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Astrología y Espiritualidad

CAPRICORNIO

¿DE QUÉ FECHA SON LOS CAPRICORNIO?

La fecha de los Capricornio van desde el 22 de diciembre hasta el 19 de enero. Estas fechas marcadas por el invierno encierran la esencia de la tenacidad y la determinación que caracterizan a los Capricornio. Como heraldos de un nuevo año, estas almas inquebrantables aportan un aire de responsabilidad y compromiso a medida que dan la bienvenida al renacimiento anual.

De cualquier forma, para que no quepa duda de cuál es tu signo del zodiaco, te recomiendo que compruebes las efemérides astrológicas. Las fechas pueden variar un poco entre distintos años. Y eso podría provocar que, en lugar de Capricornio, fueras Sagitario (del 22 de noviembre al 21 de diciembre) o Acuario (del 20 de enero al 18 de febrero). ¡Imagínate cómo cambiaría todo!

CARACTERÍSTICAS DEL SIGNO CAPRICORNIO

Las características principales de Capricornio son la ambición y la determinación. Son insaciables buscadores de éxito y logros. Su regente, Saturno, les confiere la habilidad innata para trazar metas y alcanzarlas con tenacidad.

También son pragmáticos y realistas. Su mente está siempre en la realidad, y son conocidos por tener un enfoque muy práctico de la vida. Esto les permite tomar decisiones fundamentadas y basadas siempre en los hechos.

Otros rasgos indiscutibles de Capricornio son la responsabilidad y la lealtad. Estos dos valores son fundamentales para el signo de la cabra, que se toma muy en serio sus compromisos y responsabilidades.

Aunque no todo es seriedad con Capricornio, aunque parezca lo contrario. Cuando vencen su timidez habitual, sale a relucir un sentido del humor sutil y muy irónico que conseguirá hacerte reír hasta en las situaciones más complicadas.

 

¿CÓMO ES CAPRICORNIO EN EL AMOR?

En el amor, Capricornio se mantiene práctico y no abandona su gran determinación. Es un compañero fiel, leal y muy comprometido, capaz de invertir todo su tiempo y esfuerzo en construir relaciones sólidas y duraderas.

A veces puede parecer algo distante, pero nada más lejos de la realidad. Es tan solo que se toma la responsabilidad de construir relaciones significativas muy en serio, más incluso de lo que cabría esperar.

¿CÓMO ES LA MUJER CAPRICORNIO?

La mujer Capricornio es ambiciosa, leal e incansable. Posee una mezcla única de fortaleza, determinación y perspectiva pragmática de la vida que la lleva a conseguir todas las metas que se propone en la vida.

Aunque las mujeres Capricornio pueden llegar a parecer también algo frías, dado que son muy reservadas con la expresión de sus emociones. Pero, aunque su apariencia sea de alguien distante, no carece de profundidad emocional. Es tan solo que lo demuestra de otra forma, a través de acciones y no de palabras.

¿CÓMO ES EL HOMBRE CAPRICORNIO?

El hombre Capricornio es responsable, pragmático y prudente. Tiene una determinación inquebrantable, que le permite establecer objetivos ambiciosos que persigue sin descanso. Además, todas sus decisiones se fundamentan en la lógica y no en el corazón.

Los hombres Capricornio pueden ser también algo conservadores, por lo que le costará mucho salir de su zona de confort. Quizá por eso se toman con mucha calma las relaciones. Para conseguir que Capricornio dé el paso, tendrás que armarte de paciencia.

¿CUÁL ES EL SÍMBOLO DE CAPRICORNIO?

El símbolo de Capricornio es una cabra con cola de pez, que tiene raíces muy profundas en la mitología griega. Esta imagen híbrida, que representa su constelación, está vinculada a la leyenda de Amaltea. Esta ninfa cuidó y amamantó a Zeus en su infancia. En agradecimiento, el Dios la subió a los cielos, creando así la constelación de la cabra.

La cola de pez simboliza también a Pricus, el padre de las cabras del mar en la mitología romana. Este personaje tenía la habilidad de revertir el flujo del tiempo, evitando así que sus hijos se transformasen en esta criatura híbrida. Pero, finalmente, no pudo evitarlo. Así que alzó a su progenie a los cielos en forma de constelación.

COMPATIBILIDADES DE CAPRICORNIO

La compatibilidad de Capricornio es alta con Tauro y Virgo. Con el primer signo comparte una comprensión mutua instantánea, dado que ambos valoran la estabilidad, la lealtad y la seguridad por encima de todo. Con el segundo, comparte una actitud práctica y realista que convierte a esta pareja en un tándem ganador.

Por otro lado, la compatibilidad de Capricornio es baja con Aries y Libra. Con el signo de fuego no tiene nada en común. Aries es aventurero e impulsivo, mientras que la cabra es cautelosa y metódica. Con el signo de aire pasa algo similar. Libra es social hasta el extremo, mientras que Capricornio es muy reservado en todos los aspectos de su vida.

¿QUÉ PASA SI ERES ASCENDENTE EN CAPRICORNIO?

