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Cocina

LECHE FRITA CON LECHE CONDENSADA

Leche frita con leche condensada

¿Sabías que el origen de la leche frita es a día de hoy desconocido? Varias regiones españolas reivindican su autoría, aunque se suele relacionar con un posible nacimiento en Palencia, provincia que luego propagó la receta al resto de zonas españolas. Muchos manuales relacionan la leche frita con el norte de España en general. Sea como sea, ¡la receta de leche frita está riquísima!
Pero, ¿qué es la leche frita? Existen muchas variantes de recetas, diversas formas de preparación y también varias maneras de presentación. Todas estas tipologías de recetas de leche frita tienen algo en común: la cocción de la leche con azúcar, canela en rama y normalmente cáscara de limón. Pero repetimos: hay muchas variedades a la hora de elaborarla. Y a continuación te traemos una exquisita: leche frita con leche condensada. ¡Espectacular!
Toma buena nota de todos los pasos para que te quede una leche frita increíble y tus invitados deseen volver a repetir. Y no te olvides del paso clave: mezclar la preparación inicial con harina de maíz, dejar reposar la masa 2 o 3 horas en la nevera para que espese y luego cortar en cuadraditos. Es un paso muy importante porque es el que definirá si es una leche frita correcta o no. ¡Vamos allá!

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Cocina

Hojaldritos rellenos de merengue casero: un dulce crujiente por fuera y cremoso por dentro

Hay postres que tienen algo especial desde el primer bocado. Estos hojaldritos son uno de esos dulces sencillos que combinan dos cosas que casi siempre funcionan: el crujiente del hojaldre recién horneado y la textura ligera de un buen merengue casero.

Además, tienen un aire muy clásico, casi de pastelería tradicional. Nos recuerdan a las bandejas de pastelitos que se ven en las vitrinas de las confiterías, pero en realidad se pueden preparar en casa sin demasiada dificultad.

La clave está en hornear bien el hojaldre para que quede dorado y crujiente, y en preparar un merengue firme y brillante que mantenga su forma al rellenar los pastelitos. El resultado son pequeños bocados dulces, ligeros y perfectos para darte un capricho.

Si te gustan los pastelitos de hojaldre, prueba estos bocaditos de manzana, en forma de tartaleta, que también quedan deliciosos.

Ingredientes

2 láminas de hojaldre
1 cucharada de azúcar glas
harina
1 pizca de canela en polvo
PARA EL MERENGUE
5 claras de huevo
200 gramos de azúcar glas
1 pizca de sal

1. Corta el hojaldre

Extiende las láminas de hojaldre sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Pincha la masa con un tenedor para evitar que suba demasiado durante el horneado. Con un cortapizzas marca diez cuadrados en cada lámina. Coloca el hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante unos 18 minutos, hasta que esté dorado y crujiente. Retíralo con cuidado y déjalo enfriar.

2. Prepara el almíbar

Coloca el azúcar con 85 ml de agua en un cazo. Llévalo a ebullición y deja cocer a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta obtener un almíbar con textura ligeramente espesa. Retíralo del fuego y deja que se temple.

3. Monta el merengue

Bate las claras de huevo con una pizca de sal hasta obtener un punto de nieve firme. Sin dejar de batir, añade el almíbar templado en forma de hilo fino. Continúa batiendo hasta conseguir un merengue brillante, firme y bien aireado. Pásalo a una manga pastelera con boquilla rizada y déjalo enfriar en la nevera unos minutos.

4. Monta los hojaldritos

Corta los cuadrados de hojaldre siguiendo las marcas que hiciste antes del horneado. Coloca una capa generosa de merengue sobre la mitad de los cuadrados. Cubre con los restantes formando pequeños pastelitos. Espolvorea por encima una mezcla de azúcar glas y una pizca de canela. Sirve los hojaldritos y disfruta de su contraste entre crujiente y cremoso.

EL TRUCO

Deja que el hojaldre se enfríe completamente antes de añadir el merengue. Si está caliente, el merengue perderá volumen y los hojaldritos no mantendrán su forma.

Fuente: Lecturas – Cocina.

Víctor Fernández.

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Cocina

Lentejas guisadas con gambas y mejillones

Aquí tienes un guiso de lentejas que causará sensación en tu mesa. Lleva gambas, mejillones, verduritas, vino blanco y poquito de pimentón dulce. Toma nota.

En invierno, ¡qué bien sientan los guisos y potajes con legumbres! Calentitos y llenos de sustanciosos ingredientes, nos reconfortan el cuerpo y nos llenan de energía. No sé en tu casa, pero en la mía siempre son bien recibidos.

Un plato tradicional, delicioso y supereconómico, que siempre triunfa entre mis seres queridos y que te recomiendo realizar es el potaje de garbanzos y acelgas. Además, tiene una ventaja más: es completísimo. Así que, el día que lo cocines, ya no necesitas preparar nada más. A lo sumo, una ensalada fresquita.

También quedan exquisitas las judías a la bilbaína, un plato de la abuela sencillo y muy resultón. Y si prefieres lentejas, echa un vistazo al guiso de lentejas con arroz. A la que lo pruebes, se convertirá en uno de tus platos estrella.

Precisamente las lentejas son las protagonistas de la receta de hoy. Se trata de unas originales y caldositas lentejas con gambas y mejillones. No te las pierdas porque la combinación de sabores y texturas que se forman en este plato te va a encantar. Además, como quedan tan vistosas, las puedes servir tanto en un menú de diario como en una comida de domingo. Se te hace la boca agua, ¿verdad? Pues prepara la cuchara porque empezamos.

