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Televisión

Inés Hernand: “Mi línea editorial, en un momento dado, puede comprometer la imparcialidad o lo que cojones sea de TVE”

La 1 de TVE emite este jueves, a partir de las 21:50 horas, la segunda entrega de No sé de qué me hablas. Tras su estreno de la semana pasada, el programa de Mercedes Milá e Inés Hernand hablará en esta ocasión del humor. Un tema que Hernand, como cómica, defiende siempre y cuando haya “un poquito de respeto”. “Una cosa es comedia y otra es que te rías de un colectivo. Se puede decir absolutamente de todo, pero intentando darle una vuelta a tu privilegio, a tus cosas y a decir las cosas con un poco de sentido común”.

La joven presentadora amplía con No sé de qué me hablas su relación profesional con TVE, que quedó en entredicho después de la polémica veraniega que vivió en el programa Gen Playz. En una entrega dedicada al Orgullo, un mes antes del 23J, Hernand dijo que no tenía “ninguna duda de la victoria de un gobierno progresista en las próximas elecciones generales”. RTVE retiró el especial por esa frase, y dos meses más tarde, Gen Playz llegó a su fin después de tres meses de emisiones.

“Creo que en todo momento me he comportado como una señora, otra cosa está en que yo tenga una línea editorial o una serie de cuestiones que en un momento dado pueden comprometer la imparcialidad o lo que cojones sea de la cadena”, comenta a raíz de ese capítulo. En noviembre cubrió para RTVE Play la alfombra de los Latin Grammy, así que no llegó a sentir que hubiera “un portazo” por parte de TVE. Aun así, ve difícil que vaya a estar en el Benidorm Fest 2024 pese a haber sido parte activa de las dos primeras ediciones: “No, no me han llamado”.

Por ello, prefiere centrarse en su actual aventura, en la que tiene la oportunidad de compartir plató con Mercedes Milá, de la que se deshace en elogios. “Mercedes tiene mucha y se nota que le apasiona lo que hace (…) Exige que tú seas tú. No quiere que te sometas a su energía”.

¿Te han llamado del Benidorm Fest?

No, no me han llamado del Benidorm Fest. Me encantaría que me llamasen, pero entiendo que a dos meses de que ocurra el concurso es una cosa que tienen bastante prevista y cerrada. ¿Me da cosa? Me da igual, porque he estado cuando me han llamado. Creo que he hecho un buen trabajo y, si pudiese estar, haría lo mismo con la misma ilusión. Y si no estoy lo veré desde mi casa con la misma ilusión. Punto. A veces, profesionalmente se cierran ciclos, caducan o quieren poner a otra peña, y ya está.

Pero en estos meses sí se ha hablado mucho de tu relación con TVE, que si volvías, que si salías…

A ver, la salida fue porque se acabó el programa Gen Playz. Bueno, no fue una salida, sino que se enturbió todo un poco por las declaraciones en el programa que hicimos del Orgullo. A partir de ahí, cuando dijeron que no renovaba, pasó todo el verano, siguieron con emisiones, y en septiembre fue cuando lancé el mensaje de “chicos, gracias por estos 283 programas”, que se dice pronto.

Pero después he hecho la alfombra de los Latin Grammy con RTVE Play, así que es como que no había habido un portazo. Creo que en todo momento me he comportado como una señora, otra cosa está en que yo tenga una línea editorial o una serie de cuestiones que en un momento dado pueden comprometer la imparcialidad o lo que cojones sea de la cadena.

¿Esto te coarta de alguna manera?

No, no. Claro que no. Ahora mismo estamos Mercedes y yo aquí defendiendo un debate plural respecto a cosas que nos interesan a todas y a todos. Yo no siento que me… Vamos, es ya lo que me faltaría. Pero bueno, puede pasar.

A veces la peor censura es la autocensura.

Yo esa no la trabajo de momento. Al igual que te digo que hay curros que pierdo, sitios en los que, a lo mejor, se me representa de una forma en la que yo no me estoy acercando a esa conversación, que es lógico porque cada uno defiende una postura. El show business es así.

¿Y cómo llegas a este programa?

