Televisión
Entre el romance y la ambición: ‘Los Bridgerton’ refleja un feminismo imperfecto pero poderoso

Cuando la producción de Los Bridgerton debutó a finales de 2020, muchos la recibieron como un drama de época exuberante. Se trataba de una especie de fantasía escapista envuelta en sedas pastel y valses reinterpretados con cuerdas pop de los éxitos más actuales.
Pero reducirla a un placer culpable sería ignorar su mayor gesto político: convertir el romance —tradicionalmente considerado un género menor— en un territorio donde las mujeres ejercen poder creativo, económico y simbólico.
Ahora, con el estreno de la segunda parte de su cuarta temporada, la serie demuestra que no sólo redefinió el amor en pantalla. También reconfiguró la forma de contarlo.
Un linaje femenino
El origen de esta revolución no está únicamente en la famosa plataforma de streaming. Se encuentra en las páginas de los libros de Julia Quinn, autora de la saga literaria que inspiró la producción.
Durante décadas, el romance fue uno de los géneros más vendidos del mundo, pero también uno de los más menospreciados por la crítica. Quinn —como tantas escritoras antes que ella— construyó un universo donde el deseo femenino no era una nota al margen, sino el motor de la historia.
La adaptación televisiva amplificó esa perspectiva gracias al respaldo de Shonda Rhimes —la mente detrás de Anatomía de Grey—, cuya productora transformó la serie en un fenómeno global. Rhimes llevaba años insistiendo en que el entretenimiento masivo puede ser sofisticado sin dejar de ser popular, y Los Bridgerton es la cristalización más evidente de esa idea.
No es casual que la historia romántica con tintes de Jane Austen —un género históricamente asociado a lectoras— haya encontrado su mayor legitimación cultural cuando las mujeres controlan la narrativa.
Batalla cultural
La cuarta temporada se centra en Benedict y Sophie, cuya relación desafía normas sociales profundamente arraigadas. Pero más allá de la trama, la serie continúa preguntándose quién puede amar libremente y a qué precio.
Ese interrogante siempre ha sido político. Durante siglos, la ficción romántica les enseñó a ellas a esperar. Los Bridgerton las muestran eligiendo.
El secreto de la misteriosa mujer de vestido plateado (Lady in Silver), la identidad oculta de Sophie Baek y las tensiones de clase que atraviesan la historia no son simples recursos dramáticos. Son un reflejo de la rígida estructura de las jerarquías sociales que todavía condicionan el deseo y el enamoramiento.
En palabras de la periodista de El Cultural, María Cantó: «Ese inocente cuento de Cenicienta acaba siendo algo más incómodo, porque el de Los Bridgerton es, de momento, un mundo donde las sirvientas solo pueden aspirar a ser amantes, no esposas».
En ese sentido, la serie dialoga más con el presente que con la época de la Regencia británica (1811-1820), cuando sucede esta trama.
Diversidad sin permiso
No es ningún secreto que uno de los gestos más radicales de esta ficción fue apostar por un casting inclusivo, pero sin convertirlo en una herramienta didáctica.
Esta decisión funciona porque se trata de una fantasía deliberada, no pretende ser un documental histórico. Un mundo donde la aristocracia es racialmente diversa, sin necesidad de justificación.
El cambio de nombre del personaje de Sophie Beckett a Sophie Baek —un gesto pensado para honrar la herencia coreana de la actriz— ilustra esa voluntad de adaptar el canon sin traicionarlo. La identidad no es un detalle superficial: es la primera historia que contamos sobre nosotros mismos.
Este tipo de elecciones parecen pequeñas, pero transforman la imaginación colectiva. Lo radical no siempre es estridente. Algunas veces, basta con mostrar lo que antes era impensable hasta que, poco a poco, se diluye en la normalidad.
El placer es político
La crítica cultural mira con sospecha cualquier obra centrada en el deseo romántico femenino —o al menos lo hacía hasta hace muy poco—. Este impulso de las mujeres debía ser trágico, castigado o secundario para ser considerado serio.
