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Cocina

Tarta Tres Leches

Ingredientes

  • 145 g. de azúcar
  • 70 ml. deleche entera
  • 145 g. de harina de trigo tipo repostería
  • 3 huevos M
  • Pizca de sal (3 gramos)
  • 1 cdita. de esencia de vainilla (opcional)
  • 1 cdita. de levadura química o polvo de hornear
  • Para la crema: 200 ml. de nata montada o crema de leche 35% M.G.
  • 200 ml. de leche evaporada
  • 200 ml. de leche condensada
  • Para el merengue: 3 claras de huevo
  • 100 g. de azúcar

Hoy he preparado una tarta muy extendida en la red, la tarta tres leches. Existen multitud de recetas de esta tarta en la blogosfera, pero hoy os traigo la que, después de varios intentos, creo que es la mejor. Esta una de las recetas de postre más famoso en el mundo latinoamericano, siendo muy popular en: Venezuela, Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Puerto Rico o México.

Se trata de una tarta que tiene como base un bizcocho esponjoso y consistente que se baña en una mezcla de tres leches hasta que quede totalmente saturado de ellas y se sirve habitualmente coronada de merengue a punto de nieve.

Es muy importante que el bizcocho aguante el peso y la humedad que le va a aportar todo el líquido que le va a absorber, no debe romperse ni deshacerse una vez bañado, aguantará estoicamente los 600 ml. le diferentes leches que le vamos a añadir.

En lo referente a las leches, se utilizan leche evaporada, nata o crema de leche y leche condensada. Existe la versión de 4 leches, popular en Argentina que añade además no una leche sino un producto lácteo, el archi popular dulce de leche.

Podemos encontrar incluso la opción 5 leches que preparan en algún país de Centroamérica utilizando la leche de coco, que aun no siendo una leche en sí la emplean como tal al darle ese nombre. En todas sus versiones, incluida la versión rápida en forma de copas individuales de tres leches, este postre es una verdadera maravilla, por supuesto muy dulce jugosa y adictiva. Ya me contaréis.

Preparación de la tarta tres leches

  1. Separamos las claras de los huevos de las yemas y montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y las reservamos.
  2. En un bol batimos las yemas con el azúcar hasta que formemos una mezcla con espuma. Añadimos la leche y seguimos batiendo. Incorporamos la harina tamizada con la levadura y mezclamos con cuidado hasta que se integre con los líquidos.
  3. Incorporamos las claras montadas a punto de nieve con mucho cuidado para que no se bajen, con movimientos envolventes y despacio.
  4. Untamos de mantequilla un molde desmoldable de unos 20 cm. de diámetro y lo forramos, tanto por el fondo como por los laterales con papel de horno. Vertemos la masa del bizcocho y horneamos, con el horno previamente caliente a 180ºC durante 40 minutos, comprobando que esté listo al pinchar con un palito y que este salga limpio.
  5. Retiramos el molde del horno y lo dejamos enfriar durante 10 minutos antes de desmoldarlo. Lo dejamos sobre la rejilla hasta que esté totalmente frío.
  6. Una vez que el bizcocho esté frío cortamos el copete que puede haberse formado con un cuchillo de sierra. Esta operación es sólo por la estética del pastel, para que quede lo más regular posible. Colocamos el bizcocho sobre una bandeja honda y con un palillo chino o un punchón hacemos perforaciones por toda la superficie. Este paso es fundamental para que la crema de leche se introduzca en toda la masa.
  7. En un bol mezclamos las tres leches, la leche condensada, la leche evaporada y la nata. Con una cuchara distribuimos 4 o 5 cucharadas de la mezcla de leches por toda la superficie. Dejaremos que se vaya absorbiendo el líquido antes de añadir más. Continuamos añadiendo líquido y esperando a que se absorba hasta que se haya acabado todo la cantidad. Aunque os parezca mucha, el bizcocho lo absorberá todo si le damos tiempo. Guardamos el bizcocho el en frigo de un día para otro para que repose y se asiente.
  8. Si queremos trasladamos el pastel a una fuente definitiva de servicio, no os preocupéis, si lo hacemos con cuidado no se romperá ya que la textura de este bizcocho nos permitirá este trasvase.
  9. Preparamos el merengue batiendo las claras a punto de nieve fuerte, con una pizca de sal. Una vez montado vamos añadiendo azúcar poco a poco sin dejar de batir. Lo mejor es que el merengue lo hagáis con unas varillas eléctricas ya que a mano es muy trabajoso. Rellenamos una manga pastelera o una bolsa de plástico a la que le cortamos la punta y decoramos nuestro pastel por toda su superficie con el merengue.