A través de Zanskar. María [Ruiz, máxima responsable de la productora junto a Jesús Calleja] intermedia en plan ‘oye, Mercedes, yo creo que te va a gustar esta chica. Vamos a conocerla’. Y tuvimos suerte, porque podíamos no haber congeniado una mierda, pero tuvimos buena comunicación desde el principio y creo que conectamos muy bien las dos por azares del destino. También es muy difícil que no te caiga bien Mercedes.

En Gran Hermano con la chaqueta negra diciendo ‘buenas noches, vamos a hacer un experimento sociológico’. Es muy fuerte, es que yo por aquel entonces era muy pequeña. Y claro, ver eso y estar ahora al lado de ella… Nos conocimos en Menorca y fueron como unas juventudes católicas de estas que vas el fin de semana, de estas que se van de retiro Tamara Falcó y otra gente rica.

Nosotras hicimos eso, pero todo lo contrario, y en un momento determinado le dije a Mercedes: ‘oye, yo quería decirte que es muy fuerte, porque todos los de mi generación entendemos la comunicación alternativa gracias a ti. Gracias a que te daba igual, a que rompiste unos moldes del establishment‘. Y es que hace lo mismo ahora. Es una cosa que lleva en el alma.

Cuando decidiste dedicarte a esto, ¿qué referentes tenías en el mundo de la comunicación?

Combino muchos porque yo hago comedia. Para mí, desde Patricia Conde, Silvia Abril y Yolanda Ramos, hasta Mercedes Milá, que es comunicación pura. Maruja Torres me encanta. Es una sinvergüenza. Se nos sienta aquí con 84 años a decirnos unas barbaridades…. Ana Blanco, dentro de un perfil más serio, es una tía que ha tenido una impronta muy fuerte. Es una tía con un posicionamiento, desde Informe Semanal, que me parecía ‘joder, vaya tiarrona’. Gente con alma, en definitiva. Mercedes tiene mucha y se nota que le apasiona lo que hace.

¿Cómo has lidiado con la personalidad de Mercedes? Porque cuando una personalidad fuerte coincide con otra, a veces se opacan y a veces no. ¿Has tenido que hacer un trabajo de introspección de ‘tía, sé tú misma’?

Lo que le ocurre a Mercedes es que exige que tú seas tú. No quiere que te sometas a su energía. Además, ella lo huele. Si tienes carácter, mala hostia, quieres meter un chiste o una ocurrencia, que fluyas con ella. Hemos congeniado muy bien, pero una personalidad fuerte no quiere decir que sea una personalidad impertinente o cretina. Es una tía generosa, horizontal, trata increíblemente bien desde el público hasta el último de producción. Y esto nos da un aprendizaje al resto.

¿Y este es un perfil raro en televisión?

Buah. Bueno, qué te voy a decir.

Te has encontrado cosas peores.

Sí, pero como la tele ha pegado un bajonazo desde hace ya unos cuantos años… Cuando cancelaron al tercer día La Plaza estaba con Jordi González y Mariló Montero. Mariló es fuerte. Es una tía de tele desde hace mucho tiempo. En cambio, Jordi es un tío que ya dice ‘chicos, aquí ya está todo el pescado vendido, tenemos que bajar las revoluciones’.

Los grandes de la tele han ido modulando su tono para tener una conversación más hacia lo digital. Creo que se echa de menos otro tipo de cosas, pero claro que hay ‘estrellitas Castro everywhere’, obviamente. Y directores, directoras y peña que dices ‘por el amor de Dios’. Y gente que no está en la tele que se cree más que los que están en la tele. Una cosa rarísima.

Cuando ves a Mercedes en las imágenes de los 70 y los 80, ¿te visualizas tú en esa época con esos entrevistados y esas conversaciones?

Porque en los avances han sacado lo bueno, pero ahí la gente se marcaba unas machistadas, unos tocamientos y unas cosas que eran de una incomodidad extrema. Lo que pasa es que Mercedes ha sabido limitar muy bien, y esa personalidad es la que la ha traído al día de hoy. Esa actitud de ‘yo aquí no tengo nada que perder, voy a hacer las cosas a mi manera y mi manera son establecer unos límites desde el principio y que hagamos una cosa alternativa’.

