Televisión
Paco Cabezas y Nerea Barros entran en ‘La red púrpura’: “Hay que tener cierta elegancia y no caer en la pornografía”

“Pocas veces he hablado de algo de lo que esté orgulloso”, afirma Paco Cabezas, exultante ahora que se estrena La Red Púrpura en Atresplayer. La segunda entrega de la saga literaria del colectivo Carmen Mola es en palabras del cineasta “la que me hizo hacer esta serie”, que comenzó hace un año su andadura con La Novia Gitana. Ahora, el sevillano no esconde su satisfacción por el producto final, sin miedo incluso a la hipérbole: “Si la primera era El Padrino, esta es El Padrino II”, llega a decir en un encuentro con prensa, en el marco del Festival de Cine de San Sebastián.
A su lado, Nerea Barros también comparte el entusiasmo por el trabajo conjunto. La actriz afirmaba en la rueda de prensa del proyecto su convencimiento de que Elena Blanco era el personaje de su carrera. A juzgar por cómo habla de la experiencia, lo es no solo por los niveles de capas que le permite descubrir el rol, sino por el propio trabajo creativo que se ha desarrollado con Cabezas. “Nunca jamás con Paco he tenido que llegar a una secuencia y tener una marca. Primero se trabaja el espacio y la secuencia, vemos qué queremos hacer ahí, lo sentimos y, cuando lo tenemos claro, entra el director de foto y se empieza a hablar de luz”, afirma la ganadora de un Goya a mejor actriz revelación por La isla mínima. “Esa forma de trabajar hace que eso surja así”.
Y así surge La red púrpura, una adaptación que no tiene miedo a distanciarse progresivamente de la matriz literaria y que, como también remarcaron ambos en la puesta de largo del producto, tampoco tiene temor alguno por » enfangarse «. En este caso, la búsqueda de la inspectora de su hijo desaparecido, integrado en esa peligrosa red que comercializa con la muerte a través de retransmisiones de crímenes, le permite al director hablar sobre algo que le preocupa sobre manera.
“No podemos controlar lo que nuestros hijos ven: en el primer capítulo vemos a un adolescente viendo un viendo en el que torturan y asesinan a una persona. Al fin y al cabo nuestros hijos están viendo vídeos pornográficos sin ningún tipo de control; hay violaciones grupales… ¿Por qué está pasando? Tal vez no estamos controlando lo que está pasando en la sociedad”, reflexiona el realizador.
Precisamente esa escena inicial del primer episodio plantea ya dudas sobre cómo representar la violencia, especialmente para un director que nunca ha tenido remilgos en sumergirse en universos tenebrosos (de Carne de neón y Tokarev a sus incursiones en American Gods). El realizador expone su filosofía, partiendo del ejemplo de Tiburón de Spielberg, cuya aleta sugería un horror mayor que el que encerraba la imagen concreta del escualo. “Hay que tener cierta elegancia en lo que estás contando y no caer en la pornografía. A la vez, como director no quiero marcarme un límite”.
El año pasado hicisteis un trabajo muy intenso de promoción de ‘La novia gitana’, encomiando a la audiencia a verla y prometiéndole un gran impacto. Un año después, llega ‘La red púrpura’, su continuación, con las expectativas bien altas y con pleno conocimiento de causa por parte del público. ¿Cómo abordáis esa expectativa? ¿Cómo de fuerte es el regreso al universo narrativo?
PACO: Es difícil de explicar. Aunque adoro la primera temporada, cuando hemos visto la segunda, lloraba como una magdalena por lo emocional que es y lo potente que es el final. Me han llamado los jefazos de Antena 3 para decirme que estaba de puta madre la temporada. Y yo estaba en plan: ‘Ya, ya…’ [risas]. Realmente es increíble cómo puede estar mejor que la primera. Si la primera era El Padrino, esta es El Padrino II.
Realmente es una serie que creo que hablaba de temas muy potentes, de cosa que no se suelen hablar en las series, como la violencia y de los hijos, de cómo se puede querer a un hijo y que se convierta en un monstruo, qué hacer con un hijo que va por un camino por el que no puedes detenerle… Son mil cosas que están pasando en la sociedad y que contamos de manera metafórica. Es una manera de impactar en la sociedad. No podemos controlar lo que nuestros hijos ven: en el primer capítulo vemos a un adolescente viendo un viendo en el que torturan y asesinan a una persona. Al fin y al cabo nuestros hijos están viendo vídeos pornográficos sin ningún tipo de control; hay violaciones grupales… ¿Por qué está pasando? Tal vez no estamos controlando lo que está pasando en la sociedad. Habla de temas muy actuales, muy potentes, y lo hace como un thriller superpotente, pero trayendo cosas a la platea de las que no se suele hablar en la sociedad.
