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Astrología y Espiritualidad

Las 8 fases lunares: un recorrido simbólico de nuestros procesos

La mirada astrológica concibe el tiempo de forma cíclica a diferencia de la idea que en occidente tenemos del tiempo como algo lineal. Es por ello que tenemos en cuenta los diferentes ciclos de planetas y luminarias y sus diferentes fases para entender los diferentes estadíos que conforman nuestros procesos.

El ciclo más rápido al que hace referencia el cielo astrológico es el de la luna. Su aproximación y lejanía al astro Sol da forma a las diferentes fases lunares. Estas fases representan y simbolizan la cantidad de luz solar (consciente) que es reflejada por la luna (inconsciente). Este ciclo podemos abordarlo desde diferentes* perspectivas (28 días/1año) de fraccionar el tiempo, es por ello que los primeros calendarios se establecieron a partir de la observación de la luna. Aquí os dejamos dos formas de ver estos ciclos:
A continuación os dejamos algunas referencias simbólicas que se producen en cada una de las 8 fases lunares. El conocimiento de estas fases nos puede ayudar a entender nuestros ciclos, a crear nuestros propios rituales, a ordenar los pasos a seguir para cumplir nuestros deseos u objetivos y a entender la naturaleza misma de los procesos, tanto internos como externos.

LUNA NUEVA:

El ciclo lunar arranca con la Luna nueva. En esta primera fase el sol y la luna se unen (a esta unión la llamamos conjunción) y esta cercanía produce dejarnos a oscuras. Es una fase incipiente -a ciegas- el proceso que se inicia no tiene una definición aparente. Es por ello que ésta es una fase intuitiva y dinámica. Quizás este inicio parte de una manera muy inconsciente o muy impulsiva. El aspecto de conjunción nos remite a las características del signo de Aries es por ello que esta fase tiene cualidades de este signo.
El signo en el que se produzca la conjunción nos puede dar grandes pistas de las temáticas a tratar. Es así como en esta fase se empiezan a plantar semillas estableciendo propósitos, anhelos e intenciones aunque aún no sepamos cuál de ellas germinará ni en qué forma.
También en este momento -desde la conexión con aquello que anhelo- puedo aprovechar y estar a oscuras con una misma para visualizar acciones futuras.
LUNA NUEVA VISIBLE O CRECIENTE:

Cuando la luna empieza a asomar su luz -entre la luna nueva y el cuarto creciente- esas intenciones inician su recorrido. Es un momento donde poder tomar la iniciativa y atreverse a salir del casillero de salida. Empiezan a vislumbrarse las intenciones de la luna nueva y aún la energía inicial está lo suficientemente activa como para atreverse y probar.

CUARTO CRECIENTE:

El cuarto creciente simboliza un momento de tensión y también de gran aprendizaje. Es aquí en esta fase donde se producen la mayor parte de las tareas que requieren más esfuerzo. Es momento de separar la paja del trigo, de dejar atrás aquello que no nos permite avanzar y de encontrarnos con las primeras manifestaciones de aquello que iniciamos.
GIBOSA CRECIENTE:

Antes de llegar a la luna llena nos encontramos con la fase que llamamos gibosa. Quizás haya cuestiones o acciones que después de haber pasado por la tensión del cuarto creciente debamos volver a pensar, rehacer o reformular. Este es un momento importante de aprendizaje, de corrección, de calibración… Entre el cuarto creciente y gibosa creciente podemos hacer grandes reajustes de un modo ya más calmado y provechoso.

LUNA LLENA:

En la fase de Luna Llena tenemos la mayor capacidad para ver y entender de qué nos habla el ciclo que iniciamos en Luna Nueva. Quizás las primeras direcciones hacia donde se orientó nuestro cambio o propósito hayan sido modificadas o hayan ido madurando. La luna está completamente iluminada por el Sol llegando a su culminación. Si mis acciones y mi devenir por las fases anteriores viene cargado por la negación de ciertas situaciones y actitudes, la luz solar reflejada por la luna puede desestabilizarme. Si por el contrario estuve dando pasos hacia mi objetivo ahora comprendo qué se estuvo iniciando en mí.

Esta es la fase de máxima claridad y entendimiento. Es con la luna llena también donde el mundo onírico puede revelarnos sus mayores significados e incluso revelarnos secretos. El inconsciente aflora al consciente y podemos observar la parte sumergida del Iceberg. Las emociones están a flor de piel (la luna nos habla de ellas) y nos piden observación y escucha, con aceptación y sin juicio.
GIBOSA MENGUANTE O DISEMINADORA:

Tras la luna llena llega el momento de recoger lo sembrado. Lo que a priori requirió esfuerzo da sus frutos y es por ello que simboliza un momento de recompensas. En esta fase es importante tener en cuenta y reconocer mi capacidad o no de agradecimiento y de disfrute de mis logros.
También aquí empezamos a descender en nuestro camino que llegó a la cumbre en la fase de luna llena.