Ella escucha mucho, y verla trabajar es acojonante. No tenemos guion. Hay una estructura invisible de que ahora hay que meter un vídeo y tal, pero entramos y salimos de muchas historias porque de verdad hay mucha pasión por lo que hace y mucha escucha activa. Entonces, claro, yo veo eso y a quién no le gustaría estar con Javier Gurruchaga o con Pedro Almodóvar en un momento determinado. Y yo también he entrevistado a peña que ha sido dura de pelar, que han acabado cediendo y que eso ha sido una pequeña victoria.

Los podcasts que haces han conectado con un público que se siente huérfano de televisión, y que es un poco lo que hacía Mercedes Milá en los 80.

Una cosa muy pequeñita, como de nicho, y muy íntima. Yo siento a Mercedes absolutamente contemporánea, y yo me siento muy conectada a un nivel profesional, de hacia dónde ir y de dónde despertar. La televisión últimamente es un aburrimiento muy fuerte.

Y por eso mucha gente se ha ido a los podcasts, porque no se sienten reflejados.

El cierre de Sálvame es una cosa que yo he llorado profundamente porque yo quiero ver a alguien comiéndose un yogur. No sé por qué, pero es algo que me entretenía. Sálvame tenía un tempo de tele de que tenían que pasar cosas todo el rato. Ahora me tiro al suelo, ahora voy a decir una guarrada y el público espabila. Era increíble. Increíble.

Para ti, ¿estar en un programa como ‘No sé de qué me hablas’ es una evolución natural?

No lo sé, porque a veces en televisión es lo que hay.

Aquí representas al público joven, que se junta con generaciones más veteranas.

A mí me gusta mucho la cháchara y poder conciliar con todos los públicos me parece la hostia. Que se me haya dado esta oportunidad, insisto, al lado de Mercedes… Con ella, aunque tuviera que hacer ¡Ahora caigo! Esto es así.

¿Te ves en esa brecha generacional con gente más joven que tú? Porque incluso entre la juventud parece que todo es muy heterogéneo.

No siento brecha porque estoy mucho en eso, en las redes sociales. Además, tengo una agencia de representación, así que estoy todavía más al loro de lo que se está cociendo. Me siento muy cercana a generaciones más jóvenes, no hay nada que me vaya a sorprender. Todos estamos digitalizadísimos, y creo que acentuar las diferencias es negativo.

Lo que tenemos que buscar son las argamasas que nos hagan conciliar los discursos en torno a temas como el feminismo, la comunicación y lo que queráis. Pero creo que tenemos que buscar la conciliación, porque son más las cosas que nos unen que las que nos separan. Esto es lo que a mí me gustaría que la gente se llevara de este programa. Y unas risas, por qué no.

¿Qué opinas de la gente que salía en los programas de aquella época y ahora dice que ya no se puede decir nada y que ya no hay libertad? Es un discurso que se escucha mucho ahora en la televisión generalista.

Lo que no podemos es ser presentistas y mirar con una mirada actual un sketch de Martes y Trece cuando aquello era una cosa absolutamente estructural. No tiene sentido. Claro, puedo señalar desde el blackface hasta el machismo agudísimo que había en un momento en el que estaba vigente la Ley Marital, que decía que una mujer no se podía ir de casa si no estaba casada con un marido, ni podía abrir una cuenta ni tener un arrendamiento. Es gravísimo.

Que ahora haya ciertas personas, que no solo son ciertos comunicadores, porque también se han apuntado influencers que dicen que hablar es un deporte de riesgo y esta serie de cosas, es una falta de realismo absoluta. De lo que no se puede hablar es de cosas que no tengan gracia o que sean ofensivas, pero si tú dices una cosa ofensiva con un colectivo con gracia, es que no hay nada más que ver, a lo mejor, Drag Race. Drag Race tienen muchísimo humor hacia colectivos, pero bien hecho.

