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Televisión

Paco Cabezas y Nerea Barros entran en ‘La red púrpura’: “Hay que tener cierta elegancia y no caer en la pornografía”

“Pocas veces he hablado de algo de lo que esté orgulloso”, afirma Paco Cabezas, exultante ahora que se estrena La Red Púrpura en Atresplayer. La segunda entrega de la saga literaria del colectivo Carmen Mola es en palabras del cineasta “la que me hizo hacer esta serie”, que comenzó hace un año su andadura con La Novia Gitana. Ahora, el sevillano no esconde su satisfacción por el producto final, sin miedo incluso a la hipérbole: “Si la primera era El Padrino, esta es El Padrino II”, llega a decir en un encuentro con prensa, en el marco del Festival de Cine de San Sebastián.

A su lado, Nerea Barros también comparte el entusiasmo por el trabajo conjunto. La actriz afirmaba en la rueda de prensa del proyecto su convencimiento de que Elena Blanco era el personaje de su carrera. A juzgar por cómo habla de la experiencia, lo es no solo por los niveles de capas que le permite descubrir el rol, sino por el propio trabajo creativo que se ha desarrollado con Cabezas. “Nunca jamás con Paco he tenido que llegar a una secuencia y tener una marca. Primero se trabaja el espacio y la secuencia, vemos qué queremos hacer ahí, lo sentimos y, cuando lo tenemos claro, entra el director de foto y se empieza a hablar de luz”, afirma la ganadora de un Goya a mejor actriz revelación por La isla mínima. “Esa forma de trabajar hace que eso surja así”.

Y así surge La red púrpura, una adaptación que no tiene miedo a distanciarse progresivamente de la matriz literaria y que, como también remarcaron ambos en la puesta de largo del producto, tampoco tiene temor alguno por » enfangarse «. En este caso, la búsqueda de la inspectora de su hijo desaparecido, integrado en esa peligrosa red que comercializa con la muerte a través de retransmisiones de crímenes, le permite al director hablar sobre algo que le preocupa sobre manera.

“No podemos controlar lo que nuestros hijos ven: en el primer capítulo vemos a un adolescente viendo un viendo en el que torturan y asesinan a una persona. Al fin y al cabo nuestros hijos están viendo vídeos pornográficos sin ningún tipo de control; hay violaciones grupales… ¿Por qué está pasando? Tal vez no estamos controlando lo que está pasando en la sociedad”, reflexiona el realizador.

Precisamente esa escena inicial del primer episodio plantea ya dudas sobre cómo representar la violencia, especialmente para un director que nunca ha tenido remilgos en sumergirse en universos tenebrosos (de Carne de neón y Tokarev a sus incursiones en American Gods). El realizador expone su filosofía, partiendo del ejemplo de Tiburón de Spielberg, cuya aleta sugería un horror mayor que el que encerraba la imagen concreta del escualo. “Hay que tener cierta elegancia en lo que estás contando y no caer en la pornografía. A la vez, como director no quiero marcarme un límite”.

El año pasado hicisteis un trabajo muy intenso de promoción de ‘La novia gitana’, encomiando a la audiencia a verla y prometiéndole un gran impacto. Un año después, llega ‘La red púrpura’, su continuación, con las expectativas bien altas y con pleno conocimiento de causa por parte del público. ¿Cómo abordáis esa expectativa? ¿Cómo de fuerte es el regreso al universo narrativo?

PACO: Es difícil de explicar. Aunque adoro la primera temporada, cuando hemos visto la segunda, lloraba como una magdalena por lo emocional que es y lo potente que es el final. Me han llamado los jefazos de Antena 3 para decirme que estaba de puta madre la temporada. Y yo estaba en plan: ‘Ya, ya…’ [risas]. Realmente es increíble cómo puede estar mejor que la primera. Si la primera era El Padrino, esta es El Padrino II.