CUARTO MENGUANTE:
En el cuarto menguante, seguimos en el descenso de la energía y empieza a aparecer la necesidad de depurarme de cuestiones viejas y obsoletas. La conciencia puede sentir cierta crisis o rendición. El proceso tuvo su punto de culminación en la luna llena y de recompensa en la luna diseminadora y ahora nace una necesidad de disolución para preparar de nuevo el terreno. Metafóricamente podemos hablar del otoño del proceso. Un momento de profunda necesidad de despojarme de lo viejo para ser nutriente de lo que va iniciar en el próximo ciclo.
LUNA BALSÁMICA:

Es el cierre de ciclo donde se produce la disolución completa. Algo tiene que morir para que algo nuevo nazca. Es así que es un momento de cierre, de despedida y de cultivar nuestra capacidad de aceptación y desapego. Es hora de purificar para poder renacer en el próximo ciclo.
DURACIÓN DE CICLOS IMPORTANTES DESDE LA MIRADA ASTROLÓGICA:
Ciclo 28 días: Por un lado podemos contabilizar el ciclo de la luna en la cantidad de días en los que tarda nuestro satélite en recorrer los doce signos (permanece 2 días y medio por signo aproximadamente). Desde esta perspectiva tenemos un ciclo completo cada 28 días y este ciclo nos remite a cuestiones que tienen que ver con nuestros cambios cíclicos emocionales, con cambios de rutinas o asuntos a corto plazo… Cuestiones más cotidianas e interiores.

Ciclo de 1 año: Por otro lado podemos contabilizar el ciclo de un año partiendo de una luna nueva en un signo hasta la siguiente luna nueva en el mismo signo. Esto se produce alrededor de un año después, teniendo consecuentemente a los 6 meses (mitad de ciclo) su fase de luna llena, donde aquello que inicié en la luna nueva toma su mayor forma. Esta mirada más proyectada en el tiempo nos refiere a objetivos o cuestiones con plazos un poco más amplios que necesitan de acciones más concretas.

Teniendo en cuenta lo que llamamos «luna progresada», la dinámica del ciclo Sol-Luna representado en esas progresiones y los movimientos de otros planetas que incluyen esa dinámica tenemos otro tipo de procesos más estructurales y profundos con duraciones más largas. Así es que algunos procesos con cambios realmente significativos en nuestra vida se producen en el transcurso de 2 años y medio, cada 7 años y cada 28/30 años.

Estas fases y esta mirada cíclica nos acerca a ser conscientes del inamovible dinamismo de la vida y el discurrir del tiempo. Muchas veces en el anhelo de querer detener este movimiento y de retener ciertos momentos «cúlmines» creamos resistencias al cambio que desaceleran nuestra evolución y terminan causándonos dolor. Entender nuestros ciclos y la necesidad de pasar por los otoños e inviernos personales nos permite acompañar la propuesta de la vida y dejar que nos sorprenda con cada nuevo inicio.

Fuente:  www.astrologiapsicologica.es

Ruth Pallejà Lozano (Psico-astróloga, Terapeuta Floral y Coach con PNL).
 

 

 

 

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Astrología y Espiritualidad

Alcaraz frena a Vacherot y buscará revalidar el título en Montecarlo ante Sinner (6-4 y 6-4)

Carlos Alcaraz tendrá la oportunidad de defender el título de campeón del año pasado en Montecarlo tras vencer al ídolo local Valentin Vacherot por un doble 6-4 en 1:25.

El murciano jugará así su primera final de Masters de 2026 -tercera de la temporada- y lo hará ante Jannik Sinner en el que será el primer enfrentamiento entre ambos este año y que, además del título, pondrá en juego el número 1 del mundo. Alcaraz selló su segunda final consecutiva en el Principado con 22 winners (11 de su rival), dominando con el primer saque (81) y estando impecable en la red (5 de 5).

Sinner jugará su primera final en Montecarlo

En la otra semifinal, Jannik Sinner pasó por encima (6-1 y 6-4) de un Zverev más que acostumbrado a a caer ante el italiano en las rondas finales de los torneos. Con la de este sábado ya son ocho victorias consecutivas del transalpino, habiendo ganado el alemán tan solo dos sets en estos partidos.

