Cocina
Natas do Céu: el postre ‘celestial’ que descubrí hace años en Portugal

Portugal es como mi segundo hogar. Lo descubrí en profundidad hace años cuando viajé por varias de sus preciosas ciudades; tanto me gustó que repetí la experiencia en diversas ocasiones. Son muchos los recuerdos que guardo de nuestro país vecino, sobre todo dulces, pero dulces de verdad, literalmente. Y es que las natas do céu (en portugués, crema del cielo) son uno de sus postres más emblemáticos y tradicionales.
Para encontrar su origen tenemos que viajar a los conventos y monasterios del siglo XVII, donde a partir de ingredientes sencillos se creaban delicias artesanas que han perdurado a lo largo del tiempo y siguen deleitando los paladares de familias enteras.
Con yemas de huevo, azúcar y almendras empezaron a elaborar las primeras natas do céu. Y no es casualidad que utilizaran las yemas de huevo, ya que es un ingrediente muy común en la cocina portuguesa. Con ellas se realiza una crema suave y rica, que se sumará a otra elaborada con las claras y a una tercera a base de galletas maría.
Son muy sencillas de preparar y perfectas para poner el broche de oro a una comida especial. El truco está en saber cómo darle a las claras el punto justo. Al final no deja de ser un postre en vasito así que, como tal, tendrás que presentarlo en recipientes transparentes para que se aprecien bien las 3 elaboraciones: la de galletas, la de crema de nata montada y merengue, y la de yemas de huevo. A la hora de planificar la receta, cuenta con que necesitará 2 horas de refrigeración.
Ingredientes
100 gramos de galletas maría
4 huevos
230 gramos de azúcar
120 mililitros de agua
300 mililitros de nata para montar
1. Prepara los ingredientes
Tritura las galletas maría hasta que queden finitas como si fueran arena y resérvalas. Por otro lado, casca los 4 huevos y separa las yemas de las claras.
2. Elabora la crema de yema
Mezcla en una cazuela 130 gramos de azúcar y 120 mililitros de agua. Calienta hasta obtener un almíbar ligero. Aparta del fuego y deja que temple. Luego bate las yemas y vierte el almíbar en hilos sin dejar de batir. Pasa la mezcla a la cazuela y caliéntala a fuego lento con idea de que espese. Cuando veas que ya tienes tu crema suave (te recordará a las natillas), pásala a un bol y reserva tapada con film.
3. Prepara el merengue
Vierte las claras en un bol grande y empieza a batirlas con varillas eléctricas. Cuando veas que están medio montadas, antes de llegar al punto de nieve, agrega 50 gramos de azúcar y termina de batir hasta que el merengue esté firme.
4. Monta la nata
Ahora bate la nata, también con varillas eléctricas, y a mitad de proceso agrega el azúcar restante. Continúa con las varillas hasta lograr que esté completamente montada. Mézclala con el merengue realizando movimientos envolventes. Pásalo a una manga pastelera.
5. Emplata y refrigera
Pon una capa de galleta en el fondo de cada vasito, agrega una capa de la crema de nata, luego otra de galleta, otra de nata y al final termina con una capa de crema de yema. Refrigera 2 horas en la nevera y puedes decorar con unas miguitas de galleta.
Mas postres en vasitos
La tarta banoffee en vasitos es de esos postres que gustará a todos. Reparte una base de galletas trituradas, un relleno de toffee hecho con leche condensada, rodajas de plátano y una capa de nata montada.
Otra opción riquísima son los vasitos de galletas de Lotus con crema de mascarpone y crema de chocolate. El sabor especiado de las galletas te dejará un delicioso sabor de boca. ¿Te animas a prepararlos este finde?
Y si te encantan los sabores cítricos, los vasitos de tiramisú de limón a buen seguro se van a convertir en uno de tus postres preferidos. No es una receta difícil, pero necesita refrigeración de al menos 4 horas, y además lleva varias elaboraciones como una crema de limón, una de queso y un almíbar.
Fuente: Lecturas – Cocina.
Isabel Zúñiga.
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Cocina
Huevos revueltos con calabacín y cebolla, para una cena ligera (de las que te sientan bien)

