Televisión
La marca ‘Pasapalabra’, en peligro en Atresmedia: La EUIPO da la razón a Mediaset tras su recurso para arrebatarla a ITV

La guerra entre Mediaset y Atresmedia por ‘Pasapalabra’ escribe un nuevo capítulo y da un nuevo vuelco. Después de que el grupo con sede en Fuencarral recuperara los derechos de ‘El Rosco’ y haya lanzado ‘Rueda la letra’ con la prueba estrella, ahora la batalla por los derechos de la marca da un paso más allá con la resolución de la EUIPO.
Así, tal y como avanza El Confidencial, la Sala de Recursos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) ha confirmado la nulidad por «mala fe» del registro comunitario que la productora británica ITV obtuvo en 2009, según la resolución del pasado 13 de octubre a la que ha tenido acceso el citado medio.
De esta forma, dicho organismo europeo ha llegado a la conclusión de que ITV intentó monopolizar una denominación que en realidad había creado su antiguo socio italiano, Reti Televisive Italiane (RTI), perteneciente al grupo Mediaset. «El titular de la marca de la UE pretendía claramente monopolizar el término ‘Pasapalabra’ en toda la Unión Europea, incluida Italia», señala el texto elaborado por la EUIPO.
En este sentido, la entidad que gestiona los derechos de las marcas y patentes a nivel continental considera que la conducta llevada a cabo por ITV ha sido deshonesta, pues la solicitud «abarca también el mercado italiano y es muy similar a la marca italiana ‘PASSAPAROLA'», de la que pretendía beneficiarse en reconocimiento y notoriedad.
Cabe destacarse que la resolución no es firme todavía. Ahora, ITV puede recurrir ante el Tribunal General de la UE y, después, ante el TJUE. Sin embargo, las estadísticas de la EUIPO no están a su favor, pues el 83,7% de los recursos contra la Oficina Europea se han desestimado. En el caso de que la decisión sea definitiva o la compañía británica se dé por vencida, Atresmedia tendría que llegar a un acuerdo con Mediaset para poder seguir utilizando la marca de ‘Pasapalabra’ en el concurso que presenta Roberto Leal en Antena 3. Algo que es improbable y remoto porque su intención pasa por recuperarla para Telecinco.
El origen del conflicto con ‘Pasapalabra’ más allá de El Rosco
Este nuevo varapalo para Atresmedia con ‘Pasapalabra’ llega después de que el pasado mes de mayo Mediaset ya diera cuenta en un encuentro con diversos medios de comunicación, en el que estuvo El Televisero, de sus próximos planes y de su intención de luchar por recuperar los derechos de la marcha ante la EUIPO.
Para mover esta inesperada ficha, Mediaset se amparaba en lo que recogen dos sentencias, entre ellas la última del Supremo. En definitiva, se entiende que el término «Pasapalabra» viene derivado de ‘El Rosco’ por la acción de sus concursantes de reservarse el derecho a contestar si no conocen la respuesta correcta que se está buscando a partir de una definición. Por eso, el grupo de comunicación entiende que lo justo es recuperar la marca en cuestión ahora que poseen los derechos en exclusiva del abecedario circular tras un acuerdo con MC&F.
En la sentencia del alto tribunal figura que la primera versión del concurso con ‘El Rosco’ fue la italiana (1999) con el nombre ‘Passaparola’. Al hilo, Mediaset defiende que esta denominación fue realmente acuñada por ellos mismos en Italia por la razón anteriormente explicada. Es decir, ITV Studios nunca fue la autora de ese concepto comercial. Se presentó con las pruebas de su propiedad intelectual basadas en ‘The Alphabet Game’, pero no bajo tal firma, que surgió originalmente en Canale 5 durante el proceso de adaptación.
Sin embargo, más tarde, la factoría británica se convirtió en dueña de esa marca creada por Mediaset Italia al registrarla en la Oficina de Patentes y Marcas. En la actualidad, sigue siendo titular formal de ‘Pasapalabra’ como nombre, pero eso ahora puede cambiar con la resolución de la EUIPO que nos ocupa.
