Televisión
Estas son nuestras series favoritas del tercer trimestre de 2023

Acaba septiembre, y con él el tercer trimestre del 2023. Y cumpliendo lo que hemos convertido en tradición, como ya hicimos puntualmente en 2022 y este mismo año recopilamos en el primer trimestre y también en el segundo trimestre, para compartir nuestras series favoritas de entre las estrenadas en julio, agosto y septiembre.
Como siempre, avisamos: es una selección completamente subjetiva, de cada uno de nosotros siete, y con la única condición de que la serie se estrenase en esos tres meses. Por lo demás, para gustos colores, y lo que intentamos es explicarte por qué cualquiera de estas 7 series nos ha encandilado, con la esperanza de que compartas nuestro gusto y así poder facilitarte la elección entre el enorme océano de ficción que nos ofrecen las cadenas y plataformas.
‘The Bear’ T2 (Pedro Zárate)
De qué va: segunda temporada de la serie culinaria protagonizada por Jeremy Allen White (Shameless), que sigue el día a día de un simpar grupo de trabajadores en un caótico restaurante de bocadillos de Chicago. Tras el final de la primera temporada, Carmy, el personaje principal, se adentra de lleno en la transformación de su local, que pretende convertir en un restaurante de alta cocina. No será fácil, pues para conseguirlo necesitará mucho dinero, mucha paciencia y que tanto él como sus compañeros resuelvan sus propios problemas, tanto personales como profesionales.
Por qué la recomiendo: porque la segunda temporada de The Bear demuestra que lo del año pasado no fue casualidad. Que si entonces fue reconocida como una de las series revelación de 2022, ahora merece ser considerada como una de las ficciones más especiales de la televisión actual. Sobre todo, gracias a su portentosa segunda mitad, la que va del capítulo 6 al 10, donde sus principales señas de identidad (montaje y diálogos frenéticos, personajes que calan y actuaciones brillantes) se elevan a un nivel superior. La mejor prueba es el capítulo Peces, sin duda uno de los mejores de lo que va de año, y también el siguiente, Tenedores, ejemplo perfecto de cómo hacer crecer a un personaje (el primo Richard, en este caso) antes de llegar a la traca final que supone el final de temporada, valga la redundancia, y sus asfixiantes escenas en la cocina, otra de las marcas de la casa.
‘Heartstopper’ T2 (Gabriel Arias)
De qué va: La relación de Charlie y Nick está totalmente afianzada, aunque el popular jugador de rugby todavía no puede amar con total libertad. Va dando pequeños pasos para que su familia y amigos conozcan su nueva realidad, pero hay conquistas que parecen imposibles.
Por qué la recomiendo: Con el estreno de su segunda temporada a principios de agosto, Heartstopper ha ampliado notablemente su abanico de tramas. La serie creada por la escritora británica Alice Oseman ya no se centra única y exclusivamente en la romántica historia de Nick y Charlie. Ahora da el protagonismo necesario a personajes secundarios que ya habían asomado ‘la patita’ en los primeros capítulos. La gran virtud de la segunda temporada de Heartstopper es haber madurado sin perder su aparente inocencia, ayudándose para ello de nuevas voces que manifiestan nuevos temas sobre los que hacer pedagogía. Porque sí, Heartstopper es un drama romántico que se disfruta con facilidad gracias a sus divertidas tramas; pero también es una historia que sirve para educar.
‘Poquita fe’ (Adrián Ruiz)
De qué va: A través de doce episodios, la serie cuenta en clave de comedia el día a día (o el mes a mes) de Berta y José Ramón, un matrimonio encarcelado en una rutina por la que pasan de puntillas, sin grandes sobresaltos y emociones. Estas se ven anuladas por todo el ruido que les rodea gracias a personajes como los padres y la hermana de ella, o la madre de él, que se mueve como un ‘verso libre’ por la vida. También a su peculiar y perturbador vecino, los amigos o los compañeros de trabajo de ambos: los de Berta educadores de una guardería, los de José Ramón miembros de seguridad de un edificio de administración cualquiera. Porque no importa. Nada importa. Sólo esa rutina tediosa en la que, por contra, podemos encontrar grandes situaciones de humor en las cosas más simples y pequeñas.