La llegada de Los Bridgerton rompió esa lógica con escenas íntimas filmadas desde una mirada que privilegia la reciprocidad afectiva. El erotismo deja de ser espectáculo para convertirse en lenguaje narrativo.
La división de la temporada en dos partes es una fórmula que mantiene la conversación activa durante semanas. Revela hasta qué punto el romance puede ser también una estrategia industrial.
Lo interesante es que la expectativa no se sostiene únicamente en el suspenso, sino en el vínculo emocional que la audiencia establece con los personajes. Cada temporada cambia de protagonista, pero mantiene una promesa: el amor será complicado, pero posible. Y esa promesa sigue siendo irresistible.
Feminismo sin etiquetas
Quizá la mayor astucia de la serie sea no presentarse como un manifiesto. No hay discursos programáticos ni moralejas evidentes. Sin embargo, su estructura narrativa —centrada en los deseos, dilemas y decisiones de las mujeres— la convierte en una ficción profundamente feminista.
El poder de ellas aparece en múltiples formas: madres estrategas, debutantes que aprenden a negociar su futuro, viudas que rehacen su vida o jóvenes que rechazan matrimonios convenientes.
No es un feminismo perfecto ni libre de contradicciones. Pero precisamente ahí radica su modernidad: muestra perfiles complejos, no símbolos.
Eloise es tal vez el ejemplo más obvio. Representa la inconformidad intelectual que limita el destino de las mujeres al matrimonio.
Su reticencia al asistir a los bailes, su afición por la lectura y su anhelo de una vida con propósito cuestionan las ideas de lo que significaba la realización femenina de la época. Es decir, que una puede imaginar futuros distintos a aquellos dictados por la tradición.
Francesca introduce una visión más introspectiva. Es mucho más reservada que sus hermanas. Prioriza la tranquilidad emocional sobre el espectáculo social. Su forma de habitar el mundo cuestiona la expectativa de que las mujeres deban ser siempre visibles o complacientes. En esta temporada, explora su propio deseo y la idea de que el placer femenino es posible.
Penelope es considerada poco destacable por los estándares de belleza de la alta sociedad. Sin embargo, sabe aprovechar esta ‘invisibilidad’ para construir una voz influyente que le permite observar, juzgar y moldear la reputación de quienes la rodean.
Su inteligencia estratégica revela que, a veces, operar en silencio es mucho más efectivo. Aun cuando la temporada pasada se haya revelado ante el resto de los personajes su identidad como la pluma detrás de Lady Whistledown, sigue controlando la narrativa.
Sophie desafía la rigidez de las jerarquías sociales al reclamar dignidad más allá de su origen. Su resistencia a convertirse en amante en lugar de esposa refleja una poderosa consciencia de su propio valor. Incluso cuando las estructuras sociales la colocan en desventaja.
Revoluciona el feminismo al insistir en el respeto y la legitimidad para todas las mujeres, no sólo para aquellas nacidas dentro del privilegio.
Violet nos recuerda que siempre se puede volver a empezar en el amor y el sexo. Su feminismo es mucho más sutil.
Como madre viuda, lidera a su familia con firmeza y ternura por igual. Aunque el matrimonio es muy importante para ella, insiste en que sus hijos se casen por amor y no por conveniencia. Su postura desafía —de una forma menos evidente— la lógica pragmática de la aristocracia.
Tradición y subversión
Paradójicamente, la producción es más transgresora cuando abraza las convenciones del romance clásico. El baile, la carta, el encuentro secreto, la tensión social. Todos los elementos están ahí, pero reescritos desde una sensibilidad contemporánea.
La pregunta ya no es si el género necesita reinventarse, sino por qué tardamos tanto en tomarlo en serio. Históricamente, lo que interesaba a las mujeres fue etiquetado como trivial. Hoy, uno de los mayores éxitos de la televisión global demuestra lo contrario.
