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Cultura

ALICANTE CELEBRARÁ EL 2023 COMO ‘AÑO EUSEBIO SEMPERE’

El Consell valida, mediante decreto, el acuerdo del Pleno Municipal formalizando la iniciativa que homenajea al artista de Onil en conmemoración del centenario de su nacimiento
  • El Ayuntamiento sigue a la espera de respuesta para nombrar la Estación del Tren de Alicante, y más en concreto la terminal del AVE, como Alicante-Eusebio Sempere

Alicante, 27 de enero de 2023.- La Comunidad Valeniana dedicará este 2023 a homenajear la figura del artista Eusebio Sempere tras la aprobación del Decreto por parte del Pleno del Consell que declara el año en curso como ‘Año Eusebio Sempere’. Ya en la última sesión del Pleno del Ayuntamiento de Alicante de 2022, aprobó por unanimidad una declaración institucional, suscrita por todos los grupos políticos municipales, para instar a la conselleria de Cultura a impulsar el Año Eusebio Sempere en 2023 y otorgar su nombre a la estación de tren ‘Alicante-Eusebio Sempere’ con el objetivo de celebrar la figura del insigne artista alicantino.

El concejal de Cultura, Antonio Manresa, se ha felicitado “porque es una decisión importante para la ciudad y, sobre todo, a la figura del artista mas internacional que tenemos en la provincia”.

Creación de la comisión

La comisión conmemorativa que se constituirá para celebrar el Año Eusebio Sempere se encargará de establecer las pautas de programación de acciones y actividades conmemorativas, así como de aprobar el programa general de los actos que se desarrollen y de coordinar a los organismos públicos que deseen participar en la celebración.

Los miembros de la comisión serán designados por resolución del President de la Generalitat entre representantes de entidades públicas o privadas vinculados al ámbito de la cultura y personas relevantes por su prestigio y contribución a la cultura y las artes.

Del mismo modo, para facilitar el desarrollo de sus funciones, se creará un comité ejecutivo, designado, por resolución del President de la Generalitat, de entre las personas miembros de la Comisión y otras cuatro personas miembros de la comisión designadas por esta. Se ha nombrado como comisaria del año Sempere a la conservadora del MACA, Rosa Castells.

¿Por qué el Año Sempere?

El 3 abril de 2023 se cumplirán 100 años desde el nacimiento de Eusebio Sempere, un acontecimiento que es necesario resaltar y celebrar.

“Tal vez sea ahora, celebrando los 100 años desde su nacimiento, el momento oportuno para acometer de nuevo un balance sobre sus aportaciones al arte y a la cultura española” afirma Rosa Castells. La conservadora del museo añade que “es el momento de incidir y difundir su personalidad artística, de revisar desde múltiples puntos de vista su trabajo, de emprender los estudios de investigación necesarios, de retomar algunos de los proyectos han quedado inconclusos y, sobre todo, de volver a mirar el legado artístico que nos dejó”.

Siempre involucrado en los proyectos más transversales y experimentales del arte español de la segunda mitad de siglo XX, ya en la cúspide de su trayectoria, donó su colección artística personal a la ciudad de Alicante en 1977 con el objetivo principal de facilitar el acceso del público al arte contemporáneo, fundando el Museo de La Asegurada, uno de los primeros museos de arte moderno de este país, hoy convertido en el MACA.

Aunque durante los últimos años de su vida, en la primera mitad de la década de los ochenta, Sempere pudo disfrutar de un reconocimiento público generalizado como una de las figuras más relevantes del arte español de la segunda mitad del siglo XX, hoy 100 años después, el artista alicantino todavía no ocupa el lugar que le corresponde.

Es necesario ampliar la mirada y completar al artista que fue capaz de iniciar y desarrollar con impecable coherencia en todo su quehacer, una trascendente indagación personal, con hondas resonancias poéticas y que nunca dejó de lado las búsquedas y las soluciones experimentales. No solo hay que reafirmar la calidad de su propuesta estética, sino poner de manifiesto que, al margen de la creación artística personal, existen otras aportaciones menos conocidas, pero extremadamente coherentes, que con el paso del tiempo han comenzado a desvelarse y a imponerse como de gran importancia a la hora de poder completar el justo balance de su trayectoria y su auténtica dimensión como creador.

