Connect with us

Cine

Muere la actriz Maggie Smith (‘Harry Potter’, ‘Downton Abbey’) a los 89 años

Ha fallecido a los 89 años Maggie Smith, conocida por interpretar a la profesora Minerva McGonagall en la saga Harry Potter y a Violet Crawley en la exitosa serie Downton Abbey. Una de las intérpretes británicas más prestigiosas, su carrera ya había brillado antes de convertirse en una figura muy querida por cierta generación gracias a obtener un papel secundario en las películas basadas en la obra de J.K. Rowling. De hecho fue considerada la mejor actriz británica de una generación que incluía a Vanessa Redgrave y Judi Dench, y llegó a ganar dos Oscars.

«Deja a dos hijos y cinco nietos devastados por la pérdida de su extraordinaria madre y abuela», han declarado los hijos de Smith, Chris Larkin y Toby Stephens, en un comunicado del que se hace eco Associated Press. Smith actuó hasta el final de sus días, protagonizando recientemente tanto la producción irlandesa de El club de los milagros en 2023 como, un año antes, la segunda película inspirada en en el universo televisivo de Downton Abbey, Una nueva era.

Margaret Natalie Smith había nacido en Ilford, Inglaterra, y estudió interpretación en la Oxford Playhouse School a principios de los 50. Justo aquí hizo su debut actoral, representando Noche de reyes y posteriormente Otelo, ambas de Shakespeare. Muy poco después ya contaba con sus primeros papeles televisivos, para debutar en la gran pantalla con un pequeño papel en Child in the House. Por su segundo papel, Nowhere to Go (1958) recibió su primera nominación al BAFTA.

Se puso a las órdenes del célebre director Jack Clayton en el melodrama Siempre estoy sola, y en 1965 tuvo la oportunidad de volver a interpretar a Desdémona en Otelo… solo que para una versión cinematográfica que encabezaba Laurence Olivier y le dio su primera nominación al Oscar. Cuatro años después ganaría la estatuilla gracias a interpretar a la maestra de escuela Jean Brodie en Los mejores años de Miss Brodie, adaptación de la novela homónima de Muriel Spark.

Para entonces ya era una actriz plenamente consagrada, que entrados los 70 encadenaría papeles secundarios en misterios detectivescos como Un cadáver a los postres, Muerte en el Nilo y Muerte bajo el sol (repitiendo aquí con Peter Ustinov en el icónico papel de Hércules Poirot). Fue a finales de esta década cuando obtuvo su segundo Oscar, esta vez en calidad de Mejor actriz de reparto por California Suite.

Otro de sus papeles más famosos tuvo lugar en Una habitación con vistas, suponiendo en 1987 el quinto Oscar al que era candidata poco antes de intervenir en otros títulos populares como Sister Act y Hook. La sexta y última nominación al Oscar llegaría por Gosford Park en 2001, donde fue la condesa de Trentham siendo esta, a su vez, la semilla del rol que desempeñaría más tarde en Downton Abbey. Entrado el nuevo siglo protagonizó La última primavera junto a Judi Dench, compañera de generación, Secretos de familia o La joven Jane Austen. Solo que claro, en esta época ya era universalmente conocida por Harry Potter.

Smith fue Minerva McGonagall, profesora de Transformaciones y mano derecha de Albus Dumbledore, en las siete películas de la saga del Niño Mago (estrenadas entre 2001 y 2011). Al poco de estrenar Harry Potter y las reliquias de la muerte- Parte 2 nos reencontramos con ella en El exótico hotel Marigold (nuevamente junto a Judi Dench), y al año siguiente repitió en la secuela al tiempo de protagonizar The Lady in the Van, basada en una obra de teatro que previamente trabajó en las tablas.

Maggie Smith en ‘Downton Abbey’
En el ámbito televisivo Smith también se las apañó para ser una estrella gracias a Downton Abbey. Por interpretar a la viuda condesa de Grantham ganó dos Emmy consecutivos, estando presente tanto en las seis temporadas de la serie como en las dos películas posteriores (en 2019 y 2022) a las que dio lugar. En todo este tiempo nunca llegó a dejar de lado el teatro, representando múltiples obras de Shakespeare así como otros clásicos como La importancia de llamarse Ernesto.

Fuente: 20 Minutos.

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cine

SAM NEILL FOREVER !!!

La vida de Sam Neill estuvo llena de casualidades. Ni se llamaba Sam ni era neozelandés. Tampoco fue él la primera opción para interpretar a Alan Grant en Jurassic Park. A pesar de que anunció hace unos meses que había superado el raro cáncer que padecía, la muerte lo ha encontrado a los 78 años

La historia de Sam Neill está llena de golpes de suerte, de rebotes afortunados que componen una biografía que es pura historia del cine. Todo comenzó, sin ir más lejos, con su nombre y terminó con su muerte, este lunes a los 78 años. Sam Neill, el actor neozelandés que enamoró al mundo entero en la piel del inolvidable Alan Grant en Jurassic Park, no se llamaba Sam y no nació en Nueva Zelanda. Tampoco fue suyo desde el principio el papel de su vida ni murió de lo que parecía destinado a morir. «Su pérdida ha sido repentina e inesperada», ha explicado su familia en el comunicado con el que han informado de su fallecimiento. «También ha llegado bendecida por el hecho de que Sam estaba libre de cáncer».