Si eres ascendente en Capricornio entonces seguro que tienes una actitud muy formal y profesional, así como una gran determinación a la hora de alcanzar tus objetivos. Esto sucede porque tu signo ascendente es la forma en la externalizas tu personalidad. Por tanto, independientemente de tu signo solar, los rasgos de Capricornio tiñen tu esencia, dándote un toque reservado y disciplinado.

FAMOSOS QUE SON CAPRICORNIO

Algunos famosos que son Capricornio son Ricky Martin y Michelle Obama. Aunque no son los únicos ejemplos de lo que este signo puede conseguir con disciplina y perseverancia. Otros famosos de este signo son:

Edurne García (22 de diciembre de 1985).
Esperanza Aguirre (3 de enero de 1952).
Paz Vega (2 de enero de 1976).
Ana Torroja (28 de diciembre de 1959).
Jesulín de Ubrique (9 de enero de 1974).
Melendi (21 de enero de 1979).
Fuente: Clara.es

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Astrología y Espiritualidad

Espiritualidad en la Prehistoria

La religión en el Paleolítico o las religiones paleolíticas se refieren al conjunto de creencias y comportamientos que, al menos hipotéticamente, ha permitido su reconstitución, desde el punto de vista religioso-cultural del hombre durante el Paleolítico, fundamentalmente del homo sapiens y en parte del neandertal.

Para el estudioso de la filosofía de la religión Jacinto Choza, la religión del Paleolítico, dentro del conjunto de prácticas rituales mediante las que los humanos se relacionan con los poderes sobrenaturales, fundamentalmente mediante el sacrificio, sería una religión del culto, entre cuyos componentes se encuentra el chamanismo.

Existen indicios de que el ser humano, al intentar comprender racionalmente lo que les rodeaba, lo relacionaban con la existencia de algo sobrenatural y para poder mitigar la ansiedad que producen algunos hechos, como las tormentas, los rayos, buscaban refugios metafísicos (más allá de lo visible) frente al miedo y la muerte que se evidenciaron por el enterramiento de los muertos mediante unos rituales. Este conjunto de creencias espirituales se cree que aparecieron durante este período. Los paleoantropólogos Andre Leroi-Gourhan y Annette Michelson creen que el comportamiento religioso surgiría en el Paleolítico Superior, al menos, hace más de 30.000 años, pero patrones de comportamiento, como los ritos funerarios que se podrían caracterizar como religiosos (o como ancestrales del comportamiento religioso) entrarían ya en el Paleolítico Medio, hace unos 300.000 años, coincidiendo con la primera aparición del Homo neanderthalensis y posiblemente el Homo naledi.

Al principio, los muertos eran enterrados junto a herramientas y animales y a menudo estaban cubiertos de rocas para su protección. Más adelante, en otra etapa, después de que el cuerpo fuera enterrado y descompuesto, se desenterraba y los huesos se volvían a enterrar. Esto sugiere que el hombre del Paleolítico creía en una vida futura y por eso le dejaban bienes y herramientas en su tumba.​

Se han sugerido casos de una primera aparición de experiencias religiosas o espirituales durante el Paleolítico Inferior (significativamente anterior a los 300.000 años, pre-Homo sapiens), pero esto sigue siendo muy controvertido y tiene un apoyo limitado.

Paleolítico Medio

El Paleolítico Medio abarca el período de hace 300.000 a 50.000 años. Algunas de las primeras evidencias significativas de lo que podrían denominarse prácticas religiosas datan de este período. El enterramiento intencional, particularmente con ajuar funerario, puede ser una de las primeras formas detectables de esas prácticas ya que, como sugiere Philip Lieberman, puede significar una ‘preocupación por los muertos que trasciende la vida cotidiana’.

La evidencia sugiere que los neandertales fueron los primeros humanos en enterrar intencionadamente a los muertos, haciéndolo en tumbas poco profundas junto con herramientas de piedra y huesos de animales.​ Algunos de estos enterramientos incluyen la Cueva de Shanidar en Irak, Cueva de Kebara en Israel o Krapina en Croacia. Sin embargo, algunos estudiosos han argumentado que estos cuerpos pudieron haber sido dispuestos así por razones no religiosas.​ Las marcas de corte en huesos de neandertales de varios lugares como en Combe-Grenal y Abri Moula en Francia pueden implicar que los neandertales pueden haber practicado la excarnación.

Del mismo modo, varios arqueólogos proponen que sociedades del Paleolítico Medio, como la de los neandertales, también pueden haber practicado las formas más tempranas de totemismo o de culto a los animales además de haber enterrado (presumiblemente por una creencia religiosa) a sus muertos. Emil Bächler en particular sugiere, basándose en las evidencias arqueológicas de las cuevas del Paleolítico Medio, que existió un culto neardentalense generalizado a los osos.​ Los cultos a los animales en el siguiente período del Paleolítico Superior, como el culto a los osos, pueden haber tenido sus orígenes en estos hipotéticos cultos a los animales del Paleolítico Medio.