Realmente es una serie que creo que hablaba de temas muy potentes, de cosa que no se suelen hablar en las series, como la violencia y de los hijos, de cómo se puede querer a un hijo y que se convierta en un monstruo, qué hacer con un hijo que va por un camino por el que no puedes detenerle… Son mil cosas que están pasando en la sociedad y que contamos de manera metafórica. Es una manera de impactar en la sociedad. No podemos controlar lo que nuestros hijos ven: en el primer capítulo vemos a un adolescente viendo un viendo en el que torturan y asesinan a una persona. Al fin y al cabo nuestros hijos están viendo vídeos pornográficos sin ningún tipo de control; hay violaciones grupales… ¿Por qué está pasando? Tal vez no estamos controlando lo que está pasando en la sociedad. Habla de temas muy actuales, muy potentes, y lo hace como un thriller superpotente, pero trayendo cosas a la platea de las que no se suele hablar en la sociedad.

¿Sentíais la presión por igualar el buen rendimiento de la primera parte?

PACO: De manera orgánica no lo he pensado demasiado, porque conocemos a los personajes, estamos tan enganchados a la historia… Las dos temporadas se han rodado muy juntas. Nerea se quitó el vestuario y a los dos o tres meses estaban otra vez. No nos dio tiempo a reflexionar demasiado, en el mejor sentido de la palabra. No dio tiempo a que diera miedo. Recuerdo que cuando leí las dos novelas, la segunda es la que me enganchó muchísimo, la que me hizo hacer esta serie. La primera me encantó, pero la segunda era… Hostia. No nos ha dado mucho miedo, al contrario. Era encontrarse con una familia. Era muy bonito el rodaje. Oscurísimo y violentísimo, pero pensaba: ‘Qué bien me lo estoy pasando’.

NEREA: Era muy oscuro todo. Yo todo el rato me peleaba con los de cámara, con el directo de fotografía. ‘Ya me estás poniendo un negro’. Nunca he tenido una luz blanca para darme. Todo negro, negro, negro… Pero es cierto. Pocas veces me ha pasado. En películas hay gente que se implica, otros que no y lo ven más como un curro, se van y se trasladan a otro… En esta serie, ya ocurrió el año pasado, pero todos están superimplicados. No paro de recibir mensajes de todo el mundo de que se estrena ya. Todo el mundo, desde alguien de dirección y producción a los cámaras. Hay algo muy bonito de familia, a pesar de contar las barbaridades que contamos.

PACO: Es una serie muy bestia a muchos niveles. Mira que he hecho cosas: Penny Dreadful, series americanas como American Gods, que tiene mucha violencia y muy pictórica. Pero nunca he llegado al nivel que llega esta serie. Yo me decía: ‘Esto no puede ir más allá. Es imposible ir más allá de donde estoy yendo’. Todo ello sabiendo que estás contando una historia muy emocional, y muy importante, quiero pensar. Estoy deseando que la gente lo vea para ver hasta dónde hemos llegado.

Nerea: como actriz, ¿a qué nivel has sentido volver a meterte en la piel del personaje?

NEREA: Algo positivísimo en esta segunda parte, en la que ya no está la trama como en la primera fuera de la BAC y que la BAC investiga, es que es la BAC y lo que ocurre con la búsqueda del hijo de Elena. Esto hace que se desarrolle mucho más cada uno de los personajes. Como espectador no solo empiezas a empatizar con Elena, que ha costado una barbaridad porque es la antiprotagonista, sobre todo siendo una mujer, y que no sonría y esté contenida es muy extraño y genera un tipo de rechazo hasta que vas entendiendo hacia el final lo que le pasa. En esta temporada hay una evolución absoluta: Elena se rompe, se desestructura con mucha más facilidad. Los eventos que ocurren la van modificando continuamente, la BAC se rebela, empiezas a entender a cada personaje: ves partes de Orduño, de Mariajo… A todos les pasan cosas. Es muy rica.

