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Televisión

Itziar Ituño: “Que ‘Detective Touré’ fuera un boom mundial sería bueno porque daría la vuelta al discurso discriminador”

Acumula 20 años de una carrera que recibió un impulso mundial con La casa de papel, e Itziar Ituño sigue disfrutando que “hay mucha vida y muy diversa” tras esa serie que reconoce que les “abrió puertas a todos a nivel internacional”. Tras vivir ese boom global, la actriz valora que ahora es de las privilegiadas a las que le llegan papeles y puede elegir proyectos, y que a sus “50 tacos” quiere moverse “por las historias que me apetece contar”. Y la próxima es Detective Touré, que se estrena el 6 de noviembre en La 1 de TVE tras presentarse en el South International Series Festival de Cádiz, donde verTele ha podido entrevistarla.

Ella es el contrapunto femenino, y sobre todo social, del protagonista Touré que encarna Malcolm Treviño-Sitté, como un migrante guineano que vive en el barrio de San Francisco en Bilbao y se ve convertido en un atípico detective tras el encargo de la ricachona Charo, el personaje de Ituño. De ese choque y contraste nace la normalización que hace RTVE a través de la ficción y el humor en esta serie, y que valora la actriz: “Que Detective Touré sea un boom mundial sería muy bueno. Porque le iba a dar la vuelta absolutamente a todo ese discurso discriminador del diferente, del que tiene otra cultura, otra manera de interpretar”.

Antes de su estreno, hablamos con ella de la serie, de su personaje, de su primera vez trabajando con guiones que adaptan una obra literaria, y de cómo la cadena pública ha querido mantener ese “espíritu vasco” que su paisano Jon Arretxe, el autor de la saga, impregna a sus novelas. Ituño, que tiene la carrera de sociología, ha recibido incluso amenazas por dar su opinión, aunque aclara que “el rollo hater, cara a cara, no sucede así”. La intérprete defiende que “somos actores, pero no por eso hemos comprado la patente de idiotas”, y zanja: “El odio no conduce nunca a nada”.

“La Charo” va a lo suyo, pero va a ser la que desencadene todo en ‘Detective Touré’.

La Charo [ríe], que es mi personaje y me encanta, me alucina de verdad, es una ricachona que vive en Getxo, en un casoplón con piscina, con su marido que ella sospecha que le está poniendo los cuernos, y su perrito al que adora, que es lo más grande de su vida. Pero es una mujer de negocios, dueña de una inmobiliaria, que [pone tono irónico] no es por hacer mal a nadie, para ella negocio es negocio, y lo que quiere es gentifricar: en el barrio de San Francisco, echar a toda esa gente que le están molestando porque ella quiere edificar y especular bien ahí, y hacerse cada vez más rica. Pero claro, tiene esa otra parte emocional que es que necesita de alguien del barrio que le diga con quién se la está pegando su marido.

Y ahí entra Touré, en el que confía pese a ser alguien de la calle, y acaba convirtiéndose en un detective improvisado.

Sí, de pronto la vida cruza a Charo con Touré, de una manera bastante bizarra [ríe]. Ella se guarda su teléfono, el de “El gran mago africano que te va a decir tu futuro”, se cita con él y le propone: mira, necesito un detective, porque el último que he mandado lo han desvalijado en el barrio, entonces tiene que ser alguien del barrio que me diga quién es esa chica de San Francisco con la que me la está pegando mi marido. Al principio él, que es una persona que tendrá todos los problemas del mundo y no tiene papeles… pero tiene unos principios inamovibles de buena persona, ejemplarizante, le dice que no. Pero en cuanto ve el primer billete y ella le dice: mira, después de esto va a haber más… la necesidad es la necesidad.

La de Touré, claro.

Sí, sí. Desde entonces se genera una relación así, comercial, a través del dinero, que es como hace las cosas Charo. Pero de pronto ella, que necesita desahogarse, empieza a contarle su vida y terminan entendiéndose, curiosamente, gentes de estratos sociales completamente diferentes y opuestos. Incluso se echan en un cable en ciertos momentos. Y ella es la primera persona que le contrata como detective, y él ve que ahí tiene tirón, que puede encauzar un poco su camino y sacar su sueldo. Así que dice: pues ahora soy detective. Touré se mete en un gran caso, que ya lo verá la gente cuando vea la serie, no voy a destripar nada, en el cual en ciertos momentos va a necesitar la ayuda de Charo. Y Charo se la va a dar. Es la extraña pareja [ríe].