A su vez, Sinner ha sumado su 21ª victoria seguida en torneos de Masters y disputará este domingo su primera final en el Principado. Además, buscará igualar a Novak Djokovic -lo hizo en 2015- como el único tenista de la historia en ganar los tres primeros Masters 1.000 del calendario (Indian Wells, Miami y Montecarlo). Si se hace con el título también recuperará el número 1 del mundo.

Fuente: Antena 3 Deportes.

Juan Manuel M. Lardón.

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CELINE DION: I’M ALIVE

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Astrología y Espiritualidad

Espiritualidad de los Nativos de Norteamérica

Los primeros inmigrantes europeos en América del Norte no eran ni etnólogos ni eruditos religiosos y, en consecuencia, solo estaban interesados en las costumbres, costumbres, mitos e ideas religiosas de los indios en la medida en que era útil para comerciar con los indios o (en el caso de los misioneros) para la conversión. .

Además, hasta el siglo XIX, europeos y americanos entendían “religión” solo como cristianismo. Los teólogos cristianos incluso tuvieron problemas con el reconocimiento de la religión judía, el Islam fue demonizado y las religiones naturales descartadas como idolatría o obra del diablo.

«¡Hermanos! Escucha. Dices que has sido enviado para enseñarnos cómo adorar al Gran Espíritu de una manera que le agrade; y si no aceptamos la religión que ustedes, los blancos, nos enseñan, seremos infelices en la vida venidera. Dices que tienes razón y estamos perdidos. ¿Cómo sabes que eso es verdad? Aprendemos que su religión está escrita en un libro. Si fuera tanto para nosotros como para vosotros, ¿por qué no nos lo dio el Gran Espíritu? y no sólo a nosotros, sino ¿por qué no dio a nuestros antepasados el conocimiento de este libro y los medios para entenderlo correctamente? Todo lo que sabemos es que usted nos lo cuenta. ¿Cómo se supone que vamos a saber a quién creer después de haber sido traicionados tantas veces por los blancos?
(El Séneca Chaqueta roja, alrededor de 1756-1830)
No es un buen punto de partida para investigar las ideas religiosas de los nativos americanos, que eran muy diferentes de las creencias cristianas.

Cuando los blancos comenzaron entonces a tomar un interés más serio en las ideas religiosas de los indios (en realidad no fue hasta el siglo XIX), las cosmovisiones cristianas ya habían penetrado en el mundo mítico indio, y el original difícilmente podía separarse de lo que había sido adoptado de Cristiandad. A esto se sumaron los problemas de idioma y los malentendidos resultantes que son inevitables cuando se encuentran diferentes culturas con diferentes valores.

Además, había alrededor de 500 tribus indias solo en América del Norte, cientos de idiomas indios y, en consecuencia, un gran número de manifestaciones de la experiencia del mundo trascendente, por lo que difícilmente se puede hablar de la religión india de América del Norte en términos generales. Uno solo puede intentar rastrear algunas ideas básicas que fueron más o menos compartidas por la mayoría de los pueblos indígenas de América del Norte.

UNA RELIGIÓN DE NATURALEZA ANIMISTA
Para un indio, toda la naturaleza estaba viva: rocas, plantas, animales y personas. Se vio a sí mismo como parte de la naturaleza, por lo que no reclamó una posición especial. En consecuencia, se esforzó por encajar en la interacción de las fuerzas naturales.

Para un indio, toda la naturaleza estaba viva: rocas, plantas, animales y personas. Se vio a sí mismo como parte de la naturaleza, por lo que no reclamó una posición especial. En consecuencia, se esforzó por encajar en la interacción de las fuerzas naturales.

El tiempo no jugó un papel importante en la mitología india, a diferencia del cristianismo con su historia de salvación.

A cambio, el indio está íntimamente ligado a su país, a los lugares sagrados donde lo sobrenatural se manifiesta cada día de nuevo y se convierte en una experiencia personal. Estas experiencias trascendentes del individuo son en parte locales y no pretenden una validez universal. La imagen de «Madre Tierra» (y «Padre Cielo»), que hoy está muy extendida y que se puede probar históricamente por primera vez en los discursos, surgió del culto al país, probablemente solo bajo la influencia de los blancos. Tecumsehs (1768-1813) surge.

Todas las cosas están impregnadas de un espíritu o fuerza impersonal, algo así como una esencia sagrada o divina. Entre los sioux esta fuerza, conocida por todos los indios norteamericanos, se llamaba «Wakonda», entre los iroqueses «Orenda»; ambos términos se tradujeron como «Dios», aunque «Gran Misterio» estaría más cerca de los conceptos de los nativos americanos. Se reconoce la similitud de esta «creencia en el poder» (dinamismo) con las antiguas enseñanzas de Asia, que describen un «poder principal neutral» que actúa en todas partes como «Mana», «Dharma», etc.