El culto a los animales durante el Paleolítico Superior se entrelazaba con los ritos de caza. Por ejemplo, la evidencia arqueológica del arte y los restos de osos revela que el culto al oso aparentemente habría involucrado un tipo de ceremonialismo sacrificial del oso en el que este recibiría un disparo con flecha y luego sería rematado por un flechazo en los pulmones para ser después enterrado ritualmente cerca de una estatua de oso de arcilla cubierta por una piel de oso, pero con el cráneo y el cuerpo del oso enterrados por separado.​

El primer enterramiento humano indiscutible data de hace 100.000 años. Se descubrieron restos óseos humanos manchados con ocre rojo en las cuevas de Skhul y Qafzeh en Israel. Una variedad de ajuares funerarios estaban presentes en el yacimiento, incluida la mandíbula de un jabalí en los brazos de uno de los esqueletos.​ Los humanos anatómicamente modernos (en contraste con los neandertales) que habitaban el Cercano Oriente durante ese tiempo, podrían haber inventado esta forma de práctica ritualizada de enterramiento.​ Los yacimientos en África que datan de aproximadamente el mismo período de tiempo también muestran un mayor uso del ocre rojo durante el ritual de inhumación, un pigmento que se cree tiene un valor simbólico.

Paleolítico Superior

Venus de Willendorf, estatuilla que se cree tuvo una función religiosa para los pueblos en el Paleolítico.
El comportamiento religioso es uno de los sellos distintivos de la modernidad conductual, y generalmente se supone que surgió hace unos 50.000 años, marcando la transición entre el Paleolítico Medio y el Superior. Probablemente sería más común durante el Paleolítico Superior Temprano que las ceremonias religiosas recibieran la participación igual y plena de todos los miembros de una organización social en bandas en contraste con las tradiciones religiosas de períodos posteriores cuando las autoridades religiosas y especialistas en rituales a tiempo parcial como los chamanes, sacerdotes o curanderos eran relativamente comunes e integrados en la vida religiosa.​ Existen indicaciones de que las personas involucradas en el chamanismo, o la interacción y manipulación de los espíritus, a menudo se realizan como protección.

La evidencia de entierros con ajuares funerarios y la aparición de imágenes antropomórficas y pinturas rupestres pueden sugerir que los humanos. durante el Paleolítico Superior, habrían comenzado a creer en seres sobrenaturales.​ Las pinturas rupestres de la cueva de Chauvet datan de hace 32.000 años y las de la cueva de Lascaux de hace 17.000.

Vincent W. Fallio escribe que los cultos a los ancestros surgieron por primera vez en las sociedades complejas del Paleolítico Superior. Fallio argumenta que las élites de sociedades complejas del Paleolítico Superior (como las élites de muchas sociedades cazadoras-recolectoras complejas contemporáneas como es el caso de los Tlingit) pudieron haber usado rituales especiales y el culto a los antepasados para consolidar el control sobre sus sociedades al convencer a sus súbditos de que poseen un vínculo con el mundo espiritual que les da control sobre el reino terrenal y acceso al reino espiritual.​ Sociedades secretas pueden haber cumplido una función similar en estas complejas sociedades cuasi-teocráticas al dividir las prácticas religiosas de estas culturas en esferas separadas de religión popular y religión de élite.

La religiosidad era a menudo apotropaica y, específicamente, involucraba magia simpática. Las figurillas de Venus, denominadas Venus paleolíticas, que se han encontrado abundantemente en los registros arqueológicos del Paleolítico Superior, proporcionan un ejemplo de magia simpática paleolítica. Podrían haber sido usadas para asegurar el éxito en la caza y como medio para lograr la fertilidad de la tierra y las mujeres.​ Los eruditos a veces han explicado las figurillas de Venus del Paleolítico Superior como representaciones de una diosa de la tierra similar a Gaia o como representaciones de una diosa que es señora o madre de los animales. James Harrod las ha descrito como representativas de los procesos de transformación espiritual chamánica femenina (y masculina).​

Fuente: Wikipedia.

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Astrología y Espiritualidad

Sintoísmo

El sintoísmo o shinto es una religión japonesa cuyos orígenes se remontan al inicio de la cultura japonesa. Sus principios filosóficos constituyen la raíz del pensamiento, la religiosidad y la filosofía del Japón, aunque no sea la religión practicada por la mayoría de la población.

Algunos rasgos de la espiritualidad sintoísta se pueden rastrear ya en el período Yayoi (300 a. C a 300 d. C aproximadamente), cuando las islas estaban habitadas por pequeñas comunidades agrícolas todavía sin escritura. De esa época son los primeros textos, de origen chino, que mencionan poblaciones que practicaban un culto animista.

El sintoísmo se menciona por primera vez en textos japoneses recién en el siglo VIII, cuando ya circulaban por las islas otras religiones orientales, como el taoísmo, el confusionismo y el budismo. En ese contexto, aparece la palabra shinto para diferenciar la religión local, que seguía la vía de los kami, es decir, el camino de los dioses, de las religiones recién llegadas, como el butsudo o vía del Buda.

En la actualidad, es difícil saber qué porcentaje de la población japonesa practica el sintoísmo porque este culto no excluye la práctica de otros credos religiosos como el budismo e incluso el cristianismo. Además, muchos japoneses que se declaran no creyentes participan de las ceremonias sintoístas.