¿Sentíais la presión por igualar el buen rendimiento de la primera parte?
PACO: De manera orgánica no lo he pensado demasiado, porque conocemos a los personajes, estamos tan enganchados a la historia… Las dos temporadas se han rodado muy juntas. Nerea se quitó el vestuario y a los dos o tres meses estaban otra vez. No nos dio tiempo a reflexionar demasiado, en el mejor sentido de la palabra. No dio tiempo a que diera miedo. Recuerdo que cuando leí las dos novelas, la segunda es la que me enganchó muchísimo, la que me hizo hacer esta serie. La primera me encantó, pero la segunda era… Hostia. No nos ha dado mucho miedo, al contrario. Era encontrarse con una familia. Era muy bonito el rodaje. Oscurísimo y violentísimo, pero pensaba: ‘Qué bien me lo estoy pasando’.
NEREA: Era muy oscuro todo. Yo todo el rato me peleaba con los de cámara, con el directo de fotografía. ‘Ya me estás poniendo un negro’. Nunca he tenido una luz blanca para darme. Todo negro, negro, negro… Pero es cierto. Pocas veces me ha pasado. En películas hay gente que se implica, otros que no y lo ven más como un curro, se van y se trasladan a otro… En esta serie, ya ocurrió el año pasado, pero todos están superimplicados. No paro de recibir mensajes de todo el mundo de que se estrena ya. Todo el mundo, desde alguien de dirección y producción a los cámaras. Hay algo muy bonito de familia, a pesar de contar las barbaridades que contamos.
PACO: Es una serie muy bestia a muchos niveles. Mira que he hecho cosas: Penny Dreadful, series americanas como American Gods, que tiene mucha violencia y muy pictórica. Pero nunca he llegado al nivel que llega esta serie. Yo me decía: ‘Esto no puede ir más allá. Es imposible ir más allá de donde estoy yendo’. Todo ello sabiendo que estás contando una historia muy emocional, y muy importante, quiero pensar. Estoy deseando que la gente lo vea para ver hasta dónde hemos llegado.
Nerea: como actriz, ¿a qué nivel has sentido volver a meterte en la piel del personaje?
NEREA: Algo positivísimo en esta segunda parte, en la que ya no está la trama como en la primera fuera de la BAC y que la BAC investiga, es que es la BAC y lo que ocurre con la búsqueda del hijo de Elena. Esto hace que se desarrolle mucho más cada uno de los personajes. Como espectador no solo empiezas a empatizar con Elena, que ha costado una barbaridad porque es la antiprotagonista, sobre todo siendo una mujer, y que no sonría y esté contenida es muy extraño y genera un tipo de rechazo hasta que vas entendiendo hacia el final lo que le pasa. En esta temporada hay una evolución absoluta: Elena se rompe, se desestructura con mucha más facilidad. Los eventos que ocurren la van modificando continuamente, la BAC se rebela, empiezas a entender a cada personaje: ves partes de Orduño, de Mariajo… A todos les pasan cosas. Es muy rica.
PACO: Una cosa que estaba pensando ahora es que es una serie muy feminista. Los tres personajes femeninos son los más activos, los que hacen que avance la trama todo el rato (Elena, Chesca y Mariajo), los masculinos de alguna forma son más parados. Detienen el tren de la BAC, porque se replantean las cosas que están haciendo. Las mujeres van tirando adelante. Estoy muy contento de haber contado una serie en la que los personajes femeninos son el tren dramático que tira hacia delante.
Decías que con la primera temporada querías trasladar lo que habías aprendido en tus años en América, especialmente en el tratamiento de la violencia en plano. ¿Había, de cara a esta segunda temporada, alguna asignatura pendiente, algo que quisieras plasmar de tus años fuera y que no hubieras visto en nuestra televisión?