En un panorama saturado de cinismo, antihéroes y distopías, Los Bridgerton apuesta por la emoción sin ironía. Esa elección, lejos de ser conservadora, resulta sorprendentemente subversiva.
El futuro del género
Con cada temporada, la ficción confirma que el romance no pertenece al pasado ni a la literatura de nicho. Es un lenguaje universal que, cuando se actualiza, puede dialogar con debates contemporáneos sobre clase, identidad, autonomía y deseo.
El fenómeno también anticipa un cambio más amplio: la cultura popular está dejando de pedir perdón por hablarles a las mujeres.
Mientras millones de espectadores esperan el desenlace del baile, la serie recuerda algo esencial: cada época necesita nuevas maneras de imaginar el romance.
Las mujeres llevan siglos haciéndolo. Ahora, el mundo por fin las está escuchando.
Fuente: elespañol.com
Laila Robles Martínez.
You may like
Televisión
‘Top Chef’ cumple sus pronósticos y corona a Ivana Rodríguez como la ganadora de su primera edición en TVE

TVE ha celebrado este miércoles 15 de abril la gran final de la primera edición de ‘Top Chef: dulces y famosos’, en la que tras diez semanas de competición hemos podido conocer al mejor pastelero tras cuatro pruebas que eran eliminatorias y por ende se iba a eliminando a uno de los finalistas.
Belén Esteban, Samantha Ballentines, Roi Méndez, Benita e Ivana Rodríguez son los cinco finalistas que han luchado por la victoria en el talent presentado por Paula Vázquez tras la traumática expulsión de Natalia Rodríguez pese a ser una de las favoritas en la semifinal.
En la primera prueba, Eva Arguiñano hacía viajar al pasado a los finalistas al sorprender a cada uno de ellos con un reto en el que tendrían que volver a cocinar el postre que peor se les ha dado a lo largo del programa para tratar de redimirse.
Benita y Samantha Ballentines, primeras expulsadas de la final
Tras la cata, llegaba el momento de conocer la valoración del jurado y por tanto quién de los cinco finalistas se quedaba fuera de la competición. Después de probar cada postre, Eva Arguiñano revelaba que el concursante que se quedaba fuera de la final en el primer reto de la noche era Benita porque «nos has traído el postre que más pequeños fallos ha presentado».
En el segundo reto de la noche, los otros cuatro finalistas se enfrentaban a su presente y en él Paco Roncero les pedía que replicaran una tarta vintage en atril con un relleno de trufa, con una cobertura de sweet buttercream y con una decoración vintage a base de flores, volantes y lazos.
Después de la cata, los jueces tenían muy claro su veredicto y no necesitaban deliberar pues Paco Roncero tenía claro que el resultado de Samantha Ballentines no estaba a la altura de la prueba y por ello, pese a ser otra de las favoritas del programa, tenía que abandonar la final quedándose como cuarta finalista.
Belén Esteban, tercera finalista de ‘Top Chef’
Tras la marcha de otra de las favoritas, solo quedaban tres finalistas para luchar por llegar al duelo final. En esa tercera prueba, Roi, Ivana y Belén Esteban tenían que mirar al futuro y en este reto cada concursante elegía una carta del tarot de la vidente Rosa Cobo que correspondía a cada juez: Roi con Eva, Belén con Paco e Ivana con Osvaldo.
En este reto, Osvaldo les pedía que elaboraran una estructura de chocolate formada por tres cubos de distinto tamaño. Una prueba que se las traía y después de la cata, el chef argentino anunciaba que la concursante que se quedaba como tercera finalista era Belén Esteban.
Ivana Rodríguez, primera ganadora de ‘Top Chef: dulces y famosos’
Después, en el duelo final, Ivana Rodríguez y Roi Méndez recibían la sorpresa de vídeos y mensajes de sus familiares así como la visita de todos sus compañeros de programa para poder disfrutar todos juntos del reto final de ‘Top Chef: dulces y famosos’.