PACO: Una cosa que estaba pensando ahora es que es una serie muy feminista. Los tres personajes femeninos son los más activos, los que hacen que avance la trama todo el rato (Elena, Chesca y Mariajo), los masculinos de alguna forma son más parados. Detienen el tren de la BAC, porque se replantean las cosas que están haciendo. Las mujeres van tirando adelante. Estoy muy contento de haber contado una serie en la que los personajes femeninos son el tren dramático que tira hacia delante.

Decías que con la primera temporada querías trasladar lo que habías aprendido en tus años en América, especialmente en el tratamiento de la violencia en plano. ¿Había, de cara a esta segunda temporada, alguna asignatura pendiente, algo que quisieras plasmar de tus años fuera y que no hubieras visto en nuestra televisión?

PACO: Sí. Hay muchas set pieces de acción, mucho más grandes de las que hicimos en La novia gitana. Tienen una onda muy French Connection, con muchas escenas de vigilancia, con personajes hablando los unos con los otros, tratando de encontrar y cazar a alguien. Hay un elemento muy de los setenta, que a mí me flipa, como de French Connection y de La conversación de Coppola. Esto es muy friki: La conversación empieza con un plano de zoom lentísimo… y verás que en el capítulo 2 está exactamente ese zoom [risas].

No soy muy consciente de las referencias. Es una cosa muy graciosa. Estoy tan contento del lugar en el que estoy como contador de historias, tan cómodo, que no referencio otras películas, ni pienso en otras. Hemos encontrado algo muy bonito y queremos mostrárselo al público. Lo mismo con la música: toda la banda sonora de La red púrpura es también flamenco pero le hemos metido un componente electrónico, como está pasando en la realidad, con El niño de Elche o Rosalía. Ahora tenemos dos series completas con música flamenca. A mí me flipa que podamos hacer eso y que la gente lo pueda disfrutar.

Contando temas tan duros como decía que se abordan, ¿cuesta desconectar durante el periodo de rodaje de lo que ocurre en el set? ¿Tenéis algún mecanismo para ello?

NEREA: Yo, deporte. Es cierto que no he tenido tiempo para hacer los deportes que me gustan, que son ir al mar, donde me limpio entera, pero iba con el carver a rodaje, en monopatín. También es cierto que, como dice Paco, es muy duro pero me siento una privilegiada estando con vosotros, pudiendo hacer lo que hago.

PACO: Hablar de algo de lo que uno está orgulloso marca mucho la diferencia. Yo pocas veces he hablado de algo de lo que esté orgulloso. Siempre está la opción de pensar: ‘Pero realmente está esto tan bien?’. De verdad, estamos muy orgullosos.

¿Cómo era entonces el ambiente en el set?

NEREA: En el propio rodaje, ha crecido la familia, está todo el mundo implicado, y no suele pasar siempre. Todo el equipo era muy fan de lo que pasaba, siempre. No veías a ninguno bostezar, que pasa y lo entiendo, es normal. Y no. Estaban siempre ahí: veías a gente contigo emocionada. Todos sabemos lo que nos cuesta. Como actriz hablaba mucho con Lucía y con Mona: cómo trabajamos esto que es tan loco y tan duro, pero buscando organicidad a cada cosa. Qué hacemos y por qué pasa esta locura, cómo ha llegado hasta ahí y cómo lo afrontas. Intentando ser lo más honestas posibles, disfrutando y queriéndonos en cada momento.

