Televisión
Paloma San Basilio elige ‘juniors’ en ‘Dúos increíbles’: “No lo he pasado peor en mi vida. Se me nota descompuesta”

Paloma San Basilio va camino de cumplir 50 años de carrera, pero no por ello deja de sumar nuevas experiencias a su currículum profesional. Sobre todo en el apartado televisivo, que ha ampliado en los últimos tiempos con una faceta poco explorada por su parte: la de concursante de programas de entretenimiento. Hace un par de años fue » Ángel » en Mask Singer 2 (Antena 3) y ahora ejerce de ‘senior’ en la segunda edición de Dúos Increíbles (La 1 de TVE).
Esto es una aventura, y lo mejor que tiene esta etapa de mi vida es que no tengo miedo y no tengo prejuicios”, comenta la cantante durante la presentación del formato de TVE. Un programa con el que la madrileña está descubriendo, a sus casi 73 años, lo que supone participar en un talent musical. Con todo lo bueno, y también con lo menos gratificante.
Creo que este era el único que tenía los ingredientes como para que dijera ‘bueno, me olvido de la parte de concurso y entro en un programa de música a lo grande’. Desde el punto de vista estético, esto es televisión pura, con calidad y sensibilidad”, dice sobre lo positivo. Sin embargo, esa ‘parte de concurso’, la pura competición, está siendo todo un desafío para ella: “Es lo que peor llevo”.
Lo veremos este martes (desde las 22:40 horas), cuando Paloma San Basilio tenga que elegir entre José Otero, con el que está encantada, o uno de los nuevos ‘juniors’ que saldrán a la palestra: Samantha Gilabert, Teo Bok, María Parrado y Roi Méndez. “Yo no lo he pasado peor en mi vida. Y se me nota descompuesta”, recuerda sobre aquel momento, cuyo desenlace descubriremos en la nueva entrega de Dúos increíbles.
Me llamaron en febrero, o por ahí, porque el programa se iba a hacer en marzo, más o menos. Pero yo no podía en ese momento porque estaba haciendo conciertos en Estados Unidos. Lo que pasa es que luego no hicieron el programa. Yo estoy metida en una novela que estoy escribiendo y que se supone que voy a entregar este otoño, pero que no sé cuándo voy a entregar [ríe].
Entonces, yo estaba supertranquila rollo valle del Baztán, mis ovejitas y mi novela, y de repente me llaman para esto. A mí me empieza a entrar el gusanillo y digo: ‘No sé yo lo del concurso…’. Pero de pronto vi que era música en vivo, en TVE, con Ganga y con Fernando Sancho, que es el director musical, que he hecho dos discos con él… O sea, que había una tranquilidad en cuanto a la calidad. Era como estar un poco en casa. Yo empecé en esta santa casa, TVE, cuando tenía 20 años, imagínate.
Por tanto, me tiré a la piscina porque hay que moverse, hay que descubrir, hay que incorporarse y aprender. Esto es una aventura, y lo mejor que tiene esta etapa de mi vida es que no tengo miedo, no tengo prejuicios. Voy sin red y es un gustazo, porque disfrutas mucho de todo. No tengo esa sensación ni esa presión de qué van a decir, ni si esto lo canto mal. Vengo a disfrutar y a compartir con gente estupenda.
Luego hay mucha parte fuera de plató, que también está muy bien, porque ahí la gente nos conoce un poco a todos como somos. El que se ríe mucho, el que mete la pata… Es muy genuino. Lo importante de esto es que no tiene filtro, en el buen sentido de la palabra. Creo que la gente va a ver un programa…Una experiencia vital, fundamentalmente.
¿Qué ha aprendido haciendo el programa?
Que todo lo que haces desde la verdad y desde la ilusión es bueno. Es el camino a seguir. Es seguir andando el camino, porque es en el camino donde encuentras los estímulos y las preguntas que no te hacías. Yo soy una caminante. Llevo toda mi vida buscando zonas distintas, arriesgándome. Ahora pinto, ahora escribo, ahora hago un musical… Yo siempre voy buscando y descubriendo hasta dónde llego. A veces me sale mejor y otras peor, pero no me dejo cercenar por el miedo.