Las recetas con calabacín son ideales para preparar comidas saludables y cenas ligeras que sacian pero sin resultar pesadas. Si además las combinas con huevo, te quedarán platos proteicos de lo más jugosos, socorridos y ¡ricos! Son muchas las opciones a tu alcance y hoy nos hemos decantado por una de las más apetecibles: revuelto de calabacín y cebolla. Pero también puedes combinar estos dos ingredientes y obtener resultados totalmente distintos.
Así, puedes marcarte una tortilla campera con patata, calabacín y cebolla, perfecta para llevarte de pícnic o comer en la oficina porque se transporta muy bien. También merece la pena probar los huevos a la sartén con calabacín rallado y aguacate, un plato diferente al que puedes añadir un toque picante. Otra opción muy vistosa son los nidos de calabacín con huevo, que llamarán la atención en cuanto los lleves a la mesa.
Para hacer este apetecible revuelto, lo primero que tienes que hacer es saltear la cebolla, hasta que veas que comienza a dorarse. Luego agrega el calabacín cortado en daditos con la piel y saltea hasta que elimine todo el agua.
La segunda parte de la receta sería batir bien los huevos para que queden bien espumosos. Una vez se vierten sobre el salteado de calabacín y cebolla, se remueve con una espátula para que el huevo cuaje pero no en forma de tortilla. Puedes acompañarlo de un pan de ajo tostado.
Ingredientes
2 calabacines medianos
2 cebollas medianas
6 huevos
aceite de oliva virgen extra
pimienta
sal
1. Corta en daditos el calabacín
Lava los calabacines, despúntalos y córtalos en dados pequeños. Pela y pica la cebolla. Calienta una cucharada de aceite de oliva en una sartén y saltea la cebolla. Salpimienta a tu gusto y cocínala unos 8 minutos, hasta que empiece a dorarse.
2. Cocina el calabacín
A continuación, agrega a la sartén el calabacín cortado en daditos, y cocínalo hasta que elimine el agua que suelta. Rectifica a tu gusto el punto de sal y pimienta.
3. Bate los huevos
Casca los huevos en un bol y bátelos, después de haber añadido un poco de sal y pimienta. Añade los huevos batidos sobre las verduras y remueve con una espátula hasta que el huevo cuaje pero quede jugoso. Sirve enseguida.
Fuente: Lecturas – Cocina Fácil.
Isabel Zúñiga.
Cocina
Hojaldritos rellenos de merengue casero: un dulce crujiente por fuera y cremoso por dentro

Hay postres que tienen algo especial desde el primer bocado. Estos hojaldritos son uno de esos dulces sencillos que combinan dos cosas que casi siempre funcionan: el crujiente del hojaldre recién horneado y la textura ligera de un buen merengue casero.
Además, tienen un aire muy clásico, casi de pastelería tradicional. Nos recuerdan a las bandejas de pastelitos que se ven en las vitrinas de las confiterías, pero en realidad se pueden preparar en casa sin demasiada dificultad.
La clave está en hornear bien el hojaldre para que quede dorado y crujiente, y en preparar un merengue firme y brillante que mantenga su forma al rellenar los pastelitos. El resultado son pequeños bocados dulces, ligeros y perfectos para darte un capricho.
Si te gustan los pastelitos de hojaldre, prueba estos bocaditos de manzana, en forma de tartaleta, que también quedan deliciosos.
Ingredientes
2 láminas de hojaldre
1 cucharada de azúcar glas
harina
1 pizca de canela en polvo
PARA EL MERENGUE
5 claras de huevo
200 gramos de azúcar glas
1 pizca de sal
1. Corta el hojaldre
Extiende las láminas de hojaldre sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Pincha la masa con un tenedor para evitar que suba demasiado durante el horneado. Con un cortapizzas marca diez cuadrados en cada lámina. Coloca el hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante unos 18 minutos, hasta que esté dorado y crujiente. Retíralo con cuidado y déjalo enfriar.
2. Prepara el almíbar
Coloca el azúcar con 85 ml de agua en un cazo. Llévalo a ebullición y deja cocer a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta obtener un almíbar con textura ligeramente espesa. Retíralo del fuego y deja que se temple.
3. Monta el merengue
Bate las claras de huevo con una pizca de sal hasta obtener un punto de nieve firme. Sin dejar de batir, añade el almíbar templado en forma de hilo fino. Continúa batiendo hasta conseguir un merengue brillante, firme y bien aireado. Pásalo a una manga pastelera con boquilla rizada y déjalo enfriar en la nevera unos minutos.
4. Monta los hojaldritos
Corta los cuadrados de hojaldre siguiendo las marcas que hiciste antes del horneado. Coloca una capa generosa de merengue sobre la mitad de los cuadrados. Cubre con los restantes formando pequeños pastelitos. Espolvorea por encima una mezcla de azúcar glas y una pizca de canela. Sirve los hojaldritos y disfruta de su contraste entre crujiente y cremoso.
EL TRUCO
Deja que el hojaldre se enfríe completamente antes de añadir el merengue. Si está caliente, el merengue perderá volumen y los hojaldritos no mantendrán su forma.
Fuente: Lecturas – Cocina.
Víctor Fernández.
Cocina
Lentejas guisadas con gambas y mejillones