La figura del artista

Eusebio Sempere es el artista alicantino más internacionalmente conocido y uno de los artistas españoles más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Su obra siempre en torno a la abstracción geométrica algunas veces cinética y otras más lírica y paisajista, muestra una trayectoria artística de una coherencia impecable. Sus obras son fruto de un trabajo riguroso y continuado sobre la forma geométrica, la ilusión óptica y la sensación de movimiento, aunque poseen un lirismo muy singular y una gran belleza formal.

Nació en Onil en 1923 en una humilde familia de artesanos, pero estudió en Valencia, en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos donde las enseñanzas del arte moderno estaban proscritas. Marchó entonces a París donde se instaló durante doce años. Allí conoció a algunos supervivientes de las vanguardias como Braque o Arp, se instruyó en los fundamentos del arte moderno con las obras de Kandinsky, Mondrian o Klee, pero se relacionó por afinidad creativa, con los artistas más constructivistas, ópticos y cinéticos de la galería Denise René. En la capital francesa desarrollaría su propio lenguaje abstracto geométrico abandonando para siempre la figuración.

En 1960 regresó a España instalándose en Madrid con Abel Martín, su fiel y leal compañero a quien había conocido en París y del que no se separaría hasta el final de sus días. Su obra discurre por el paisaje castellano, absorbiendo formas, texturas y colores del grupo de amigos informalistas con el que se relaciona en torno al Museo de Arte Abstracto de Cuenca o en la galería Juana Mordó de Madrid.

Cosecha éxito y reconocimiento, está presente en bienales y exposiciones nacionales e internacionales. Y además se involucra en alguna de las aventuras más hermosas del arte español siendo uno de los pioneros convencidos constructores de modernidad: la creación del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, el arte cibernético del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, el diseño y génesis del Museo de Escultura al Aire Libre del Paseo de la Castellana o su propio Museo de la Asegurada gracias a la donación en beneficio público de su colección de obras de arte contemporáneo a la ciudad de Alicante.

Años después es nombrado Hijo Predilecto de la Provincia, Hijo adoptivo de la ciudad de Alicante, Doctor Honoris Causa por esta Universidad y Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Muere en Onil en 1985, víctima de una grave enfermedad degenerativa.

Denominación de la estación de Alicante

El Ayuntamiento sigue a la espera de respuesta al acuerdo plenario del 29 de octubre de 2015 donde seaprobó una Declaración Institucional para nombrar la Estación del Tren de Alicante, y más en concreto la terminal del AVE, como Alicante-Eusebio Sempere, una práctica que ya se estaba realizando en otras estaciones de España.

Se citaba en aquella Declaración Institucional los casos de las estaciones Orihuela-Miguel Hernández, Valencia-Joaquín Sorolla, Cuenca-Fernando Zóbel, impulsor del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, o la estación de Málaga-María Zambrano, dedicada a la filósofa y ensayista, antes denominada Málaga-Término. El acuerdo plenario estaba motivado además por la celebración del “Año Sempere 2015” coincidiendo con el XXX aniversario de su muerte.

Tras la Declaración Institucional de 2015 se hicieron varias gestiones ante el Ministerio de Fomento, la Secretaría de Estado de Infraestructuras, Presidencia de Adif y Subdirección General de de Planificación Ferroviaria, pero la petición del pleno de Alicante fue pasando de uno a otro organismo, quedándose estancada, por lo que de nuevo retomamos esta iniciativa aunque ampliada a toda la estación de Alicante (Alicante-Término), abarcando por tanto no solo la terminal del AVE sino también las vías de larga y media distancia y la red de cercanía Alicante-Murcia.

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Cultura

El mejor mural del mundo está en Fene, A Coruña

El teléfono de Sfhir no deja de sonar desde que se ha conocido la noticia. «Ahora al final ya sí porque ves el ranking, pero al principio no me lo esperaba para nada», nos dice con una voz de esas que transmiten la sonrisa a través de la línea.

La que ya se conoce como ‘La violonchelista de Fene’ es una obra que se realizó durante la primera edición del ‘Perla Mural Fest’ que se celebró el verano pasado en Fene, A Coruña. La intención era hacerle un homenaje a la emblemática Sala Perla, ya desaparecida físicamente pero muy presente en el recuerdo de todos los vecinos.