No, nosotros terminamos cada programa, tenemos una reunión y elegimos las canciones. Nadie nos dice ‘canta esto, aunque no te guste’. No. Soy yo misma la que me pongo en riesgo. De pronto decides que quieres cantar La gota fría (Carlos Vives), pues vale. Y ahora La cintura (Álvaro Soler), que es una gozada, porque me encanta el tema. ¡Qué bien me lo paso cantándolo!
Para cantar La fiesta terminó…hace ya muchos años que terminó [ríe]. De vez en cuando hay que cantar Juntos, porque todos quieren cantar Juntos y tenemos que cantar Juntos todos, porque es como un himno festivo. Pero la verdad es que no he dicho que no a nada. Estoy cantando canciones de Enrique Iglesias, himnos épicos y todo lo que se me pone por delante. Elegimos las canciones, con lo cual yo no canto algo que me horrorice y que no pueda cantar. Jamás. Ni te lo proponen siquiera.
¿ Cómo lleva la parte más relacionada con la pura competición?
Esto es lo que peor llevo. El día que tuve que elegir a un junior, que había elegido a uno maravilloso, y luego me dicen que otro programa para elegir a otro junior, les dije: ‘Perdón, pero no me hagáis esto…’. Tengo que elegir, ahí arriba subida, entre dos juniors, con uno a cada lado. Yo no lo he pasado peor en mi vida. Y se me nota descompuesta. Yo tenía mis motivos para elegir, pero el otro era tan bueno que decirle ‘no voy a cantar contigo’ cuando ha puesto tanta ilusión, eso es lo peor.
Y luego está cuando se van tus compañeros. Eso es un horror. Cuando empieza lo de las puntuaciones me quiero ir a mi casa, porque qué mal… Vas viendo como va hacia arriba, otro hacia abajo, otros se van por el fondo… ¡Pero cómo se van a ir si acabo de estar con ellos y son mis compis! Esto es lo que llevo peor, pero reconozco que es un ingrediente importante del programa. Lo aceptas. Y si aceptas al pulpo como animal de compañía, pues ya está.
¿ Qué es lo que más le ha sorprendido de los juniors?
El nivel que tienen. Tienen un nivelazo general musical y escénicamente hablando. Yo alucino, porque me ponen a hacer esto que hacen ellos a su edad, y no sé si me entrarían los nervios, la nota se me atragantaría… Pero nada, ellos van a por todas, trabajan… Son muy buenos. En España tenemos mucho talento, y esto es algo muy gratificante.
¿La habían llamado antes para concursar en un talent show?
Sí, me han llamado de varios, pero no. Creo que este era el único que tenía los ingredientes como para que dijera ‘bueno, me olvido de la parte de concurso y entro en un programa de música a lo grande’. Desde el punto de vista estético, esto es televisión pura, con calidad y sensibilidad. Estoy asombrada con el equipo. No te dejan en paz, porque son muchos y siempre tienes que hacer algo, como ir a factual. Que ya me lo he aprendido, porque antes se llamaba ‘recursos’ y ahora es ‘factual’ [ríe]. Me dicen: ‘Tienes que ir a la music room y luego a totales’. Y yo: ‘¿Totales qué?’. Todas estas cosas ya me las he aprendido, y ahora voy como un perrillo. ¿Al túnel? ¿A los totales? ¡A los totales!
¿ Y qué vamos a descubrir de usted durante el programa?
Vais a ver lo que estás viendo ahora, porque esto es así. Aquí no hay trampa ni cartón. Digo lo que me apetece, me río cuando me da la gana y gasto bromas, porque para mí el sentido del humor es como el 3 en 1. También me emociono, porque te tocan la fibra unas cuantas veces. Pero bien tocada, ¿eh? No hacen amarillismo ni nada. Pero claro, te emocionas. Si te emocionas cuando ves a los demás cantar, cómo no te vas a emocionar si te ponen un vídeo, yo que sé, de tu hija.