Por qué la recomiendo: Que esta selección es totalmente subjetiva se demuestra con mi elección de Poquita Fe, una serie que a mi compañero Marcos Méndez, tal y como reflejó su crítica, no le terminó de convencer. ¿Por qué a mí sí? Porque es un elogio a las vidas grises. A esas vidas corrientes en las que muchos en determinados momentos nos podemos ver muy reflejados. Poquita fe es un divertidísimo elogio al aburrimiento a través de dos personajes (genialmente interpretados por Raúl Cimas y Esperanza Pedreño) que, como dijo Ignatius Farray en una de sus brillantes intervenciones en La vida moderna, sienten “la espesura del tiempo goteando” sobre sus cuerpos. No es casualidad, por tanto, esa acertada narrativa elegida por sus creadores en la que reflejan el peso de la rutina sobre sus protagonistas a lo largo de doce meses, uno por cada episodio. Unos capítulos, por cierto, de tan sólo 15 minutos que saben a poco pero en los que radica parte de su éxito. Con todo ello, es meritoria la capacidad que tiene la ficción para arrancar carcajadas (ayudados de un grandísimo montaje) con situaciones de lo más cotidianas que cualquiera ha podido experimentar en su día a día. No me extraña que Movistar Plus+ la haya renovado por una segunda temporada.
‘El cuerpo en llamas’ (Paula Hergar)
De qué va: La miniserie de 8 capítulos, producida por Arcadia, está basada en el llamado ‘crimen de la Guardia Urbana’. Arranca cuando en Mayo de 2017 la policía encuentra el cadáver calcinado de un hombre en el interior de un coche en el pantano de Foix, en Barcelona. Se trata de Pedro, un agente de la Guardia Urbana. El suceso despierta rápidamente el interés de la opinión pública, y más a medida que la investigación va revelando una red de relaciones tóxicas, engaños, violencia y escándalos sexuales que involucran a Pedro y dos de sus compañeros policías: su pareja Rosa y el exnovio de ésta, Albert.
Por qué la recomiendo: Después de ver los exquisitos capítulos de Crims s0bre el hecho real en el que se basa la serie, escuchar podcasts sobre el caso y seguirlo a través de la detallada cobertura mediática que recibió, apostar por recrearlo en formato ficción era arriesgado, pero el resultado es más que satisfactorio. La inteligente narrativa con constantes cambios temporales, sin previo aviso, hacen que el espectador esté alerta continuamente. Para no perderse detalle. Casi convirtiéndose en un personaje más de la investigación. El ritmo frenético también transmite el estado de ánimo de unos protagonistas que viven en dualidades diarias: policías pero asesinos, esposas pero amantes, y un largo etcétera que acaba de redondear una Úrsula Corberó en estado de gracia. Si ya es difícil llevar a la pantalla a un personaje real y vivo en la actualidad (como nos comentó la actriz en una entrevista), el de Rosa Peral aún complica más la interpretación por la infinidad de capas que tiene y que le han adjudicado. Y la actriz las logra todas, dejándote con las ganas de querer saber aún más de una historia que parece no tener fin.
‘Solo asesinatos en el edificio’ T3 (Laura Pérez)
De qué va: Tercera temporada de la popular comedia protagonizada por Steve Martin, Selena Gomez y Martin Short, que sigue a tres vecinos que son amantes de los podcast de género true crime y que, sin comerlo ni beberlo, encuentran la manera de desarrollar su gran pasión siendo ellos mismos los investigadores de casos reales. En sus nuevos capítulos, Solo asesinatos en el edificio indaga en las causas de la repentina muerte de un famoso actor de teatro (interpretado por Paul Rudd) que se desploma sobre el escenario mientras escenifica su fallecimiento en ficción. Y además, cuenta con el refuerzo de lujo de Meryl Streep, que sube aun más el nivel interpretativo de la serie y cuyo personaje es del todo jugoso para los amantes de la metaficción.