«Con la idea de la música en la cabeza, cuando vi la fachada con ese inmenso patio de luces lo que se me ocurrió fue integrarlo de alguna manera. Viendo la forma que tenía y las posibilidades, elegí el chelo porque creía que era el que mejor iba a encajar».

Y no se equivocaba. Este espectacular mural, de cerca de 700 metros cuadrados, no deja indiferente a nadie. Durante el día se pueden apreciar todos sus detalles, que son muchos, y cuando cae la noche y las luces de las viviendas empiezan a encenderse, parece como si cobrase vida.

Galicia, tierra de murales

Otras dos de las obras finalistas en el certamen de ‘Street Art Cities’ están también ubicadas en Galicia. ‘A Dona do Estuario’, en Nigrán (Pontevedra) y el ‘Copora’, en Lugo, competían también por alzarse con el título del mejor mural del mundo que finalmente se ha llevado Sfhir.

La pregunta es obligada, ¿qué tiene esta tierra para los muralistas? «En Galicia hay fachadas enormes, muchas están en muy mal estado, y cuando les das una mano de color cambia por completo el paisaje». Además, los vecinos valoran muy positivamente: «No es lo mismo criarte en una ciudad gris llena de muros que transmiten cierta tristeza, que criarte en una ciudad llena de color con murales que cuentan historias».

La violonchelista que acabó inspirándose en una vecina

Historias es precisamente lo que acumula este artista. «Pues desde estar en la grúa pintando y que te saquen por la ventana un trozo de tarta de un cumpleaños que están celebrando, hasta una vecina que te viene todos los días a ver cómo vas y si necesitas algo».

Como casi siempre, el trato con la gente acaba siendo lo más bonito. Y así es como, cobra importancia una de las cosas más pequeñas de este mural, una simple peca. «A medida que iba avanzando me di cuenta de que la modelo en la que me inspiré para la violonchelista era muy parecida a la hija de una vecina, que además estaba súper volcada con el mural. Así que decidí modificarle algunas cosas, le puse una peca que la chica tiene sobre el labio para que se pareciese más, y cuando la madre lo vio se emocionó toda. Venía hasta con los ojos llorosos». No es para menos. Un espectáculo que, sin duda, merece la pena visitar.

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Cultura

Por qué los museos españoles baten récords de visitas: «Antes teníamos colas los sábados y domingos, ahora los siete días»

En 2023 se alcanzaron registros históricos en El Prado, el Guggenheim o el Thyssen, con afluencias que superan los niveles prepandemia. «La visita al museo se ha convertido en algo interiorizado para mucha gente», celebran en los centros.

Una vieja broma decía que los españoles vamos al Museo del Prado de dos veces en nuestra vida. La primera vez nos llevó nuestro padre; la segunda vez, acompañamos a nuestros hijos. Y, aunque el chiste se haya quedado un poco antiguo, dice mucho del significado ritual de esa cosa llamada «ir al museo» en el siglo XX. Ir al museo era una manera de recibir y de transmitir un sentido de la historia colectiva. Nos convertimos en ciudadanos porque fuimos al Prado con nuestros padres. Puede que no fuese el sábado más divertido de nuestra infancia pero aquí estamos, al cabo de los años, delante del mismo cuadro de Carlos V de Tiziano, con nuestros hijos, más bien abrumados.

La palabra ritual es la clave del anterior párrafo porque sólo a través de la palabra ritual es posible entender las estadísticas que esta semana han publicado los museos españoles. 3.241.263 personas visitaron El Prado en 2.023, 800.000 visitas más que las de 2.013. El Museo Sorolla vendió 344.799 entradas, un 40% más que en 2022. A principios de siglo, el Sorolla recibía 100.000 visitas. El Guggenheim de Bilbao, la sede del Reina Sofía, los centros de Patrimonio Nacional y los museos de Málaga también han presentado las mejores cifras de su historia. El Museo Nacional Thyssen Bornemisza ha superado el millón de visitantes, la cuota del sobresaliente en su historia, y la Galería de Colecciones Reales lleva 336.058 entradas vendidas desde junio. Y hay más datos sorprendentes si se mira la letra pequeña. En El Prado, por ejemplo, el público se ha rejuvenecido: el 35% de los asistentes tiene entre 18 y 34 años. Abundan también las mujeres (57%) y las personas con estudios superiores (81%). En realidad, al Prado no nos llevó nuestro padre sino nuestra madre.