Para ganar el programa, los jueces les pedían a los dos finalistas que tenían que hacer un escaparate de pastelería compuesto por unas mini pavlovas, unas trufas con frutos secos, tartas de San Marcos y unas tartaletas con cinco unidades de cada postre así como una versión libre de otro postre.
A mitad del cocinado, los dos finalistas podían elegir a un ex compañero para que les ayudara. Roi elegía a Alejandro Vergara y Natalia Rodríguez y como postre libre decidía presentar unas filloas mientras que Ivana Rodríguez escogía a Desirée Vila y a Samantha Ballentines y como postre secreto presentaba un bizcocho borracho con praliné de nueces pecanas y coronado con un mini bombón de trufa.
Después de catar los cinco postres de cada finalista, los jueces hacían su última deliberación. Y tanto Roi como Ivana se emocionaban antes de conocer el veredicto final y ambos dejaban claro que pasara lo que pasara estaban felices con el resultado porque el otro era igual de merecedor de la victoria. Finalmente, Paula Vázquez anunciaba que la ganadora de la primera edición de ‘Top Chef: dulces y famosos’ era Ivana Rodríguez.
«Ni en mis mejores sueños yo hubiera imaginado que 2026 me iba a traer este regalo. Soy Ivana, la hermana de Georgina y la cuñada de Cristiano, pero soy Ivana Rodríguez también y estoy muy feliz de que la gente me pueda conocer de verdad», empezaba diciendo.
«Este premio no es solo mío, también es de Roi, gracias por ser como eres. Y es de mis compañeros, os quiero un montón. Paula te quiero muchísimo, eres genial y super divertida», añadía la ganadora antes de ponerse la chaquetilla dorada y de alzar el trofeo de ganadora. Pero era al revelar que los 100.000 euros del premio los donaba a la ONG, En ángel de Javi, de un niño de 8 años con una enfermedad degenerativa para la investigación cuando se emocionaba y se rompía.
Fuente: eltelevisero.
Roberto Jiménez.
Televisión
«Quedo como el tontaco de España»: Évole paraliza su entrevista a Quevedo tras su inesperada espantada

Polémica viral por la entrevista fallida de Jordi Évole a Quevedo. El periodista de laSexta publicó este miércoles, día 15 de abril, en redes sociales un fragmento de 30 minutos que muestra el incidente que tuvo con el cantante canario.
«Esta temporada la estoy disfrutando especialmente. Pero ahora que ya nos quedan solo dos programas, tengo ganas de contaros que siempre hay cosas que se quedan en el tintero. Como esta, Pedro Quevedo. No me he podido resistir», escribe junto al vídeo.
Todo ocurre en plena charla, cuando Évole le pregunta sobre la supuesta filtración de su nuevo disco. La conversación se empieza a torcer en el momento en el que el periodista le saca la filtración de un videoclip que Quevedo ha grabado con Elvis Crespo.
«Es imposible grabar un videoclip y no…», contesta Quevedo algo incómodo, a lo que Évole prosigue: «Ahora es imposible grabar un disco y que no haya algún tipo de filtración». «Ya», responde el artista muy cortante generando un silencio incómodo.
«¿Eres consciente de si tu disco que está todavía por salir empieza a circular, a estar en la calle y a moverse por móviles?», repregunta Évole. «Bfff. ¿Sabes qué pasa? Que es un tema polémico», contesta muy molesto Quevedo.
«¿Por qué?», insiste Jordi. «Muchas cosas pasando a la vez, estamos cerca de lanzamiento…». En ese instante, alguien del equipo de Quevedo salta: «Jordi, eso dijimos que no. Ya lo hablamos antes. Dijimos que este tema…».
Tras justificarse diciendo que le ha sacado el tema porque es «una evidencia» y que «tiene que preguntarlo», Quevedo se levanta de su silla y abandona el set. «Pero tío… No hombre, joder. Que lo quitamos esto y ya está. No pasa nada», reacciona Évole, que intenta convencerlo para que continúe.