Características

No existe un fundador del shinto ni una persona o figura que encarne sus principios. El sintoísmo es más bien una cosmovisión que fue desarrollando un sistema mitológico a lo largo del tiempo.

No existen libros ni escrituras sagradas que codifiquen las cuestiones dogmáticas o teológicas.
El shinto aparece mencionado por primera vez en fuentes escritas japonesas en dos textos: el Kojiki, una crónica de antiguos hechos del Japón, redactado en 712. Y el Nihonshoki, también del siglo VIII, que recopila hechos de la historia japonesa junto a elementos míticos, documentos literarios, ritos y elementos de la cosmovisión local.
Entiende el cosmos como un espacio animado y habitado por fuerzas vitales espirituales, los kami. Se los conoce como Yaoyorozu-nokami, que significa “los 8 millones de dioses” haciendo referencia a la idea de que son incontables y se debe respetar a todos los elementos de la naturaleza porque cualquier cosa puede ser un kami. Todos los fenómenos son sagrados porque forman parte del principio de la vida.
Un kami no es una divinidad individual o personal. Es la conceptualización de un principio espiritual. Puede manifestarse en una roca, una planta, un animal, o un antepasado familiar, incluso las personas al morir pueden transformarse en kami.

Es una filosofía práctica ética que sostiene la conexión continua con la infinidad de seres que habitan el mundo. Lo natural y lo sobrenatural, lo espiritual y lo corpóreo, lo visible y lo invisible están unidos e interrelacionados.
Practica la búsqueda de la felicidad presente.
La introducción del budismo en el siglo VI modificó algunas concepciones del sintoísmo, como la idea de circularidad, generación y regeneración y también incorporó a este culto la construcción de templos.
Existen algunas ceremonias específicas sintoístas en el calendario japonés pero la práctica se basa en rituales personales como la construcción de altares familiares o las visitas a los templos.

La mitología sintoísta

El mito del origen del shinto narra un mundo caótico en el que el cielo y la tierra no estaban separados y todo era indeterminado e ilimitado.

En un momento, lo puro y claro se dispersó, ascendió y se transformó en cielo, lo pesado y turbio se depositó y se convirtió en la tierra.

Cuando se separaron el cielo y la tierra, en la alta meseta del cielo surgieron los primeros dioses hasta formar un panteón de 5. Estos dioses no tenían forma, género ni sexo, se los llamó Kotoamatsukami, que significa los dioses celestiales distinguidos.

Luego aparecieron siete generaciones de dioses ya con características individuales. De ellos surgió la pareja primordial, el dios Izanagi y diosa Izanami, quienes fueron los responsables de ordenar el mundo.

Los primeros dos hijos de esta pareja eran imperfectos y fueron descartados, de modo que perfeccionaron el ritual de creación y así procrearon los dioses sanos, las 8 islas que forman el archipiélago japonés, los seres vivos y los kami o deidades fundamentales: el mar, los ríos, las praderas, los árboles, etcétera.

Al dar a luz al dios del fuego, Izanami murió quemada y descendió a los infiernos. Y, aunque Izanagi intentó rescatarla del mundo de los muertos, la diosa ya era un cadáver en descomposición y no regresó. Izanagi, entonces, realizó un rito de purificación y del agua surgieron los dioses más importantes: al limpiar su ojo izquierdo, surgió Amaterasu, la diosa solar; de la nariz, Susanoo, el dios del viento, el mar y las tormentas; del ojo derecho, Tsukuyomi, la diosa lunar.

Amaterasu se convirtió en la diosa más importante de la mitología sintoísta y, hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial, en Japón se sostenía que la familia imperial descendía de ella.

Fuente: Enciclopedia Iberoamericana.

Paola Maurizio.

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Astrología y Espiritualidad

Taoísmo

El taoísmo o daoísmo (en chino, 道教; pinyin, dàojiào; literalmente, ‘enseñanza del camino’) es una tradición filosófica y espiritual de origen chino la cual enfatiza vivir en armonía con el tao (la ‘vía’ o el ‘camino’).

El tao es una idea fundamental en la mayoría de las escuelas que forman parte de la filosofía china; sin embargo, para el taoísmo es referido como el principio de unidad absoluta, y al mismo tiempo mutable, que conforma la realidad suprema y el principio cosmogónico y ontológico de todas las cosas.​ Así, para los taoístas el tao constituye la fuente, el patrón y la sustancia de todo lo existente.

El Dào Dé Jīng (en chino: 道德經) también conocido como Tao Te King o Tao Te Ching, es el libro que condensa las enseñanzas atribuidas al filósofo Lao-Tse, también llamado Lao Tzu, Lao Zi, Laozi (en chino simplificado y tradicional: 老子; en pinyin: lǎozǐ; literalmente ‘viejo maestro’) o Laocio.[5]​ Y aunque la existencia histórica de tal personalidad aún se debate, el libro es considerado como clave para la tradición taoísta. Junto con el Zhuangzi se consideran los textos clave de la tradición.