Por qué la recomiendo: Porque al igual que en sus dos primeras temporadas, Solo asesinatos en el edificio sigue siendo un divertido ‘cluedo’ que, con el pilar de su estelar trío protagonista y con su medida dosis de comedia y misterio, entretiene y engancha con cada uno de sus capítulos. En lo que respecta al ritmo y al ingenio, la serie mantiene el nivel e incluso da un paso más al ahondar con una mirada más profunda en alguno de sus personajes principales tras, quizás, haberse quedado en capas más superficiales en temporadas anteriores. Además, y aunque pareciera imposible, han encontrado la manera de reforzarse con dos estrellas de Hollywood que la sitúan como una de las ficciones televisivas con mejor cartel. Especialmente relevante es la llegada de Streep, que como ya destacábamos en nuestra crítica sobresale con un personaje que es una parodia antitética de su propia carrera como intérprete.
‘La reglas del juego: Redención’ (Lorenzo Ayuso)
De qué va: Los ricos y poderosos se llevan lo que quieren… ¡y el equipo de Las Reglas del Juego ha vuelto para acabar con ellos! Sophie Devereaux (La Estafadora), Parker (El Ladrón), Eliot Spencer (El Golpeador) y Alec Hardison (El Hacker) han visto cómo ha cambiado el mundo en los últimos 8 años. Ahora es más fácil -y a veces legal- que los ricos se hagan más ricos y que los poderosos aplasten a cualquiera que se interponga en su camino. Con la triste pérdida de Nathan Ford, encuentran sangre nueva en Harry Wilson (Noah Wyle), un abogado de empresa que busca la redención tras darse cuenta que ha estado sentado en el lado equivocado de la mesa durante toda su carrera, y Breanna Casey, la hermana adoptiva de Hardison que tiene un don para los ordenadores, la robótica y meterse en líos.
Por qué la recomiendo: En plena era de la televisión de prestigio, donde las series se esmeran por desdibujar los límites con la narrativa cinematográfica acaso por puro complejo de inferioridad, alternativas como Las reglas del juego resultaban tan agradecidas. Ya desde su planteamiento, esta producción de Dean Devlin remite al clásico concepto del “caso de la semana”, con un ritmo lo suficientemente rápido como para no atender a la inverosimilitud de las tramas, fiándolo a la simpatía y singularidad de un reparto bien complementado. Añádase la idea de justicia social que subyace en el texto, que convierte ésta en una fantasía idealista de regusto amable y proclive a la redifusión. Todo eso ha hecho de ella un pasatiempo perfecto para su consumo continuado, como se aprecia en la existencia de canales FAST dedicados en exclusiva a pasar sus cinco temporadas originales ad aeternum. Nueve años después del final de aquella, esta secuela toma una excelente decisión: no cambiar nada de la fórmula narrativa (más allá del detonante de perder a Timothy Hutton como protagonista) ni prescindir sus rasgos identitarios (la reconocible partitura jazzística de Joseph LoDuca), eso sí, actualizando la estética y el montaje a los nuevos tiempos, tal y como sus protagonistas acostumbran a hacer (“es la era del friki”, repite Hardison). Lo mejor es que Las reglas del juego: Redención no acusa el salto temporal con su predecesora. Todo permanece en ella, ajena a modas y coartadas de respetabilidad artística. Así como otras series tratan de marcar época, esta disfruta de ser, en resumidas cuentas, su ausencia de pretensión. Con ello, consigue dar el golpe y proporcionar un entretenimiento atemporal.
‘The Morning Show’ T3 (Marcos Méndez)
De qué va: En la tercera temporada, el canal se enfrenta a un futuro incierto y las lealtades se verán puestas a prueba cuando un magnate de la tecnología se interese por la UBA. Se formarán alianzas inesperadas, las vidas privadas se convertirán en armas arrojadizas y todos se verán obligados a desafiar sus principios tanto dentro como fuera del plató. La serie se retoma tras pasar la pandemia del Covid-19, con sus dos protagonistas (Jennifer Aniston y Reese Witherspoon, como Alex Levy y Bradley Jackson) compartiendo más foco con Billy Crudup (Cory Ellison) y el fichaje estelar de Jon Hamm.
