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Cultura

ALICANTE CELEBRARÁ EL 2023 COMO ‘AÑO EUSEBIO SEMPERE’

El Consell valida, mediante decreto, el acuerdo del Pleno Municipal formalizando la iniciativa que homenajea al artista de Onil en conmemoración del centenario de su nacimiento
  • El Ayuntamiento sigue a la espera de respuesta para nombrar la Estación del Tren de Alicante, y más en concreto la terminal del AVE, como Alicante-Eusebio Sempere

Alicante, 27 de enero de 2023.- La Comunidad Valeniana dedicará este 2023 a homenajear la figura del artista Eusebio Sempere tras la aprobación del Decreto por parte del Pleno del Consell que declara el año en curso como ‘Año Eusebio Sempere’. Ya en la última sesión del Pleno del Ayuntamiento de Alicante de 2022, aprobó por unanimidad una declaración institucional, suscrita por todos los grupos políticos municipales, para instar a la conselleria de Cultura a impulsar el Año Eusebio Sempere en 2023 y otorgar su nombre a la estación de tren ‘Alicante-Eusebio Sempere’ con el objetivo de celebrar la figura del insigne artista alicantino.

El concejal de Cultura, Antonio Manresa, se ha felicitado “porque es una decisión importante para la ciudad y, sobre todo, a la figura del artista mas internacional que tenemos en la provincia”.

Creación de la comisión

La comisión conmemorativa que se constituirá para celebrar el Año Eusebio Sempere se encargará de establecer las pautas de programación de acciones y actividades conmemorativas, así como de aprobar el programa general de los actos que se desarrollen y de coordinar a los organismos públicos que deseen participar en la celebración.

Los miembros de la comisión serán designados por resolución del President de la Generalitat entre representantes de entidades públicas o privadas vinculados al ámbito de la cultura y personas relevantes por su prestigio y contribución a la cultura y las artes.

Del mismo modo, para facilitar el desarrollo de sus funciones, se creará un comité ejecutivo, designado, por resolución del President de la Generalitat, de entre las personas miembros de la Comisión y otras cuatro personas miembros de la comisión designadas por esta. Se ha nombrado como comisaria del año Sempere a la conservadora del MACA, Rosa Castells.

¿Por qué el Año Sempere?

El 3 abril de 2023 se cumplirán 100 años desde el nacimiento de Eusebio Sempere, un acontecimiento que es necesario resaltar y celebrar.

“Tal vez sea ahora, celebrando los 100 años desde su nacimiento, el momento oportuno para acometer de nuevo un balance sobre sus aportaciones al arte y a la cultura española” afirma Rosa Castells. La conservadora del museo añade que “es el momento de incidir y difundir su personalidad artística, de revisar desde múltiples puntos de vista su trabajo, de emprender los estudios de investigación necesarios, de retomar algunos de los proyectos han quedado inconclusos y, sobre todo, de volver a mirar el legado artístico que nos dejó”.

Siempre involucrado en los proyectos más transversales y experimentales del arte español de la segunda mitad de siglo XX, ya en la cúspide de su trayectoria, donó su colección artística personal a la ciudad de Alicante en 1977 con el objetivo principal de facilitar el acceso del público al arte contemporáneo, fundando el Museo de La Asegurada, uno de los primeros museos de arte moderno de este país, hoy convertido en el MACA.

Aunque durante los últimos años de su vida, en la primera mitad de la década de los ochenta, Sempere pudo disfrutar de un reconocimiento público generalizado como una de las figuras más relevantes del arte español de la segunda mitad del siglo XX, hoy 100 años después, el artista alicantino todavía no ocupa el lugar que le corresponde.

Es necesario ampliar la mirada y completar al artista que fue capaz de iniciar y desarrollar con impecable coherencia en todo su quehacer, una trascendente indagación personal, con hondas resonancias poéticas y que nunca dejó de lado las búsquedas y las soluciones experimentales. No solo hay que reafirmar la calidad de su propuesta estética, sino poner de manifiesto que, al margen de la creación artística personal, existen otras aportaciones menos conocidas, pero extremadamente coherentes, que con el paso del tiempo han comenzado a desvelarse y a imponerse como de gran importancia a la hora de poder completar el justo balance de su trayectoria y su auténtica dimensión como creador.