PACO: Hemos tenido casos de nuevos como Roberto Álamo, que hace la entrada. Yo me decía: ‘Hostias, Roberto Álamo, a ver este hombre…’. Y recuerdo que el segundo día de rodaje fui con la guitarra al camerino y nos pusimos a cantar juntos; él canta muy bien, pero le da vergüenza. Y ya empezamos a entendernos desde ese momento. A él le encantaba el personaje, que es una especie de animal encerrado, un asesino. Alguien criado como si fuera el Azarías de Los santos inocentes, pero convertido en asesino. Lo disfrutó tanto… Decía: ‘Me están dando un personaje que no me habían ofrecido nunca, tan brutal, y me están dando libertad’. Hay unas escenas entre él y el niño, el hijo de Elena, con las que dices: ¡¿Cómo estamos haciendo eso?’ Viendo el monólogo yo, desde el monitor, me decía: ‘Madre de dios, lo que estamos haciendo… Alguien debería detenernos en algún momento’ [risas].

Volvéis a San Sebastián, al festival de cine, con la segunda temporada. ¿Cómo veis ahora mismo los límites entre cine y ficción televisiva?

NEREA: Por eso hablo del privilegio de la serie. Normalmente, una película la tienes y se acaba; aquí, puedes disfrutar haciendo una peli, y peli, peli, peli, parón… Y peli, peli, peli. Rodamos una película, no hay diferencia

PACO: El acabado es de peli. Y pasa una cosa muy bonita: en las series, algo que ocurre es que cuando llega la segunda temporada le has cogido mucho cariño a los personajes, y cuando los vuelves a ver es como encontrarte con un viejo amigo, cosa que en las películas no pasa, es otra energía. Aquí te reencuentras con la BAC y el gustazo como creador era que no necesitaba presentar nada más, no tengo que presentarles porque ya les conocemos. Ahora podemos disfrutar las relaciones, lo que les va a pasar, cómo van a sufrir, cómo las pasan putas. Es muy bonito que en esta temporada pasan muchísimas cosas, más que en ninguna otra, lo mejor para el espectador es la conexión emocional con todos los personajes y cómo vamos en ese viaje emocional. Es lo que disfruto de series como Succession.

Como director, ¿sientes algo diferente a nivel técnico o de dirección de actores?

PACO: En ningún caso. He tenido menos tiempo y más presión trabajando en una película como Mr. Right, con Sam Rockwell y Anna Kendrick. En esa película íbamos con menos presupuesto y menos tiempo y más corriendo que aquí, donde haces las cosas con más calma y más cariño. El cine independiente no es como antes. Ahora incluso tienes más tiempo con las series. No ya a tiempo de contar, que lo tienes, sino a tiempo de rodar.

NEREA: Paco al principio revolucionaba todo, porque es un director que ensayamos en rodaje. Trabajamos mucho los personajes antes, pero él ensaya en rodaje, y es una maravilla. Para mí, con mi forma de trabajar, me viene fantástico. Yo hasta que no estoy en el sitio, si coloco el texto antes, se agarra a unos lugares que son de memoria no de memoria emocional. Hay un intercambio de energías, no sé si es muy loco o me entendéis… Pero va por ahí. Ir con Paco una hora antes, aunque sean las cuatro de la mañana, llegar y tener ese espacio para la secuencia, con todo trabajado, trayendo esta propuesta, y Paco tiene la suya, y de repente y poder encontrar una en la improvisación, de forma que todo es orgánico. Hay mucha verdad, hay un viaje y un transito en esa secuencia maravillosa. Nunca jamás con Paco he tenido que llegar a una secuencia y tener una marca. Nunca. Primero se trabaja el espacio y la secuencia, vemos qué queremos hacer ahí, lo sentimos y, cuando lo tenemos claro, entra el director de foto y se empieza a hablar de luz.

PACO: Muchos directores empiezan al contrario.

NEREA: Es lo que pasa siempre.

PACO: Hay otros directores que, mientras al actor le están maquillando, ya deciden cómo van a rodar, dicen: ‘Siéntate ahí’.

NEREA: Lo habréis visto muchas veces. Haces cosas y todo por la luz. Aquí nunca ha pasado eso. Por eso también hay algo tan potente por debajo. Esa forma de trabajar hace que eso surja así.