Más tarde, el vídeo muestra a Évole conversando con Carlos, manager del cantante. «Tenía que sacar la filtración del disco. Es verdad que me dijeron que no hablara de ello, pero yo llevo un día en la isla y veo que el disco está en la calle. No puedo obviar una información que tengo porque voy a quedar como un gilipollas si no lo publico».
«Te dijimos que era un tema complicado y te avisamos de que no se podía tocar», dice el representante, a lo que Évole espeta: «Si sale otro publicando lo que yo ya tengo, y yo quedo como el tontaco de España».
Es entonces cuando el comunicador decide que el programa no se va a emitir: «Tengo que parar la emisión de esto. La entrevista no sale».
El clip termina con una escena bastante surrealista, pues recoge a Évole hablando con un chico que, en un principio lo confunde con Jordi Cruz. Tras contarle lo que le ha ocurrido con Quevedo, el muchacho acaba reconociendo tener su nuevo disco, pero no querer que se sepa.
«Es un tema peliagudo. Ya que lo tenemos solo nosotros por ahora, mejor quedarse callado», asegura, a lo que Évole pregunta: «¿Hay un complot de los canarios para que esto no… [se sepa] Hay un comunicado solo para canarios?». «Un poco sí. Puede ser», zanja el joven.
El clip ha generado bastante desconcierto, porque aunque Évole asegura que «no se va a emitir», muchos lo entienden como un acto promocional. Sin embargo, lo que ya está confirmado es que este domingo se emitirá la entrevista a Loquillo.
Fuente: elespañol.com
Marco Almodóvar.
Televisión
Michelle Pfeiffer: «Es un alivio tener algo que te saque del narcisismo y que le dé a tu vida un significado diferente»

Michelle Pfeiffer no tiene reparos para hablar del narcisismo, de ese que dice rondarle, y que cuando además alcanza unas dimensiones impresionantes, hasta le pone un apodo: la bestia. «Hay un narcisismo inherente que uno debe tener», subraya desde el otro lado de la pantalla a media mañana en la costa oeste de EEUU.
«Además, te ves a ti misma en la pantalla todo el tiempo. A eso, súmale que la gente dice cosas de ti. Mientras, para intentar conectar con tus personajes necesitas ser más introspectiva que la mayoría de la gente, y a veces se puede cruzar una línea en la que simplemente deja de ser sano», expresa
Pfeiffer (California, 1958) habla con determinación sobre esa bestia que a lo largo de sus casi 50 años de carrera artística ha aprendido a mantener a raya.
«Desde que soy madre he encontrado el equilibrio en mi vida», identifica el cable a tierra, a la realidad bien alejada de la ilusión de Hollywood, donde ha ocupado un lugar notable que hasta la llevó a estar nominada tres veces al Oscar.
Por su Madame de Tourvel en Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988), por su Susie Diamond, una extrabajadora sexual convertida en cantante, en Los fabulosos Baker Boys (Steve Kloves, 1989), así como por su Lurene Hallett en Por encima de todo (Jonathan Kaplan, 1992).
«Cuando por la profesión te ves obligada a ser todo el tiempo introspectiva y a observarte desde fuera, es un alivio tener, por fin, algo que te saque del narcisismo y que termine por darle a tu vida un significado diferente», apunta la otrora estrella del cine de los 80 y 90.
Protagonista absoluta
Durante varios años, Pfeiffer abandonó el protagonismo en la gran pantalla para criar a los hijos fruto de su unión con el productor y escritor David E. Kelley. Bajó el ritmo de trabajo considerablemente, tanto así que hasta durante varios años se habló de una lejanía del mundo del espectáculo.
El retorno ha sido a cuentagotas. Sin embargo, es ahora que ya se puede hablar de un definitivo regreso con bombos y platillos a la actuación. Para muestras está la serie The Madison (Sky Showtime), donde se pone en la piel de Stacy Clyburn, matriarca de una pudiente familia de Manhattan.