Está todo muy trabajado, y yo creo que esto es bueno, porque el público va a sentir la emoción. Y al final, la emoción es lo único que nos importa. Puedes tener un programa perfecto técnicamente y con todo estructurado, pero si no hay emoción realmente no te interesa.
Sí, voy a hacer un disco nuevo. Y voy a hacer un disco porque el primero que me ha dicho que me va a hacer una canción es David Summers. Entonces, por ahí voy a ir tirando del hilo. Quiero hacer un disco en el que todos los autores sean mis chicos y chicas favoritos.
¿Y esto ha sido por el programa?
No, esto fue porque él me dijo: ‘Voy a componer una canción para Paloma’. Y yo pensé que era una buena idea. Me apetece volver al estudio para hacer esto. Creo que es una manera muy bonita de celebrar mis 50 años de carrera.
En el programa, los seniors hacéis dúos con los juniors, ¿pero con qué otro senior le gustaría hacer un ‘dúo increíble’ fuera del programa?
A mí, por ejemplo, me encanta Diana Navarro. Yo la admiro mucho, y ella a mí. Siempre hablamos de que tenemos que hacer algo juntas, pero al final nunca lo hacemos. En algún momento lo haremos.
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Televisión
‘Top Chef’ cumple sus pronósticos y corona a Ivana Rodríguez como la ganadora de su primera edición en TVE

TVE ha celebrado este miércoles 15 de abril la gran final de la primera edición de ‘Top Chef: dulces y famosos’, en la que tras diez semanas de competición hemos podido conocer al mejor pastelero tras cuatro pruebas que eran eliminatorias y por ende se iba a eliminando a uno de los finalistas.
Belén Esteban, Samantha Ballentines, Roi Méndez, Benita e Ivana Rodríguez son los cinco finalistas que han luchado por la victoria en el talent presentado por Paula Vázquez tras la traumática expulsión de Natalia Rodríguez pese a ser una de las favoritas en la semifinal.
En la primera prueba, Eva Arguiñano hacía viajar al pasado a los finalistas al sorprender a cada uno de ellos con un reto en el que tendrían que volver a cocinar el postre que peor se les ha dado a lo largo del programa para tratar de redimirse.
Benita y Samantha Ballentines, primeras expulsadas de la final
Tras la cata, llegaba el momento de conocer la valoración del jurado y por tanto quién de los cinco finalistas se quedaba fuera de la competición. Después de probar cada postre, Eva Arguiñano revelaba que el concursante que se quedaba fuera de la final en el primer reto de la noche era Benita porque «nos has traído el postre que más pequeños fallos ha presentado».
En el segundo reto de la noche, los otros cuatro finalistas se enfrentaban a su presente y en él Paco Roncero les pedía que replicaran una tarta vintage en atril con un relleno de trufa, con una cobertura de sweet buttercream y con una decoración vintage a base de flores, volantes y lazos.
Después de la cata, los jueces tenían muy claro su veredicto y no necesitaban deliberar pues Paco Roncero tenía claro que el resultado de Samantha Ballentines no estaba a la altura de la prueba y por ello, pese a ser otra de las favoritas del programa, tenía que abandonar la final quedándose como cuarta finalista.
Belén Esteban, tercera finalista de ‘Top Chef’
Tras la marcha de otra de las favoritas, solo quedaban tres finalistas para luchar por llegar al duelo final. En esa tercera prueba, Roi, Ivana y Belén Esteban tenían que mirar al futuro y en este reto cada concursante elegía una carta del tarot de la vidente Rosa Cobo que correspondía a cada juez: Roi con Eva, Belén con Paco e Ivana con Osvaldo.