Es una ficción basada en la saga literaria de Jon Arretxe. ¿Te parece ya de ficción confiar en alguien, que es de la calle, para algo tan personal?

Es ficción, pero en la vida pasa eso, pasa que conoces a una persona y de repente hay un entendimiento mutuo que no sabes por qué, pero te da confianza esa persona, como si la hubieras conocido de otras vidas. Eso pasa. Y esto les pasa a ellos. Es muy gracioso, porque les pasa a los dos. Se utilizan, pero se entienden, se hacen amigos. Es muy bonito.

¿Habías trabajado ya en alguna adaptación desde un libro?

No, la verdad.

¿Y cómo se trabaja, es distinto? ¿Te lees el libro y extraes algo de él, o sólo te centras en el guion adaptado?

Yo me había leído un par de libros de Jon Arretxe, porque entre otras cosas es de mi pueblo, de Basauri. Digo de Detective Touré, de él me he leído varios más. Y es verdad que está adaptado de forma bastante diferente. Está narrado de forma un poco más “amable”, porque el thriller que escribe Jon es bestia. A mí me encanta, pero es verdad que no es para todos los públicos, y es un riesgo todavía más alto y… hay que adaptar [ríe]. Para que sea en una televisión pública, y un poco del gusto de todo el mundo. Todo se modifica un poco, Charo también. Y de hecho, vas encontrando tu personaje a través de los otros y de la relación con los otros personajes de la historia.

Entonces al final te tienes que basar más en el guion, en lo que han adaptado, ¿no?

Sí. Y a veces incluso juega en tu contra, porque tú tienes información de lo que has leído, y tienes que dejarla a un lado, y es complicado. Yo ahí dije: ‘Bueno, mira, no voy a seguir leyendo’. Me planto aquí y así hago caso al director y al guion.

Eres paisana de Jon Arretxe, en la rueda de presentación José Pastor ya incidió en que “se ha querido mantener el espíritu vasco”… ¿Para ti eso también ha sido importante, poder ser un poco tú?

Charo no es yo para nada, ¿eh? [ríe]. Pero sí que ese acento de Bilbao lo puedes soltar libremente [ríe]. Sí, si es que estaba a 15 minutos de mi casa, eso es un lujo asiático. Me decían a veces: bueno, pues nada, que ya te llevan. Y yo: que me voy en metro, que llego en 15 minutos, que llego antes en Metro. Era maravilloso.

¿Ibas a rodar en Metro de verdad?

Sí, o me he vuelto a casa. Yo decía: no os preocupéis, que yo vuelvo. O “que me voy a quedar de cañas, y vuelvo por mis medios en Metro”. Pues claro que suma, es que es una maravilla.

Después de esto vuelves a ser pregonera de Aste Nagusia todos los años.

[Ríe] Sí, sí…

¿Cómo te tomas que cuando das tu opinión te critiquen?

Bueno, que te critiquen en una sociedad no me parece mala cosa. Nadie tiene que estar de acuerdo con tu manera de pensar. El problema es que te anulen, que te cancelen, que te aparten, que te quedes sin curro, que te discriminen por razones de ideología… Porque tener ideología, lo dijo Mercedes Sosa, es un derecho. Y somos actores, pero no por eso hemos comprado la patente de idiotas. Somos parte de esta sociedad. Yo como parte de esta sociedad, y socióloga, que hice la carrera, pues evidentemente todo lo que pasa con el mundo me interesa, y me traspasa, y me permea. Y es verdad que la vida te da un altavoz. Y dices: bueno, tengo un altavoz, pues lo uso cuando me nace. Sin tratar de adoctrinar a nadie, pero por qué no voy a decir lo que pienso cuando me preguntan.

Tampoco yo voy buscando guerras, pero tengo todo el derecho del mundo, como cualquier persona, a pensar e incluso a decir lo que pienso. Y ya con 50 tacos… tengo el gore-tex bastante puesto [ríe]. Lo que fastidia es cuando te insultan. Que bueno, el insulto también puede ser un desahogo. Hasta ahí asumo, insultadme lo que queráis, pero las amenazas ya me parecen muy heavy, eso sí. Pero bueno, es verdad que el rollo hater, cara a cara, no sucede así.

Por la calle no te han dicho nada nunca, ¿no?

No, la verdad que no. Y yo soy una persona muy tranquila, además. Yo tampoco voy odiando a la gente, trato que sea al revés. El odio no conduce nunca a nada.