MC&F y Mediaset demandaron a ITV por ‘ALaZ’ y Atresmedia valoró hacerlo por las similitudes de ‘Rueda la letra’
Por otro lado, cabe recordar también que la productora holandesa MC&F, con el apoyo de Mediaset, ha emprendido acciones legales contra Atresmedia e ITV Studios al considerar que la mecánica de ‘AlaZ’ contiene grandes similitudes con ‘El Rosco’ que Antena 3 y ‘Pasapalabra’ ya no pueden emitir tras la sentencia del Tribunal Supremo dictada el pasado mes de mayo.
Y es que el grupo de comunicación italiano ve claro que Antena 3 y la factoría británica ITV no han ejecutado realmente la sentencia del alto tribunal porque ‘AlaZ’, la nueva prueba final de ‘Pasapalabra’, en emisión desde el pasado 19 de junio, «contraviene» los fundamentos jurídicos y los hechos incontrovertibles recogidos en la misma.
Paralelamente, desde Atresmedia e ITV Studios también anunciaron que estudiarían emprender acciones legales contra Mediaset y Bulldog TV por los supuestos parecidos de ‘Rueda la letra’ con buena parte de la mecánica de ‘Pasapalabra’ y algunas de sus pruebas; como ‘Cantando espero’, que guarda muchas similitudes con La Pista Musical del concurso de Antena 3.
Fuente: eltelevisero.
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NETFLIX: Stranger Things ( Temp. 5 )

Ha llovido mucho desde 2016, año en el que Will Byers, un niño del pueblo de Hawkins, desapareció sin dejar rastro. Más adelante, sus amigos descubrieron que estaba en el Mundo del Revés, un lugar horrible que repleto de monstruos. Ahora, la que para muchos es la mejor serie de Netflix está a punto de volver para poner punto y final a la historia, pues ‘Stranger Things 5′ estrenó su primer volumen el pasado mes de noviembre y ahora, en los últimos días de diciembre, llegan los episodios 5, 6 , 7 y 8. ¿Damos un repaso a todo lo que hay que saber sobre la última temporada?
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Fuente: Fórmula TV.
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Setenta años de Televisión Española

El domingo 28 de octubre de 1956, a las 20:30, Televisión Española empezó a emitir de forma regular desde un chalé reconvertido en plató en el Paseo de la Habana, en Madrid. Apenas 600 televisores, todos en la capital, pudieron verlo. Fueron unas tres horas en riguroso directo, sin forma de grabarlas, y según quienes la hicieron casi todo salió mal.
El programa de aquella noche: discurso inaugural, bendición de los estudios bajo la advocación de Santa Clara, documentales del NO-DO, bailes regionales de los Coros y Danzas de la Sección Femenina y un concierto de piano. La jornada se cerró con el himno nacional y la bandera.
Solo había unos 600 televisores, todos en Madrid. Cada aparato costaba entre 24.000 y 32.000 pesetas, Impuesto de Lujo incluido, un precio fuera del alcance de casi cualquier familia.
La señal salía de una antena de 90 metros con un transmisor de imagen de 2 kW y llegaba a unos 70 kilómetros a la redonda.
Una cuarentena de personas sacó adelante aquellas tres primeras horas de televisión en España.
La fecha no fue casual: era la festividad de Cristo Rey y la víspera del aniversario de la fundación de Falange.
Los fallos técnicos obligaron al ministro a repetir su discurso varias veces. El realizador Pedro Amalio López lo resumió así: «La primera emisión oficial de TVE fue un auténtico sufrimiento».
TVE puso sus estudios bajo la protección de Santa Clara antes incluso de que el papa Pío XII la proclamara patrona de la televisión, algo que no ocurrió hasta 1958.
De aquella noche no se conservan los primeros minutos: no existía el magnetoscopio y todo se emitía en directo o desde película.
Mis pies me acercan al número 75 del Paseo de la Habana de Madrid. Aquí, hace justo 70 años, nació Televisión Española. Ya no queda nada de aquel plató. Solo la primera cámara, guardada en el museo de la tele. Me imagino a Laura Valenzuela, una de las primeras presentadoras, caminando por esta calle para realizar un casting de un trabajo que no sabía muy bien en qué consistía. El edificio original fue derribado en 2017 y, tras retirar sus escombros, se levantó un bonito bloque de pisos de hormigón, cristal, terrazas, y jardines hacia al cielo. Qué metáfora de la evolución de un país. Pisos de lujo, claro. Hasta el patrimonio colectivo se convierte en viviendas inaccesibles. También sucedió con los históricos e inmensos Estudios Buñuel, obra del prestigioso arquitecto Rafael Bergamín. Los sueños de la tele hechos urbanizaciones que nadan en la abundancia.