En este reto, Osvaldo les pedía que elaboraran una estructura de chocolate formada por tres cubos de distinto tamaño. Una prueba que se las traía y después de la cata, el chef argentino anunciaba que la concursante que se quedaba como tercera finalista era Belén Esteban.
Ivana Rodríguez, primera ganadora de ‘Top Chef: dulces y famosos’
Después, en el duelo final, Ivana Rodríguez y Roi Méndez recibían la sorpresa de vídeos y mensajes de sus familiares así como la visita de todos sus compañeros de programa para poder disfrutar todos juntos del reto final de ‘Top Chef: dulces y famosos’.
Para ganar el programa, los jueces les pedían a los dos finalistas que tenían que hacer un escaparate de pastelería compuesto por unas mini pavlovas, unas trufas con frutos secos, tartas de San Marcos y unas tartaletas con cinco unidades de cada postre así como una versión libre de otro postre.
A mitad del cocinado, los dos finalistas podían elegir a un ex compañero para que les ayudara. Roi elegía a Alejandro Vergara y Natalia Rodríguez y como postre libre decidía presentar unas filloas mientras que Ivana Rodríguez escogía a Desirée Vila y a Samantha Ballentines y como postre secreto presentaba un bizcocho borracho con praliné de nueces pecanas y coronado con un mini bombón de trufa.
Después de catar los cinco postres de cada finalista, los jueces hacían su última deliberación. Y tanto Roi como Ivana se emocionaban antes de conocer el veredicto final y ambos dejaban claro que pasara lo que pasara estaban felices con el resultado porque el otro era igual de merecedor de la victoria. Finalmente, Paula Vázquez anunciaba que la ganadora de la primera edición de ‘Top Chef: dulces y famosos’ era Ivana Rodríguez.
«Ni en mis mejores sueños yo hubiera imaginado que 2026 me iba a traer este regalo. Soy Ivana, la hermana de Georgina y la cuñada de Cristiano, pero soy Ivana Rodríguez también y estoy muy feliz de que la gente me pueda conocer de verdad», empezaba diciendo.
«Este premio no es solo mío, también es de Roi, gracias por ser como eres. Y es de mis compañeros, os quiero un montón. Paula te quiero muchísimo, eres genial y super divertida», añadía la ganadora antes de ponerse la chaquetilla dorada y de alzar el trofeo de ganadora. Pero era al revelar que los 100.000 euros del premio los donaba a la ONG, En ángel de Javi, de un niño de 8 años con una enfermedad degenerativa para la investigación cuando se emocionaba y se rompía.
Fuente: eltelevisero.
Roberto Jiménez.
Televisión
«Quedo como el tontaco de España»: Évole paraliza su entrevista a Quevedo tras su inesperada espantada

Polémica viral por la entrevista fallida de Jordi Évole a Quevedo. El periodista de laSexta publicó este miércoles, día 15 de abril, en redes sociales un fragmento de 30 minutos que muestra el incidente que tuvo con el cantante canario.
«Esta temporada la estoy disfrutando especialmente. Pero ahora que ya nos quedan solo dos programas, tengo ganas de contaros que siempre hay cosas que se quedan en el tintero. Como esta, Pedro Quevedo. No me he podido resistir», escribe junto al vídeo.
Todo ocurre en plena charla, cuando Évole le pregunta sobre la supuesta filtración de su nuevo disco. La conversación se empieza a torcer en el momento en el que el periodista le saca la filtración de un videoclip que Quevedo ha grabado con Elvis Crespo.
«Es imposible grabar un videoclip y no…», contesta Quevedo algo incómodo, a lo que Évole prosigue: «Ahora es imposible grabar un disco y que no haya algún tipo de filtración». «Ya», responde el artista muy cortante generando un silencio incómodo.
«¿Eres consciente de si tu disco que está todavía por salir empieza a circular, a estar en la calle y a moverse por móviles?», repregunta Évole. «Bfff. ¿Sabes qué pasa? Que es un tema polémico», contesta muy molesto Quevedo.
