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Cocina

Tiramisú de limón: postre rápido, fácil y con solo 5 ingredientes

Hay recetas que son tan fáciles y tan resultonas que uno desconfía. ¿Cómo es posible que algo tan rápido esté tan bueno? Pues lo está. Este tiramisú de limón no solo se prepara en tiempo récord, sino que además refresca, le gusta a todo el mundo y te hace quedar como un auténtico maestro pastelero casi sin mover un dedo.

En casa lo probamos un día por casualidad. Tenía olvidados por la cocina unos bizcochos de soletilla, un par de limones en la nevera y como siempre, antojo de un postre fácil y rápido. En cinco minutos, tenía la nata montada. Dos horas después, el postre estaba frío, cuajado, y cuando lo probamos… ¡Espectacular!

Ideal para cualquier momento del año (más aún con calor)
Aunque el limón es el rey del verano, este postre funciona igual de bien en otoño, invierno o primavera. Es tan ligero que se agradece incluso después de comidas copiosas, y lo mejor es que no necesitas encender el horno ni manchar más que un bol, unas varillas y una espátula. Y en casa nadie se cansa nunca. De hecho, te aviso: si lo pruebas, lo repites.

Ingredientes
300 mililitros de nata para montar
20 bizcochos de soletilla
90 gramos de azúcar
2 limones
leche para remojar las soletillas

1. Monta la crema
Monta la nata bien fría con el azúcar, usando varillas eléctricas para conseguir una textura firme. Cuando esté lista, añade el zumo de los limones y su ralladura. Mézclalo todo con movimientos envolventes usando una espátula, hasta que quede perfectamente integrado. Prepara así una versión exprés de la clásica crema de tiramisú, con un toque cítrico y refrescante.

2. Prepara la base
Remoja ligeramente los bizcochos de soletilla en un poco de leche, sin empaparlos demasiado. No queremos que se deshagan. Coloca una capa de bizcochos en una fuente o molde.

3. Monta el tiramisú
Cubre los bizcochos con la crema de limón. Alisa con una espátula y coloca otra capa de bizcochos encima. Termina con más crema en la parte superior. Si lo prefieres, repite una tercera capa para darle más altura y vistosidad al postre.

4. Llévalo a la nevera
Introduce el tiramisú en el frigorífico y déjalo reposar un mínimo de 2 horas. Deja que los sabores se mezclen y que los bizcochos se hidraten bien.

5. Decora y presenta
Justo antes de servir, espolvorea un poco de canela por encima y decora con unas rodajitas finas de limón. Añade también ralladura de lima o unas hojas de menta si quieres darle un toque más fresco y veraniego.

EL TRUCO

Puedes añadir unas claras montadas a punto de nieve justo después de integrar el zumo de limón con la nata. El resultado será todavía más ligero, como una mousse de limón.

¿Qué tiene este tiramisú que lo hace irresistible?
Primero, su facilidad. No hay que hornear nada, no hay que separar yemas, ni usar mascarpone, ni emborrachar bizcochos en café como en el tiramisú tradicional. Aquí todo es rápido, limpio y fresco.
Segundo, el sabor es espectacular: el dulzor de los bizcochos y la nata se equilibra perfectamente con el toque ácido del limón, que le da una chispa ideal.
Tercero, el frescor. Que a nadie se le escape que estamos ante un postre frío, a lo que se le suma el toque cítrico ¡Más fresco imposible. ideal para los días calurosos.

No te dejes engañar por lo sencillo de la receta. Este tiramisú de limón tiene toda la pinta de un postre de restaurante. De esos que uno se imagina que llevan horas de cocina, varias capas secretas y algún ingrediente misterioso traído de Italia. Pero no. Solo son 5 ingredientes, 5 minutos y una nevera.

Por eso, es ideal para cuando tienes invitados de última hora, para improvisar un dulce entre semana o para darte un capricho sin complicarte. Y si quieres hacer el tiramisú de la nonna, también puedes. Pero ya te digo que esta versión se ha ganado un sitio fijo en el recetario de casa.

Anímate a prepararlo, haz la prueba. Con lo fácil que es, no tienes nada que perder… y mucho que disfrutar. Un postre rápido, refrescante y con sabor a verano que demuestra que lo bueno, si es fácil, ¡dos veces bueno!

Fuente: Lecturas – Cocina.

Ruth Puig.

 

 

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Cocina

Hojaldritos rellenos de merengue casero: un dulce crujiente por fuera y cremoso por dentro

Hay postres que tienen algo especial desde el primer bocado. Estos hojaldritos son uno de esos dulces sencillos que combinan dos cosas que casi siempre funcionan: el crujiente del hojaldre recién horneado y la textura ligera de un buen merengue casero.