¿Cómo se explican estas colas? ¿Es acaso España un país obsesionado por el arte en el que los pintores sean voces políticamente relevantes? Algo así ocurrió en la época de Chillida, Tàpies y Chirino pero, ¿en 2024?

«Hay una disociación clarísima, ¿verdad? Hay algo que no encaja entre la cantidad de público de los museos y la gente que entra en las galerías de arte», dice Javier Garcerá, pintor y catedrático en la Facultad de Bellas Artes de Málaga. «A los alumnos tenemos que insistirles para que vayan a las galerías porque entran en la carrera sin una idea clara de lo que es el arte contemporáneo. Sin embargo, a los museos sí van, sienten que es lo que toca». Ese «lo que toca», claro, es otra manera de referirse al ritual del museo.

«Antes, teníamos colas los sábados y los domingos, ahora tenemos colas los siete días», explica Enrique Varela, director del Museo Sorolla. Su hipótesis es que los museos han cambiado radicalmente su manera de presentarse al público durante las primeras décadas del siglo XXI y que esa transformación ha calado. «Yo me acuerdo de lo que era ir al Prado hace 25 años, de ir casi solo. A veces me encantaría volver. Pero creo que el cambio es bueno. Antes, un museo era una institución ensimismada que tenía la función de guardar una serie de tesoros. Durante este siglo, esa visión se rompió. La consecuencia es que la visita al museo se ha convertido en algo interiorizado para mucha gente». Cualquier español, no necesariamente interesado en el arte, sabe que ir al museo es una alternativa para sus sábados, igual que ir al cine o al teatro o a cenar.

Viaje en el tiempo a 2020. En el verano de la pandemia, cuando los primeros museos reabrieron tras el confinamiento, los periódicos se llenaron de noticias sobre la nueva normalidad del arte. El público habría de seguir un sentido rígido en sus visitas, de modo que se acabaría el alegre deambular por las salas. Los aforos, por supuesto, aparecerían reducidos, igual que la oferta. Los blockbusters, las superproducciones del estilo Todo Vermeer, Picasso y Goya o Los maestros de Florencia habrían de ser sustituidas por lo que entonces se llamaba «producto de cercanía».

De todas esas previsiones, la única que se ha cumplido ha sido la de los blockbusters. «En el Museo Sorolla hemos celebrado el centenario sin hacer la gran exposición en singular de Sorolla, porque esa exposición ya estaba hecha, se vio en El Prado en 2009. Las muestras que hemos hecho han sido de tesis, enfocadas en temas concretos. Y hemos tenido que aplicar restricciones de aforo cada día», cuenta Enrique Varela. En el Prado, Carlos Chaguaceda explica algo parecido: «La única gran muestra de 2023 dedicada a un artista fue la de Guido Reni. Creo que Reni, a partir de la exposición, ha cambiado de estatus, pero no era un pintor que vendiera las entradas con su nombre. O sea que el récord lo conseguimos sin superproducciones».

¿Por qué el público y el ritual de ir al museo se han recuperado tan deprisa mientras que el teatro y el cine siguen lejos de los niveles de 2019? Hay otra palabra clave que todavía no ha aparecido y que explica ese éxito: turismo. España ha recibido en 2023 82 millones de visitantes (datos estimados), por encima del nivel de 2019. Y casi todos ellos tienen en su ritual del viaje la idea de que no hay un fin de semana largo en Barcelona que no incluya una visita a algún museo.

«Después de la pandemia, el turismo nacional llegó a los museos inmediatamente», recuerda el economista Antoni Laporte, director de la consultora Artimetria. «Íbamos a Bilbao y visitábamos el Bellas Artes, no solo el Guggenheim, porque no sabíamos cuándo podríamos volver. Ahora, ha vuelto el turismo internacional. Pero cuidado porque ese público está centrado en unos pocos museos. En Cataluña hay 350 museos registrados pero son 20 los que reciben al 75% del público y a prácticamente todos los extranjeros».

