Cocina
Calabacín con «ajoatao» de tomillo: el entrante con que triunfarás en tus cenas de verano

Hay recetas que sorprenden por su sencillez y su resultado delicioso, y este calabacín con ajoatao de tomillo es una de ellas. Un plato con ingredientes humildes, pero con una combinación de sabores que te hará repetir. Si nunca has probado el ajoatao, te cuento que es una especie de puré con patata y ajo, al que en esta versión le damos un toque especial con tomillo y limón. Lo mejor de todo es que puedes prepararlo con antelación y tenerlo listo en la nevera para cuando te apetezca.
Este plato es perfecto para una comida ligera, como entrante o incluso como guarnición de otro plato. Además, el calabacín, al saltearlo o asarlo, queda tierno, pero con un punto de firmeza que combina de maravilla con la cremosidad del ajoatao. Y, por si fuera poco, es una receta facilísima, que no te llevará más de media hora.
No hace falta ser un chef con estrella Michelin para hacer que tus comensales se chupen los dedos con esta receta porque los ingredientes son sencillitos y la receta no tiene ni la más mínima complicación. ¡Con esta receta todo son ventajas! Te doy un consejito: prepara de más porque todos querrán repetir. Así que, si te apetece algo diferente, sabroso y sin complicaciones, tienes que probar esta receta. Ten por seguro que te va a encantar.
Ingredientes
700 gramos de patata
2 calabacínes
1/2 taza de aceite de oliva
1 diente de ajo
el zumo de 1 limón
1 puñado de tomillo limonero
1 cucharada de semillas
sal
pimienta
1. Cocina las patatas
Pela y corta las patatas en trozos para que se hagan antes. Hiérvelas en agua con sal hasta que estén tiernas. Luego, escúrrelas y tritúralas con un pasapurés o una batidora. Es importante dejar que se enfríen un poco para que el ajoatao tenga la textura perfecta.
2. Prepara el ajoatao
Añade al puré de patatas el diente de ajo pelado y picado, el zumo de limón y el aceite de oliva. Mezcla bien hasta que quede una crema suave. Agrega las hojitas de tomillo limonero y remueve. Guarda en la nevera si no lo vas a usar de inmediato.
3. Saltea el calabacín
Lava los calabacines y córtalos en rodajas o en tiras, como prefieras. Saltéalos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva hasta que estén dorados, pero sin que se pasen demasiado. También puedes asarlos al horno o hacerlos al vapor si te gusta más ligero.
4. Monta el plato
Sirve el calabacín en un plato y cúbrelo con una generosa cantidad de ajoatao. Para darle el toque final, espolvorea por encima unas semillas y un poco más de tomillo. ¡Y a disfrutar!
EL TRUCO
Un truco para que el ajoatao quede más cremoso y suave es añadir el aceite de oliva poco a poco mientras bates la mezcla, como si estuvieras haciendo una mayonesa. Así emulsionará mejor y tendrá una textura más untuosa.
Un plato fácil y lleno de sabor. Lo bonito de esta receta es que, con ingredientes básicos y económicos, se consigue un plato con mucho carácter. El ajoatao tiene ese punto cremoso con un ligero toque de ajo y limón que realza el sabor del calabacín. Y si lo acompañas con unas rebanadas de pan crujiente, ya tienes una comida completa. Un plato único preparado en cuestión de minutos y que parecerá sacado de las cocinas de un restaurante de categoría.
Además, este ajoatao se puede usar en otras preparaciones. Queda genial como dip para untar con verduras crudas o como base de una tostada. Incluso puedes probarlo con unas berenjenas asadas o unas patatas al horno.
Así que la próxima vez que tengas calabacines en casa y no sepas qué hacer con ellos, acuérdate de esta receta porque si la preparas vas a triunfar seguro. Es rápida, sabrosa y perfecta para cualquier ocasión. ¡Pruébala, disfruta y haz disfrutar a los tuyos!
Fuente: Lecturas – Cocina.
Víctor Fernández.
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Cocina
Huevos revueltos con calabacín y cebolla, para una cena ligera (de las que te sientan bien)