Y aunque los valores éticos taoístas varían dependiendo de las distintas escuelas, por lo general tienden a enfatizar el wu wei («la no acción» o acción sin intención), la naturalidad, la simplicidad, la espontaneidad, y sobre todo, los «Tres Tesoros»: 慈 «la compasión», 儉 «la frugalidad», y 不敢為天下先 «la humildad», mientras que pone menos énfasis en las normas y el ritual (en oposición al confucianismo).

El objetivo fundamental de los taoístas es alcanzar la inmortalidad, si bien, a veces no se entiende esta literalmente, sino como longevidad en plenitud. De la misma manera, se decía que las personas que vivían en armonía con la naturaleza eran inmortales. Lao-Tse fue deificado como dios taoísta ―un inmortal― encabezando un enorme panteón de héroes folclóricos., generales famosos y sabios, todos los cuales alcanzaron la inmortalidad. Así como la representación de uno de Tres Puros. Por otra parte, el logro de la inmortalidad a través de la alquimia externa (waidan) y la alquimia interna (neidan) fue un objetivo importante para muchos taoístas históricamente.

Las primeras formas del taoísmo se desarrollaron en el siglo IV a. C., influenciadas por las teorías cosmológicas de la Escuela de Naturalistas y el I Ching. La Escuela de Naturalistas fue una escuela filosófica que sintetizó los conceptos de yin-yang y los Cinco Elementos; Zou Yan es considerado el fundador.​ La primera forma organizada de taoísmo, la escuela Tianshi («Maestros Celestiales») surgió en el siglo II a. C. Xuanxue («aprendizaje profundo», también «neo-taoísmo») fue un importante movimiento filosófico influenciado por el confucianismo, que se centró en la interpretación del I Ching, el Dào Dé Jīng y el Zhuangzi y que floreció durante los siglos III a VI d. C. Los filósofos más importantes de este movimiento fueron He Yan, Wang Bi, Los siete sabios del bosque de bambú, Ge Hong y Guo Xiang.​ Los pensadores como He Yan y Wang Bi se centraron en la naturaleza profunda del Tao, que vieron como mejor ejemplificado por el término «Wu» (nada, no-ser, negatividad).​ Otras escuelas alcanzaron prominencia a lo largo de la historia de China, como la escuela Shangqing durante la dinastía Tang (618-907), la escuela Lingbao durante la dinastía Song (960-1279) y la escuela Quanzhen, que se desarrolló durante los siglos XIII-XIV y durante la dinastía Yuan.

Posteriormente, el taoísmo se mezcló con elementos del confucianismo, el budismo y la religión tradicional china. La forma concreta de religión taoísta que fue llevada a Taiwán en el siglo XVII es típica de esta tradición. La característica más distintiva de la práctica actual es la veneración de los antepasados.

Los conceptos taoístas influyeron en la medicina tradicional china y en distintas disciplinas como el taichí chuan, el chi-kung y diversas formas de artes marciales. Las tradiciones taoístas posteriores también fueron influidas por el budismo chino.

Fundamentos del taoísmo

El Taoísmo establece la existencia de dos fuerzas: una pasiva, otra activa. Yin y yang aparentemente se oponen aunque en realidad se complementan simultáneamente entre sí, es decir que son interdependientes de manera absoluta y funcionan como una unidad. Son el yin (fuerza pasiva/sutil, femenina, húmeda…) y el yang (fuerza activa/concreta, masculina, seca…), representan el dinamismo de la naturaleza, el origen de todas las cosas manifiestas o existentes. No confundir con la dualidad de extremos opuestos e irreconciliables como «bien versus mal». (Véase yin-yang).

El significado más antiguo que existe sobre el tao dice: «Yi yin, yi yang, zhè wei tao», es decir, «un aspecto yin, un aspecto yang, eso es el tao».

Puede ejemplificarse esta concepción a partir del significado de las palabras: literalmente, yang significa ‘la ladera luminosa (soleada) de la montaña’, y yin ‘la ladera oscura (sombría) de la montaña’; entiéndase la idea de montaña como símbolo de unidad. Así, aunque representan dos fuerzas aparentemente opuestas, forman parte de una única naturaleza; siendo representadas en algunas tradiciones igualmente a través de creencias religiosas, tales como los Tres Puros.

La igualdad entre estas dos fuerzas entraña la igualdad de sus manifestaciones consideradas en abstracto. Por ello el taoísta no considera superior la vida a la muerte, no otorga supremacía a la construcción sobre la destrucción, ni al placer sobre el sufrimiento, ni a lo positivo sobre lo negativo, ni a la afirmación sobre la negación.

Las cosas cotidianas e insignificantes tienen un significado mucho más profundo del que nosotros le damos.