A diferencia de su marido Preston (Kurt Russell), que ama la vida rural y básica de Montana, su personaje es, tal como la propia actriz se define, ‘un ratón de la ciudad’.
La repentina muerte de Preston golpea a la familia, y les llevará precisamente a ese paraje casi salvaje adorado por el padre. Allí empezará el doloroso y largo proceso del duelo, pero también el reconstruirse, ella en la soledad, pero también como familia.
Precisamente Taylor Sheridan, conocido por las exitosas Yellowstone, 1923 o Landman, creó The Madison con Pfeiffer en mente; sólo ella podía encarnar a Stacy, a quien seguimos durante los primeros seis días tras «esta tragedia indescriptible e impactante», describe.
Al intentar resumir la experiencia de The Madison, la siguiente frase le sale del alma: «¡Ha sido agotador!», para acto seguido reír de buena gana.
«Cuando me reuní con Taylor Sheridan me encantó cómo hablaba del personaje, de la historia de amor entre Stacy y Preston, así como de la dinámica familiar», detalla. Y añade: «Me pareció un concepto muy interesante, y sentí que, por la forma en que hablaba de Stacy, era alguien con quien podía identificarme».
El ‘sí, quiero’ fue casi instantáneo. Sin embargo, cuando se dio cuenta de la envergadura, de que ella era el pilar fundamental de la serie, de que gran parte del rodaje se desarrollaría en plena naturaleza (específicamente en Montana), así como «de los lugares emocionales que tenía que recorrer, me pregunté: ‘¡Ay, Dios mío! ¿Cómo voy a hacer esto?».
Y explica que, en un primer momento, «pensé ‘voy a tener que dosificarme mucho’, pero intenté no permitirme vivirlo demasiado porque ese no es mi proceso», dejando ver algo del truco de la hechicera.
«Como suele ocurrir en televisión, los guiones se entregan muy cerca del momento del rodaje, y este fue el caso también. Así que no tuve mucho tiempo para mi preparación habitual, lo cual creo que fue una bendición», se anima a desvelar tras bambalinas.
«A veces me obsesiono con las cosas e intento planificarlo todo, pero en este caso no había espacio para eso, por lo que me vi obligada a trabajar de forma más instintiva», recuerda Michelle, quien no se amilanó ante el reto y decidió remangarse.
«Esa circunstancia me permitió simplemente estar más presente, confiar en las palabras, fiarme de lo que sucedía y de la dinámica de las escenas, y dejar que las cosas fluyeran», describe el trabajo detrás de la magia.
Interpretar el duelo
La crítica especializada no exagera al alabar la interpretación de Michelle Pfeiffer en The Madison, de la cual ya se ha rodado una segunda temporada. «Stacy lucha por sobrevivir, se aferra a la vida e intenta sobrellevar la pérdida del amor de su vida», ahonda en su personaje.
Y añade: «Cuando todo lo que conocía se ha derrumbado, ¿cómo reconstruirlo?, ¿de qué manera puede proteger a su familia? Lo que hace es simplemente luchar contra esta pérdida enorme e insondable, y con el dolor».
Cuando se le pregunta de qué hilo tuvo que tirar para armar a Stacy, no duda en responder que «requirió más vulnerabilidad, sentirme más expuesta».
Pfeiffer cuenta que tuvo especial preocupación hacia no excederse. «Ya sabes, demasiada emoción cruda para el público», explica. También cuenta que «esta historia es visceral, tierna y, a veces, inesperadamente divertida, porque el humor está anclado en la realidad».
Elogia a sus compañeros de reparto (Beau Garrett, Elle Chapman, Patrick J. Adams), y al mismo Kurt Russell con quien coincide después de casi cuatro décadas de Conexión Tequila (Robert Towne, 1988). «No ha cambiado ni un ápice», dice de este último.
El crédito de haber conseguido la difícil armonía de los tonos, «que es una de las cosas más difíciles de lograr», apunta, se lo concede a Christina Alexandra Voros, directora de los 10 capítulos de la serie.