La violencia, y la relación que establecemos con ella, es la clave de ‘La red púrpura’, como se refleja en esas grabaciones snuff que se investigan. Hay ejemplos reconocibles que se sumergen en torno a ello, a esta leyenda urbana, como ‘Asesinato en 8mm’ o ‘Hardcore’, u otros más ignotos y recónditos como ‘Faces of Death’.¿Había límites autoimpuestos sobre cómo representar esa violencia de acceso libre que se trata de cuestionar? ¿Cómo se trabajaba para no caer en lo escabroso?

PACO: Yo siempre pienso en Tiburón de Spielberg. Pienso que uno tiene más miedo a ver la aleta del tiburón que al tiburón completo. Nosotros llegamos a grabar un vídeo snuff, que les dimos a los productores en el segundo día de rodaje. Y dijeron… ‘¿Pero esto no será así, no? Esto no puede ser, no se puede enseñar en televisión’. Y yo les respondí que no, que era todo mentira: la chica [la actriz] estaba muy feliz, y no pasó nada. Pero quería que los actores lo vieran. Quiero proyectar el vídeo en una pared mientras estamos rodando y ver la cara de los actores viéndolo. Mona Martínez cuando lo vio…

NEREA: Mona estaba… No podía verlo más.

PACO: La idea era tener ese impacto de lo que estaban viendo. Sin embargo, al espectador lo escondo y le dejo ver solo cinco segundos. Pero vas a escuchar un grito y vas a pensar: ‘Dios mío’. Imaginas que es algo mucho peor. De todas formas, es muy delicado. Hay que tener cierta elegancia en lo que estás contando y no caer en la pornografía. A la vez, como director no quiero marcarme un límite. Como director quiero hablar de una problemática. Le puse el capítulo a mi hija de 15 años y mientras mi mujer me decía que era muy fuerte para mi hija, mi hija ha visto cosas mucho más fuertes que esas. Vivimos en una burbuja, pensamos que nuestros hijos están a salvo, cuando están viendo barbaridades. Es una problemática muy interesante. Es una historia teatral con un final superpotente que espero que la gente entienda que estamos hablando de una metáfora. Que la relación tormentosa entre una madre y un hijo es una metáfota de lo que nos pasa a todos, y que se pone en la carne.

 

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Televisión

María Galiana, 91 años, habla por primera vez del peaje que le supuso ‘Cuéntame’ en ‘La noche de Aimar’ en laSexta

María Galiana ha sido una de las protagonistas de la entrega final con la que ‘La noche de Aimar’ ha despedido su primera temporada en La Sexta este miércoles. Y la actriz de 91 años no ha dudado en sincerarse sobre algunos de los episodios más duros de su vida, como la pérdida de su marido, la muerte súbita de uno de sus hijos. A su vez, ha confesado la única pega de su paso por ‘Cuéntame cómo pasó’.

«La protagonista es una mujer que ha pasado muy malos tratos con su marido, ha sido un fracaso tremendo en su relación y ha estado siempre con la ilusión de irse a Francia», ha comenzado explicando la veterana intérprete sobre el trasfondo de la obra que se encuentra representando actualmente, ‘Yo solo quiero irme a Francia’.

María Galiana se emociona al recordad a su marido en ‘La noche de Aimar: «Se me saltan las lágrimas»
Así, María Galiana se ha esforzado por ensalzar el crudo relato que la obra ofrece sobre la profunda desigualdad que se respiraba en aquella época. «El título, que parece frívolo, significa en realidad mucho. Porque para una mujer en esa época, que quería separarse de su marido, que tenía la necesidad de hacerlo, irse a Francia era la libertad», ha explicado la actriz.

«Yo lo he sido siempre, no feminista, sino muy independiente», ha aclarado entonces la invitada cuando Aimar Bretos se la preguntado si, con el paso de los años, ha tenido que «educarse» en feminismo. «He tenido una gran suerte con mi marido, porque bueno… Es una expresión un poco burda, pero he hecho siempre lo que me ha dado la gana», ha confesado la intérprete con una sonrisa.