Por otro lado el Tao no puede definirse como una «fuerza conciliadora», aunque efectivamente esa es una de sus expresiones, el Tao por naturaleza es indefinible, indescriptible e inalcanzable por el pensamiento humano. Es lo primero que el Tao te king enseña:

El Tao que puede ser nombrado no es el Tao eterno. El nombre que puede ser pronunciado no es el nombre eterno.
De manera que aunque el Tao es trascendente eterno, inconmensurable e indescriptible, antecede a la multiplicidad, lo contiene y lo sustenta todo también es inmanente y se encuentra presente en la pluralidad de todas las cosas impermanentes:

Del clásico taoísta Tao Te Ching, se sostiene que:

«El Tao produjo Uno (Wuji produjo Taiji); Uno produjo Dos (Taiji produjo el Yin y Yang); Dos produjo Tres (la multiplicidad); Tres produjo los «10000 seres» (Todas las cosas y seres existentes)». (Cap. 42)
Por lo tanto Lao-Tse distingue dos aspectos del Tao, por un lado está el Tao Eterno e indescriptible, y por otro lado está el Tao como lo impermanente manifestado como existencia. Del Tao eterno no se puede hablar ya que su naturaleza es incognoscible y trasciende la capacidad de comprensión humana, pero del Tao como manifestación o existencia si se puede hablar y es desde allí que se construye el taoísmo filosófico. Sin embargo ambos aspectos del Tao son inherentemente inseparables, son una misma realidad.[14]​

Lo innombrable es el principio del cielo y de la tierra.Lo nombrable es la madre de las diez mil cosas.

Sin deseos se puede ver el Misterio;

Con deseos se puede ver sus manifestaciones.

Los dos brotan de la misma fuente, pero tienen diferentes nombres para una misma realidad.

Para este «algo» eterno no existe nombre, dado que los nombres derivan de experiencias; finalmente, y por necesidad de ser descrito o expresado, se manifiesta en la existencia y se lo denominó tao, que significa ‘camino’ o ‘sendero [recto o virtuoso]’ que conduce a la meta.

Cuando Lao-Tse habla del tao en su aspecto trascendente procura alejarlo de todo aquello que pueda dar una idea de algo concreto. Prefiere encuadrarlo en un plano distinto a todo lo que pertenece al mundo. Porque el tao es como el espacio vacío para que se manifieste el todo. «Existía antes del Cielo y de la Tierra», dice, y, efectivamente, no es posible decir de dónde proviene. Es madre de la creación y fuente de todos los seres.[15]​

Algo formado confusa y misteriosamente,Nacido antes que el Cielo y la Tierra.

En el silencio y en el vacío, Solo e inmutable, Siempre presente y en movimiento,

Quizás sea la madre de las Diez Mil Cosas. No sé su nombre, Llámalo Tao.

A falta de una mejor palabra, lo llamo lo grande.

El tao tampoco es temporal o limitado; al intentar observarlo, no se lo ve, no se lo oye ni se lo siente. Es la fuente primaria cósmica de la que proviene la creación. Es el principio de todos, la raíz del Cielo y de la Tierra (la madre de todas las cosas). Pero si intentamos definirlo, mirarlo u oírlo, no sería posible: el tao regresa al no-ser, ahí donde es insondable, inalcanzable y eterno.

Todas las cosas bajo el Cielo gozan de lo que es, lo que es surge de lo que no es y retorna al no-ser, con el que nunca deja de estar ligado.

El tao del no-ser es la fuerza que mueve todo lo que hay en el mundo de los fenómenos, la función, el efecto de todo lo que es: se basa en el no-ser.

El mundo de los seres puede ser nombrado con el nombre de no-ser y el mundo de los fenómenos con el nombre de ser. Las diferencias recaen en los nombres, pues el nombre de uno es ser y el del otro, no-ser, pero aunque los nombres son distintos, se trata de un solo hecho: el misterio desde cuyas profundidades surgen todos los prodigios.

Al encontrar el camino que conduce de la confusión del mundo hacia lo eterno, estamos en el camino del tao.

El taoísmo excluye el concepto de ley y lo sustituye por el de orden. Es decir, las cosas son de determinada manera debido a que su posición en un universo en permanente movimiento les confiere una naturaleza que las obliga a ese comportamiento. Así lo explica Dong Zhongshu, filósofo chino del siglo II a. C.:

Cuando se vierte agua en el suelo, esta evita las partes secas y va hacia las que están húmedas. Si dos troncos se colocan en el fuego, este evita el mojado y enciende el seco. Todas las cosas rechazan lo que es distinto y siguen lo que es igual.
Del mismo modo, las cosas hermosas llaman a otras cosas en la clase de las hermosas, las repulsivas llaman a otras en la clase de las repulsivas. Esto proviene del modo complementario en que se corresponden las cosas de la misma clase. Las cosas se llaman unas a otras, lo igual con lo igual; un dragón trayendo lluvia; un abanico apartando el calor; el sitio donde ha estado un ejército, llenándose de zarzas… Las cosas, hermosas o repulsivas, tienen todas un origen. Si se cree que construyen el destino es porque nadie conoce dónde está su origen. No hay ningún suceso que no dependa para su inicio de algo anterior, a lo que responde porque pertenece a la misma categoría, y por eso se mueve.
Tao es el nombre global que se da al orden natural. El objetivo del tao es enseñar al hombre a integrarse en la naturaleza, enseñarle a fluir, a integrarse en sí mismo en concordancia y armonía. El tao no es un creador porque nada en el mundo se crea ni el mundo es creado. Enseñar a compenetrarse con esta naturaleza y armonía de tal modo que llegue a experimentar en su propio cuerpo sus ritmos vitales. Sintonizándose el cuerpo humano mediante una serie de ejercicios con estos ritmos, ganando así serenidad mental y energía física.