La figura del artista

Eusebio Sempere es el artista alicantino más internacionalmente conocido y uno de los artistas españoles más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Su obra siempre en torno a la abstracción geométrica algunas veces cinética y otras más lírica y paisajista, muestra una trayectoria artística de una coherencia impecable. Sus obras son fruto de un trabajo riguroso y continuado sobre la forma geométrica, la ilusión óptica y la sensación de movimiento, aunque poseen un lirismo muy singular y una gran belleza formal.

Nació en Onil en 1923 en una humilde familia de artesanos, pero estudió en Valencia, en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos donde las enseñanzas del arte moderno estaban proscritas. Marchó entonces a París donde se instaló durante doce años. Allí conoció a algunos supervivientes de las vanguardias como Braque o Arp, se instruyó en los fundamentos del arte moderno con las obras de Kandinsky, Mondrian o Klee, pero se relacionó por afinidad creativa, con los artistas más constructivistas, ópticos y cinéticos de la galería Denise René. En la capital francesa desarrollaría su propio lenguaje abstracto geométrico abandonando para siempre la figuración.

En 1960 regresó a España instalándose en Madrid con Abel Martín, su fiel y leal compañero a quien había conocido en París y del que no se separaría hasta el final de sus días. Su obra discurre por el paisaje castellano, absorbiendo formas, texturas y colores del grupo de amigos informalistas con el que se relaciona en torno al Museo de Arte Abstracto de Cuenca o en la galería Juana Mordó de Madrid.

Cosecha éxito y reconocimiento, está presente en bienales y exposiciones nacionales e internacionales. Y además se involucra en alguna de las aventuras más hermosas del arte español siendo uno de los pioneros convencidos constructores de modernidad: la creación del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, el arte cibernético del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, el diseño y génesis del Museo de Escultura al Aire Libre del Paseo de la Castellana o su propio Museo de la Asegurada gracias a la donación en beneficio público de su colección de obras de arte contemporáneo a la ciudad de Alicante.

Años después es nombrado Hijo Predilecto de la Provincia, Hijo adoptivo de la ciudad de Alicante, Doctor Honoris Causa por esta Universidad y Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Muere en Onil en 1985, víctima de una grave enfermedad degenerativa.

Denominación de la estación de Alicante

El Ayuntamiento sigue a la espera de respuesta al acuerdo plenario del 29 de octubre de 2015 donde seaprobó una Declaración Institucional para nombrar la Estación del Tren de Alicante, y más en concreto la terminal del AVE, como Alicante-Eusebio Sempere, una práctica que ya se estaba realizando en otras estaciones de España.

Se citaba en aquella Declaración Institucional los casos de las estaciones Orihuela-Miguel Hernández, Valencia-Joaquín Sorolla, Cuenca-Fernando Zóbel, impulsor del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, o la estación de Málaga-María Zambrano, dedicada a la filósofa y ensayista, antes denominada Málaga-Término. El acuerdo plenario estaba motivado además por la celebración del “Año Sempere 2015” coincidiendo con el XXX aniversario de su muerte.

Tras la Declaración Institucional de 2015 se hicieron varias gestiones ante el Ministerio de Fomento, la Secretaría de Estado de Infraestructuras, Presidencia de Adif y Subdirección General de de Planificación Ferroviaria, pero la petición del pleno de Alicante fue pasando de uno a otro organismo, quedándose estancada, por lo que de nuevo retomamos esta iniciativa aunque ampliada a toda la estación de Alicante (Alicante-Término), abarcando por tanto no solo la terminal del AVE sino también las vías de larga y media distancia y la red de cercanía Alicante-Murcia.

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Cultura

Crítica ‘Ciudad de sombras’: Un thriller con Gaudí como protagonista que culmina el legado de Verónica Echegui

Antes de dejarnos, Verónica Echegui rodó el que ha acabado siendo su último proyecto audiovisual: ‘Ciudad de sombras’. Esta miniserie de Netflix ve la luz este 12 de diciembre, día en el que se emiten los seis episodios que la componen. Se trata de un thriller policíaco que tiene a la Barcelona de 2010 como escenario, pero también como personaje.