EL MUNDO DE LOS FANTASMAS
Los mitos de los nativos americanos hablan del origen del mundo y del hombre, así como de los espíritus, buenos y malos, grandes y pequeños, que actúan en todas partes de la naturaleza.

El hombre constaba de tres partes: cuerpo, alma y «sombra» (a veces llamada incorrectamente «espíritu»). El alma siguió viviendo después de la muerte en la tierra. La sombra permaneció cerca de su lugar de enterramiento y compartió la existencia de los vivos. Esta sombra parece corresponder al «cuerpo astral» del esoterismo actual.

Muchas tribus creían en la reencarnación, tanto de almas humanas como animales. No está del todo claro si la sombra se disuelve y solo el alma vuelve a encarnar, o si el alma y la sombra deben reunirse para una nueva encarnación.

Pero uno no debe exigir ninguna teología elaborada de una religión india, ya menudo es más sabio mantener muchas cuestiones religiosas abiertas y en el limbo que establecer opiniones inciertas como verdad.

En la parte superior de la jerarquía espiritual se decía que estaba un «dios creador», el «Gran Buen Espíritu», que tenía muchos nombres. Este supremo de los seres espirituales es similar al Dios cristiano. Los investigadores indios suponen que aquí se mezclaron las opiniones indias y cristianas. En informes del siglo XVII, la palabra de la lengua algonquina «Manitu» se traduce como «dios» y «diablo». Se usaba más generalmente para espíritus o algo especial, admirable, también se usaba como una especie de omnipotencia; sólo más tarde el dios cristiano encontró su equivalente indio en el “Gran Espíritu Bueno”.

La situación es similar con el adversario: un líder de los espíritus malignos, comparable a Lucifer, probablemente solo surgió bajo la influencia cristiana.
Entre los shawanos, por ejemplo, fue «Megissowon» quien, con su séquito de «Anamaqkiu» (los demonios de las profundidades), trajo el invierno, las tormentas y las travesuras al hombre ya la naturaleza.

como el grande Tecumseh con la ayuda de su hermano (el Profeta Ten-squa-ta-wa, que había pasado muchos años entre los guardias fronterizos) formó una alianza panindia y llamó a luchar contra los ladrones de tierras, los blancos se convirtieron en hijos de Megissowon que corrompió a los indios con agua de fuego y los expulsó de su tierra con mentiras, engaños y violencia.

EL MEDICINERO
El «hombre medicina» o «mujer medicina» (un término no feliz para estos «chamanes») se encontraba en antiguas tradiciones chamánicas que pueden haber sido anteriores a los primeros inmigrantes del Estrecho de Behring.

Hasta el día de hoy, los chamanes o magos se pueden encontrar en muchas regiones, por ejemplo en África y Asia, como guardianes de tradiciones visionarias, ya que probablemente se encontraron en todas las culturas en tiempos prehistóricos e históricos tempranos.

Sin embargo, al clasificar al curandero entre los chamanes, las opiniones de los etnólogos están divididas y algunos limitan el chamanismo a Eurasia. Porque el curandero (o mago africano) y el chamán son similares en su apariencia externa y comportamiento, pero el contenido de sus religiones difiere:

En Asia, “los espíritus” obligan a un elegido a convertirse en chamán a través de la enfermedad y la experiencia de una matanza ritual. El contenido de esta religión chamánica en sentido estricto es el culto a los antepasados, el contacto con los seres naturales y las almas no nacidas.

Para un hechicero (al menos entre los algonquinos) esta llamada coercitiva de los espíritus estaba ausente, y el elemento crucial de su religión era «Manitu», la omnipotencia ya mencionada, con la que debía contactar.

El curandero indio era un visionario, adivino, curandero, guardián de mitos y tradiciones. Debe mantener contacto con el «mundo de los espíritus» o «Manitú», ser clarividente y saber dónde se puede encontrar la caza, cómo se desarrollará el clima, si la tribu está amenazada y cómo se puede evitar.

En algunos, especialmente en las tribus sedentarias, existía un sacerdocio hereditario junto al curandero. Los indios también conocían la diferencia entre sacerdote y profeta:
“Mientras que el hombre habla a Dios por medio de los sacerdotes, Dios habla a los hombres por medio de los profetas”.