Ingredientes

300 gramos de lentejas
16 gambas
200 gramos de mejillones cocidos y sin conchas
1,5 litros de caldo de verduras
1 cebolla
200 mililitros de vino blanco
2 tomates
1 pimiento verde
2 zanahorias
2 dientes de ajo
pimentón dulce
perejil picado
laurel
aceite
sal

1. Escurre las lentejas
Lava las lentejas y escúrrelas en un colador. Pela las gambas. Limpia el pimiento, retirando las pepitas y los filamentos, y pícalo. Pela la cebolla, los ajos y la zanahoria y córtalos en trozos.

2. Sofríe las verduras
Calienta una cazuela con aceite, agrega la cebolla, los ajos y la zanahoria y sofríelos durante unos 10 minutos. Mientras, lava los tomates y tritúralos.
3. Agrega el pimentón
Añade 2 cucharaditas de pimentón y el tomate, remueve para que se integren bien y cuece hasta que se evapore el agua. Vierte el vino y el caldo y lleva a ebullición. Agrega las lentejas, 2 hojas de laurel lavadas y sal. Deja cocer durante 1 hora.

4. Añade las gambas y los mejillones
Incorpora al final las gambas, los mejillones y 2 ramitas de perejil picadas. Prosigue la cocción 5 minutos más y rectifica de sal. Retira y deja reposar el guiso unos 10 minutos antes de servirlo.

Fuente: Lecturas Cocina.

Jani Paasikoski.

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Cocina

Ceviche de gambones con aguacate y mango: un plato muy fresco y apetitoso con toque picantito

Si te gusta el pescado pero te da la sensación de que siempre lo preparas de la misma forma, te animo a que eches un vistazo a las recetas de bacalao fresco, a la lubina al horno e incluso a cómo hacer un buen fumet de pescado, un montón de ideas para renovar esa parte de tu recetario. Pero además, hay otra forma muy refrescante y exótica de prepararlo: en forma de ceviche.

Pocas cosas hay que apetezcan más en verano y nos compliquen menos en la cocina que un buena receta de ceviche y este de gambones te va a encantar. Originario de la tradición culinaria sudamericana, es un plato icónico de Perú y hoy en día es muy fácil encontrarlo en la carta de los restaurantes. Se prepara con pescado o marisco crudo, previamente congelado para evitar el anisakis. Va marinado con un aliño de lima o limón.

Degustar este ceviche es tan fácil como seguir los pasos que verás detallados a continuación. A modo de resumen, tendrás que limpiar los gambones quitándoles la cabeza, los intestinos y las tripas. Luego habrá que macerarlos en zumo de cítricos junto con pepino, mango, aguacate y cebolla, aunque en realidad puedes añadirle lo que más te guste o tengas por casa. Por último, a la nevera todo el rato que puedas ¡y a saborearlo bien fresquito!

Si te apetece prepararlo en casa, te animo también a que después pruebes otras recetas del estilo como el ceviche de bacalao con cebolla morada y chile rojo, el ceviche de corvina típico de Perú, el ceviche de langostino y mango con lima limón, el ceviche de salmón con tacos de aguacate, el ceviche de rape con tomate y mango, el ceviche de carabineros con aguacate, tomate y cuscús o el ceviche de lubina y tomate. Como ves, opciones deliciosas para todos los gustos.

Ingredientes
200 gramos de gambones previamente congelados
4 limas
zumo de ½  naranja
½ pepino
½ mango
½ aguacate
cilantro fresco
cayena en copos
aceite de oliva
sal

1. Limpia los gambones
Quita la cabeza a los gambones, retira el intestino (el hilito negro que sale con facilidad) y también las cáscaras. Corta los gambones en trocitos y disponlos en una fuente o bol para macerar.

2. Prepara la marinada
Lava y seca bien la naranja y el limón y exprímelos. Pela y corta el pepino, el mango, el aguacate y la cebolla morada, todo en trocitos pequeños de tamaño similar a los gambones. Ve agregándolo todo al bol de los gambones.

3. Refrigera el ceviche
Por último, adereza con copos de chile, sal y un chorrito de aceite al gusto. Mezcla bien con suavidad para que no se deshagan los gambones y llévalo a la nevera todo el tiempo que puedas. Cuanto más fresquito, más rico.

Más recetas con gambones
Muy sofisticadas son estas colitas de rape y gambones en salsa de almendras. Un platazo muy resultón pero mucho más fácil de preparar de lo que parece. Anímate porque te hará quedar genial. No tires las cabezas ni las cáscaras de los gambones ya que te servirán para elaborar la salsa.
¿Hace tiempo que no preparas salpicón (o no lo has hecho nunca)? Aquí tienes uno de lo más festivo: salpicón de gambones. Además del marisco, lleva pimientos de colores, piña, aguacate, tomates y un exquisito aliño de vinagreta de frambuesas. ¡Te harán la ola!
Por si no se te había ocurrido, también puedes servirlos con legumbres. Las lentejas estofadas con gambones y alcachofas son buena prueba de ello. El toque extra de sabor se lo da la salsa Worcester las cabezas y las pieles de los gambones para preparar el caldo.

Fuente: Lecturas – Cocina.

Isabel Zúñiga.

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