Una vez terminada la esta tarta, puedes quemar un poco el merengue con un soplete, adornarla con un poco de canela espolvoreada o hacer un caramelo suave y dejarlo caer sobre la tarta en forma de hilo fino.

Aunque esta tarta lleva un tiempo prepararla, quizás es más para un día de fiesta o un cumpleaños, el trabajo real de hacerla no es demasiado y el resultado no puede ser mejor. Un bizcocho totalmente empapado aunque consistente de una crema de leche dulce y muy sabrosa, toda una tarta de rechupete.

 

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Cocina

Lentejas guisadas con gambas y mejillones

Aquí tienes un guiso de lentejas que causará sensación en tu mesa. Lleva gambas, mejillones, verduritas, vino blanco y poquito de pimentón dulce. Toma nota.

En invierno, ¡qué bien sientan los guisos y potajes con legumbres! Calentitos y llenos de sustanciosos ingredientes, nos reconfortan el cuerpo y nos llenan de energía. No sé en tu casa, pero en la mía siempre son bien recibidos.

Un plato tradicional, delicioso y supereconómico, que siempre triunfa entre mis seres queridos y que te recomiendo realizar es el potaje de garbanzos y acelgas. Además, tiene una ventaja más: es completísimo. Así que, el día que lo cocines, ya no necesitas preparar nada más. A lo sumo, una ensalada fresquita.

También quedan exquisitas las judías a la bilbaína, un plato de la abuela sencillo y muy resultón. Y si prefieres lentejas, echa un vistazo al guiso de lentejas con arroz. A la que lo pruebes, se convertirá en uno de tus platos estrella.

Precisamente las lentejas son las protagonistas de la receta de hoy. Se trata de unas originales y caldositas lentejas con gambas y mejillones. No te las pierdas porque la combinación de sabores y texturas que se forman en este plato te va a encantar. Además, como quedan tan vistosas, las puedes servir tanto en un menú de diario como en una comida de domingo. Se te hace la boca agua, ¿verdad? Pues prepara la cuchara porque empezamos.

Ingredientes

300 gramos de lentejas
16 gambas
200 gramos de mejillones cocidos y sin conchas
1,5 litros de caldo de verduras
1 cebolla
200 mililitros de vino blanco
2 tomates
1 pimiento verde
2 zanahorias
2 dientes de ajo
pimentón dulce
perejil picado
laurel
aceite
sal

1. Escurre las lentejas
Lava las lentejas y escúrrelas en un colador. Pela las gambas. Limpia el pimiento, retirando las pepitas y los filamentos, y pícalo. Pela la cebolla, los ajos y la zanahoria y córtalos en trozos.

2. Sofríe las verduras
Calienta una cazuela con aceite, agrega la cebolla, los ajos y la zanahoria y sofríelos durante unos 10 minutos. Mientras, lava los tomates y tritúralos.
3. Agrega el pimentón
Añade 2 cucharaditas de pimentón y el tomate, remueve para que se integren bien y cuece hasta que se evapore el agua. Vierte el vino y el caldo y lleva a ebullición. Agrega las lentejas, 2 hojas de laurel lavadas y sal. Deja cocer durante 1 hora.

4. Añade las gambas y los mejillones
Incorpora al final las gambas, los mejillones y 2 ramitas de perejil picadas. Prosigue la cocción 5 minutos más y rectifica de sal. Retira y deja reposar el guiso unos 10 minutos antes de servirlo.