«¿Por qué?», insiste Jordi. «Muchas cosas pasando a la vez, estamos cerca de lanzamiento…». En ese instante, alguien del equipo de Quevedo salta: «Jordi, eso dijimos que no. Ya lo hablamos antes. Dijimos que este tema…».
Tras justificarse diciendo que le ha sacado el tema porque es «una evidencia» y que «tiene que preguntarlo», Quevedo se levanta de su silla y abandona el set. «Pero tío… No hombre, joder. Que lo quitamos esto y ya está. No pasa nada», reacciona Évole, que intenta convencerlo para que continúe.
Más tarde, el vídeo muestra a Évole conversando con Carlos, manager del cantante. «Tenía que sacar la filtración del disco. Es verdad que me dijeron que no hablara de ello, pero yo llevo un día en la isla y veo que el disco está en la calle. No puedo obviar una información que tengo porque voy a quedar como un gilipollas si no lo publico».
«Te dijimos que era un tema complicado y te avisamos de que no se podía tocar», dice el representante, a lo que Évole espeta: «Si sale otro publicando lo que yo ya tengo, y yo quedo como el tontaco de España».
Es entonces cuando el comunicador decide que el programa no se va a emitir: «Tengo que parar la emisión de esto. La entrevista no sale».
El clip termina con una escena bastante surrealista, pues recoge a Évole hablando con un chico que, en un principio lo confunde con Jordi Cruz. Tras contarle lo que le ha ocurrido con Quevedo, el muchacho acaba reconociendo tener su nuevo disco, pero no querer que se sepa.
«Es un tema peliagudo. Ya que lo tenemos solo nosotros por ahora, mejor quedarse callado», asegura, a lo que Évole pregunta: «¿Hay un complot de los canarios para que esto no… [se sepa] Hay un comunicado solo para canarios?». «Un poco sí. Puede ser», zanja el joven.
El clip ha generado bastante desconcierto, porque aunque Évole asegura que «no se va a emitir», muchos lo entienden como un acto promocional. Sin embargo, lo que ya está confirmado es que este domingo se emitirá la entrevista a Loquillo.
Fuente: elespañol.com
Marco Almodóvar.
Televisión
Michelle Pfeiffer: «Es un alivio tener algo que te saque del narcisismo y que le dé a tu vida un significado diferente»

Michelle Pfeiffer no tiene reparos para hablar del narcisismo, de ese que dice rondarle, y que cuando además alcanza unas dimensiones impresionantes, hasta le pone un apodo: la bestia. «Hay un narcisismo inherente que uno debe tener», subraya desde el otro lado de la pantalla a media mañana en la costa oeste de EEUU.
«Además, te ves a ti misma en la pantalla todo el tiempo. A eso, súmale que la gente dice cosas de ti. Mientras, para intentar conectar con tus personajes necesitas ser más introspectiva que la mayoría de la gente, y a veces se puede cruzar una línea en la que simplemente deja de ser sano», expresa
Pfeiffer (California, 1958) habla con determinación sobre esa bestia que a lo largo de sus casi 50 años de carrera artística ha aprendido a mantener a raya.
«Desde que soy madre he encontrado el equilibrio en mi vida», identifica el cable a tierra, a la realidad bien alejada de la ilusión de Hollywood, donde ha ocupado un lugar notable que hasta la llevó a estar nominada tres veces al Oscar.
Por su Madame de Tourvel en Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988), por su Susie Diamond, una extrabajadora sexual convertida en cantante, en Los fabulosos Baker Boys (Steve Kloves, 1989), así como por su Lurene Hallett en Por encima de todo (Jonathan Kaplan, 1992).
«Cuando por la profesión te ves obligada a ser todo el tiempo introspectiva y a observarte desde fuera, es un alivio tener, por fin, algo que te saque del narcisismo y que termine por darle a tu vida un significado diferente», apunta la otrora estrella del cine de los 80 y 90.