Las recetas con calabacín son ideales para preparar comidas saludables y cenas ligeras que sacian pero sin resultar pesadas. Si además las combinas con huevo, te quedarán platos proteicos de lo más jugosos, socorridos y ¡ricos! Son muchas las opciones a tu alcance y hoy nos hemos decantado por una de las más apetecibles: revuelto de calabacín y cebolla. Pero también puedes combinar estos dos ingredientes y obtener resultados totalmente distintos.
Así, puedes marcarte una tortilla campera con patata, calabacín y cebolla, perfecta para llevarte de pícnic o comer en la oficina porque se transporta muy bien. También merece la pena probar los huevos a la sartén con calabacín rallado y aguacate, un plato diferente al que puedes añadir un toque picante. Otra opción muy vistosa son los nidos de calabacín con huevo, que llamarán la atención en cuanto los lleves a la mesa.
Para hacer este apetecible revuelto, lo primero que tienes que hacer es saltear la cebolla, hasta que veas que comienza a dorarse. Luego agrega el calabacín cortado en daditos con la piel y saltea hasta que elimine todo el agua.
La segunda parte de la receta sería batir bien los huevos para que queden bien espumosos. Una vez se vierten sobre el salteado de calabacín y cebolla, se remueve con una espátula para que el huevo cuaje pero no en forma de tortilla. Puedes acompañarlo de un pan de ajo tostado.
Ingredientes
2 calabacines medianos
2 cebollas medianas
6 huevos
aceite de oliva virgen extra
pimienta
sal
1. Corta en daditos el calabacín
Lava los calabacines, despúntalos y córtalos en dados pequeños. Pela y pica la cebolla. Calienta una cucharada de aceite de oliva en una sartén y saltea la cebolla. Salpimienta a tu gusto y cocínala unos 8 minutos, hasta que empiece a dorarse.
2. Cocina el calabacín
A continuación, agrega a la sartén el calabacín cortado en daditos, y cocínalo hasta que elimine el agua que suelta. Rectifica a tu gusto el punto de sal y pimienta.
3. Bate los huevos
Casca los huevos en un bol y bátelos, después de haber añadido un poco de sal y pimienta. Añade los huevos batidos sobre las verduras y remueve con una espátula hasta que el huevo cuaje pero quede jugoso. Sirve enseguida.
Fuente: Lecturas – Cocina Fácil.
Isabel Zúñiga.
Cocina
Hojaldritos rellenos de merengue casero: un dulce crujiente por fuera y cremoso por dentro

Hay postres que tienen algo especial desde el primer bocado. Estos hojaldritos son uno de esos dulces sencillos que combinan dos cosas que casi siempre funcionan: el crujiente del hojaldre recién horneado y la textura ligera de un buen merengue casero.
Además, tienen un aire muy clásico, casi de pastelería tradicional. Nos recuerdan a las bandejas de pastelitos que se ven en las vitrinas de las confiterías, pero en realidad se pueden preparar en casa sin demasiada dificultad.
La clave está en hornear bien el hojaldre para que quede dorado y crujiente, y en preparar un merengue firme y brillante que mantenga su forma al rellenar los pastelitos. El resultado son pequeños bocados dulces, ligeros y perfectos para darte un capricho.
Si te gustan los pastelitos de hojaldre, prueba estos bocaditos de manzana, en forma de tartaleta, que también quedan deliciosos.
Ingredientes
2 láminas de hojaldre
1 cucharada de azúcar glas
harina
1 pizca de canela en polvo
PARA EL MERENGUE
5 claras de huevo
200 gramos de azúcar glas
1 pizca de sal
1. Corta el hojaldre
Extiende las láminas de hojaldre sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Pincha la masa con un tenedor para evitar que suba demasiado durante el horneado. Con un cortapizzas marca diez cuadrados en cada lámina. Coloca el hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante unos 18 minutos, hasta que esté dorado y crujiente. Retíralo con cuidado y déjalo enfriar.
2. Prepara el almíbar
Coloca el azúcar con 85 ml de agua en un cazo. Llévalo a ebullición y deja cocer a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta obtener un almíbar con textura ligeramente espesa. Retíralo del fuego y deja que se temple.
3. Monta el merengue
Bate las claras de huevo con una pizca de sal hasta obtener un punto de nieve firme. Sin dejar de batir, añade el almíbar templado en forma de hilo fino. Continúa batiendo hasta conseguir un merengue brillante, firme y bien aireado. Pásalo a una manga pastelera con boquilla rizada y déjalo enfriar en la nevera unos minutos.
4. Monta los hojaldritos
Corta los cuadrados de hojaldre siguiendo las marcas que hiciste antes del horneado. Coloca una capa generosa de merengue sobre la mitad de los cuadrados. Cubre con los restantes formando pequeños pastelitos. Espolvorea por encima una mezcla de azúcar glas y una pizca de canela. Sirve los hojaldritos y disfruta de su contraste entre crujiente y cremoso.
EL TRUCO
Deja que el hojaldre se enfríe completamente antes de añadir el merengue. Si está caliente, el merengue perderá volumen y los hojaldritos no mantendrán su forma.
Fuente: Lecturas – Cocina.
Víctor Fernández.
Cocina
Lentejas guisadas con gambas y mejillones