Y al recordar el apoyo incondicional que fue siempre su marido, que no dudó en apoyarla cuando decidió tomar una excedencia de su puesto de profesora para apostar por su carrera, María Galiana no ha podido contenerse. «Se me saltan las lágrimas, no lo puedo remediar. Solamente ver la cara de mi marido cuando me dieron el Goya… Merecía la pena, totalmente», ha asegurado visiblemente emocionada.

«No he tenido que luchar nada, simplemente he vivido mi vida», ha insistido sobre los obstáculos que ha enfrentado como mujer en la industria, sincerándose también sobre cómo «normalizó» uno de los episodios más duros de su vida: la muerte súbita de uno de sus hijos con tan solo dos meses de vida. «Es tremendo, pero lo aceptas», comenzaba resumiendo.

«Cuando murió este niño, que fue mi segundo, y comuniqué eso lo que me dijo mi abuela fue ‘angelitos al cielo y ropita al arca’… Era lo que se decía, lo normal era decir ‘he tenido 7 hijos, me viven 5», ha recordado la actriz, reflexionando sobre el escenario tan normalizado que era la mortalidad infantil en la época de sus abuelas. «Yo recuerdo que me conformé, pensando que tú no tienes que ser distinto. Creo que me educaron, y lo conservo, en esa fortaleza de hacerle frente a las cosas malas», ha asegurado.

Y a la hora de pronunciarse sobre ‘Cuéntame cómo pasó’, la actriz no ha dudado en reconocer que a la popular serie le debe «la fama y ser considerada la abuela de España», pero no se ha cortado al destapar las puertas que le cerró. «En esos 22 años que hemos estado grabando me hubiese gustado hacer otros papeles también, siempre lo digo. Papeles de teatro maravillosos, me hubiera encantado hacerlos», ha explicado.

«Me parece que los productores teatrales que me veían en televisión no pensaban que yo fuese una actriz verdaderamente seria y con capacidad dramática. Porque claro, como era tan buena… Una abuela tan querible, que la gente sigue pensando que soy así», ha lamentado María Galiana, reflexionando sobre el negativo impacto que tuvo el ser «encasillada» como una actriz de televisión de un solo papel.

Más tarde, cuando Aimar Bretos ha recordado las declaraciones de José Sacristán, que aseguró «no poner lavadoras ni tener móvil porque se lo puede permitir», la actriz ha terminado poniendo el grito en el cielo por la desigualdad aún presente. «Es la sociedad la que funciona así, la dichosa sociedad patriarcal en la que estamos inmersos y en la que vivimos», ha señalado antes de rememorar algunos de los comentarios que recibió durante sus inicios en el teatro.

«Cuando yo empecé me preguntaban ‘¿y qué dice tú marido?’ y yo les decía ‘si fuera mi marido el que se iba a dedicar ¿le preguntaríais que dice tu mujer? No, porque considerarías que su mujer lo que quisiera en el mundo es que él triunfara», recordaba. «Siempre se ha dicho que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Una gran esclava diría yo», ha terminado sentenciando.

Fuente: eltelevisero.

José Sánchez.

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Televisión

Nacho Abad dice ‘se acabó’ a Antonio Naranjo y corta su intervención en ‘En boca de todos’: «No voy a hablar de Telemadrid en Cuatro»

Rara es la mañana que Antonio Naranjo no participa en algún cara a cara en ‘En boca de todos’. Y eso es lo que ha vuelto a suceder este miércoles con Manuela Bergerot, cuando la portavoz de Más Madrid en la Asamblea de Madrid le cuestionaba por llevar a Víctor de Aldama a su programa de Telemadrid. Un momento que acababa con Nacho Abad llamándoles la atención y cortándolo de raíz para irse a publicidad.