Protagonista absoluta
Durante varios años, Pfeiffer abandonó el protagonismo en la gran pantalla para criar a los hijos fruto de su unión con el productor y escritor David E. Kelley. Bajó el ritmo de trabajo considerablemente, tanto así que hasta durante varios años se habló de una lejanía del mundo del espectáculo.
El retorno ha sido a cuentagotas. Sin embargo, es ahora que ya se puede hablar de un definitivo regreso con bombos y platillos a la actuación. Para muestras está la serie The Madison (Sky Showtime), donde se pone en la piel de Stacy Clyburn, matriarca de una pudiente familia de Manhattan.
A diferencia de su marido Preston (Kurt Russell), que ama la vida rural y básica de Montana, su personaje es, tal como la propia actriz se define, ‘un ratón de la ciudad’.
La repentina muerte de Preston golpea a la familia, y les llevará precisamente a ese paraje casi salvaje adorado por el padre. Allí empezará el doloroso y largo proceso del duelo, pero también el reconstruirse, ella en la soledad, pero también como familia.
Precisamente Taylor Sheridan, conocido por las exitosas Yellowstone, 1923 o Landman, creó The Madison con Pfeiffer en mente; sólo ella podía encarnar a Stacy, a quien seguimos durante los primeros seis días tras «esta tragedia indescriptible e impactante», describe.
Al intentar resumir la experiencia de The Madison, la siguiente frase le sale del alma: «¡Ha sido agotador!», para acto seguido reír de buena gana.
«Cuando me reuní con Taylor Sheridan me encantó cómo hablaba del personaje, de la historia de amor entre Stacy y Preston, así como de la dinámica familiar», detalla. Y añade: «Me pareció un concepto muy interesante, y sentí que, por la forma en que hablaba de Stacy, era alguien con quien podía identificarme».
El ‘sí, quiero’ fue casi instantáneo. Sin embargo, cuando se dio cuenta de la envergadura, de que ella era el pilar fundamental de la serie, de que gran parte del rodaje se desarrollaría en plena naturaleza (específicamente en Montana), así como «de los lugares emocionales que tenía que recorrer, me pregunté: ‘¡Ay, Dios mío! ¿Cómo voy a hacer esto?».
Y explica que, en un primer momento, «pensé ‘voy a tener que dosificarme mucho’, pero intenté no permitirme vivirlo demasiado porque ese no es mi proceso», dejando ver algo del truco de la hechicera.
«Como suele ocurrir en televisión, los guiones se entregan muy cerca del momento del rodaje, y este fue el caso también. Así que no tuve mucho tiempo para mi preparación habitual, lo cual creo que fue una bendición», se anima a desvelar tras bambalinas.
«A veces me obsesiono con las cosas e intento planificarlo todo, pero en este caso no había espacio para eso, por lo que me vi obligada a trabajar de forma más instintiva», recuerda Michelle, quien no se amilanó ante el reto y decidió remangarse.
«Esa circunstancia me permitió simplemente estar más presente, confiar en las palabras, fiarme de lo que sucedía y de la dinámica de las escenas, y dejar que las cosas fluyeran», describe el trabajo detrás de la magia.
Interpretar el duelo
La crítica especializada no exagera al alabar la interpretación de Michelle Pfeiffer en The Madison, de la cual ya se ha rodado una segunda temporada. «Stacy lucha por sobrevivir, se aferra a la vida e intenta sobrellevar la pérdida del amor de su vida», ahonda en su personaje.
Y añade: «Cuando todo lo que conocía se ha derrumbado, ¿cómo reconstruirlo?, ¿de qué manera puede proteger a su familia? Lo que hace es simplemente luchar contra esta pérdida enorme e insondable, y con el dolor».
Cuando se le pregunta de qué hilo tuvo que tirar para armar a Stacy, no duda en responder que «requirió más vulnerabilidad, sentirme más expuesta».