En otra entrevista en 2020 nos dijiste que esperabas que no hubiese “un vacío existencial” después de La casa de papel. Parece bastante claro que no lo estás teniendo, ¿no?

No, es verdad. De hecho, al revés. La casa de papel nos ha abierto las puertas, creo que a todo el mundo que hemos tenido la gran suerte de hacer un personaje ahí, a nivel internacional. Y eso es de agradecer, y es así. Hay mucha vida y muy diversa después de La casa de papel. Quizá no sea un boom tan escandaloso como el que fue a nivel mundial, pero yo ya lo he vivido, y ahora creo que me toca vivir otras cosas. Ahora me muevo por las historias que me apetece contar, que también es un lujo poder elegir un personaje. Hay compañeras y compañeros actores que no tienen esa suerte, y que están reinventándose para poder vivir de esto.

¿Te llegan ya muchos personajes, no tienes que ir tú a por ellos sino que directamente te “piden”?

Sí. De hecho, el que no te hagan casting es… yo flipo. Es la hostia. Porque te pones nerviosísima, es como un examen. Es maravilloso. Que cuando tienes que hacer un casting, que te pone de los nervios, igual es porque te quieren ver en otras facetas que no conocen de ti, y se hacen igual. Pero al no hacerlos hay que ser consciente de que es como: “Madre mía, soy de las privilegiadas ahora”. ¿Quién me lo iba a decir a mí?

Estás presentando Detective Touré, y ya se ha abubciado tu próximo proyecto, El cuco de cristal para Netflix, que es un personaje completamente distinto. ¿Quieres eso ahora mismo, elegir cosas muy distintas?

Sí. Quiero hacer cosas distintas, y cuanto más diversas y más distintas, más reto, y más te ponen los retos, ¿no? Porque es: a ver si soy capaz de, a ver cómo me va… Porque quedarte haciendo sota-caballo-rey todo el tiempo… Es que esto se trata de jugar a distintos juegos. En El cuco de cristal hago un papel que no tiene nada que ver con lo cómico, es un drama bastante profundo de una mujer que sufre mucho. A sufrir toca otra vez, pero con un equipo maravilloso que encima la gran mayoría son de Sevilla. Es un buen contraste, muy guay. Norte y sur nos llevamos muy bien, es así.

El cuco de cristal es para Netflix, y Detective Touré, luego, también llegará a Netflix. Tu experiencia con esa plataforma es inolvidable, ¿querrías volver a ese éxito, o como has dicho es algo que tú ya has vivido?

Que Detective Touré sea un boom mundial sería muy bueno. ¿Sabes por qué? Porque le iba a dar la vuelta absolutamente a todo ese discurso discriminador del diferente, del que tiene otra cultura, otra manera de interpretar… Y te va a poner en la piel de un detective que es increíblemente atípico en el 2024. Señoras y señores, ¿todavía estamos así? De pronto que alguien mire a su vecina, a su vecino, como lo que somos, de igual a igual, sería… Que haya 11 temporadas más de Detective Touré, por favor.

¿Conocías a Malcolm Treviño-Sitté, tu compañero y protagonista de Detective Touré?

No lo conocía, pero tengo el gran gusto de conocerle como persona, y mi vida es mejor.

Sacamos cuando estuviste en el Mask Singer francés. ¿Te gustaría participar o hacer algo de tele? Quizás no un reality, ¿pero algo aventurero tipo El Conquis?

A sufrir ahí, sin comer… que yo ya tengo una edad… [ríe]. Ponte ahí colgado de algo, a comerte un bicho crudo… buf. Yo veo tele, y lo de Mask Singer lo hice porque pensé, tonta de mí: Bah, esto es televisión francesa, aquí no me conocen mucho, es un día y medio de ir y cantar una canción, y además lo voy a hacer porque no me pega nada [ríe]. Bueno, la gente piensa que no me pega nada, pero yo soy una salsera.

¿Y participar en algo de salseo?

¿De bailoteo, por ejemplo? Pues igual sí. Cosas de Gran Hermano y así no, pero no sé. Nunca voy a decir un ‘no’ rotundo porque cosas peores me han pasado de decir “esto jamás en la vida”, y escupes para arriba y… pum. Basta que mandes ese mensaje al universo, para que de pronto la vida te ponga ahí. Así que…

Fuente: elDiario.es – verTele.

Marcos Méndez.