Si Alfonso Guerra va a decir ‘eres una puta enana’, ¿dónde está el chiste? Una cosa es comedia y otra es que te rías de un colectivo. Se puede decir absolutamente de todo, pero intentando darle una vuelta a tu privilegio, a tus cosas y decir las cosas con un poco de sentido común. No se pide otra cosa que no sea sentido común y un poquito de respeto. No me parece que sea tan difícil, pero claro, venimos de una turbina electoral muy loca en la que se han vendido unos discursos muy acentuados y muy confusos. Al final lo que queremos es convivir.

¿Crees que al final se terminan censurando las voces progresistas en televisión, que los medios son cada vez más conservadores?

Eso no lo he oído nunca [ríe]. Por eso mismo hay otros espacios y hay comunidades en torno a esos espacios. Creo que se consumen ciertas cosas y ciertos podcasts que no necesariamente tienen que estar en el mainstream. Parece que solo vale lo que pones en La 1 o en Netflix. No, hay mucho público en torno a ciertas cosas, pero es una pena que no se entienda así. Por eso hay que ser también un poco disidente, plantarse ante ciertas cosas y no autocensurarse, que es muy importante.

¿Echas en falta que haya más pluralidad en la tele?

Lo que veo es mucho aburrimiento. Me aburre soberanamente. No puedes dar por hecho que la gente sepa qué es la Constitución integralmente. Entonces, no es que eche de menos la pluralidad, lo que hecho de menos es la profundidad en ciertos aspectos. Si tú le das más profundidad y hay una posición más tecnócrata y una posición más progresista o marxista, se puede discutir. Lo que no se pueden discutir son los hechos. Si hay un genocidio en Gaza, hay un genocidio en Gaza. No puedo blanquear en plan ‘ay, una condecoración para Israel. Pobres, que también los han atacado’.

Las muertes de civiles son muertes de civiles, hay una desproporción, esto tiene unos nombres y es un crimen de lesa humanidad. A mí me parece que esto no habría que discutirlo en ningún aspecto. Y ahora debatamos si Palestina puede ser un Estado o no según el Derecho Internacional porque yo pienso esto o yo pienso lo otro. Pero eso es lo que tendría que entrar a debate, no otro tipo de cosas. Insisto, falta profundidad. Y si encima a la peña la machacas con pildorillas que son Doritos cerebrales de TikTok y tal, al final tú te agarras a tu algoritmo y a lo que tú quieras creer en tu comodidad.

¿A los jóvenes del programa les preocupan todos estos temas? Porque a lo mejor están completamente alejados del mundo en el que viven y sus problemas o sus preocupaciones no son las que nosotros consideraríamos normales.

Creo que les preocupa lo mismo que cuando nosotros salíamos de casa. Es decir, no me puedo pagar una casa y vaya curros de mierda y vaya precariedades larguísimas me esperan. Ahora hay más sensibilidad. Por ejemplo, el otro día surgió aquí un debate sobre respecto a las cuestiones LGTB. Hay cierta preocupación y más ganas de levantar la voz en ciertos temas, como son el feminismo y la emergencia climática.

Es decir, que por mucho que los medios estén todo el día hablando de la amnistía, a los jóvenes no les preocupa la amnistía.

Yo creo que no la entienden, pero es que no la entendemos muchos. O sea, no es que no entendamos por qué se hace una amnistía, sino qué es el concepto de amnistía. Estaría bien que alguien se dedicase a explicárnoslo.

Mercedes Milá ha lamentado que no se pueda hablar de política en el programa. ¿Tú también lo lamentas?

Todo lo que se toca es transversalmente político. Cuando tienes un posicionamiento y dices ‘en mi nombre no’ sobre estas cuestiones de las que estamos hablando, ya estás haciendo política. Pero claro, obviamente no estás hablando de planes para mejorar el parque público inmobiliario o la sanidad pública. Estos no son los temas, pero otra cosa es que tú hables de forma colateral de provocación y haya ciertos temas en los que puedas entrar en régimen de censura o no, de repente te venga un Valtonyc a la cabeza o lo que sea. Eso depende de las cabecitas que hay ahí.