Pfeiffer cuenta que tuvo especial preocupación hacia no excederse. «Ya sabes, demasiada emoción cruda para el público», explica. También cuenta que «esta historia es visceral, tierna y, a veces, inesperadamente divertida, porque el humor está anclado en la realidad».
Elogia a sus compañeros de reparto (Beau Garrett, Elle Chapman, Patrick J. Adams), y al mismo Kurt Russell con quien coincide después de casi cuatro décadas de Conexión Tequila (Robert Towne, 1988). «No ha cambiado ni un ápice», dice de este último.
El crédito de haber conseguido la difícil armonía de los tonos, «que es una de las cosas más difíciles de lograr», apunta, se lo concede a Christina Alexandra Voros, directora de los 10 capítulos de la serie.
Nos detenemos en el duelo, en el dolor de la pérdida, y en las dificultades a las que se puede enfrentar una actriz de su calibre a la hora de interpretar un personaje que se mueve empujado por la irracionalidad que ello implica.
«Cuando llegas a mi edad, ya has perdido a suficientes personas cercanas: amigos, familiares, compañeros…, así que, por desgracia, no tienes que buscar muy lejos para encontrar inspiración», afirma Pfeiffer, admitiendo, además, lo mucho que ha reflexionado sobre el duelo más allá de los avatares de su Stacy.
Con The Madison ya estrenada y alcanzando a los espectadores en entregas por episodios semanales, a Michelle le han sorprendido las reacciones.
«Viejos amigos, compañeros y gente que conozco en la industria me han llamado para contarme lo conmovidos que están. Hasta algunos de mis amigos más snobs me han dicho cuánto les gusta la serie, y yo les he preguntado: ‘espera, ¿estás llorando?'», se ríe mostrando orgullo.
Pero, sobre todo, entre esas reacciones no se esperaba constatar «cuánto afecta a los hombres y cómo resuena en ellos». Michelle tiene una teoría. Dice que la historia quizás «les habla del duelo de una manera que han experimentado pero que no han podido expresar, y tal vez los toma por sorpresa».
Entonces se encoge de hombros y sonríe. «También te digo que hay muchas razones diferentes para llorar: hay gente que ha perdido su casa en un incendio, otros han perdido empleos con los que esperaban jubilarse… La pérdida es una experiencia realmente universal», se le escapa una sabiduría.
Volver a la televisión
Resulta curioso que el rotundo retorno de Michelle Pfeiffer se lleve a cabo a través de la pequeña pantalla, justo donde empezó su carrera en 1979.
«Es la primera vez en décadas que hago un formato episódico», admite, «y la verdad es que la calidad del trabajo y del material que he visto en televisión últimamente me ha dado muchísima envidia, y desde hace tiempo tenía muchas ganas de formar parte de todo esto».
Y es que no sólo viene con The Madison bajo el brazo, por decirlo de alguna manera. También con Margo tiene problemas de dinero (Apple TV), junto a Elle Fanning, como una explosiva madre soltera, excamarera de Hooters y dependienta en la tienda por departamentos Bloomingdale’s.
Michelle está que se sale en un registro jamás visto, y en el que se le escucha decir: «En lo único que soy buena es en ser guapa». Se atreve, pues, a mucho, después de que precisamente por su belleza se le cuestionara su talento interpretativo.
«Tengo muchas ganas de que se estrene Margo tiene problemas de dinero», no esconde su emoción, la también productora ejecutiva, hacia esta serie de comedia creada además por su marido David E. Kelley a partir del libro homónimo de la escritora estadounidense Rufi Thorpe (publicado en 2024).
Con sendos roles televisivos, hay que preguntarle por las ofertas de trabajo en el cine. «Siento que hay más cosas en este momento», afirma, aunque no da por perdidas las posibles oportunidades que puedan surgir en el séptimo arte. Sea donde sea, si algo está claro es que Michelle Pfeiffer ha regresado por todo lo alto a las pantallas, y esta vez es para quedarse.
Fuente: elespañol.com
Janina Pérez Arias.
Radio Millenium Online


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