Cuando los blancos inundaron el territorio indio, ni los viejos mitos, ni el Manitou, ni los espíritus de los muertos ayudaron al curandero. Los curanderos indios estaban tan impotentes a merced de las plagas traídas de Europa como lo estaban sus colegas sacerdotes cristianos en Europa de la gran plaga del siglo XIV.

EL MUNDO DE LOS SUEÑOS
Un indio no conocía la separación de este mundo y el más allá. Los sueños y las visiones deberían ayudarlo a tomar contacto con lo sobrenatural. En consecuencia, las experiencias oníricas eran importantes para un indio, y entre algunos pueblos los sueños eran vistos como revelaciones a través de las cuales los seres sobrenaturales impartían conocimientos vitales.

Estos sueños de revelación también se buscaban activamente, por ejemplo, a través de ayunos o rituales, a veces (por ejemplo, entre los sioux) con Payote ayudó a caer en trance.

El siguiente informe fáctico tiene por objeto mostrar la seriedad con la que un nativo americano se tomó sus sueños:

El Chippewa Wawatam tuvo una visión en 1758 en la que vio a un inglés desconocido y recibió instrucciones de aceptar al hombre blanco extranjero como su propio hijo. Tres años más tarde, Wawatam conoció realmente a este inglés: era el comerciante Alejandro Enrique. Wawatam tomó al asombrado hombre blanco en su familia como si fuera su propio hijo y le salvó la vida varias veces durante la Guerra de Pontiac.

ORACIONES, SACRIFICIOS, CEREMONIAS
Como en todas las culturas antiguas, los nativos americanos también usaban oraciones y sacrificios como un medio para comunicarse con lo sobrenatural. Algunas tribus tenían hechizos rituales, comparables a nuestros hechizos mágicos, que eran en parte secretos y heredados. Se sacrificaban objetos (por ejemplo, conchas de mejillones, piedras preciosas), plantas (especialmente tabaco), animales (perros, partes de animales cazados) y también personas.

Como otros pueblos primitivos, los indios tenían ceremonias para períodos especiales de la vida. Como ejemplo, al crecer, los varones jóvenes tenían que lograr experiencias visionarias a través del ayuno estricto y encontrar su espíritu guardián en el proceso. Después de eso, obtuvieron un nuevo nombre.

La magia de la lluvia o la fertilidad era importante para los agricultores.

Un ritual practicado por muchas tribus era la danza del sol. Consiste en bailar alrededor de un poste ceremonial durante días sin comer ni beber (a veces acompañado de una dolorosa autotortura) hasta que los bailarines entran en trance y alucinan.

Para los indios, la muerte era el tránsito a otra forma de existencia, de la cual el difunto podía reencarnarse como ser humano.

Algunas tribus, como los navajos, temían el alma de un difunto, enterraban a los muertos lo más rápido posible y destruían sus propiedades.

En el bosque del este, a los difuntos se les daba un período de tiempo más largo para separarse de este mundo, y se les llevaba comida y tabaco a sus tumbas. Solo después de uno o más años hubo una fiesta de despedida para finalmente separar el alma de este mundo.

Los tan citados «cotos de caza eternos» como el paradero de los difuntos no son una idea india original. Probablemente surgen de influencias cristianas.

CRISIS DE SENTIDOS
“Alrededor de mediados del siglo XIX, Ojibwa y Ottawa contaron la historia de un indio cristiano que, después de su muerte en las puertas del cielo, fue rechazado por Peter porque era indio y, como cristiano, se le prohibió entrar. entrando en los eternos cotos de caza se quedó. Volviendo a la tierra por necesidad, renunció a su cristianismo porque no podía volverse blanco”.

Toda la tragedia de los indios radica en esta fábula de una cultura en declive: arrancados de la «Edad de Piedra», no tuvieron oportunidad de adaptarse.

Los pueblos nativos americanos no pudieron resistir a los abrumadores invasores que destruyeron su cultura. Tanto los jefes como los curanderos estaban perdidos, y los espíritus estaban en silencio.

No había futuro para los indios: si se convertían al cristianismo o se hacían agricultores para vivir en paz, eran despreciados por otros indios, incluso combatidos (como los mohicanos por los iroqueses), o expulsados por los colonos blancos y el ejército, asesinado, exterminado (como las “Cinco Tribus Civilizadas”;  “Un genio poco conocido”).

Después de la muerte y la reubicación forzosa en reservas (la mayoría en paisajes áridos inutilizables para los blancos), incluso los últimos intentos de liberación habían sido en vano, todavía aparecían profetas que, con mezclas irracionales de mitos indios y cristianos, prometían un futuro mejor para el cual un Los indios del siglo XIX sólo podían esperar en el más allá.

Fuente: SiegfriedHagl.com

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