¿Te preocupa tanto el tema de las audiencias como a Mercedes Milá o tú, viniendo de Playz, lo afrontas de otra manera?

Claro, a mí con que me vean tres personas ya me parece un milagro [ríe]. La lástima de la televisión de ahora es que tienes muy poco chance para asentarte. Es como que tienes tres programas, y si al tercero no estás dando audiencia, chao, porque se nos jode lo anterior.

Es un horror ser esclavo de eso cuando nosotras estamos luchando por entregar una cosa digna de la que estemos orgullosas. Estamos verdadera y genuinamente preocupadas por un contenido. Es horrible depender de otras cosas, pero bueno, ya está. De todas formas, TVE no es el leviatán de las audiencias. Si estuviéramos en Mediaset, pues a lo mejor hacía así [hace el gesto de cortar el cuello] .

En los últimos tiempos te hemos visto también en el papel de colaboradora. Por ejemplo, en ‘La Plaza’, con Jordi González, y también en ‘Y ahora Sonsoles’. ¿Has dejado de colaborar en este último porque te han dejado de llamar o porque tú no te ves en este tipo de programas?

A Sonsoles fui un día y dije ‘enough’ [‘suficiente’]. No terminó de gustarme el formato para mí. El formato lo entendí para Sonsoles y para las personas que iban, pero con esto no quiero decir que no sea digno, ni mucho menos. Me preguntaron si quería volver, pero dije que no. Luego estuve en Más vale sábado, pero era los sábados, por eso se llama así [ríe]. No me disgustaba. También era un magacín chulo y dinámico, pero profesionalmente tengo que estar mirando ya hacia otro lado, sobre todo porque no quiero ser una persona que haga una intervención de un minuto y esté cinco horas sin decir nada. No porque quiera ser más protagonista o sea una narcisista de libro, sino porque quiero poner la energía en otra cosa aunque me vea una persona.

Así me siento ahora, pero a lo mejor me encanta llegar a un sitio como Chelo García Cortés. Es decir, no decir nada en tres horas. Pobre Chelo, es la mejor. Pero vamos, que está todo bien. A esos sitios fui a probar, lo que pasa es que a las cadenas les gusta una buena titularada: ‘Hemos fichado a…’ Esto te jode otros curros, y yo, que soy muy naif, me quedo en plan ‘¿en serio te pueden joder otros curros por…?’. Y claro que te los joden.

¿Tienes esa adicción a verte en un titular o a que hablen de ti en Twitter?

Que va, que va. Por ejemplo, cuando tú haces un buen trabajo y hay un reconocimiento masivo, como pasó con los Latin Grammy, pues me parece la hostia. Pero el primero ya lo tienes todos los días pudiendo currar de lo que curras. Yo a lo que tengo terror, como toda mi generación, es a la escasez. Yo vengo, literalmente, de dejar de currar en 2020 de la oficina en la que curraba por 1.089 euros al mes. Por tanto, todo lo demás me está pareciendo un regalo. Y está viniendo dado de una forma orgánica, guay y bonita.

Además, me ha pillado en una edad más adulta. Entiendo que hay etapas más meseta, luego hay picos con trabajos chulos y también bajones. Y luego dices una barbaridad y, uf, a tomar por culo y piensas que se acaba el mundo, pero realmente no. Todo esto es así, pero no tengo adicción. Solo tengo adicción al queso.

La alcaldesa de París se ha quitado Twitter recientemente. ¿Tú te lo has planteado alguna vez?

Twitter me da igual. Me parece que tenemos el mejor humor. Viva España para eso. Tenemos muy buen humor y yo tengo entrenado el algoritmo para que solo me salgan cosas de gays, que es mi topic. Y ya está. Así que no, no me planteo cerrar nada. Evidentemente, cuando me siento herida porque ha pasado algo en lo que me he podido equivocar, veo cómo subsanarlo y, si no, dejo el móvil y me voy a hacer otras cosas.

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Televisión

‘MasterChef Celebrity Legends’ dice adiós a la concursante más repetidora en su séptima semana en TVE

Tras adelantar su horario la semana pasada por la ausencia de ‘La Revuelta’, ‘MasterChef Celebrity Legends’ ha regresado este lunes a su hora habitual con su sétima entrega. Después de decir adiós a Bibiana Fernández la semana pasada, esta vez ha tocado decir adiós a la otra mitad de Las Retales y las Blondies.