Además, tienen un aire muy clásico, casi de pastelería tradicional. Nos recuerdan a las bandejas de pastelitos que se ven en las vitrinas de las confiterías, pero en realidad se pueden preparar en casa sin demasiada dificultad.

La clave está en hornear bien el hojaldre para que quede dorado y crujiente, y en preparar un merengue firme y brillante que mantenga su forma al rellenar los pastelitos. El resultado son pequeños bocados dulces, ligeros y perfectos para darte un capricho.

Si te gustan los pastelitos de hojaldre, prueba estos bocaditos de manzana, en forma de tartaleta, que también quedan deliciosos.

Ingredientes

2 láminas de hojaldre
1 cucharada de azúcar glas
harina
1 pizca de canela en polvo
PARA EL MERENGUE
5 claras de huevo
200 gramos de azúcar glas
1 pizca de sal

1. Corta el hojaldre

Extiende las láminas de hojaldre sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Pincha la masa con un tenedor para evitar que suba demasiado durante el horneado. Con un cortapizzas marca diez cuadrados en cada lámina. Coloca el hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante unos 18 minutos, hasta que esté dorado y crujiente. Retíralo con cuidado y déjalo enfriar.

2. Prepara el almíbar

Coloca el azúcar con 85 ml de agua en un cazo. Llévalo a ebullición y deja cocer a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta obtener un almíbar con textura ligeramente espesa. Retíralo del fuego y deja que se temple.

3. Monta el merengue

Bate las claras de huevo con una pizca de sal hasta obtener un punto de nieve firme. Sin dejar de batir, añade el almíbar templado en forma de hilo fino. Continúa batiendo hasta conseguir un merengue brillante, firme y bien aireado. Pásalo a una manga pastelera con boquilla rizada y déjalo enfriar en la nevera unos minutos.

4. Monta los hojaldritos

Corta los cuadrados de hojaldre siguiendo las marcas que hiciste antes del horneado. Coloca una capa generosa de merengue sobre la mitad de los cuadrados. Cubre con los restantes formando pequeños pastelitos. Espolvorea por encima una mezcla de azúcar glas y una pizca de canela. Sirve los hojaldritos y disfruta de su contraste entre crujiente y cremoso.

EL TRUCO

Deja que el hojaldre se enfríe completamente antes de añadir el merengue. Si está caliente, el merengue perderá volumen y los hojaldritos no mantendrán su forma.

Fuente: Lecturas – Cocina.

Víctor Fernández.

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Cocina

Lentejas guisadas con gambas y mejillones

Aquí tienes un guiso de lentejas que causará sensación en tu mesa. Lleva gambas, mejillones, verduritas, vino blanco y poquito de pimentón dulce. Toma nota.

En invierno, ¡qué bien sientan los guisos y potajes con legumbres! Calentitos y llenos de sustanciosos ingredientes, nos reconfortan el cuerpo y nos llenan de energía. No sé en tu casa, pero en la mía siempre son bien recibidos.

Un plato tradicional, delicioso y supereconómico, que siempre triunfa entre mis seres queridos y que te recomiendo realizar es el potaje de garbanzos y acelgas. Además, tiene una ventaja más: es completísimo. Así que, el día que lo cocines, ya no necesitas preparar nada más. A lo sumo, una ensalada fresquita.

También quedan exquisitas las judías a la bilbaína, un plato de la abuela sencillo y muy resultón. Y si prefieres lentejas, echa un vistazo al guiso de lentejas con arroz. A la que lo pruebes, se convertirá en uno de tus platos estrella.

Precisamente las lentejas son las protagonistas de la receta de hoy. Se trata de unas originales y caldositas lentejas con gambas y mejillones. No te las pierdas porque la combinación de sabores y texturas que se forman en este plato te va a encantar. Además, como quedan tan vistosas, las puedes servir tanto en un menú de diario como en una comida de domingo. Se te hace la boca agua, ¿verdad? Pues prepara la cuchara porque empezamos.

Ingredientes

300 gramos de lentejas
16 gambas
200 gramos de mejillones cocidos y sin conchas
1,5 litros de caldo de verduras
1 cebolla
200 mililitros de vino blanco
2 tomates
1 pimiento verde
2 zanahorias
2 dientes de ajo
pimentón dulce
perejil picado
laurel
aceite
sal

1. Escurre las lentejas
Lava las lentejas y escúrrelas en un colador. Pela las gambas. Limpia el pimiento, retirando las pepitas y los filamentos, y pícalo. Pela la cebolla, los ajos y la zanahoria y córtalos en trozos.