Aquí tienes un guiso de lentejas que causará sensación en tu mesa. Lleva gambas, mejillones, verduritas, vino blanco y poquito de pimentón dulce. Toma nota.
En invierno, ¡qué bien sientan los guisos y potajes con legumbres! Calentitos y llenos de sustanciosos ingredientes, nos reconfortan el cuerpo y nos llenan de energía. No sé en tu casa, pero en la mía siempre son bien recibidos.
Un plato tradicional, delicioso y supereconómico, que siempre triunfa entre mis seres queridos y que te recomiendo realizar es el potaje de garbanzos y acelgas. Además, tiene una ventaja más: es completísimo. Así que, el día que lo cocines, ya no necesitas preparar nada más. A lo sumo, una ensalada fresquita.
También quedan exquisitas las judías a la bilbaína, un plato de la abuela sencillo y muy resultón. Y si prefieres lentejas, echa un vistazo al guiso de lentejas con arroz. A la que lo pruebes, se convertirá en uno de tus platos estrella.
Precisamente las lentejas son las protagonistas de la receta de hoy. Se trata de unas originales y caldositas lentejas con gambas y mejillones. No te las pierdas porque la combinación de sabores y texturas que se forman en este plato te va a encantar. Además, como quedan tan vistosas, las puedes servir tanto en un menú de diario como en una comida de domingo. Se te hace la boca agua, ¿verdad? Pues prepara la cuchara porque empezamos.
Ingredientes
300 gramos de lentejas
16 gambas
200 gramos de mejillones cocidos y sin conchas
1,5 litros de caldo de verduras
1 cebolla
200 mililitros de vino blanco
2 tomates
1 pimiento verde
2 zanahorias
2 dientes de ajo
pimentón dulce
perejil picado
laurel
aceite
sal
1. Escurre las lentejas
Lava las lentejas y escúrrelas en un colador. Pela las gambas. Limpia el pimiento, retirando las pepitas y los filamentos, y pícalo. Pela la cebolla, los ajos y la zanahoria y córtalos en trozos.
2. Sofríe las verduras
Calienta una cazuela con aceite, agrega la cebolla, los ajos y la zanahoria y sofríelos durante unos 10 minutos. Mientras, lava los tomates y tritúralos.
3. Agrega el pimentón
Añade 2 cucharaditas de pimentón y el tomate, remueve para que se integren bien y cuece hasta que se evapore el agua. Vierte el vino y el caldo y lleva a ebullición. Agrega las lentejas, 2 hojas de laurel lavadas y sal. Deja cocer durante 1 hora.
4. Añade las gambas y los mejillones
Incorpora al final las gambas, los mejillones y 2 ramitas de perejil picadas. Prosigue la cocción 5 minutos más y rectifica de sal. Retira y deja reposar el guiso unos 10 minutos antes de servirlo.
Fuente: Lecturas Cocina.
Jani Paasikoski.
Radio Millenium Online


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