Por qué la recomiendo: The morning show es una inteligentísima forma de abordar espinosos asuntos de actualidad mundial usando como tablero una cadena de televisión. Que te guste el mundo televisivo es un añadido, ya que podría desarrollarse en cualquier otro ámbito laboral. Pero el presunto glamour de ese sector, y su negocio millonario, le permite situarse en una esfera en la que tras el acoso sexual al hilo del #MeToo ahora incluye nuevas problemáticas como la amenaza de los hackeos como chantaje, la guerra en Ucrania, el racismo institucional, o los intereses económicos y empresariales con un personaje sorprendentemente parecido a Elon Musk. Una serie que ha sabido reinventarse y reforzarse para reflejar en su micromundo algunos de los principales problemas del mundo.
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Televisión
Marlena, de sus inicios con Maneskin al Benidorm Fest 2024: “Nuestra canción es un poco Danny Zuko en Grease”

El Benidorm Fest 2024 tiene en su cartel una candidatura con conexión eurovisiva. Hablamos de Marlena, un dúo pop español que debe su nombre a Måneskin, los ganadores de Rotterdam 2021, y que se presenta al certamen de TVE con la ambición de conquistar oídos y ganar el ansiado billete a Malmö.
Así lo expresan sus componentes Ana Legazpi y Carolina Moyano en una entrevista con verTele realizada en Sevilla, en el marco del anuncio de los 16 aspirantes de la nueva edición. Reto que ambas emprenden con un proyecto musical asentado y con el “vértigo” de volver a tener una exposición mediática que ya experimentaron años atrás en sus primeras experiencias televisivas.
En 2018 se dieron a conocer en Factor X de Telecinco, bajo el nombre de W Caps. Pero fue un año antes cuando se lanzaron por primera vez a la aventura musical al coger un avión y presentarse sin complejos en la edición italiana del mismo formato, donde coincidieron con una banda hermana que a día de hoy son un espejo en el que mirarse en su objetivo de ir a Eurovisión: “Cuando participaron nuestros compañeros Måneskin y callaron bocas a todo el mundo fueron una referencia increíble”, admiten.
Años después, y ya como Marlena, este dúo madrileño acumula éxitos radiofónicos y tiene una media mensual de 1,3 millones de oyentes. Una base sólida que les permite presentarse al Benidorm Fest con las cosas claras y “mentalidad ganadora”: “Llegamos al Benidorm Fest no con algo pensado para vendernos, sino para gustar desde nuestra esencia”, cuentan en la entrevista.
Ana y Carolina desvelan que su tema para el festival habla de un amor de verano y, aun sin dar pistas sobre el título ni detalles sobre su sonido, señalan un referente temático conocido por todos: “Nuestra canción es un poco Danny Zuko en Grease”.
¿Cómo vivisteis vuestras primeras horas como participantes oficiales del Benidorm Fest 2024?
Ana Legazpi: Increíbles. Estamos aterrizando ahora mismo. Teníamos mucho miedo por todo lo que implica volver a la tele después de tantos años, cuando estuvimos en Factor X, y volver a exponernos mediáticamente, para lo bueno y para lo malo, da un poco de vértigo.
¿Qué es lo que os ha tranquilizado?
A.L: Sobre todo, charlar con los compañeros que han estado en otras ediciones, que nos han dicho que es una experiencia de diez y que vamos a salir bien paradas por algún lado.
Carolina Moyano: Hemos hablado con Rayden, Karmento, Vicco, Alice Wonder… nadie te habla mal del festival y a todo el mundo le beneficia el proyecto. Estamos superanimadas y más tranquilas.
¿Cuándo tomasteis la decisión?
A.L.: En verano, en mayo o en junio. En la oficina nos dijeron: ‘Vemos que es buen momento para que estéis aquí. ¿Qué os parece volver a la tele y expandiros entre otro público, que os pongan cara?’.
¿Os dio vértigo?
A.L.: Mogollón, da mucho vértigo pero a la vez es como esa adrenalina que nos exigimos los artistas y que nunca queremos que se vaya.
¿Os lo habíais planteado antes?
A.L.: Todos los años nos hemos planteado la posibilidad de presentarnos al Benidorm Fest, pero no veíamos nuestro proyecto muy claro. Casi no sabíamos ni quiénes éramos.
C.M.: Ya nos hemos conocido suficientemente como artistas, el proyecto Marlena, y esto es lo que queremos defender y presentar. Por eso este ha sido el año en que hemos tomado la decisión. Además, Vicco y Rayden fueron las personas que nos aconsejaron, nos hablaron de sus experiencias y a raíz de eso tomamos la decisión de lanzar la propuesta.