PACO: Sí. Hay muchas set pieces de acción, mucho más grandes de las que hicimos en La novia gitana. Tienen una onda muy French Connection, con muchas escenas de vigilancia, con personajes hablando los unos con los otros, tratando de encontrar y cazar a alguien. Hay un elemento muy de los setenta, que a mí me flipa, como de French Connection y de La conversación de Coppola. Esto es muy friki: La conversación empieza con un plano de zoom lentísimo… y verás que en el capítulo 2 está exactamente ese zoom [risas].
No soy muy consciente de las referencias. Es una cosa muy graciosa. Estoy tan contento del lugar en el que estoy como contador de historias, tan cómodo, que no referencio otras películas, ni pienso en otras. Hemos encontrado algo muy bonito y queremos mostrárselo al público. Lo mismo con la música: toda la banda sonora de La red púrpura es también flamenco pero le hemos metido un componente electrónico, como está pasando en la realidad, con El niño de Elche o Rosalía. Ahora tenemos dos series completas con música flamenca. A mí me flipa que podamos hacer eso y que la gente lo pueda disfrutar.
Contando temas tan duros como decía que se abordan, ¿cuesta desconectar durante el periodo de rodaje de lo que ocurre en el set? ¿Tenéis algún mecanismo para ello?
NEREA: Yo, deporte. Es cierto que no he tenido tiempo para hacer los deportes que me gustan, que son ir al mar, donde me limpio entera, pero iba con el carver a rodaje, en monopatín. También es cierto que, como dice Paco, es muy duro pero me siento una privilegiada estando con vosotros, pudiendo hacer lo que hago.
PACO: Hablar de algo de lo que uno está orgulloso marca mucho la diferencia. Yo pocas veces he hablado de algo de lo que esté orgulloso. Siempre está la opción de pensar: ‘Pero realmente está esto tan bien?’. De verdad, estamos muy orgullosos.
¿Cómo era entonces el ambiente en el set?
NEREA: En el propio rodaje, ha crecido la familia, está todo el mundo implicado, y no suele pasar siempre. Todo el equipo era muy fan de lo que pasaba, siempre. No veías a ninguno bostezar, que pasa y lo entiendo, es normal. Y no. Estaban siempre ahí: veías a gente contigo emocionada. Todos sabemos lo que nos cuesta. Como actriz hablaba mucho con Lucía y con Mona: cómo trabajamos esto que es tan loco y tan duro, pero buscando organicidad a cada cosa. Qué hacemos y por qué pasa esta locura, cómo ha llegado hasta ahí y cómo lo afrontas. Intentando ser lo más honestas posibles, disfrutando y queriéndonos en cada momento.
PACO: Hemos tenido casos de nuevos como Roberto Álamo, que hace la entrada. Yo me decía: ‘Hostias, Roberto Álamo, a ver este hombre…’. Y recuerdo que el segundo día de rodaje fui con la guitarra al camerino y nos pusimos a cantar juntos; él canta muy bien, pero le da vergüenza. Y ya empezamos a entendernos desde ese momento. A él le encantaba el personaje, que es una especie de animal encerrado, un asesino. Alguien criado como si fuera el Azarías de Los santos inocentes, pero convertido en asesino. Lo disfrutó tanto… Decía: ‘Me están dando un personaje que no me habían ofrecido nunca, tan brutal, y me están dando libertad’. Hay unas escenas entre él y el niño, el hijo de Elena, con las que dices: ¡¿Cómo estamos haciendo eso?’ Viendo el monólogo yo, desde el monitor, me decía: ‘Madre de dios, lo que estamos haciendo… Alguien debería detenernos en algún momento’ [risas].
Volvéis a San Sebastián, al festival de cine, con la segunda temporada. ¿Cómo veis ahora mismo los límites entre cine y ficción televisiva?
NEREA: Por eso hablo del privilegio de la serie. Normalmente, una película la tienes y se acaba; aquí, puedes disfrutar haciendo una peli, y peli, peli, peli, parón… Y peli, peli, peli. Rodamos una película, no hay diferencia
PACO: El acabado es de peli. Y pasa una cosa muy bonita: en las series, algo que ocurre es que cuando llega la segunda temporada le has cogido mucho cariño a los personajes, y cuando los vuelves a ver es como encontrarte con un viejo amigo, cosa que en las películas no pasa, es otra energía. Aquí te reencuentras con la BAC y el gustazo como creador era que no necesitaba presentar nada más, no tengo que presentarles porque ya les conocemos. Ahora podemos disfrutar las relaciones, lo que les va a pasar, cómo van a sufrir, cómo las pasan putas. Es muy bonito que en esta temporada pasan muchísimas cosas, más que en ninguna otra, lo mejor para el espectador es la conexión emocional con todos los personajes y cómo vamos en ese viaje emocional. Es lo que disfruto de series como Succession.