En la primera prueba de la noche, los aspirantes han tenido que demostrar cuánto se conocen entre ellos y adivinar a quién correspondía cada secreto. Como han sido los dos últimos en llegar a la final, David Bustamante y Edu Soto han contado con una gran ventaja: poder elegir los diez ingredientes con los que tenían que cocinar tanto ellos como sus compañeros. Con ellos han tenido que elaborar un plato libre usando la técnica del marinado.

Después del cocinado, los jueces y Eduardo Casanova han podido probar todos los platos. Y tras ello, no han dudado en seleccionar a los cuatro mejores concursantes: Florentino Fernández, Santiago Segura, Juan Betancourt y Marina Rivers siendo el modelo y la influencer los mejores. Además, Marina ha conseguido llevarse los 4.000 euros de premio para donar a una ONG después de haber elaborado el plato más bueno de todos.

El equipo azul gana la prueba por equipos
Para la séptima prueba de exteriores, los aspirantes de ‘MasterChef Celebrity Legends’ se han quedado en Madrid y más concretamente en el Parque Lineal del Manzanares, uno de los grandes pulmones verdes de Madrid. Allí, ambos equipos han tenido que elaborar un menú diseñado por Manu Franco para 70 comensales. Periodista deportivo de formación, en 2018 decidió dar un giro a su vida para ponerse al frente del negocio familiar, La Casa de Manolo Franco, restaurante que cuenta con una estrella Michelin.

Al haber sido los mejores de la primera prueba, Marina Rivers y Juan Betancourt han sido seleccionados como capitanes. Y en esta ocasión han elegido con qué concursantes no querían cocinar. Lo que no esperaban es que a mitad del cocinado han tenido que cambiar de equipo. Algo que a Marina Rivers no le ha afectado prácticamente porque el equipo azul lo tenía todo encaminado mientras que Juan Betancourt se ha enfrentado a un cocinado muy difícil porque no tenía ganas de trabajar con ese equipo y además estaban completamente perdidos sin saber bien qué es lo que tenían que hacer.

Algo que se ha visto en el resultado final. Y es que aunque el equipo rojo ha contado con la ayuda del propio chef y de Carlo Costanzia, no ha logrado sacar adelante los platos como debía y eso a pesar de que el equipo azul ha sacado antes sus platos para darles tiempo. Es por ello, por lo que Pepe Rodríguez ha anunciado que el equipo ganador de la prueba era el azul con lo que Marina Rivers ha conseguido librarse por primera vez de la prueba de expulsión mientras que Juan Betancourt ha tenido que ir al foso pese a que su equipo primigenio se había salvado.

Anabel Alonso, séptima expulsada de ‘MasterChef Celebrity’
Antes de empezar a cocinar en la prueba de eliminación, Florentino Fernández, que fue proclamado el mejor de la prueba por equipos ha podido salvar a uno de los delantales negros. Y el humorista ha sorprendido al no elegir a quién había sido su capitán y decidir que fuera Paz Vega la concursante salvada. De esta forma, María Escoté, Anabel Alonso, Edu Soto y Juan Betancourt han tenido que enfrentarse a una última prueba en la que se encontraban una caja misteriosa. Debajo de ella tenían dos banderas: una de Japón y otra de otro país (España, Perú, Tailandia y México).

En esta prueba de eliminación, los cuatro delantales negros han tenido que realizar un plato de sushi que fusionara la gastronomía de los dos países representados respetando la esencia de ambos platos. Y por si fuera poco, han tenido que acompañar su propuesta con un cóctel que armonizara con los sabores del plato. Además, Florentino Fernández ha tenido otra misión: entregar cada pescado a sus compañeros dando el atún a María, la corvina a Juan, la lubina a Edu Soto y el lenguado a Anabel.