Isak Férriz forma pareja junto a Verónica Echegui en el reparto principal de ‘Ciudad de sombras’, donde interpretan, respectivamente, a Milo Malart, un inspector de los Mossos d’Esquadra, y a Rebeca Garrido, una subinspectora de la Policía Nacional. Rebeca es trasladada a una comisaría barcelonesa para investigar el cruel asesinato a uno de los constructores más importantes de Cataluña, de modo que tendrá que hacer tándem con Milo, que regresa de una suspensión laboral por agresión a un compañero.

La muerte de este empresario es solo la primera de una serie de crímenes que atentan contra la alta burguesía de Barcelona que lidera la vida de la ciudad condal, como la construcción o el arte. Pero no se trata de un asesinato sin más, sino que la víctima ha sido secuestrada durante días sin recibir agua ni comida para luego ser quemado vivo en la fachada de la Casa Milà-La Pedrera, uno de los símbolos más preciados de Gaudí.

La ciudad sí es protagonista

Estamos un poco cansados del discurso fácil de creadores, directores y productores sobre que las localizaciones son protagonistas de las historias. En muchas ocasiones, se trata solo de una forma más de vender el proyecto, pues no acaba de ajustarse a la realidad. No obstante, ‘Ciudad de sombras’ sí lleva esto a cabo, dado que, tal y como está configurada la historia, no podría suceder en otro lado que no fuera Barcelona.

La vinculación de Gaudí a través de su arquitectura con los crueles sucesos dota a la miniserie de identidad propia. Relacionado con el modernista catalán, la ficción navega en las teorías que lo unen a la masonería, puesto que aparecen varios símbolos masónicos en el caso. Por tanto, ya no solo es la obra del arquitecto, sino también su propia vida la que se pone sobre la mesa para construir un caso en apariencia imposible de resolver. Es así como esta parte de la cultura de Barcelona adquiere gran poder en la serie y marca el elemento más diferenciador.

Por otro lado, ‘Ciudad de sombras’ también toca uno de los mayores conflictos de Barcelona asociados a Gaudí: la expropiación de viviendas en el entorno de la Sagrada Familia. Además, se ambienta en 2010, tan solo dos años después de que explotara la burbuja inmobiliaria, lo que tensa aún más todo el tema de la vivienda y la crisis que sufren las clases bajas y medias respecto a la alta burguesía catalana, objetivo de este asesino en serie.

El esquema básico de un thriller

Lo más diferente que tiene ‘Ciudad de sombras’ es esa vinculación tan clara con la Barcelona de Gaudí. No obstante, por lo demás no deja de ser un thriller policíaco al uso. Basada en la novela ‘El verdugo de Gaudí’, de Aro Sainz de la Maza, esta producción de Arcadia, creada y dirigida por Jorge Torregrossa (‘El cuerpo en llamas’), toca algunos de los puntos más manidos del género en cuanto a la construcción de personajes.

Por un lado, un inspector rebelde con la autoridad que ha sufrido una dura pérdida personal que lo ha dejado atormentado. Por otro, una subinspectora que guarda a fuego su pasado y que no es precisamente comunicativa. Así, juntos crean una pareja muy poco avenida que tendrá que aprender a lidiar con el otro y formar equipo cuando en su propia comisaría no terminen de creer sus «disparatadas» teorías.

Sin embargo, esto no quiere decir que no sea efectiva en su ejecución. Estamos ante unos personajes interesantes, con un pasado que, pese a haberse visto en otros proyectos, no resulta cansino y con una evolución del caso que (vistos los dos primeros episodios) también sigue las pautas básicas. Pero todo engrana a la perfección con un modus operandi por el asesino cargado de misterio que te atrapa desde los primeros minutos. La historia está muy bien narrada y fomenta esa evolución del caso a la par que del misterio para conjugarlos e ir descubriendo aspectos interesantes.

Buen reparto, pero chirría en los efectos visuales

En cuanto a su reparto, Isak Férriz y Verónica Echegui firman un gran trabajo, especialmente él al dotar de mucho realismo a Milo Malart en todas las escenas de su vida personal. Cabe señalar que estas se construyen en muchas ocasiones con flashbacks, a las que se ha otorgado una estética diferente mediante el granulado, como si fuera un vídeo antiguo. El elenco lo completan nombres de la talla de Ana Wagener y Manolo Solo.