En ese momento, ¿os pusisteis a componer o ya teníais algún tema candidato?
A.L.: Teníamos un tema a medias, uno que iba a ser más romántico y dramático, y al final ha acabado siendo más veraniego y con buen rollo.
C.M.: No lo hicimos para el Benidorm Fest, lo escogimos después para mandarlo como propuesta y creo que eso es superpositivo porque esto es Marlena. Esta es una canción nuestra compuesta como parte de nuestro proyecto y esa es la parte superpositiva de llegar al Benidorm Fest no con algo pensado para venderte, sino para gustar desde nuestra esencia.
¿De qué manera os puede servir vuestra experiencia en ‘Factor X’ para afrontar el reto del Benidorm Fest?
A.L.: Sobre todo para el momento tele, con las cámaras… para saber movernos en el escenario y defender ahí nuestra propuesta y nuestra puesta en escena. Eso lo digo ahora muy tranquila, veremos luego cuando me suba en algún lado.
Habéis dicho que volvéis a la tele para lo bueno y para lo malo. ¿Qué tuvo de bueno y qué de malo esa experiencia en ‘Factor X’?
C.M.: Lo malo fue sentirte constantemente juzgada. También estás para eso, pero, para mí, esa fue una de las cosas más raras, la crítica no constructiva. Lo positivo fue el aprendizaje constante. En ese momento no teníamos un proyecto bien formado y éramos más pequeñas e inseguras, por eso esa parte fue una mala experiencia en ese momento.
¿Qué feedback habéis recibido sobre vuestra canción al enseñársela a personas de vuestro entorno?
C.M.: Amigos nuestros la han escuchado sin saber que nos habíamos presentado al Benidorm Fest, y les ha parecido un temazo.
A.L.: No sé si son bueno ojo juzgador, la verdad. A mi madre al principio no le entraba, pero luego, cuando sacamos el máster, dijo: ‘esto sí suena ya’.
C.M.: En general, en el equipo gusta mucho. Es muy pegadiza.
¿De qué habla la canción?
A.L.: Habla del ‘que sí, que no’ cuando conoces a alguien en verano. ‘¿Qué somos ahora en septiembre?’ Es un poco Danny Zuko en Grease.
En Italia tuvisteis una relación cercana con Måneskin, al participar en su misma edición de ‘X Factor’. ¿Habéis podido pedirles consejo?
A.L.: Es heavy porque hemos perdido todo el contacto con ellos, pero el recuerdo nos lo llevamos. Fueron las personas que mejor nos trataron en Italia, fueron como nuestros hermanos. Ellos querían aprender español y nosotras italiano porque no entendíamos ni papa.
C.M.: Nuestro nombre como grupo es por ellos, porque en muchas de sus canciones hacen referencia a una tal Marlena. En 2020 nos replanteamos nuestro proyecto y nació realmente Marlena, a raíz de empezar a componer canciones y de trabajar con nuestro equipo de RLM. Como nuestros orígenes fueron en X Factor Italia coincidiendo con Måneskin…
A.L.: Íbamos gritando como imbéciles cómo sonaba el nombre si de repente nos daban un premio. Y Marlena sonaba de puta madre.
¿Cómo os estáis preparando para la exposición que supone participar en el Benidorm Fest?
A.L.: De forma supernatural. Estamos acostumbradas, soy buena servidora de la crítica yo y convivo con ello muchísimo, pero creo que lo trataremos de la forma más normal y natural, siendo fieles a nosotras. Esto es lo que hay, estamos aquí por algo, y desde pequeña sé que no le puedes gustar a todo el mundo.
C.M.: Nuestro equipo, afortunadamente, ya ha trabajado con otros artistas que han vivido una experiencia similar, como Barei en su día, y van a estar ahí respaldando.
¿Qué expectativas tenéis con vuestra participación? Si algo han demostrado ediciones anteriores es que Eurovisión no es el único premio y hay otras muchas consecuencias buenas…
C.M.: Sería un regalo ganar el Benidorm Fest. Y en caso de no, ganar como proyecto, que el tema suene, tocar en festivales…
A.L.: Nosotras somos de mentalidad ganadora. Si vamos, vamos a ganar. Pero creo que va a haber un regalo por todas partes.