Como director, ¿sientes algo diferente a nivel técnico o de dirección de actores?
PACO: En ningún caso. He tenido menos tiempo y más presión trabajando en una película como Mr. Right, con Sam Rockwell y Anna Kendrick. En esa película íbamos con menos presupuesto y menos tiempo y más corriendo que aquí, donde haces las cosas con más calma y más cariño. El cine independiente no es como antes. Ahora incluso tienes más tiempo con las series. No ya a tiempo de contar, que lo tienes, sino a tiempo de rodar.
NEREA: Paco al principio revolucionaba todo, porque es un director que ensayamos en rodaje. Trabajamos mucho los personajes antes, pero él ensaya en rodaje, y es una maravilla. Para mí, con mi forma de trabajar, me viene fantástico. Yo hasta que no estoy en el sitio, si coloco el texto antes, se agarra a unos lugares que son de memoria no de memoria emocional. Hay un intercambio de energías, no sé si es muy loco o me entendéis… Pero va por ahí. Ir con Paco una hora antes, aunque sean las cuatro de la mañana, llegar y tener ese espacio para la secuencia, con todo trabajado, trayendo esta propuesta, y Paco tiene la suya, y de repente y poder encontrar una en la improvisación, de forma que todo es orgánico. Hay mucha verdad, hay un viaje y un transito en esa secuencia maravillosa. Nunca jamás con Paco he tenido que llegar a una secuencia y tener una marca. Nunca. Primero se trabaja el espacio y la secuencia, vemos qué queremos hacer ahí, lo sentimos y, cuando lo tenemos claro, entra el director de foto y se empieza a hablar de luz.
PACO: Muchos directores empiezan al contrario.
NEREA: Es lo que pasa siempre.
PACO: Hay otros directores que, mientras al actor le están maquillando, ya deciden cómo van a rodar, dicen: ‘Siéntate ahí’.
NEREA: Lo habréis visto muchas veces. Haces cosas y todo por la luz. Aquí nunca ha pasado eso. Por eso también hay algo tan potente por debajo. Esa forma de trabajar hace que eso surja así.
La violencia, y la relación que establecemos con ella, es la clave de ‘La red púrpura’, como se refleja en esas grabaciones snuff que se investigan. Hay ejemplos reconocibles que se sumergen en torno a ello, a esta leyenda urbana, como ‘Asesinato en 8mm’ o ‘Hardcore’, u otros más ignotos y recónditos como ‘Faces of Death’.¿Había límites autoimpuestos sobre cómo representar esa violencia de acceso libre que se trata de cuestionar? ¿Cómo se trabajaba para no caer en lo escabroso?
PACO: Yo siempre pienso en Tiburón de Spielberg. Pienso que uno tiene más miedo a ver la aleta del tiburón que al tiburón completo. Nosotros llegamos a grabar un vídeo snuff, que les dimos a los productores en el segundo día de rodaje. Y dijeron… ‘¿Pero esto no será así, no? Esto no puede ser, no se puede enseñar en televisión’. Y yo les respondí que no, que era todo mentira: la chica [la actriz] estaba muy feliz, y no pasó nada. Pero quería que los actores lo vieran. Quiero proyectar el vídeo en una pared mientras estamos rodando y ver la cara de los actores viéndolo. Mona Martínez cuando lo vio…
NEREA: Mona estaba… No podía verlo más.
PACO: La idea era tener ese impacto de lo que estaban viendo. Sin embargo, al espectador lo escondo y le dejo ver solo cinco segundos. Pero vas a escuchar un grito y vas a pensar: ‘Dios mío’. Imaginas que es algo mucho peor. De todas formas, es muy delicado. Hay que tener cierta elegancia en lo que estás contando y no caer en la pornografía. A la vez, como director no quiero marcarme un límite. Como director quiero hablar de una problemática. Le puse el capítulo a mi hija de 15 años y mientras mi mujer me decía que era muy fuerte para mi hija, mi hija ha visto cosas mucho más fuertes que esas. Vivimos en una burbuja, pensamos que nuestros hijos están a salvo, cuando están viendo barbaridades. Es una problemática muy interesante. Es una historia teatral con un final superpotente que espero que la gente entienda que estamos hablando de una metáfora. Que la relación tormentosa entre una madre y un hijo es una metáfota de lo que nos pasa a todos, y que se pone en la carne.