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Televisión

María Galiana, 91 años, habla por primera vez del peaje que le supuso ‘Cuéntame’ en ‘La noche de Aimar’ en laSexta

María Galiana ha sido una de las protagonistas de la entrega final con la que ‘La noche de Aimar’ ha despedido su primera temporada en La Sexta este miércoles. Y la actriz de 91 años no ha dudado en sincerarse sobre algunos de los episodios más duros de su vida, como la pérdida de su marido, la muerte súbita de uno de sus hijos. A su vez, ha confesado la única pega de su paso por ‘Cuéntame cómo pasó’.

«La protagonista es una mujer que ha pasado muy malos tratos con su marido, ha sido un fracaso tremendo en su relación y ha estado siempre con la ilusión de irse a Francia», ha comenzado explicando la veterana intérprete sobre el trasfondo de la obra que se encuentra representando actualmente, ‘Yo solo quiero irme a Francia’.

María Galiana se emociona al recordad a su marido en ‘La noche de Aimar: «Se me saltan las lágrimas»
Así, María Galiana se ha esforzado por ensalzar el crudo relato que la obra ofrece sobre la profunda desigualdad que se respiraba en aquella época. «El título, que parece frívolo, significa en realidad mucho. Porque para una mujer en esa época, que quería separarse de su marido, que tenía la necesidad de hacerlo, irse a Francia era la libertad», ha explicado la actriz.

«Yo lo he sido siempre, no feminista, sino muy independiente», ha aclarado entonces la invitada cuando Aimar Bretos se la preguntado si, con el paso de los años, ha tenido que «educarse» en feminismo. «He tenido una gran suerte con mi marido, porque bueno… Es una expresión un poco burda, pero he hecho siempre lo que me ha dado la gana», ha confesado la intérprete con una sonrisa.

Y al recordar el apoyo incondicional que fue siempre su marido, que no dudó en apoyarla cuando decidió tomar una excedencia de su puesto de profesora para apostar por su carrera, María Galiana no ha podido contenerse. «Se me saltan las lágrimas, no lo puedo remediar. Solamente ver la cara de mi marido cuando me dieron el Goya… Merecía la pena, totalmente», ha asegurado visiblemente emocionada.

«No he tenido que luchar nada, simplemente he vivido mi vida», ha insistido sobre los obstáculos que ha enfrentado como mujer en la industria, sincerándose también sobre cómo «normalizó» uno de los episodios más duros de su vida: la muerte súbita de uno de sus hijos con tan solo dos meses de vida. «Es tremendo, pero lo aceptas», comenzaba resumiendo.

«Cuando murió este niño, que fue mi segundo, y comuniqué eso lo que me dijo mi abuela fue ‘angelitos al cielo y ropita al arca’… Era lo que se decía, lo normal era decir ‘he tenido 7 hijos, me viven 5», ha recordado la actriz, reflexionando sobre el escenario tan normalizado que era la mortalidad infantil en la época de sus abuelas. «Yo recuerdo que me conformé, pensando que tú no tienes que ser distinto. Creo que me educaron, y lo conservo, en esa fortaleza de hacerle frente a las cosas malas», ha asegurado.

Y a la hora de pronunciarse sobre ‘Cuéntame cómo pasó’, la actriz no ha dudado en reconocer que a la popular serie le debe «la fama y ser considerada la abuela de España», pero no se ha cortado al destapar las puertas que le cerró. «En esos 22 años que hemos estado grabando me hubiese gustado hacer otros papeles también, siempre lo digo. Papeles de teatro maravillosos, me hubiera encantado hacerlos», ha explicado.

«Me parece que los productores teatrales que me veían en televisión no pensaban que yo fuese una actriz verdaderamente seria y con capacidad dramática. Porque claro, como era tan buena… Una abuela tan querible, que la gente sigue pensando que soy así», ha lamentado María Galiana, reflexionando sobre el negativo impacto que tuvo el ser «encasillada» como una actriz de televisión de un solo papel.

Más tarde, cuando Aimar Bretos ha recordado las declaraciones de José Sacristán, que aseguró «no poner lavadoras ni tener móvil porque se lo puede permitir», la actriz ha terminado poniendo el grito en el cielo por la desigualdad aún presente. «Es la sociedad la que funciona así, la dichosa sociedad patriarcal en la que estamos inmersos y en la que vivimos», ha señalado antes de rememorar algunos de los comentarios que recibió durante sus inicios en el teatro.