«En Málaga se da por hecho que los cruceristas pasan por los museos, hay convenios para llevarlos directamente del barco», cuenta Javier Garcerá. «Me parece bien, todo el mundo debe de ser bienvenido en el arte. ¿Cuál es el efecto de ese flujo en el servicio que los museos dan a los malagueños? Sobre eso, tengo dudas, como todo el mundo las tiene».

En el Museo del Prado han cerrado el año con otro dato significativo: tuvo casi la misma cantidad de visitantes españoles y extranjeros (49 y 51% respectivamente). Y nadie lo dirá así porque sería una descortesía pero todo el mundo sabe que el público local es el que hay que cuidar especialmente porque será el que vuelva el año que viene. «Nuestra obsesión es ser relevantes todo el año, conectarnos con lo que sucede y no ser una cosa del pasado. Si Ridley Scott estrena Napoleón, lo llevamos a ver Los fusilamientos del Dos de Mayo. Si el actor de Succession llega a España, lo fotografiamos con Saturno devorando a sus hijos. Y lo entendió perfectamente… Nunca sabremos cuál es el impacto real de esas acciones, pero creo que han creado la imagen de una institución presente en la vida», dice Chaguaceda.

Sólo queda hablar del dinero: los museos son, en el fondo, baratos, sobre todo si se compara con cualquier otra forma de ocio. Las entradas de los museos nacionales suelen costar 16 euros pero sus taquillas están llenas de excepciones que permiten que hasta un 50% del público (es el caso del Prado) entre sin pagar. Y los museos privados más caros, del estilo del Museo Picasso de Barcelona, están claramente enfocados en el turismo extranjero. En un mundo en el que la inflación es un factor económico del que todo el mundo es consciente y en el que la demanda crece cada año, ¿es previsible que los museos dejen de ser tan baratos? «Mientras el acceso a la cultura esté en la Constitución, no creo que cambie la política de precios», responde Enrique Varela en el Museo Sorolla.

 

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Cultura

Muere Paco Arévalo, humorista y actor, a los 76 años

El cómico Arévalo ha fallecido este miércoles a los 76 años. Su hijo Paco lo halló muerto en su domicilio cuando lo visitaba todos los días. Desde jornadas atrás se encontraba mal, con fiebre, sin sospechar un fatal desenlace porque no se le veía con gravedad.

El cuerpo de infortunado cómico, un ídolo popular por sus chistes, un fenómeno del boca a boca a través de las cintas de cassette, que fue el soporte en el que se vendían sus recopilaciones. Desde finales de los 70 estuvo más de diez años como líder en este tipo de grabaciones que se vendían especialmente en establecimientos de carretera. Acompañaba en los vehículos con sus chistes de «gangosos, mariquitas, andaluces o pasotas», rematados por risas enlatadas.

Su popularidad se afianzó por sus apariciones en TVE, sobre todo desde contó él Chicho Ibáñez Serrador en el Un, dos, tres, en el otoño de 1983. Suavizó su repertorio de las cintas para colarse en las casas. A partir de entonces se convirtió en secundario en comedias de destape de Ozores y en los primeros programas de humor de la cadenas privadas.

Paco Arévalo será enterrado en Valencia, ciudad donde vivía, este viernes. En un tanatorio valenciano es donde han acudido familiares y amigos, como el diestro El Soro, para despedirle. El cómico fue miembro de la cuadrilla del espectáculo El Bombero Torero durante cinco años, antes de su tirón popular. Recordaba que él interpretaba a un payaso con maleta de donde sacaba un minúsculo capote con el que lidiaba las vaquillas, recordaba en distintas entrevistas. Nació en Madrid en 1947 pero se crio en la localidad de Catarroja.

El hijo del cómico, Paco, ha señalado cómo estaba su padre en los últimos días, con una situación que podía preocupar pero no para pensar que estuviera en riesgo fatal. «Ha sido repentino, muy rápido, hace cuatro días parecía que tenía gripe y ha ido empeorando… Yo creo que ha sido un infarto», ha relatado el hijo del cómico. Una crisis cardíaca le había sobrevenido en un proceso gripal que se agravó rápidamente.

 

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