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Cultura
Crítica ‘Ciudad de sombras’: Un thriller con Gaudí como protagonista que culmina el legado de Verónica Echegui

Antes de dejarnos, Verónica Echegui rodó el que ha acabado siendo su último proyecto audiovisual: ‘Ciudad de sombras’. Esta miniserie de Netflix ve la luz este 12 de diciembre, día en el que se emiten los seis episodios que la componen. Se trata de un thriller policíaco que tiene a la Barcelona de 2010 como escenario, pero también como personaje.
Isak Férriz forma pareja junto a Verónica Echegui en el reparto principal de ‘Ciudad de sombras’, donde interpretan, respectivamente, a Milo Malart, un inspector de los Mossos d’Esquadra, y a Rebeca Garrido, una subinspectora de la Policía Nacional. Rebeca es trasladada a una comisaría barcelonesa para investigar el cruel asesinato a uno de los constructores más importantes de Cataluña, de modo que tendrá que hacer tándem con Milo, que regresa de una suspensión laboral por agresión a un compañero.
La muerte de este empresario es solo la primera de una serie de crímenes que atentan contra la alta burguesía de Barcelona que lidera la vida de la ciudad condal, como la construcción o el arte. Pero no se trata de un asesinato sin más, sino que la víctima ha sido secuestrada durante días sin recibir agua ni comida para luego ser quemado vivo en la fachada de la Casa Milà-La Pedrera, uno de los símbolos más preciados de Gaudí.
La ciudad sí es protagonista
Estamos un poco cansados del discurso fácil de creadores, directores y productores sobre que las localizaciones son protagonistas de las historias. En muchas ocasiones, se trata solo de una forma más de vender el proyecto, pues no acaba de ajustarse a la realidad. No obstante, ‘Ciudad de sombras’ sí lleva esto a cabo, dado que, tal y como está configurada la historia, no podría suceder en otro lado que no fuera Barcelona.
La vinculación de Gaudí a través de su arquitectura con los crueles sucesos dota a la miniserie de identidad propia. Relacionado con el modernista catalán, la ficción navega en las teorías que lo unen a la masonería, puesto que aparecen varios símbolos masónicos en el caso. Por tanto, ya no solo es la obra del arquitecto, sino también su propia vida la que se pone sobre la mesa para construir un caso en apariencia imposible de resolver. Es así como esta parte de la cultura de Barcelona adquiere gran poder en la serie y marca el elemento más diferenciador.
Por otro lado, ‘Ciudad de sombras’ también toca uno de los mayores conflictos de Barcelona asociados a Gaudí: la expropiación de viviendas en el entorno de la Sagrada Familia. Además, se ambienta en 2010, tan solo dos años después de que explotara la burbuja inmobiliaria, lo que tensa aún más todo el tema de la vivienda y la crisis que sufren las clases bajas y medias respecto a la alta burguesía catalana, objetivo de este asesino en serie.
El esquema básico de un thriller
Lo más diferente que tiene ‘Ciudad de sombras’ es esa vinculación tan clara con la Barcelona de Gaudí. No obstante, por lo demás no deja de ser un thriller policíaco al uso. Basada en la novela ‘El verdugo de Gaudí’, de Aro Sainz de la Maza, esta producción de Arcadia, creada y dirigida por Jorge Torregrossa (‘El cuerpo en llamas’), toca algunos de los puntos más manidos del género en cuanto a la construcción de personajes.
Por un lado, un inspector rebelde con la autoridad que ha sufrido una dura pérdida personal que lo ha dejado atormentado. Por otro, una subinspectora que guarda a fuego su pasado y que no es precisamente comunicativa. Así, juntos crean una pareja muy poco avenida que tendrá que aprender a lidiar con el otro y formar equipo cuando en su propia comisaría no terminen de creer sus «disparatadas» teorías.