«Cuando yo empecé me preguntaban ‘¿y qué dice tú marido?’ y yo les decía ‘si fuera mi marido el que se iba a dedicar ¿le preguntaríais que dice tu mujer? No, porque considerarías que su mujer lo que quisiera en el mundo es que él triunfara», recordaba. «Siempre se ha dicho que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Una gran esclava diría yo», ha terminado sentenciando.

Fuente: eltelevisero.

José Sánchez.

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Televisión

Nacho Abad dice ‘se acabó’ a Antonio Naranjo y corta su intervención en ‘En boca de todos’: «No voy a hablar de Telemadrid en Cuatro»

Rara es la mañana que Antonio Naranjo no participa en algún cara a cara en ‘En boca de todos’. Y eso es lo que ha vuelto a suceder este miércoles con Manuela Bergerot, cuando la portavoz de Más Madrid en la Asamblea de Madrid le cuestionaba por llevar a Víctor de Aldama a su programa de Telemadrid. Un momento que acababa con Nacho Abad llamándoles la atención y cortándolo de raíz para irse a publicidad.

Así, Nacho Abad conectaba con Manuela Bergerot para hablar de la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso sobre los casos de corrupción que afectan al PSOE y a su entorno. Pero la portavoz no dudaba también en hablar de los casos que afectan al novio de Isabel Díaz Ayuso, con el presentador de ‘En boca de todos’ pidiéndole que respondiera a lo que le preguntaba y animando a que denuncien a la presidenta de Madrid.

Y durante la conexión, Nacho Abad le daba la palabra a Antonio Naranjo tras ver que estaba haciendo gestos. «A mí me llama mucho la atención la facilidad con la que todo el mundo desvía la atención con tal de no hablar de lo sustantivo, que es que condenen a 24 años de cárcel a alguien de dentro del gobierno sea del partido que sea», soltaba el colaborador.

Al escuchar a Antonio Naranjo, Manuela Bergerot era la que le replicaba. «Hay una sentencia del Tribunal Supremo y ha hecho caer todo el peso de la ley sobre los sinvergüenzas que metieron la caja para enriquecerse durante la pandemia, como son Ábalos y Koldo. ¿Pero qué pasa con el corruptor? A ese que invitas a tu programa para darle masajes. Eso os viene muy bien a la derecha porque no os importa la corrupción del PP», espetaba la portavoz de Más Madrid. «Víctor de Aldama lo próximo que vamos a ver de él es que vaya de segundo de Isabel Díaz Ayuso en las listas del PP», añadía.

«La verdad que yo intento en estas cosas ser una persona siempre razonable y entender lo que dice el otro pero si me vas a estar respondiendo siempre con una gilipollez tendré que dejar de tratarte como si fueses una persona seria», le contestaba Naranjo. «Oye, ¿perdón? Nacho no lo voy a tolerar», advertía Manuela Bergerot a Nacho Abad. «No, perdona es una gilipollez», insistía Antonio Naranjo. «Gilipollez no es», le corregía el presentador. «Bueno pues una sandez», aseveraba el colaborador.

«Hasta aquí llego. Si esto va a ir en estos términos no vuelvo a participar en esta tertulia», se defendía Manuela Bergerot indignada. «Pues haz lo que consideres oportuno», le espetaba Naranjo mientras Nacho Abad trataba de poner calma en la mesa y llamar la atención de su colaborador por dirigirse de esa manera a la invitada mientras ella insistía en que no iba a tolerar que se la insultara.

Antonio Naranjo y Manuela Bergerot se encaran en ‘En boca de todos’ y Nacho Abad frena el debate

«¿Me dejas que modere por favor?», le cortaba Nacho Abad a su compañero. «Yo te dejo que moderes, pero siempre, porque a mí no se me puede faltar al respeto», le contestaba Naranjo. «Gilipollez no es la palabra», le corregía Abad. «La pena es que estés cobrando dinero público en la televisión de todos los madrileños», soltaba por su parte Manuela Bergerot.

Después de que Antonio Naranjo rectificara lo de «gilipollez», Nacho Abad le preguntaba a su invitada si lo disculpaba, pero el enfrentamiento seguía entre ellos. «No la retiro, me disculpo. Solamente le voy a pedir que me trate con el respeto que yo la trato a ella y que me responda con el mismo respeto», comentaba el tertuliano. «Respetar no es decir que es una gilipollez Antonio», le matizaba Abad.