Así, Nacho Abad conectaba con Manuela Bergerot para hablar de la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso sobre los casos de corrupción que afectan al PSOE y a su entorno. Pero la portavoz no dudaba también en hablar de los casos que afectan al novio de Isabel Díaz Ayuso, con el presentador de ‘En boca de todos’ pidiéndole que respondiera a lo que le preguntaba y animando a que denuncien a la presidenta de Madrid.

Y durante la conexión, Nacho Abad le daba la palabra a Antonio Naranjo tras ver que estaba haciendo gestos. «A mí me llama mucho la atención la facilidad con la que todo el mundo desvía la atención con tal de no hablar de lo sustantivo, que es que condenen a 24 años de cárcel a alguien de dentro del gobierno sea del partido que sea», soltaba el colaborador.

Al escuchar a Antonio Naranjo, Manuela Bergerot era la que le replicaba. «Hay una sentencia del Tribunal Supremo y ha hecho caer todo el peso de la ley sobre los sinvergüenzas que metieron la caja para enriquecerse durante la pandemia, como son Ábalos y Koldo. ¿Pero qué pasa con el corruptor? A ese que invitas a tu programa para darle masajes. Eso os viene muy bien a la derecha porque no os importa la corrupción del PP», espetaba la portavoz de Más Madrid. «Víctor de Aldama lo próximo que vamos a ver de él es que vaya de segundo de Isabel Díaz Ayuso en las listas del PP», añadía.

«La verdad que yo intento en estas cosas ser una persona siempre razonable y entender lo que dice el otro pero si me vas a estar respondiendo siempre con una gilipollez tendré que dejar de tratarte como si fueses una persona seria», le contestaba Naranjo. «Oye, ¿perdón? Nacho no lo voy a tolerar», advertía Manuela Bergerot a Nacho Abad. «No, perdona es una gilipollez», insistía Antonio Naranjo. «Gilipollez no es», le corregía el presentador. «Bueno pues una sandez», aseveraba el colaborador.

«Hasta aquí llego. Si esto va a ir en estos términos no vuelvo a participar en esta tertulia», se defendía Manuela Bergerot indignada. «Pues haz lo que consideres oportuno», le espetaba Naranjo mientras Nacho Abad trataba de poner calma en la mesa y llamar la atención de su colaborador por dirigirse de esa manera a la invitada mientras ella insistía en que no iba a tolerar que se la insultara.

Antonio Naranjo y Manuela Bergerot se encaran en ‘En boca de todos’ y Nacho Abad frena el debate

«¿Me dejas que modere por favor?», le cortaba Nacho Abad a su compañero. «Yo te dejo que moderes, pero siempre, porque a mí no se me puede faltar al respeto», le contestaba Naranjo. «Gilipollez no es la palabra», le corregía Abad. «La pena es que estés cobrando dinero público en la televisión de todos los madrileños», soltaba por su parte Manuela Bergerot.

Después de que Antonio Naranjo rectificara lo de «gilipollez», Nacho Abad le preguntaba a su invitada si lo disculpaba, pero el enfrentamiento seguía entre ellos. «No la retiro, me disculpo. Solamente le voy a pedir que me trate con el respeto que yo la trato a ella y que me responda con el mismo respeto», comentaba el tertuliano. «Respetar no es decir que es una gilipollez Antonio», le matizaba Abad.

«Deja la televisión pública de todos los madrileños y da espacio a los que tratan con respeto y pluralidad», le respondía Bergerot. «Eso tampoco es de recibo Manuela», le decía Nacho Abad. «Pues lo siento, eso lo decidirá la dirección de Telemadrid, afortunadamente tú no lo decides ni tú ni ningún político», soltaba Naranjo. «No voy a hablar de Telemadrid en Cuatro, se ha acabado», advertía Nacho Abad. «Tranquilo, que en mayo de 2027 se te va a acabar el chiringuito y ya verás como habrá pluralidad en la televisión de todos los madrileños», le prevenía Bergerot.