2. Sofríe las verduras
Calienta una cazuela con aceite, agrega la cebolla, los ajos y la zanahoria y sofríelos durante unos 10 minutos. Mientras, lava los tomates y tritúralos.
3. Agrega el pimentón
Añade 2 cucharaditas de pimentón y el tomate, remueve para que se integren bien y cuece hasta que se evapore el agua. Vierte el vino y el caldo y lleva a ebullición. Agrega las lentejas, 2 hojas de laurel lavadas y sal. Deja cocer durante 1 hora.

4. Añade las gambas y los mejillones
Incorpora al final las gambas, los mejillones y 2 ramitas de perejil picadas. Prosigue la cocción 5 minutos más y rectifica de sal. Retira y deja reposar el guiso unos 10 minutos antes de servirlo.

Fuente: Lecturas Cocina.

Jani Paasikoski.

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Cocina

Ceviche de gambones con aguacate y mango: un plato muy fresco y apetitoso con toque picantito

Si te gusta el pescado pero te da la sensación de que siempre lo preparas de la misma forma, te animo a que eches un vistazo a las recetas de bacalao fresco, a la lubina al horno e incluso a cómo hacer un buen fumet de pescado, un montón de ideas para renovar esa parte de tu recetario. Pero además, hay otra forma muy refrescante y exótica de prepararlo: en forma de ceviche.

Pocas cosas hay que apetezcan más en verano y nos compliquen menos en la cocina que un buena receta de ceviche y este de gambones te va a encantar. Originario de la tradición culinaria sudamericana, es un plato icónico de Perú y hoy en día es muy fácil encontrarlo en la carta de los restaurantes. Se prepara con pescado o marisco crudo, previamente congelado para evitar el anisakis. Va marinado con un aliño de lima o limón.

Degustar este ceviche es tan fácil como seguir los pasos que verás detallados a continuación. A modo de resumen, tendrás que limpiar los gambones quitándoles la cabeza, los intestinos y las tripas. Luego habrá que macerarlos en zumo de cítricos junto con pepino, mango, aguacate y cebolla, aunque en realidad puedes añadirle lo que más te guste o tengas por casa. Por último, a la nevera todo el rato que puedas ¡y a saborearlo bien fresquito!

Si te apetece prepararlo en casa, te animo también a que después pruebes otras recetas del estilo como el ceviche de bacalao con cebolla morada y chile rojo, el ceviche de corvina típico de Perú, el ceviche de langostino y mango con lima limón, el ceviche de salmón con tacos de aguacate, el ceviche de rape con tomate y mango, el ceviche de carabineros con aguacate, tomate y cuscús o el ceviche de lubina y tomate. Como ves, opciones deliciosas para todos los gustos.

Ingredientes
200 gramos de gambones previamente congelados
4 limas
zumo de ½  naranja
½ pepino
½ mango
½ aguacate
cilantro fresco
cayena en copos
aceite de oliva
sal

1. Limpia los gambones
Quita la cabeza a los gambones, retira el intestino (el hilito negro que sale con facilidad) y también las cáscaras. Corta los gambones en trocitos y disponlos en una fuente o bol para macerar.

2. Prepara la marinada
Lava y seca bien la naranja y el limón y exprímelos. Pela y corta el pepino, el mango, el aguacate y la cebolla morada, todo en trocitos pequeños de tamaño similar a los gambones. Ve agregándolo todo al bol de los gambones.

3. Refrigera el ceviche
Por último, adereza con copos de chile, sal y un chorrito de aceite al gusto. Mezcla bien con suavidad para que no se deshagan los gambones y llévalo a la nevera todo el tiempo que puedas. Cuanto más fresquito, más rico.

Más recetas con gambones
Muy sofisticadas son estas colitas de rape y gambones en salsa de almendras. Un platazo muy resultón pero mucho más fácil de preparar de lo que parece. Anímate porque te hará quedar genial. No tires las cabezas ni las cáscaras de los gambones ya que te servirán para elaborar la salsa.
¿Hace tiempo que no preparas salpicón (o no lo has hecho nunca)? Aquí tienes uno de lo más festivo: salpicón de gambones. Además del marisco, lleva pimientos de colores, piña, aguacate, tomates y un exquisito aliño de vinagreta de frambuesas. ¡Te harán la ola!
Por si no se te había ocurrido, también puedes servirlos con legumbres. Las lentejas estofadas con gambones y alcachofas son buena prueba de ello. El toque extra de sabor se lo da la salsa Worcester las cabezas y las pieles de los gambones para preparar el caldo.

Fuente: Lecturas – Cocina.

Isabel Zúñiga.

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