Y aunque se había salvado, Paz Vega ha recibido un delantal negro por parte de Jordi Cruz después de haberle llamado varias veces la atención por dar consejos desde arriba a algunos de sus compañeros y tratar de ayudar sobre todo a Anabel Alonso al ver que estaba perdida durante todo el cocinado. Después de la cata, los jueces no han dudado en salvar tanto a María Escoté como a Edu Soto después de haber hecho buenos platos.

Finalmente, la séptima expulsada de ‘MasterChef Celebrity Legends’ ha sido Anabel Alonso dejando desolados a sus compañeros y a Marta Sanahuja, que ha sido incapaz de contener las lágrimas. «Hemos disfrutado mucho y aprendemos. Descubres a mucha gente, convives y compartes cosas. Este microcosmos es así. Para mí Marina y María son las dos ganadoras pero el punch que tiene María es especial», ha confesado la actriz y humorista. Mientras que Pepe Rodríguez ha destacado que ha sido la concursante que más veces ha pasado por el programa pues participó en la segunda y cuarta edición quedando como 8ª y 11ª expulsada y en ‘MasterChef Especial Navidad’, del que resultó ganadora.

Fuente: eltelevisero.

Roberto Jiménez.

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Televisión

Las audiencias dictan una elocuente sentencia al ‘Telediario’ especial de RTVE y otorgan una cifra de récord en esta temporada

Este lunes, 19 de octubre, quedó enmarcado en la dilatada historia del ‘Telediario’ de RTVE por la «joya audiovisual» que creó y dirigió Carlos del Amor para conmemorar el 70 aniversario de la corporación pública: ‘El Telediario de nuestras vidas’.

El informativo nocturno que conduce Pepa Bueno congregó a nueve caras míticas que pasaron por el ‘Telediario’ a lo largo de sus siete décadas en antena y que son toda una institución en el ámbito del periodismo y la comunicación.

Junto a la presentadora extremeña aparecieron Carlos Franganillo, Iñaki Gabilondo, Ana Blanco, Pedro Piqueras, Matías Prats, Olga Viza, María Escario, Manuel Campo Vidal y Paco Montesdeoca, el emblemático ‘hombre del tiempo’ en TVE.

A lo largo de 47 minutos, estos grandes profesionales, iconos de la televisión, regresaron a los estudios de Torrespaña por un día y contaron (más bien rememoraron) las noticias más relevantes -nacionales e internacionales- de estos 70 años de servicios informativos.

Se repasaron hechos ineludibles como la llegada del hombre a la Luna; los años del plomo y el momento de mayor actividad de la banda terrorista ETA hasta su disolución; las guerras que han sacudido el mundo en los últimos decenios; el Golpe de Estado del 23-F; los Juegos Olímpicos de Barcelona 92; el 11-S; el 11-M; los avances sociales o la no lejana pandemia del coronavirus.

En definitiva, el ‘Telediario’ fue, a su vez, una magistral clase de historia con los acontecimientos más relevantes de nuestros anales, relatados -otra vez y como ya hicieron en su momento- por los profesionales más legendarios de la pequeña pantalla.

Esta sublime obra audiovisual, con guion y dirección a cargo del siempre aclamado Carlos del Amor (jefe de la sección de Cultura del informativo), desató una ovación unánime en las redes sociales, donde muy poco público no quedó maravillado ante el resultado final de esta original idea.

Y dicho éxito de crítica también se tradujo en excelentes números de audiencia. El ‘Telediario’ especial fue «como un pepino», como así dijo Beatriz Pérez-Aranda al final de la emisión, recreando en una escena post créditos un momento que ya es historia de la televisión también.

‘El Telediario de nuestras vidas’ obtuvo un fabuloso 16,7% de cuota de pantalla y superó la barrera de los dos millones de telespectadores de media (2.068.000). Se trató de uno de los mejores registros del año y de un máximo absoluto de temporada. Con la suma del simulcast con el Canal 24 horas se elevó a un 18,2% y 2.246.000.

Eso sí, por delante se quedaron las ‘Noticias 2’ de Vicente Vallés en Antena 3, que lideraron con un 19,5% y casi 2,4 millones de seguidores. Fue un récord en espectadores en el presente curso y lo más visto de la jornada en toda la televisión.