A principios del Siglo IV a. C. los filósofos chinos escribían sobre el yin y el yang en términos relacionados con la naturaleza.

Observando de la perspectiva del tao, se ve cómo todas las cosas se elevan, se vuelven grandes y luego retornan a su raíz. Vivir y morir es simplemente entrar y salir[cita requerida]. Las fuerzas de la mente no tienen poder sobre quien sigue el tao. El camino del no-ser lleva a la quietud y la observación, y conduce de lo múltiple al uno. Para poder recorrer ese camino hace falta preparación interna. Mediante la práctica espiritual[cita requerida], la perseverancia, el recogimiento y el silencio se llega a un estado de relajación[cita requerida] que debe ser tan sereno que posibilita la contemplación del ser interior, el alma, y así se logra ver lo invisible, escuchar lo inaudible, sentir lo inalcanzable.

Una historia representativa del pensamiento taoísta sería la siguiente: (Adaptado a partir de Las religiones del mundo, de Huston Smith).

El caballo de un campesino se escapó. Ante la conmiseración de su vecino, el campesino le dijo: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y tuvo razón, porque al día siguiente el caballo regresó acompañado de caballos salvajes con los cuales había trabado amistad. El vecino reapareció, esta vez para felicitarlo por el regalo caído del cielo, pero el campesino repitió: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y otra vez tuvo razón, porque al día siguiente su hijo trató de montar uno de los caballos salvajes y se cayó, rompiéndose una pierna. El vecino volvió a mostrar su pesar, y recibió nuevamente la anterior pregunta: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y el campesino tuvo razón una cuarta vez, porque al día siguiente aparecieron unos soldados para reclutar al hijo, pero lo eximieron por encontrarse herido.

Lejos de una amoralidad o de una moralina latitudinaria, el taoísmo preconiza la armonía, allí está el equilibrio, un absoluto sobre las relatividades.

Esta ética se refleja en el arte.

Al llegar el budismo a China, el contacto entre el budismo y el taoísmo produjo entre otros efectos la escuela religiosa y filosófica budista Chán (sinización de la palabra sánscrita dhyana, que significa: meditación) y, esta, al pasar a Japón originó el zen.

El taoísmo influyó en numerosas áreas del conocimiento como la medicina y ciertas escuelas de meditación, e incluso las artes marciales. Existe un paralelismo en ciertas concepciones del taoísmo con el Tantra, en especial la visión del mundo como un ecosistema, y la consideración de una vía de iluminación dentro del acto sexual.

El gran taoísta Lin An define el camino de la felicidad de la siguiente manera:

La gran mayoría de las personas,qué vacías y mal se sienten, porque usan

las cosas para deleitar su corazón, en lugar de usar su corazón para disfrutar de las cosas.

Características y elementos principales

Lao-Tse: Siglo VII a. C., obra principal Tao te ching.
Preconiza: Armonía del hombre con el tao, al curso etéreo y dialéctico de los acontecimientos.
Reprueba: La guerra, la resignación, la codicia, los prejuicios, los convencionalismos, los tabúes, la desigualdad, la sumisión, el sometimiento dogmático a normativas absolutistas o preconceptos prejuiciosos (lealtad filial, nacionalismo, legalismo, sumisión al culto, etc.).
Preceptos: No posee un dogma al cual los fieles deben limitarse.
Virtudes: Piedad, magnanimidad, abnegación, bondad, sacrificio personal, plantar árboles (entregar algo a la naturaleza u otros humanos), hacer caminos (en los mismos modos que los árboles), ser introspectivo, ser analítico, contemplativo y meditativo, fomentar la honestidad y la equidad, enseñar al que no sabe.

Subdivisiones

Las dos principales «ramas» del taoísmo son el taoísmo religioso y el taoísmo filosófico.​ Mientras el primero hace énfasis en aspectos rituales, ceremoniales y espirituales, el segundo tiene una aproximación más laica. Sin embargo algunos autores cuestionan esta división y consideran que es artificial. Algunos taoístas filosóficos consideran que su posición «purga» al taoísmo de elementos rituales y religiosos que no eran propios del taoísmo original.

Además cada una de estas dos vertientes se encuentra a su vez subdividida entre múltiples órdenes y escuelas de pensamiento.

Historia

Los siete sabios del bosque de bambú, bordado, 1860-1880
Las raíces del taoísmo se pueden rastrear hacia el siglo IV a. C. El taoísmo temprano retomó las nociones cosmológicas de la Escuela del Ying-Yang (Naturalistas) y fue profundamente influenciada por uno de los más viejos textos de la cultura China, el I Ching, el cual expone un sistema filosófico acerca de cómo se debe mantener el comportamiento humano en concordancia con los ciclos alternos de la naturaleza. El miembro de la escuela «Fajia» o «Legalista» Shen Buhai (c. 400 a. C. – c. 337 a. C.) pudo también haber sido una gran influencia al poner en práctica en el ámbito de la política el concepto del wu wei.