Fuente: Lecturas Cocina.

Jani Paasikoski.

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Cocina

Ceviche de gambones con aguacate y mango: un plato muy fresco y apetitoso con toque picantito

Si te gusta el pescado pero te da la sensación de que siempre lo preparas de la misma forma, te animo a que eches un vistazo a las recetas de bacalao fresco, a la lubina al horno e incluso a cómo hacer un buen fumet de pescado, un montón de ideas para renovar esa parte de tu recetario. Pero además, hay otra forma muy refrescante y exótica de prepararlo: en forma de ceviche.

Pocas cosas hay que apetezcan más en verano y nos compliquen menos en la cocina que un buena receta de ceviche y este de gambones te va a encantar. Originario de la tradición culinaria sudamericana, es un plato icónico de Perú y hoy en día es muy fácil encontrarlo en la carta de los restaurantes. Se prepara con pescado o marisco crudo, previamente congelado para evitar el anisakis. Va marinado con un aliño de lima o limón.

Degustar este ceviche es tan fácil como seguir los pasos que verás detallados a continuación. A modo de resumen, tendrás que limpiar los gambones quitándoles la cabeza, los intestinos y las tripas. Luego habrá que macerarlos en zumo de cítricos junto con pepino, mango, aguacate y cebolla, aunque en realidad puedes añadirle lo que más te guste o tengas por casa. Por último, a la nevera todo el rato que puedas ¡y a saborearlo bien fresquito!

Si te apetece prepararlo en casa, te animo también a que después pruebes otras recetas del estilo como el ceviche de bacalao con cebolla morada y chile rojo, el ceviche de corvina típico de Perú, el ceviche de langostino y mango con lima limón, el ceviche de salmón con tacos de aguacate, el ceviche de rape con tomate y mango, el ceviche de carabineros con aguacate, tomate y cuscús o el ceviche de lubina y tomate. Como ves, opciones deliciosas para todos los gustos.

Ingredientes
200 gramos de gambones previamente congelados
4 limas
zumo de ½  naranja
½ pepino
½ mango
½ aguacate
cilantro fresco
cayena en copos
aceite de oliva
sal

1. Limpia los gambones
Quita la cabeza a los gambones, retira el intestino (el hilito negro que sale con facilidad) y también las cáscaras. Corta los gambones en trocitos y disponlos en una fuente o bol para macerar.

2. Prepara la marinada
Lava y seca bien la naranja y el limón y exprímelos. Pela y corta el pepino, el mango, el aguacate y la cebolla morada, todo en trocitos pequeños de tamaño similar a los gambones. Ve agregándolo todo al bol de los gambones.

3. Refrigera el ceviche
Por último, adereza con copos de chile, sal y un chorrito de aceite al gusto. Mezcla bien con suavidad para que no se deshagan los gambones y llévalo a la nevera todo el tiempo que puedas. Cuanto más fresquito, más rico.

Más recetas con gambones
Muy sofisticadas son estas colitas de rape y gambones en salsa de almendras. Un platazo muy resultón pero mucho más fácil de preparar de lo que parece. Anímate porque te hará quedar genial. No tires las cabezas ni las cáscaras de los gambones ya que te servirán para elaborar la salsa.
¿Hace tiempo que no preparas salpicón (o no lo has hecho nunca)? Aquí tienes uno de lo más festivo: salpicón de gambones. Además del marisco, lleva pimientos de colores, piña, aguacate, tomates y un exquisito aliño de vinagreta de frambuesas. ¡Te harán la ola!
Por si no se te había ocurrido, también puedes servirlos con legumbres. Las lentejas estofadas con gambones y alcachofas son buena prueba de ello. El toque extra de sabor se lo da la salsa Worcester las cabezas y las pieles de los gambones para preparar el caldo.

Fuente: Lecturas – Cocina.

Isabel Zúñiga.