C.M.: Si no ganar como Blanca Paloma, marcarte un Nochentera y que tú proyecto de pronto impacte tan positivamente en toda España.
¿Tenéis algún referente eurovisivo?
A.L.: Llevamos enfocadas en Eurovisión los últimos cuatro años, en modo frikis. Antes no prestábamos mucha atención al festival, pero cuando participaron nuestros compañeros Måneskin y callaron bocas a todo el mundo fueron una referencia increíble. Aun sin haberles conocido, verles me excitó hasta a mí y soy lesbiana. Es otro rollo.
C.M.: Siempre hablamos mucho también de Duncan Laurence, ganador de Eurovisión 2019 con Arcade. Es muy referente, que de repente ganase una canción a piano fue muy guay.
¿Habéis descubierto a algún compañero de esta edición del Benidorm Fest que os haya gustado especialmente?
C.M.: Particularmente a Roger Padrós, quiero escucharle más. Hemos estado hablando de su tipo de música, y me apetece escuchar su proyecto. No le conocía tanto y para mí es un descubrimiento, es muy interesante.
¿Os veis dentro de 20-30 años haciendo música?
C.M.: Siempre decimos que ojalá ser referentes y artistas consagradas en el panorama musical. Queremos estar toda la vida dedicadas a la música…
A.L.: Y orgullosas de lo que hemos hecho.
¿Qué opina vuestro entorno de que os dediquéis a la música?
A.L.: Los papis siempre tienen ese punto de miedo porque es un mundo muy complicado. Y entiendo el punto de miedo, pero luego son los primeros que están ahí en todo. Son el máximo apoyo que tengo.
C.M.: La transición fue complicada. Nos conocimos estudiando la carrera y de repente nos fuimos a Italia a participar en X Factor. Yo tocaba la guitarra en grupos de amigos y Ana no cantaba nunca delante de nadie, así que fue romper con todo de repente. Realmente, los padres, con la boca pequeña, son los más fans.
¿Os acordáis del día que os conocisteis?
A.L.: Fue en casa de mi ex, ¡imagínate!
C.M.: Yo fui a esa casa con una amiga de la universidad, y nos conocimos ahí. De hecho, tenemos una foto de ese día.
A.L.: Y de ahí para siempre. La gente nos pregunta si somos pareja o hermanas, pero somos mejores amigas. Uña y carne.
Televisión
‘La Voz 2023’ eligió a sus cuatro finalistas y dejó a Malú fuera de la última gala

Se acerca el final de la décima edición de La Voz. El talent show de Antena 3 eligió anoche a los cuatro concursantes que se disputarán la victoria en la última gala de la temporada, que tendrá lugar la próxima semana.
Por el escenario fueron pasando los ochos semifinalistas que se habían ido ganando el cariño del público y los coaches. Elsa Tortonda y Phindile Felicia llegaban amparadas por Luis Fonsi; Pablo Verdeguer y Lucas Feliz contaban con el respaldo de Pablo López; Nereida Sanchón y Miguel Carrasco habían sido seleccionados por Antonio Orozco; y Larisa Rodríguez y Dária formaban parte del equipo de Malú.
Sólo cuatro de ellos podían clasificarse para la gala final, sólo aquellos que recibieran la máxima puntuación del público. Con sus llamadas telefónicas y sus votos en la web del programa, los espectadores premiaron el talento de Miguel, Nereida, Elsa y Pablo, a quienes veremos en el último espectáculo de la décima edición de La Voz.
Por lo tanto, Malú no estará representada en la gala final ya que ninguno de sus concursantes ha sido elegido por la audiencia. En cambio, Antonio Orozco consiguió colar a sus dos candidatos (Nereida y Miguel), y Luis Fonsi y Pablo López podrán animar a sus respectivos delegados, Elsa y Pablo.
La semifinal de La Voz contó con las actuaciones especiales de Niña Pastori, Abraham Mateo, Nil Moliner y Taburete. Los coaches también subieron al escenario para cantar con sus respectivos ‘alumnos’.