No obstante, ese casi 17% impulsó a la franja del ‘Telediario 2’ a uno de sus mejores días no solo del 2026, sino de los últimos años. Previamente, el breve espacio informativo que precedió al especial y en el que se resumieron las noticias del día se saldó con un 16,3% y 1.982.000 televidentes.

Mención aparte merece también la primera edición del noticiario de TVE. Con Alejandra Herranz al frente, anotó un 16,8% de share y más de 1,6 millones de espectadores en un lunes marcado por los estragos de la DANA Adam en el Mediterráneo.

Imposible pasar por alto también la arrasada, un día más, de los formatos matinales: ‘La hora de La 1’ de Silvia Intxaurrondo marcó un 23,5% y ‘Mañaneros 360’ un 20,3%. Cifras desorbitadas que, junto al gran rendimiento de los ‘Telediarios’, propiciaron que La 1 de RTVE coliderara el lunes con Antena 3, empatando con un 13,8% en el cómputo global.

Volviendo al éxito de ‘El Telediario de nuestras vidas’, sobresalió especialmente en el target juvenil (13-24 años) con un 18,3% y en el adulto (45-64 años) con un 18,2%. Por mercados, barrió, colocándose ampliamente por encima de la media nacional, en ámbitos como la Comunidad de Madrid (21,8%), Castilla y León (21,4%) y Comunidad Valenciana (21%).

Fuente: eltelevisero.

Pedro Jiménez.

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Televisión

Netflix – Bajo la Superficie ( Below ) serie canadiense

La fórmula de la miniserie es tan eficaz como, en cierto modo, engañosa: seis episodios pueden ofrecer una historia cerrada con el ritmo de una película larga, aunque con tiempo suficiente para desarrollar sus personajes y su atmósfera. Es el caso de Bajo la superficie, la nueva apuesta de Netflix, que se estrenó el pasado 8 de octubre y que, apenas tres días después, ya ocupaba el número uno en 81 países, incluida España, según los datos de FlixPatrol.

La ficción supone un nuevo escaparate para Josh Hartnett, felizmente recuperado para el gran público tras sus apariciones en Oppenheimer, Black Mirror y la interesante La trampa, de M. Night Shyamalan. Su llegada a Netflix coincide, además, con el estreno de Verity. La sombra de un engaño, y lo hace con una propuesta de terror submarino ambientada en un pueblo pesquero que recuerda inevitablemente a La maldición de Widow’s Bay, la serie de Apple TV que se convirtió en una de las grandes triunfadoras de los últimos premios Emmy.

Creada por Jesse McKeown y dirigida, entre otros, por Jamie Childs, Bajo la superficie combina el thriller sobrenatural con el cine de catástrofes. Sus seis episodios, que suman alrededor de cuatro horas, llegan en plena temporada de Halloween con una aventura de ecos lovecraftianos que sabe explotar una de las reglas de oro del terror: cuanto menos vemos, más espacio dejamos a nuestra imaginación.

garlo todo para proteger a su familia y a su comunidad, con la ayuda de la doctora Fonda, encarnada por Mackenzie Davis.

El reparto se completa con Natasha Henstridge (Species), Charlie Heaton (Stranger Things) y Ruby Stokes (Los Bridgerton), entre otros rostros conocidos del género fantástico. Una alineación de intérpretes que funciona a la perfección, y que supone uno de los grandes aciertos de la serie.

La propuesta también ha convencido a buena parte de la crítica, tal y como refleja un 82% de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes y un 70 sobre 100 en Metacritic. Unas cifras que sumadas a su cálida acogida por los usuarios revelan un éxito unánime que parece recordarnos que el terror en entornos pesqueros sigue siendo un punto de partida de lo más evocador. Con sus seis capítulos ya disponibles en Netflix, Bajo la superficie es una opción ideal para quienes buscan una historia de terror que se pueda devorar en un fin de semana. Un formato que cotiza al alza en el streaming, que ya ha tomado buena nota de que las miniseries son siempre una apuesta segura.

Fuente: 20 Minutos.

Sergio Román.

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