El taoísmo filosófico se desarrolló a partir de los escritos de Lao-Tse y Zhuangzi. Según la leyenda china, Lao-Tse vivió durante el siglo VI a. C. y tradicionalmente se fecha en ese siglo la redacción del Dàodéjing, aunque según algunas investigaciones actuales es bastante posterior.

Siglo IV a. C.-siglo II a. C.: influye en la alquimia, la medicina tradicional china, la magia y la adivinación, por lo que se convierte en culto popular. Posteriormente influyó en las artes marciales, con sus conceptos de chi aplicados tanto a la salud como al combate, surgiendo así diversos estilos de kungfú taoísta (principalmente en la montaña Wudang), y también disciplinas como el chi kung y el taichí.
Siglo II d. C.: el sacerdote imperial Zhang Daoling es el primer pontífice del taoísmo como religión; sincretiza la religión tradicional china con el taoísmo, para renovar el culto religioso imperial e imponer su forma de taoísmo teísta como doctrina de culto; esta interpretación religiosa es considerada por algunos contraria a la ideología taoísta original netamente filosófica que proponían Lao-Tse y Zhuangzi.
1927: El pontificado imperial, es abolido por el gobierno chino.
Promete la inmortalidad, en su sentido religioso como forma de vida eterna, pero en su sentido filosófico como alegoría de un concepto ontológico impulsor de la autosuperación.
Observación fundamental: Alcanzar la inmortalidad, longevidad en plenitud, las personas que viven en armonía con la naturaleza son inmortales.
Lao-Tse es deificado como inmortal taoísta (héroes folclóricos, generales famosos y sabios), tomándose como tal esta idea de las deidades solo por los seguidores del taoísmo religioso, siendo tales alegatos rechazados por el taoísmo filosófico.
Se mezcló con elementos del confucionismo, budismo y creencias locales (taoísmo religioso), formando un sincretismo religioso que algunos consideran incompatible con los conceptos originales del Tao te king de Lao Tse.
Lo nuevo: adoración de los antepasados, solo es aceptado por el taoísmo religioso; pero no está asimilado por el taoísmo filosófico.

Textos taoístas

Dào Dé Jīng (también conocido como Tao Te King o Tao Te Ching), es el libro principal Taoísta que condensa las enseñanzas atribuidas al filósofo Lao-Tse.
Igualmente otros textos destacados del Taoísmo son:

Hua Hu Ching, texto taoísta escrito o compilado en el siglo IV por un taoísta chino llamado Wang Fu, aunque también atribuido tradicionalmente a Lao-Tse; se considera como un complemento al texto Dào Dé Jīng.

Wen Tzu (Wenzí), texto taoísta escrito hace más de dos mil años, conocido como la «comprensión de los misterios del Tao», que es atribuido a un discípulo de Lao Tse, (quién habría recogido directamente las palabras del maestro); es un escrito que presenta las enseñanzas del Tao Te King, como una forma de continuación del mismo, al penetrar en la comprensión del misterio del Tao descritos en el Tao Te King.

Zhuangzi, uno de los dos textos fundacionales del Taoísmo – junto con el Dàodé jīng (Lao-Tse) – y generalmente es considerado como uno de los escritos taoístas más importantes para la enseñanza del Tao.

Lie Zi, texto Taoísta atribuido a Lie Yukou (Lie Zi), a quien se considera un personaje legendario. Generalmente es considerada la más práctica de las obras taoístas principales, frente al más filosófico Dàodé jīng o al más poético Libro de Zhuangzi.

Qingjing Jing, literalmente ‘Clásico de claridad/pureza y quietud/tranquilidad’) es un clásico texto breve taoísta de autor anónimo escrito en la dinastía Tang, el cual combina temas filosóficos del Tao Te Ching con la forma de presentación lógica presente en los textos budistas; y con una forma literaria que recuerda al Sutra del corazón. Instruye a los estudiantes del Tao a practicar la eliminación del deseo para cultivar la pureza espiritual y la quietud del Tao.

Tai Yi Jin Hua Zong Zhi, texto Taoísta que se enfoca en las prácticas taoístas para refinar la esencia y transformar el qi, mediante la meditación. Para ello se ocupa de describir un método para aliviar los pensamientos y ejercitar el qi, abogando por la abstinencia y reduciendo las actividades conscientes, para evitar la «fuga de la conciencia». En su esencia postula que hay dos cosas intangibles en los seres humanos, «espíritu primitivo» y «conciencia del espíritu». Su versión más conocida es la traducción realizada por Richard Wilhelm, conocida como El secreto de la flor de oro.

I Ching, libro oracular chino cuyos primeros textos presentes se suponen escritos hacia el 1200 a. C. Su contenido original es de procedencia taoísta, pero igualmente es considerado como uno de los Cinco Clásicos confucianos.

Fuente: Wikipedia.

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