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Cocina

Un clásico renovado: bizcocho esponjoso de plátano con cobertura de caramelo casero

Hay postres que son puro amor a primera vista, y este postre fácil y rápido es uno de ellos. Tiene ese encanto irresistible que solo consiguen los postres clásicos: un bizcocho jugoso, coronado por plátanos caramelizados con miel, que se deshace en la boca. Si te gustan los postres caseros, preparados con ingredientes sencillos, de los de toda la vida, y con un resultado espectacular, toma buena nota porque esta receta se convertirá en tu favorita.

Además, es de esas preparaciones que no requieren ser un experto en repostería. Si sabes pelar un plátano y batir unos huevos, tienes todo lo que necesitas. ¡Vas a triunfar seguro! Perfecto para un desayuno especial, un postre de domingo o para aprovechar esos plátanos maduros que quedan en el frutero.

Otra ventaja: ¡es vistoso! Ese toque invertido con las rodajas de plátano en la parte superior (gracias al caramelo y la miel) lo convierte en una auténtica obra de arte repostera.

Ingredientes
4 plátanos maduros
4 huevos
150 gramos de azúcar moreno
200 gramos de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
2 decilitros de nata líquida
miel
125 gramos de mantequilla
1 cucharadita de esencia de vainilla

1. Prepara la base caramelizada
Pela 2 plátanos y córtalos en rodajas. Pon al fuego un cazo con 50 gramos de azúcar, 25 de mantequilla y 2 cucharadas de miel. Cuando hierva, retira. Vierte el caramelo en un molde redondo desmontable y reparte las rodajas de plátano por encima. Este será el secreto de que al desmoldar tengas un bizcocho digno de portada.

2. Haz el puré de plátano
Con los otros dos plátanos, prepara un puré aplastándolos con un tenedor. Mézclalos con la nata líquida hasta que quede una crema suave. Este paso es la clave para que el bizcocho salga jugoso y con un sabor tropical que enamora.

3. Bate la mantequilla y el azúcar
Bate la mantequilla restante ablandada con 100 gramos de azúcar hasta que quede cremosa y ve añadiendo los huevos, de uno en uno, sin dejar de batir.

4. Integra los ingredientes secos
Tamiza la harina con la levadura y añádela poco a poco a la mezcla anterior. Cuando tengas una masa homogénea, incorpora el puré de plátano y la esencia de vainilla. Remueve con movimientos envolventes hasta que todo quede bien integrado.

5. Hornea y desmolda
Vierte la masa en el molde con el caramelo y hornea durante 30 minutos a 180 ºC. Comprueba la cocción pinchando con un palillo: si sale limpio, ¡listo! Deja templar el bizcocho antes de desmoldarlo, y al darle la vuelta… magia: las rodajas de plátano caramelizadas quedarán arriba, brillantes y deliciosas.

EL TRUCO

Agrega una pizca de canela a la masa del bizcocho y le darás un plus de sabor.

¿Por qué te va a encantar este bizcocho?
Porque es la receta perfecta para esos días en los que quieres darte un capricho sin complicarte la vida. Además, el plátano aporta una jugosidad increíble, el caramelo le da un punto goloso irresistible, y la miel lo redondea todo con un aroma espectacular. ¿Lo mejor? Es un postre que no necesita decoración extra: tal cual sale del horno, es digno de foto para Instagram.

Variantes para innovar
Con frutos secos: añade nueces picadas a la masa para un toque crujiente.
Más especiado: prueba a incorporar canela o una pizca de jengibre en polvo.
Sin leche: sustituye la nata por bebida vegetal y la mantequilla por margarina.

Si me preguntas: ¿Por qué debería hacerlo hoy mismo? Te respondería sin dudar: porque solo necesitas 45 minutos y un puñado de ingredientes facilitos para preparar un postre que parece sacado de una pastelería de las buenas. Es fácil, económico y el resultado es tan jugoso y tan rico que conquistarás a cuantos tengan el gusto de probarlo. Así que ya sabes: coge esos plátanos maduros que llevan tiempo revoloteando por casa y lánzate a preparar este bizcocho de plátano y caramelo. ¡Te prometo que no quedarán ni las migas!

Fuente: Lecturas – Cocina.

Jani Paasikoski.

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