacón de Guzzy. Detalles que pueden parecer absurdos, pero que completan la serie, y que demuestran las ganas que tenían de contar esta historia sus creadores. Con dos personajes que son un espejo el uno del otro, y que se dan cuenta que, en sus diferencias, también están sus semejanzas. No son tan diferentes como creen a primera vista… Eso sí, quizá habría sido más sorprendente que los tráilers de la serie no desvelaran la identidad de Conchi/Sofía Carrington.

‘Grande de España’, en definitiva, se burla de todo y de todos, pero sin incidir demasiado. No busca un humor extremo o una crítica social demasiado elevada. Simplemente busca que el espectador se lo pase bien, se vea reflejado en algunas cosas, y demostrar que, incluso en la decadencia de nuestra sociedad, hay hueco para historias así. De la Torre y Jiménez la hacen suya (con buenos secundarios y algunos cameos inesperadamente esperados), y el envoltorio es perfecto, con una cuidada puesta en escena, aunque con un montaje bastante mejorable, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados Netflix en algunos de sus productos, con desfases claros en cuanto a raccord y a doblaje.

Pese a ello, nos hace olvidarnos durante un buen rato (cerca de dos horas si vemos la serie en maratón) del momento tan esperpéntico y desagradable que vivimos en nuestro país. Porque siempre se agradece ver las desgracias ajenas para divertirnos, ¿verdad? Lo descubrió muy bien Berlanga hace tiempo, y aquí Cavestany y Fernández Armero lo explotan a la perfección. Una serie hermana de ‘Su Majestad’, la ficción de Prime Video, aunque no con tanta mala leche…

Así es ‘Grande de España’

Don Leandro, un marqués arruinado que vive de las apariencias y sueña con ser nombrado Grande de España, ve una única salida a su desastre económico: vender su decadente palacete familiar en Madrid. La ocasión perfecta parece presentarse cuando la riquísima empresaria Sofía Carrington se interesa por la propiedad. Pero, a medida que avanzan las negociaciones – y las seducciones – queda claro que ​n​o son quienes aparentan ser.

Fuente: eltelevisero.

Juan Arcones.

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