«Deja la televisión pública de todos los madrileños y da espacio a los que tratan con respeto y pluralidad», le respondía Bergerot. «Eso tampoco es de recibo Manuela», le decía Nacho Abad. «Pues lo siento, eso lo decidirá la dirección de Telemadrid, afortunadamente tú no lo decides ni tú ni ningún político», soltaba Naranjo. «No voy a hablar de Telemadrid en Cuatro, se ha acabado», advertía Nacho Abad. «Tranquilo, que en mayo de 2027 se te va a acabar el chiringuito y ya verás como habrá pluralidad en la televisión de todos los madrileños», le prevenía Bergerot.

«¿Esto es una amenaza?», le preguntaba Naranjo. «Tengo publi. Tengo publi, tengo publicidad. Venga coño. ¡Venga a publicidad, ya está, se ha acabado!», terminaba diciendo Nacho Abad cortando el debate y despidiendo a Manuela Bergerot antes de marcharse a los anuncios.

Posteriormente, Antonio Naranjo ha utilizado su cuenta de «X» para contestar a Manuela Bergerot y su amenaza con despedirle de Telemadrid. «Hoy, en @EnBocaDe_Todos, ha pasado algo muy grave. Un cargo público, en directo, me ha amenazado con despedirme de @telemadrid en cuanto llegue al Gobierno, tras faltarme al respeto reiteradamente», empezaba diciendo. «Me resbala. Pero es peligroso tanto señalamiento. Qué no harían si pudieran», añadía.

Fuente: eltelevisero.

Roberto Jiménez.

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Televisión

Roberto Leal reacciona al éxito de ‘AlaZ’ y defiende por qué la nueva prueba de ‘Pasapalabra’ es mejor que El Rosco

El pasado viernes, Antena 3 estrenó ‘AlaZ’, la nueva prueba final de ‘Pasapalabra’ que toma el relevo de ‘El Rosco’ después de la sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe a Atresmedia seguir contando con la célebre prueba en el concurso de Roberto Leal tras considerar que sus derechos pertenecen a la productora holandesa MC&F y no a ITV Studios.

Un varapalo judicial al que Atresmedia ha respondido haciéndose con los derechos de otra prueba de un concurso suizo llamado ‘DallAZetA’ y que mantiene en cierto modo la dinámica del ‘Rosco’ pero con algunos cambios y mejoras.

Precisamente, parece que por ahora el resultado de ‘AlaZ’ ha convencido a la audiencia. Y es que más allá de las múltiples reacciones que hubo en redes sociales con muchos aplausos a ‘Pasapalabra’ por su nueva prueba; el concurso que presenta Roberto Leal consiguió el pasado viernes su mejor dato desde el 5 de febrero con un  21,9% de cuota de pantalla y 1.600.000 espectadores. Unos datos que subieron al 26,1% de share justo con la nueva prueba.

Tras el estreno de ‘AlaZ’, Roberto Leal ha concedido sus primeras palabras a la web de Antena 3. El presentador se muestra feliz por la acogida que ha tenido la prueba entre los espectadores fieles de ‘Pasapalabra’. «Muy felices y muy contentos, ha sido muy emocionante el ver cómo ha reaccionado toda la gente en casa», confiesa el sevillano.

Y es que uno de los puntos fuertes que tiene la prueba que toma el relevo de El Rosco es que ahora es «muy jugable» desde casa. «Las reseñas de la gente son que, desde casa, se puede jugar mucho más», recalca al respecto Leal. «Todo el mundo puede participar ahora todavía más», añade.

Asimismo, Roberto Leal destaca cómo esta nueva prueba le da incluso aún más emoción que su predecesora al duelo entre Javier y David porque «el poder pedir una letra como pista le da un punto de extra de emoción». «Larga vida AlaZ. La gente está disfrutándolo. Esto es un programa de entretenimiento y nos ha traído muy buenas cosas», añade.

Para el presentador, este obligado cambio permite que la gente pueda jugar desde casa y por tanto es un punto extra para engancharse. «Pasapalabra es un programa muy democrático, universal, todo el mundo puede jugar, pero ahora todavía más porque pueden ver el número de letras que contiene la respuesta correcta», asevera.

«Cuando el concursante pide una letra, están jugando a una prueba final que ha mejorado en ese sentido. Es mucho más emocionante en su tramo final, así que creo que es todo un acierto sin duda», sentencia Roberto Leal.

Fuente: eltelevisero.

Roberto Jiménez.

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