Sin embargo, esto no quiere decir que no sea efectiva en su ejecución. Estamos ante unos personajes interesantes, con un pasado que, pese a haberse visto en otros proyectos, no resulta cansino y con una evolución del caso que (vistos los dos primeros episodios) también sigue las pautas básicas. Pero todo engrana a la perfección con un modus operandi por el asesino cargado de misterio que te atrapa desde los primeros minutos. La historia está muy bien narrada y fomenta esa evolución del caso a la par que del misterio para conjugarlos e ir descubriendo aspectos interesantes.
Buen reparto, pero chirría en los efectos visuales
En cuanto a su reparto, Isak Férriz y Verónica Echegui firman un gran trabajo, especialmente él al dotar de mucho realismo a Milo Malart en todas las escenas de su vida personal. Cabe señalar que estas se construyen en muchas ocasiones con flashbacks, a las que se ha otorgado una estética diferente mediante el granulado, como si fuera un vídeo antiguo. El elenco lo completan nombres de la talla de Ana Wagener y Manolo Solo.
Pero también hay partes que chirrían, como los efectos visuales. La carta de presentación de ‘Ciudad de sombras’ es esa quema del empresario en La Pedrera y en el momento de desarrollarla se nota demasiado la falsedad de los efectos visuales, lo que te saca de la escena. Curiosamente, no es tan notorio en otros momentos en los que se visualiza desde otro ángulo.
En definitiva, ‘Ciudad de sombras’ es un buen thriller, que sigue los patrones ya vistos en otros ejemplos del género, pero con Barcelona y Gaudí como sus mayores aliados. La presencia de la ciudad en la historia más allá de ser un simple escenario bonito es su gran arma para conseguir sobresalir y captar la atención del espectador, que se perderá en esta historia conspiranoica que rodeaba al afamado arquitecto.
Fuente: Fórmula TV.
Fernando S. Palenzuela.
Televisión
Las audiencias dan este veredicto al debut de ‘Cosas Nuestras’, la nueva apuesta con Aida Bao y Aitor Albizua en TVE

La 1 de RTVE lanzó este sábado ‘Cosas Nuestras’, una nueva ventana de directo, con aires de magacín, para las tardes del fin de semana. Con Aida Bao y Aitor Albizua como presentadores, el debut, centrado en la actualidad meteorológica y en las manifestaciones por la crisis de la vivienda tras la derogación de los decretos, logró liderar su franja de emisión.
El primer programa alcanzó un 10,4% de cuota de pantalla y congregó a 760.000 telespectadores de media. Una cifra correcta que se mantiene en la línea de lo que suele rendir el canal estatal en su banda horaria. No obstante, este registro contó con un factor que jugó a favor y que hace que haya que esperar a los resultados de este domingo para sacar conclusiones más realistas.
Ese factor fue el fútbol. La 1 de TVE ofreció el encuentro entre España y República Checa de la UEFA Nations League a partir de las 20:45 horas; con un previo desde las 20:35. Esto hizo que los minutos finales de ‘Cosas Nuestras’ se dispararan y que la emisión del programa concluyera por encima del 16% de share. El público ya estaba empezando a sintonizar el partido, que arrasó con un 39,5% y casi 4,4 millones de seguidores, y eso favoreció al promedio del estreno.
En la curva minuto a minuto, compartida por el consultor Hugo Carabaña, se refleja que el primer tramo se situó inferior al doble dígito; incluso por debajo del 8% en ciertos momentos. A partir de las 19:45 horas, el formato se colocó por encima de la barrera del 10% y, desde las 20:15 horas, a las puertas del choque futbolístico, arrancó la tendencia ascendente hasta finalizar con más de un 16% al filo de las 20:35 horas. En conclusión, ese 10,4% estuvo muy condicionado (y beneficiado) por el España-R. Checa.
Profundizando algo más en el funcionamiento de ‘Cosas Nuestras’, su mejor resultado se produjo en mujeres con un 11%. Por targets de edad, la mayor competitividad la obtuvo en mayores de 64 años con un 11,3% de cuota. Por ámbitos, sobresalió especialmente en mercados como Murcia (14,8%), Navarra (13,5%) o la Comunidad Valenciana (13,3%).
A la espera de su evolución, y como hemos apuntado al principio, la primera entrega de esta nueva apuesta con Aida Bao y Aitor Albizua dominó su franja de emisión, de 19:15 a 20:35 horas, frente a todas las cadenas generalistas: Antena 3 fue segunda opción y firmó un 8,4%; Telecinco se quedó cerca con un 8,3%, La Sexta marcó un 7% y Cuatro anduvo pisando los talones con un 6,7%.