Al final, la historia de TVE siempre ha retratado cómo somos. Cuando queremos. Y cuando no. En la España en blanco y negro de la dictadura, la creatividad de sus mejores programas servía para abrirnos la mente. O eso intentaban los más astutos creadores, esquivando a la cruda censura. Sabían que la imaginación es la llave del progreso. Así hubo dramáticos, los emblemáticos Estudios 1, y programas que empujaron a cierta modernidad de esta España nuestra. Galas del Sábado, Historias de la frivolidad, Directísimo, La Cabina… y, por supuesto, Eurovisión que sirvió para enseñarnos otros mundos que estaban en este y que el franquismo prohibía. La tele nos daba un hilo de esperanza y pensamiento. Nos mostraba lo que éramos y también lo que soñábamos ser.
Eran los tiempos en los que encendíamos la tele para encontrarnos con nuestros artistas. No había otra manera. Y solo había una única oportunidad para degustar su actuación. No la podíamos grabar en un video. Había que almacenarla en nuestra retina con los ojos bien abiertos cuando aparecía por el televisor. Y, después, nos pasábamos la semana entera recordándola. Nuestra cabeza la hacía completamente suya. Nuestra memoria la mitificaba para siempre. Nuestra imaginación incluso la hacía más única. De nuevo, la imaginación. Como cuando los Jackson con sus trajes de colores cantaron en TVE. Incluso cantaron cumpleaños feliz a TVE.
Tras la transición, España parecía empezar a tener claro lo que quería ser y lo que no. TVE, también. Y ahí estaba la tele con ganas de ejercer la vanguardia tras cuatro décadas de dictadura. La tele empezaba a dejar de hablar en eufemismos. Salía a la calle más que nunca: la edad de oro de toda la cultura era mostrada con la inteligencia despierta de Paloma Chamorro, las series contando un país, como Curro Jiménez, Teresa de Jesús, Anillos de Oro, Turno de Oficio o Verano Azul. España se percataba, por fin, de que los hijos no solo aprenden de sus padres: los padres también aprenden de sus hijos.
Sin olvidar, La bola de Cristal, claro. Un programa infantil que empezaba a tratar sin condescendencia a la infancia. Valorando su mirada al mundo. Así nos educó en el espíritu crítico que nos hace personas menos manipulables. Con la ironía de La bruja Avería: «Cuando empiece a gobernar, todos tendréis que engordar. La obesidad desgravará impuesto y los flacos sufrirán arresto”, cuestionando nuestros hábitos animándonos a apagar la tele y encender los libros, con canciones que acogían a los “raros” que otros marginaban y con frases para la posteridad como “solo no puedes, con amigos sí”. Porque uno es auténticamente libre cuando se percata de que nunca será autosuficiente. Nos necesitamos.
Y llegaron los noventa y nos creímos que solo podíamos progresar. Qué bien lo hicimos, también TVE, en aquellas ceremonias de las Olimpiadas del 92. Había diseño, había actitud, había espontaneidad, había autoría, había liturgias para la posteridad. La más brutal: el encendido del pebetero con una flecha de llama prendida. Ahí interiorizamos que la sociedad solo puede evolucionar. Y que nos íbamos a comer el mundo. Entonces, la tele se hizo grande con la llegada de las cadenas privadas en unos noventa que ejercimos de nuevos ricos. Todo era gigante. Y a TVE llegaron los directos en platós gigantes. Con todos los brillos puestos encima, lo diferente ensanchaba la tele. Como la vida, que es congregación y se congregaba con complicidad en programas como Hola Raffaella, Pasa la vida de María Teresa Campos, Qué apostamos, Grand Prix de Ramón García… Hasta que la cosa derivó en las varietés de las Noches de Fiesta y las Murcia, qué hermosa eres. TVE se contagió del horterismo de la megalomanías de la especulación inmobiliaria. Hasta que, en 2001, aparecieron en nuestras vidas Cuéntame cómo pasó y Operación Triunfo. TVE regresó a los barrios populares. Los Alcántara eran nuestra familia. Con sus dudas, con sus nostalgias, con sus frustraciones, con sus miedos, con sus expectativas. Con la ingenuidad del niño y la abuela. Igual nos pasaba con Rosa, Bisbal, Busta, Cheno… eran como nosotros, vestían como nosotros. E iban a cumplir su sueño frente a nuestros ojos. Lo que nos invitaba a pensar que nosotros también podríamos. Nos reconocíamos en ellos. Y sus imperfecciones.