Pero empecemos por el principio. Sam Neill nació bajo el nombre Nigel John Dermot en 1947 en Irlanda del Norte, donde su padre -él sí neozelandés de tercera generación- se encontraba destinado sirviendo en los Guardias Irlandeses. Tan común era su nombre en la escuela en la que pasó sus primeros años de vida que, para diferenciarse, decidió desde muy pronto llamarse Sam. Su familia continuó llamándolo así hasta el final y qué decir del universo cinéfilo. Decisiones así marcan irremediablemente el destino de quienes parecen nacidos para ser estrellas.

Antes de los 10 años, la familia Neill había regresado a Nueva Zelanda, que se convertiría en la residencia definitiva del actor y donde desde principios de los 90 conocería otra de sus grandes pasiones: el vino. «Me gustaría que el viñedo me mantuviera, pero me temo que es al revés. No es un negocio muy rentable», reconocía Neill de su explotación Two Paddocks, sita en la región vinícola de Central Otago. «Es un negocio ridículamente costoso en tiempo y dinero. No lo haría si no fuera tan gratificante y divertido, y si no me emborrachara de vez en cuando». Su perfil de Instagram, hoy de luto tras su fallecimiento, es toda una declaración de amor a la tierra y a los animales.

Pero los giros de guion que convirtieron a Sam Neill en uno de los actores más queridos de su generación no terminaron, ni mucho menos, con su nombre. El papel de su vida le llegó por otra carambola del destino. Cuando Steven Spielberg ideó Jurassic Park, en su mente Alan Grant tenía otra cara y otra voz. Después de tres Indiana Jones , Harrison Ford decidió que ya estaba bien de interpretar arqueólogos con sombrero fedora y dejó al director hundido. «Puede que él no lo recuerde, pero yo sí. No estaba enfadado, estaba destrozado», recordaba Spielberg en el pódcast Happy Sad Confused hace apenas un mes. «Sam Neill estaba disponible y él es Alan Grant. El personaje le pertenece a él».

Discípulo del británico James Mason, Sam Neill empezó su carrera interpretativa a finales de los 70. Su primer papel protagonista le llegó con Perros de presa (1977), y después apareció en el clásico australiano Mi brillante carrera (1979) con Judy Davis. Su excelsa interpretación le reportó otro papel principal como Damien Thorn en Omen III: The Final Conflict, una de las secuelas de La profecía, en 1981. Después llegaron varios papeles de marido de actrices de carácter: de Meryl Streep en Un grito en la oscuridad (1989), de Nicole Kidman en Calma total (1989) y de Holly Hunter en El piano (1993). Debutó en Hollywood en 1990 con un título mucho más masculino: La caza del octubre rojo.
A punto había estado el actor de dar su triple salto hasta la fama internacional en 1985, cuando se convirtió en el favorito de John Glen para sustituir a Roger Moore como James Bond en 007: Alta tensión. El legendario productor Albert R. Broccoli tenía otros planes, y el papel acabó recayendo en Timothy Dalton. Neill tendría que esperar casi una década para su lanzamiento internacional. Quizá no fuera tan grave para un hombre que siempre rechazó la fama. Extremadamente tímido, pasó su primera juventud deseando que nadie le hablara para superar su tartamudez.

Ese constante deseo de pasar desapercibido pudo estar detrás de otra de las leyendas construidas sobre la figura de Sam Neill, y que sugieren que el motivo definitivo por el que no apareció en la primera secuela de Jurassic Park no tuvo tanto que ver con una decisión del autor sino con la impresión que le causó Steven Spielberg. Para fortuna de sus fans, sí regresó en la tercera parte.

Si Jurassic Park consagró su éxito como estrella comercial, El piano lo llevó, en el mismo año, al olimpo de la crítica. Su frío y contenido Alisdair Stewart en la película de culto de Jane Campion terminó de forjar una carrera versátil que lo llevó también a la televisión, donde regaló personajes inolvidables como el implacable inspector Chester Campbell en Peaky Blinders (2013), o en el cine independiente con la entrañable comedia A la caza de los ñumanos (2016). Estrella atípica, jamás aceptó vivir en Hollywood. Su gran pasión estuvo siempre a miles de kilómetros entre entre cepas de Pinot Noir, olivos y animales bautizados con los nombres de sus compañeros de reparto.

Cuando en 2022 le diagnosticaron un raro linfoma de células T angioinmunoblástico, decidió no esconderse. Publicó sus memorias (Did I Ever Tell You This?) y habló abiertamente de la muerte con una lucidez teñida de humor negro. Aunque en sus últimos meses celebró haber estado limpio gracias a tratamientos experimentales, el destino final llegó este lunes en Australia, en un último giro trágico del destino.

En una de sus últimas entrevistas, al hablar de su diagnóstico, confesó al diario The Guardian: «No tengo miedo a morir, pero me fastidiaría. Hemos construido estas terrazas preciosas, tenemos estos olivos… y me gustaría estar aquí para verlos madurar». Neill no verá madurar la próxima cosecha de Otago, pero el fruto de su talento y la calidez de su mirada madurarán para siempre en la memoria del cine.

Fuente: El MUndo.

Continue Reading

Cine

VAIANA

Vaiana responde a la llamada del océano y, por primera vez, viaja más allá del arrecife de su isla, Motunui. Junto a Maui, el infame semidiós, se embarca en una travesía inolvidable para devolver la prosperidad a su pueblo.

Fuente: radiomilleniumdealicantefm.com

Continue Reading

Cine

MINIONS & MONSTERS

En 1920, los Minions conquistan Hollywood con una desvergonzada y disparatada historia. Durante su aventura, se convierten en estrellas de cine, lo pierden todo, sueltan monstruos en el mundo y acaban uniéndose de nuevo en un intento de salvar el planeta del desastre que ellos mismos han creado.

Fuente: radiomilleniumdealicantefm.com

Continue Reading

Tendencia