La crítica al estreno de ‘Cosas Nuestras’
Más allá de las cifras, esta nueva oferta de La 1 para reforzar su compromiso por la actualidad no convenció del todo a la audiencia. O eso se pudo deducir de las reacciones que se pudieron ver en redes sociales. Varios espectadores criticaron que todos los programas sean clónicos y que no se apueste por el entretenimiento.
«Me cae genial Aitor, pero, de verdad, ¿otro programa igual que los que echan a todas horas todos los días en La 1? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para esto me quitan mi amado ‘Cine de Barrio’?», manifestó una espectadora. «Siempre los mismos programas, esto es un coñazo. ¿Tanto les cuesta hacer un programa de entretenimiento?», se quejó otro usuario.
Fuente: eltelevisero.
Pedro Jiménez.
Televisión
Skydance será el nombre de la compañía resultante de la fusión de Warner Bros. y Paramount

Adiós a Paramount y a Warner Bros. Nace un nuevo gigante audiovisual, que utilizará el nombre de Skydance para agrupar todas sus marcas. La noticia ha sido confirmada una vez la compra de Warner Bros. ya ha sido aprobada por todos los reguladores, y después de que Paramount haya conseguido llegar a un acuerdo con los Estados que habían llevado la compra a los juzgados.
David Ellison, hijo de magnate cofundador de Oracle, utiliza así su primera marca para bautizar su nuevo imperio mediático, que tendrá valiosas propiedades en todo el mundo. Ellison se mantendrá como CEO encargado de la «visión de futuro» del grupo, mientras que incorpora a Ynon Kreiz, hasta ahora CEO de Mattel, como co-CEO encargado de supervisar el «día a día».
La nueva estructura está ahora reorganizando su cúpula directiva, con algunas salidas, fichajes y cambios de función. La idea inicial, al menos hasta que pasen los primeros cinco años de transición fuertemente regulados por los acuerdos a los que ha ido llegando con los Gobiernos de diversas regiones, es mantener todas las marcas por separado: Warner Bros. y Paramount se mantendrán como estudios independientes, y HBO Max y Paramount+ harán lo propio como plataformas de streaming separadas.
Sin cambios en DC, sí en Warner Bros.
Los primeros cambios a nivel directivo, más allá del nombramiento de un nuevo co-CEO, no han tardado en empezar a llegar a los medios. Mike De Luca y Pam Abdy, hasta ahora responsables del cine en Warner Bros., han abandonado la compañía dejando una trayectoria cuanto menos irregular, con algunos éxitos sonados, pero también demasiados fracasos en taquilla.
No habrá cambios, por ahora, al frente de DC Studios. La compañía responsable de los superhéroes mantiene a James Gunn y Peter Safran como sus máximos responsables, aunque su continuidad podría estar en el aire si el ritmo no endereza: el reboot de ‘Superman’ arrancó con éxito, pero el fracaso de ‘Supergirl’ y las dudas sobre el rumbo de la franquicia siguen pesando en la compañía.
En cuanto al streaming, Cindy Holland, hasta ahora responsable de Paramount+, ha abandonado la compañía y se espera que Casey Boys, actual director de HBO Max, sea el encargado de liderar todo el streaming en Skydance.
También habrá cambios en Paramount, con sus actuales líderes Dana Goldberg y Josh Greenstein siendo ascendidos a puestos creativos que supervisarán también Warner, a la espera de ser anunciado su reemplazo en Paramount.
En el apartado de televisión, George Cheeks, actual jefe de CBS Studios, será el nuevo director de todos los estudios de televisión de Skydance, manteniendo a Channing Dungey al frente de WBTV y US Networks, y a Matt Thunnell en PTVS, ahora por debajo de él. David Stapf supervisará CBS Studios.
El próximo martes es la fecha marcada para que la nueva empresa comience a operar, y será a partir de entonces cuando se vayan conociendo el resto de los cambios. Parece evidente que tras una primera fase de anuncio y establecimiento de las nuevas directivas, llegará una segunda ronda en la que la nueva Skydance tendrá que ejecutar múltiples despidos para evitar duplicidades en la nueva estructura.
Fuente: Fórmula Tv.
Diego López.
Radio Millenium Online


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