Y en todas aquellas décadas el Un, dos, tres… responda otra vez no paraba de crecer con TVE. Incluso iba delatando la evolución de las necesidades de la ciudadanía a través de sus premios. En sus orígenes, en los 70, el público del concurso celebraba electrodomésticos de cocina como gran galardón, después llegaron las ganas de arrancar un coche y, finalmente, los apartamentos. En la última temporada, la de 2004, fueron en el complejo de Marina d’Or, ciudad de Vacaciones, qué guay. Y qué resumen de la forma en la que prosperamos… De la escasez a la gentrificación.
Y ahí sigue TVE radiografiándonos. En información pura y en todo lo que se lee del tono de sus programas. De un país que veía la tele por la capacidad de asombro que nos marca para siempre al debate constante y vehemente de hoy, en el que todo caduca al minuto. En la TVE de Pilar Miró se huía de un excedente de tertulias porque sabían que de ahí nace la especulación que lleva a la conspiración y al enfrentamiento básico. Mejor invertir en programas y series que cimientan las empatías que construyen un país. Es el drama del tiempo hiperconectado actual, del que se ha contagiado la tele. Hasta naturalizarse que TVE es del que gobierna. Se bromea con ello incluso. Cuando es al revés, si estamos en una democracia europea consolidada: TVE debe ser siempre crítica con el poder. Porque es una institución de la sociedad, no propiedad privada de quien gobierna. Una institución que ha traspasado cuando ha producido series, documentales y programas que han hablado con modernidad y autoría de cómo somos. De El Hombre y la tierra a El Ministerio del Tiempo. Producciones originales que acogieron y promocionaron a los autores de la cultura audiovisual. Producciones que nos acompañaron y, a la vez, nos documentaron. Hay son patrimonio cultural para siempre. De A Fondo de Joaquín Soler Serrano a los Carta Blanca de Santiago Tabernero. Porque escucharon a los demás más que hablaron de sí mismos. Cuando la tele lo ha logrado ha sido una plaza pública donde encontrarnos y donde inspirarnos. Pero ahí los representantes políticos actuales no están e intentan rentabilizar la tensión que enfrenta. Y deshumaniza. Pero la tele pública para sobrevivir debe ser lo contrario. La tele pública debe ser todo lo que no cabe en un tuit. Toda la imaginación que adelanta a los prejuicios. Todo lo que nos despierta en un mundo de algoritmos diseñados para excitar todo lo que nos paraliza. Que triunfe la imaginación.
Fuente: 20 Minutos.
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Netflix: Al Este del Edén

A comienzos del siglo XX, una mujer de espíritu independiente separa a dos hermanos y desencadena una historia que marcará a dos generaciones.
La historia está basada en la emblemática novela homónima de John Steinbeck (1952) y reimagina el mito bíblico de Caín y Abel a través de dos generaciones.
La rivalidad entre hermanos: A comienzos del siglo XX, dos hermanos (Adam y Charles Trask) crecen bajo la sombra de un padre autoritario y dominante que marca su relación con favoritismos y conflictos.
La llegada de Cathy: La vida de ambos da un vuelco cuando aparece Cathy Ames (interpretada por Florence Pugh), una mujer enigmática, seductora y manipuladora con un oscuro pasado que desata la discordia, traiciones y tragedias familiares.
El peso del pasado: La trama avanza abarcando dos generaciones en el valle de Salinas (California), planteando si los hijos están condenados a arrastrar y repetir los pecados y errores de sus padres, o si existe la libertad para elegir (un tema central resumido en la palabra hebrea timshel, que significa «tú puedes»).
Fuente: IA.
Radio Millenium Online


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