Televisión
Laura Londoño, tras ganar ‘MasterChef Celebrity España’ dejando todo en Colombia: “Estaría feliz de trabajar aquí”

Cuando hace unos meses empaquetó toda su vida en Colombia y puso rumbo a España junto a su familia, Laura Londoño no imaginaba estar una mañana de diciembre con el trofeo de MasterChef Celebrity 8 en sus manos. Un premio ganado a base de trabajo y autodeterminación, y que levantó por primera vez en la gran final del programa de La 1 que se emitió este jueves ante ante 1,2 millones de espectadores en prime time.
Todavía con la emoción del momento, la actriz explica qué le llevó a paralizar su carrera como actriz, en auge tras el éxito mundial de Café con aroma de mujer, por iniciarse en los fogones a kilómetros de casa. “Muchas veces en mi vida me veía viviendo aquí”, declara, al tiempo que confiesa que al embarcarse en ese “juego” tuvo “una dosis de valentía e ignorancia, porque no sabía dónde me estaba metiendo”.
Ahora, tras la exposición del talent show de TVE, Londoño cuenta cuáles son sus planes profesionales más inmediatos y aunque no desvela si le han llovido ofertas en producciones españolas a raíz de MasterChef, sí asegura que una de sus metas es hacer carrera en España: “Estoy disfrutando mucho esta ciudad y estaría feliz de trabajar más aquí. Vamos a ir viendo, seguramente van a salir cosas maravillosas más allá de lo que tengo ahora mismo”.
Tras protagonizar una serie de éxito mundial como Café con aroma de mujer te lloverían las ofertas. ¿Por qué decidiste parar por unos meses tu carrera como actriz para sumarte a esta aventura en un programa de entretenimiento, y en otro país?
Precisamente por todo eso que acabas de mencionar. Era una gran aventura y a mí me gustan las aventuras. Era un concurso y a mí me encanta jugar, con toda la seriedad con la que me tomo el juego, que es mi trabajo. Para mí la vida se trata de jugar y en el momento que dejamos de hacerlo ya estamos como viviendo horas extra. Es muy importante para mí en la vida no dejar de sorprenderme a mí misma, de descubrirme ante retos que no conozco, experiencias nuevas… Y España es un país que amo, que adoro, que he tenido la oportunidad de visitar otras veces y siempre he disfrutado enormemente, y muchas veces en mi vida me veía viviendo aquí. Ahora con mi familia era el paquete perfecto.
MasterChef es un formato que había visto, que había disfrutado y padecido como espectadora. Y hay una dosis de valentía, porque era un cambio muy grande, y también de ignorancia, porque aunque hubiera visto el formato algunas veces, ni siquiera el de España sino el de Colombia, no sabía dónde me estaba metiendo. Cuando dije ‘sí’ empecé a ver el programa y ahí me entraron los nervios infinitos. Entonces me puse a estudiar como loca y a entrenarme, con esa mira de venir a España a tener esta aventura con mi familia.
Cuando hiciste las maletas y te mudaste con tu familia a España por MasterChef, ¿cuáles eran tus expectativas?
Agradezco mucho a mi familia, y se lo decía durante el proceso, porque yo les dije que nos teníamos que embarcar en este viaje, con todo lo que eso implicaba, y me dijeron ‘listo, vamos’. Me preguntaron por cuánto tiempo y yo no tenía ni idea, podía ser poco y qué horror, ¡qué miedo! Podían echarme de MasterChef a la semana, pero como plan de familia decidimos que sí o sí nos íbamos a quedar dos meses. Y al final terminé haciendo el programa completo.
Cuando ya llegué al programa, por más que hubiéramos decidido quedarnos dos meses pasara lo que pasara, sabía lo que había significado para todos y para mí ese movimiento, y toda la energía que pusimos en hacerlo, que creo que por eso luché tanto para aprender de cero. No sabía cocinar nada, y no es una exageración: ¡nada! Y lo trabajé tanto para poder mantener esta aventura. Eso poco a poco me fue llevando a lo que vimos ayer: esa victoria que me hace sentir tan satisfecha, tan feliz y tan agradecida con ellos y conmigo.
Ahora indudablemente ha merecido la pena la apuesta, pero ¿en algún momento del programa dudaste de si habías tomado la decisión correcta dejándolo todo por MasterChef?