Nos detenemos en el duelo, en el dolor de la pérdida, y en las dificultades a las que se puede enfrentar una actriz de su calibre a la hora de interpretar un personaje que se mueve empujado por la irracionalidad que ello implica.
«Cuando llegas a mi edad, ya has perdido a suficientes personas cercanas: amigos, familiares, compañeros…, así que, por desgracia, no tienes que buscar muy lejos para encontrar inspiración», afirma Pfeiffer, admitiendo, además, lo mucho que ha reflexionado sobre el duelo más allá de los avatares de su Stacy.
Con The Madison ya estrenada y alcanzando a los espectadores en entregas por episodios semanales, a Michelle le han sorprendido las reacciones.
«Viejos amigos, compañeros y gente que conozco en la industria me han llamado para contarme lo conmovidos que están. Hasta algunos de mis amigos más snobs me han dicho cuánto les gusta la serie, y yo les he preguntado: ‘espera, ¿estás llorando?'», se ríe mostrando orgullo.
Pero, sobre todo, entre esas reacciones no se esperaba constatar «cuánto afecta a los hombres y cómo resuena en ellos». Michelle tiene una teoría. Dice que la historia quizás «les habla del duelo de una manera que han experimentado pero que no han podido expresar, y tal vez los toma por sorpresa».
Entonces se encoge de hombros y sonríe. «También te digo que hay muchas razones diferentes para llorar: hay gente que ha perdido su casa en un incendio, otros han perdido empleos con los que esperaban jubilarse… La pérdida es una experiencia realmente universal», se le escapa una sabiduría.
Volver a la televisión
Resulta curioso que el rotundo retorno de Michelle Pfeiffer se lleve a cabo a través de la pequeña pantalla, justo donde empezó su carrera en 1979.
«Es la primera vez en décadas que hago un formato episódico», admite, «y la verdad es que la calidad del trabajo y del material que he visto en televisión últimamente me ha dado muchísima envidia, y desde hace tiempo tenía muchas ganas de formar parte de todo esto».
Y es que no sólo viene con The Madison bajo el brazo, por decirlo de alguna manera. También con Margo tiene problemas de dinero (Apple TV), junto a Elle Fanning, como una explosiva madre soltera, excamarera de Hooters y dependienta en la tienda por departamentos Bloomingdale’s.
Michelle está que se sale en un registro jamás visto, y en el que se le escucha decir: «En lo único que soy buena es en ser guapa». Se atreve, pues, a mucho, después de que precisamente por su belleza se le cuestionara su talento interpretativo.
«Tengo muchas ganas de que se estrene Margo tiene problemas de dinero», no esconde su emoción, la también productora ejecutiva, hacia esta serie de comedia creada además por su marido David E. Kelley a partir del libro homónimo de la escritora estadounidense Rufi Thorpe (publicado en 2024).
Con sendos roles televisivos, hay que preguntarle por las ofertas de trabajo en el cine. «Siento que hay más cosas en este momento», afirma, aunque no da por perdidas las posibles oportunidades que puedan surgir en el séptimo arte. Sea donde sea, si algo está claro es que Michelle Pfeiffer ha regresado por todo lo alto a las pantallas, y esta vez es para quedarse.
Fuente: elespañol.com
Janina Pérez Arias.
Radio Millenium Online


El Departamento de Salud vasco administró vacunas caducadas en todas sus zonas sanitarias

Así quedan las semifinales de la Champions 2025/26: cuadro, fechas, horarios y quién juega la vuelta en casa

KILL BILL (THE WHOLE BLOODY AFFAIRE )
Tendencia
Astrología y Espiritualidad4 años agoCalendario Chino
Astrología y Espiritualidad4 años agoZodíaco Para Niños
Vídeo2 años agoR.E.M. Reunite After 17 Years to Play » Losing My Religion «
Televisión2 años agoJorge González, al Benidorm Fest con el ejemplo ‘hot’ de Chanel: “En Eurovisión hay que darles lo que quieren”