Pero también hay partes que chirrían, como los efectos visuales. La carta de presentación de ‘Ciudad de sombras’ es esa quema del empresario en La Pedrera y en el momento de desarrollarla se nota demasiado la falsedad de los efectos visuales, lo que te saca de la escena. Curiosamente, no es tan notorio en otros momentos en los que se visualiza desde otro ángulo.

En definitiva, ‘Ciudad de sombras’ es un buen thriller, que sigue los patrones ya vistos en otros ejemplos del género, pero con Barcelona y Gaudí como sus mayores aliados. La presencia de la ciudad en la historia más allá de ser un simple escenario bonito es su gran arma para conseguir sobresalir y captar la atención del espectador, que se perderá en esta historia conspiranoica que rodeaba al afamado arquitecto.

Fuente: Fórmula TV.

Fernando S. Palenzuela.

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Cultura

Vértigo y abismo de Yayoi Kusama: así es la última gran exposición que la artista diseñó antes de morir

Excesiva e infinita, Yayoi Kusama (Matsumoto, 1929 – Tokio, 2026) fue una artista omnímoda: pintura, moda, escultura, happening, instalación… A sus espaldas quedan siete décadas de un arte irrefrenable y avasallador, compulsivo y febril que responde, por una parte, al deseo desesperado de triunfar en el mundo artístico –quizá para vengarse de unos padres que nunca apoyaron su vocación– y, por otra, a la catarsis del punto y de la raya, al exorcismo de un trabajo constante y rutinario –ejercido a diario en su estudio– que le ayudó a controlar sus obsesiones y las turbulencias de su salud mental.

Tras su reciente fallecimiento, a los 97 años, el pasado 14 de agosto, se inaugura su última exposición, la última en cuya preparación estuvo involucrada en vida y hasta la que ha podido viajar El Cultural. Se trata de una coproducción entre la Fondation Beyeler (Basilea, Suiza), el Museum Ludwig (Colonia, Alemania) y el Stedelijk Museum de Ámsterdam.

Cada sede cuenta con un comisariado distinto: en Ámsterdam ha sido Leontine Coelewij, conservadora del Stedelijk, quien ha realizado un excelente trabajo. La exposición, titulada Yayoi Kusama, es una completa retrospectiva con relevantes y bien escogidas piezas de cada una de sus épocas. Permanecerá abierta al público hasta el 17 de enero.

Sea por su trabajo insistente sobre la infinitud y la despersonalización o por su franqueza al hablar de su salud mental, Kusama se ha convertido en un icono global del arte. Sus exposiciones congregan a miles de espectadores y la moda, de la mano del gigante del lujo Louis Vuitton, ha terminado de consagrarla como musa.

Un tópico recurrente en su biografía sostiene que la artista trabajó sin descanso hasta casi el día de su fallecimiento. Sin embargo, ha trascendido que pasaba largas temporadas postrada en la cama mientras su estudio continuaba produciendo sus esculturas a gran escala, trazando una línea cada vez más tenue entre su autoría y la ejecución de sus colaboradores. De hecho, Kusama Studio ha sido el interlocutor durante este proceso de creación, validado, eso sí, por la artista.

Poco antes de su muerte, la artista respondía a las preguntas de nuestro compañero, Rubén Fernández-Costa, en una de sus últimas entrevistas. Un reportaje exclusivo que publicaba el Bookazine de Magas en su número 3.

Protagonista de la portada de la revista, la artista declaraba entonces: «Habiendo cultivado una postura propia ante la vida y consciente de que el tiempo que me queda es cada vez más corto, sigo buscando constantemente algo nuevo, buscando con urgencia alcanzar nuevas cotas en el ámbito del arte».

En el Stedelijk podemos ver dos asombrosas instalaciones a gran escala que, como broche final, dejan al espectador sin respiración. Su envergadura nos arroja brutalmente al mundo de Alicia en el país de las maravillas: sinuosos tentáculos amarillos, sobre los que los puntos negros menguan hasta desaparecer, entran y salen, se retuercen y se reflejan por los lugares más inverosímiles de la segunda planta del museo.