«¿Esto es una amenaza?», le preguntaba Naranjo. «Tengo publi. Tengo publi, tengo publicidad. Venga coño. ¡Venga a publicidad, ya está, se ha acabado!», terminaba diciendo Nacho Abad cortando el debate y despidiendo a Manuela Bergerot antes de marcharse a los anuncios.

Posteriormente, Antonio Naranjo ha utilizado su cuenta de «X» para contestar a Manuela Bergerot y su amenaza con despedirle de Telemadrid. «Hoy, en @EnBocaDe_Todos, ha pasado algo muy grave. Un cargo público, en directo, me ha amenazado con despedirme de @telemadrid en cuanto llegue al Gobierno, tras faltarme al respeto reiteradamente», empezaba diciendo. «Me resbala. Pero es peligroso tanto señalamiento. Qué no harían si pudieran», añadía.

Fuente: eltelevisero.

Roberto Jiménez.

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Televisión

Roberto Leal reacciona al éxito de ‘AlaZ’ y defiende por qué la nueva prueba de ‘Pasapalabra’ es mejor que El Rosco

El pasado viernes, Antena 3 estrenó ‘AlaZ’, la nueva prueba final de ‘Pasapalabra’ que toma el relevo de ‘El Rosco’ después de la sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe a Atresmedia seguir contando con la célebre prueba en el concurso de Roberto Leal tras considerar que sus derechos pertenecen a la productora holandesa MC&F y no a ITV Studios.

Un varapalo judicial al que Atresmedia ha respondido haciéndose con los derechos de otra prueba de un concurso suizo llamado ‘DallAZetA’ y que mantiene en cierto modo la dinámica del ‘Rosco’ pero con algunos cambios y mejoras.

Precisamente, parece que por ahora el resultado de ‘AlaZ’ ha convencido a la audiencia. Y es que más allá de las múltiples reacciones que hubo en redes sociales con muchos aplausos a ‘Pasapalabra’ por su nueva prueba; el concurso que presenta Roberto Leal consiguió el pasado viernes su mejor dato desde el 5 de febrero con un  21,9% de cuota de pantalla y 1.600.000 espectadores. Unos datos que subieron al 26,1% de share justo con la nueva prueba.

Tras el estreno de ‘AlaZ’, Roberto Leal ha concedido sus primeras palabras a la web de Antena 3. El presentador se muestra feliz por la acogida que ha tenido la prueba entre los espectadores fieles de ‘Pasapalabra’. «Muy felices y muy contentos, ha sido muy emocionante el ver cómo ha reaccionado toda la gente en casa», confiesa el sevillano.

Y es que uno de los puntos fuertes que tiene la prueba que toma el relevo de El Rosco es que ahora es «muy jugable» desde casa. «Las reseñas de la gente son que, desde casa, se puede jugar mucho más», recalca al respecto Leal. «Todo el mundo puede participar ahora todavía más», añade.

Asimismo, Roberto Leal destaca cómo esta nueva prueba le da incluso aún más emoción que su predecesora al duelo entre Javier y David porque «el poder pedir una letra como pista le da un punto de extra de emoción». «Larga vida AlaZ. La gente está disfrutándolo. Esto es un programa de entretenimiento y nos ha traído muy buenas cosas», añade.

Para el presentador, este obligado cambio permite que la gente pueda jugar desde casa y por tanto es un punto extra para engancharse. «Pasapalabra es un programa muy democrático, universal, todo el mundo puede jugar, pero ahora todavía más porque pueden ver el número de letras que contiene la respuesta correcta», asevera.

«Cuando el concursante pide una letra, están jugando a una prueba final que ha mejorado en ese sentido. Es mucho más emocionante en su tramo final, así que creo que es todo un acierto sin duda», sentencia Roberto Leal.

Fuente: eltelevisero.

Roberto Jiménez.

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