¡Claro! Quinientas veces. Pensaba ‘estoy loca, ¿a mí quién me manda? ¿por qué? ¿en qué me metí?’. Obviamente. Y no sólo esa duda, todo tipo de dudas. Siempre he sido una persona que duda un montón de sí misma, pero también tengo una autodeterminación tremenda. Es una mezcla rara. Y es verdad que veo el programa y no me veo como que dude tanto, pero por dentro soy un manojo de nervios, creo que todos son mejores que yo, que me van a ganar y que me van a echar en cualquier momento, que no sé qué estoy haciendo aquí… Y eso mismo me hace entrar en acción con esa determinación que tengo para estudiar más y más. Mi esposo me decía ‘Laura, tranquila, es un juego’. Así que sí, la duda siempre estuvo presente.
¿Crees que el hecho de ser un perfil nuevo en la televisión española ha jugado a tu favor, o has sentido que tenías que remar a contracorriente o que tenías desventaja respecto a tus compañeros?
Creo que las dos cosas. Esa frescura que mencionas la pude sentir en el comienzo del programa, que no sabía quién era nadie y no tenía ninguna idea preconcebida sobre mis compañeros. Eso creo que jugó a favor, porque venía más ligera de equipaje. Empecé de cero conociéndome genuinamente con todo el mundo, en las circunstancias en las que estábamos y no con lo que creía que alguien era o no era. Pero sí es verdad también que al venir de fuera a un entorno en el que todos se conocen entre sí, y ven que de no conocerme paso a ganar pruebas, también sentía eso.
Además, en un país en el que la gastronomía es tan enorme y tan maravillosa como lo es en España, veía que no eran mis sabores y tenía que replicar platos que nunca en mi vida había probado. No sabía a qué tenían que saber, no estaba en mi ADN. Eso era, obviamente, una desventaja desde ese lado para mí. Pero precisamente porque sentí esa desventaja desde el principio, que sabía que me iba a enfrentar a personas que cocinaban más que yo por esa tradición gastronómica, fue lo que me hizo estudiar tanto, ir a tantos restaurantes, tener tantos profesores y dedicarle tantas horas. Seguía creyendo que no estaba preparada y seguía preparándome hasta adquirir habilidades que me llevaron lejos.
Muchos espectadores veían claro un duelo contra Blanca Romero, que finalmente se quedó fuera de la final. ¿Tú también lo visualizabas? ¿Te habría gustado?
Me hubiera encantado. Me divertí mucho con Blanca, le decía que quería que llegásemos juntas a la final y ganásemos las dos. Me hubiera gustado mucho porque es una gran participante, una compañera, una amiga, una mujer muy divertida y la quiero mucho. Disfruté mucho con ella, y yo también me imaginé ese duelo.
A otros ganadores de MasterChef Celebrity, su paso por el programa les ha beneficiado profesionalmente al situarles en una posición mediática importante. ¿Cuál es tu objetivo tras ganar MasterChef? ¿Buscas hacer carrera en producciones de ficción españolas? ¿Has notado ya el impacto positivo en forma de ofertas?
Ahora estoy con el lanzamiento de Feroz, que es una marca de maquillaje que realmente lancé el año pasado en España aun sin saber que vendría a hacer MasterChef, ¡bendita coincidencia! Ahora estoy con ello más que nunca, abriendo puntos de venta. El maquillaje es como una herramienta que tenemos las mujeres en nuestro día a día y a mí me gusta compartir mi experiencia personal, de lo que ha significado para mí el hecho de conquistarme como mujer. No me sentía muy contenta con nuestra feminidad, porque sentía que era una desventaja, y a lo largo de los años he ido ganándome ese terreno. Es un proyecto muy especial para mí y es el que me tiene más anclada a España en este momento.
Ahora regreso a Bogotá dos meses a grabar la segunda y tercera temporada de Manes, que es una serie de Amazon Prime Video, una comedia romántica sobre cómo las mujeres vemos a los hombres en manada. Es muy divertida y muy linda. Y bueno, no sé. En España estoy feliz y encantada. Lo que más feliz me hace es ver a mis hijas felices aquí, estoy disfrutando mucho esta ciudad y estaría feliz de trabajar más aquí. Vamos a ir viendo, seguramente van a salir cosas maravillosas más allá de lo que tengo ahora mismo.
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