En su interior hay, además, una segunda Infinity Mirror Room, como ella denominaba estos espacios, que duplica la sensación de vértigo y abismo. La gran instalación se titula Infinity Mirrored Room – The Hope of the Polka Dots Buried in Infinity Will Eternally Cover the Universe (2025) y se corresponde con la angustiosa imagen que abre esta crítica.

Pero empecemos por el principio. El vestíbulo apuesta fuerte por las famosas bolas de espejo que presentó en la Bienal de Venecia bajo el título Narcissus Garden (1966/2026). La artista se plantó en los Giardini, sin haber sido invitada oficialmente, con 1.500 esferas reflectantes que vendía a dos dólares cada una, convirtiendo la mercantilización del arte y el narcisismo asociado al artista en parte de la propia acción.

De aquí pasamos a una de las partes más interesantes e innovadoras del recorrido: sus primeros dibujos, que ya contienen sus obsesiones de madurez. Con cinco años, según relató, veía bailar lunares por las mesas y los muebles de su casa. En un grafito de 1934, Sin título, dibuja una escena japonesa que llena de pequeños puntos de color. El impacto de la bomba atómica, que vivió siendo adolescente, también encuentra eco en un gouache de 1954.

Estas dos primeras salas, interesantísimas, descubren a una dibujante de enorme creatividad y sensibilidad, con fondos trabajados y matéricos y pequeñas formas fragmentadas como constelaciones, árboles diminutos o estrellas.

Destaca también la correspondencia con la pintora Georgia O’Keeffe, a quien admiraba profundamente y a quien escribió buscando consejo y apoyo para abrirse camino como artista.

Llegamos al verano de 1958, cuando aterriza en Nueva York. Los lienzos se vuelven más grandes y monocromáticos y su trabajo comienza a anticipar algunos planteamientos que después asociaríamos al minimalismo. Superficies sin principio ni fin, construidas mediante formas que se concatenan hasta crear una red, una retícula orgánica.

El diseño expositivo destaca aquí especialmente: la arquitectura efímera de los pasillos abre ventanas por las que entrevemos piezas situadas en otras salas, estratégicamente colocadas, estableciendo diálogos y anticipaciones a lo largo del recorrido.

Kusama empieza a brillar en Nueva York. Llegan las orgías, los desnudos y los happenings en los que pinta cuerpos en espacios públicos; también los diseños de ropa a los que faltan deliberadamente fragmentos de tela, dejando al descubierto partes del cuerpo.

Consciente de su repercusión, avisaba a la prensa antes de realizar algunas de estas acciones, garantizándose la cobertura y el escándalo. Kusama comprendió muy pronto que ser artista también significaba construir una imagen pública, lo que la arroja a importantes contradicciones: habla de disolver el yo y el ego en su manido término “self-obliteration” pero crea una de las identidades visuales más reconocibles con su kimono y su flequillo.

En esta época cubre mobiliario, ropa y zapatos con proliferaciones de falos textiles y le entran ataques de pánico cuando descubre a artistas de su entorno desarrollando procedimientos próximos a los suyos: Claes Oldenburg inicia sus esculturas blandas y Andy Warhol la repetición y el empapelado de los espacios.

Kusama ya había expuesto dos veces en este mismo museo, en 1962 y 1965, ambas por invitación del artista y comisario Henk Peeters. La muestra recoge también una serie de fotografías realizadas por Harrie Verstappen de un fashion show de la artista celebrado en Ámsterdam en el verano de 1970.

Las exigencias de Nueva York y su precaria situación económica agravan sus problemas de salud mental. Muere su amigo el artista Joseph Cornell y, dos años después, su padre. Kusama regresa definitivamente a Japón y, pocos años después, ingresa voluntariamente en un hospital psiquiátrico donde continúa trabajando indiscriminadamente.

La exposición incluye su última serie, My Eternal Soul (2009-2021): grandes lienzos que iba girando a medida que pintaba, entregada por completo a la intuición. Como toda su obra, estas pinturas parecen surgir de los sueños de una razón que engendró sus propios monstruos y que, en lugar de ahuyentarlos, les dio forma.

Fuente: elespañol.com – Cultura

María Marco.