Aquí tienes un guiso de lentejas que causará sensación en tu mesa. Lleva gambas, mejillones, verduritas, vino blanco y poquito de pimentón dulce. Toma nota.
En invierno, ¡qué bien sientan los guisos y potajes con legumbres! Calentitos y llenos de sustanciosos ingredientes, nos reconfortan el cuerpo y nos llenan de energía. No sé en tu casa, pero en la mía siempre son bien recibidos.
Un plato tradicional, delicioso y supereconómico, que siempre triunfa entre mis seres queridos y que te recomiendo realizar es el potaje de garbanzos y acelgas. Además, tiene una ventaja más: es completísimo. Así que, el día que lo cocines, ya no necesitas preparar nada más. A lo sumo, una ensalada fresquita.
También quedan exquisitas las judías a la bilbaína, un plato de la abuela sencillo y muy resultón. Y si prefieres lentejas, echa un vistazo al guiso de lentejas con arroz. A la que lo pruebes, se convertirá en uno de tus platos estrella.
Precisamente las lentejas son las protagonistas de la receta de hoy. Se trata de unas originales y caldositas lentejas con gambas y mejillones. No te las pierdas porque la combinación de sabores y texturas que se forman en este plato te va a encantar. Además, como quedan tan vistosas, las puedes servir tanto en un menú de diario como en una comida de domingo. Se te hace la boca agua, ¿verdad? Pues prepara la cuchara porque empezamos.
Ingredientes
300 gramos de lentejas
16 gambas
200 gramos de mejillones cocidos y sin conchas
1,5 litros de caldo de verduras
1 cebolla
200 mililitros de vino blanco
2 tomates
1 pimiento verde
2 zanahorias
2 dientes de ajo
pimentón dulce
perejil picado
laurel
aceite
sal
1. Escurre las lentejas
Lava las lentejas y escúrrelas en un colador. Pela las gambas. Limpia el pimiento, retirando las pepitas y los filamentos, y pícalo. Pela la cebolla, los ajos y la zanahoria y córtalos en trozos.
2. Sofríe las verduras
Calienta una cazuela con aceite, agrega la cebolla, los ajos y la zanahoria y sofríelos durante unos 10 minutos. Mientras, lava los tomates y tritúralos.
3. Agrega el pimentón
Añade 2 cucharaditas de pimentón y el tomate, remueve para que se integren bien y cuece hasta que se evapore el agua. Vierte el vino y el caldo y lleva a ebullición. Agrega las lentejas, 2 hojas de laurel lavadas y sal. Deja cocer durante 1 hora.
4. Añade las gambas y los mejillones
Incorpora al final las gambas, los mejillones y 2 ramitas de perejil picadas. Prosigue la cocción 5 minutos más y rectifica de sal. Retira y deja reposar el guiso unos 10 minutos antes de servirlo.
Fuente: Lecturas Cocina.
Jani Paasikoski.
Radio Millenium Online


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