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Cultura

Fallece a los 89 años la directora de cine y televisión Josefina Molina

Nacida en Córdoba en 1936 y fallecida este sábado, a los 89 años, en su domicilio de Madrid, Josefina Molina ha sido una de las máximas representantes de un cine (y televisión) comprometidos desde una avanzada perspectiva feminista y social. La mayor parte de su obra en los dos formatos está centrada en personajes femeninos enfrentados a distintas realidades históricas. Todo ello le valió el reconocimiento general con distinciones como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2006, el Goya de Honor en 2012 y el Premio Nacional de Cinematografía en 2019. Fundó la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), de la que era presidenta de honor.

Parece ser que fue ‘El río’ (1950), la poética película de Jean Renoir realizada en la India, la que alimentó sus primeros deseos de hacer cine. Y aunque comenzó dirigiendo cortos en 1966, su primera formación fue en el medio televisivo en series de indisimulada raíz teatral como ‘Pequeño estudio’ y ‘Hora once’. En este último programa adaptó al estilo televisivo de entonces –tan rígido como regio– textos de Mark Twain, Kafka, Poe, Dostoievski, Gorki, Bram Stoker, Lope de Vega y Maupassant. Era la ‘televisión de calidad’ de la época.

1974 fue un año crucial, ya que realizó un episodio de la segunda temporada de ‘Cuentos y leyendas’ –una de las mejores series de la televisión española de aquellos años, en la que también trabajaron José Luis Borau, Pilar Miró y Mario Camus– y estrenó su primer largometraje, ‘Vera, un cuento cruel’. El episodio en cuestión, emitido el 3 de diciembre de 1974, fue ‘La promesa’, según un relato de Gustavo Adolfo Bécquer. ‘Vera, un cuento cruel’ –un cuento de Auguste Villiers de l’Isle Adam que ya había adaptado en ‘Hora once’– tiene un planteamiento de terror psicológico y gira en torno a un caballero español del siglo XIX exiliado en Francia (Fernando Fernán Gómez) que no acepta la muerte de su esposa. En ese mismo año participó también en la serie educativa infantil ‘Un globo, dos globos, tres globos’.

‘Los pintores del Prado’, ‘Estudio 1’ y ‘Los libros’ fueran otras series en las que colaboró. En 1980 realizó uno de los nueve episodios del filme colectivo ‘Cuentos eróticos’. Fue la década en la que su estilo e ideas quedaron mejor definidas a partir de ‘Función de noche’ (1981), una innovadora no ficción centrada en los cambios que experimenta la actriz Lola Herrar al interpretar cada noche una pieza de Miguel Delibes; la miniserie ‘Teresa de Jesús’ (1974), protagonizada por Concha Velasco, y el largometraje ‘Esquilache’ (1989), drama en el Madrid revuelto de 1766 que supuso su reencuentro con Fernán Gómez y la llevó a competir en el festival de Berlín.

Volvió al tiempo pretérito, al Cádiz de 1860, con ‘La Lola se va a los puertos’ (1993), remake musical con Rocío Jurado de un filme de 1947 protagonizado por Juanita Reina. Se despidió como empezó, en la televisión y adaptando clásicos, con la miniserie ‘Entre naranjos’ (1998), según la obra de Blasco Ibáñez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Junta de Andalucía en funciones, Juanma Moreno, han querido rendir un reconocimiento público a la trayectoria de la que fue la primera mujer en graduarse en Dirección de Cine en 1962 en la Escuela Oficial de Cine con sendos mensajes a través de sus perfiles de la red social X (antes, Twitter), según recoge EFE.

Sánchez ha expresado su «tristeza» por el fallecimiento de la cineasta, a quien definió como una mujer «pionera del cine español y referente de nuestra cultura» y ha asegurado que el legado de Molina «permanecerá para siempre en nuestra memoria y en la historia del cine». El presidente ha extendido sus condolencias a los allegados de Molina, manifestando que envía su cariño «para su familia, amistades y compañeros de profesión».

Por su parte, Juanma Moreno ha asegurado que «se nos ha ido una pionera» que «abrió camino en el cine» y que «ha dejado la huella imborrable de una directora referente». «Mi profundo pesar y un fuerte abrazo a la familia de Josefina Molina, Hija Predilecta y Medalla de Andalucía», ha finalizado Moreno.

Fuente: elPeriódico de España.

Quim Casas.

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