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Ciencias y Nuevas Tecnologías

Los mundos más ricos en agua que la Tierra pueden ser más comunes de lo creído

El agua es un ingrediente esencial para la vida en la Tierra, y el ciclo del agua contribuye a mantener el clima de nuestro planeta estable y benévolo. Así, en la búsqueda de vida en nuestra galaxia los planetas con agua líquida en la superficie figuran entre los candidatos idóneos. Un nuevo estudio sugiere que muchos de los planetas conocidos como supertierras o minineptunos pueden albergar grandes cantidades de agua, con composiciones de hasta un 50% de roca y un 50% de agua. (En comparación, la Tierra está compuesta por solo un 0,02% de agua). Pero el agua de esos mundos se encuentra posiblemente bajo la corteza, en lugar de fluir por la superficie en forma de océanos o ríos.

Gracias a los avances en los instrumentos de observación, el hallazgo de planetas en otros sistemas solares aumenta a pasos de gigante. Y un mayor número de planetas bien caracterizados permite identificar patrones demográficos, igual que observar la población de una ciudad entera puede revelar tendencias difíciles de detectar a nivel individual.

En el estudio recién publicado se analizan todos los planetas detectados en estrellas enanas rojas (de clase espectral M), un tipo de estrellas menos masivas que el Sol y las más abundantes en nuestra galaxia, la Vía Láctea. “Fue una sorpresa descubrir evidencias de tantos mundos acuáticos que orbitan el tipo de estrella más común en la galaxia”, apunta Rafael Luque, coautor del estudio e investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) en España y de la Universidad de Chicago en Estados Unidos. “Tiene enormes consecuencias para la búsqueda de planetas habitables”.

Los hallazgos de planetas en torno a enanas M son numerosos, pero se trata de hallazgos indirectos, realizados gracias al estudio de los efectos de los planetas sobre sus estrellas: bien analizando la disminución de brillo que se produce cuando el planeta pasa por delante de su estrella, o estudiando el pequeño tirón gravitatorio que el planeta ejerce sobre ella al girar a su alrededor.

“Cada una de las dos formas diferentes de descubrir planetas te aporta una información complementaria. Al captar la disminución de brillo producida cuando un planeta cruza frente a su estrella podemos determinar el diámetro del planeta, y al medir la diminuta atracción gravitacional que un planeta ejerce sobre una estrella podemos calcular su masa”, apunta Enric Pallé, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias y de la Universidad de La Laguna, en España, y coautor del trabajo.

Combinando el diámetro y la masa puede medirse la composición del planeta, y determinar si se trata, por ejemplo, de un planeta gigante gaseoso como Júpiter o de un planeta pequeño, denso y rocoso como la Tierra. Al estudiar una población de cuarenta y tres planetas, emergió una imagen sorprendente: la baja densidad de un gran porcentaje de los planetas sugiere que estos planetas son probablemente mitad roca y mitad agua.

Aunque la primera idea que puede surgir al contemplar esas proporciones apunte a grandes océanos, estos planetas se encuentran tan cerca de sus soles que si existiera agua en la superficie se hallaría en una fase gaseosa supercrítica, lo que aumentaría su radio. “Pero eso no es lo que vemos en las muestras, lo que sugiere que el agua no está en forma de océano superficial», explica Rafael Luque, que realizó gran parte del estudio durante su tesis en el Instituto de Astrofísica de Canarias.

El hallazgo contradice la idea generalizada de que estos mundos son o bien secos y rocosos o bien tienen una extensa y tenue atmósfera de hidrógeno, helio, o ambos. Por el contrario, estos mundos se dividen claramente en dos familias: rocosos o acuáticos. Este escenario refuerza una de las teorías de formación planetaria más aceptadas, que sugiere que los mundos rocosos se forman en las partes internas de sus sistemas solares, mientras que los mundos acuáticos se forman en las regiones más externas y después migran hacia el interior con el tiempo.

Aunque los indicios resultan convincentes, el siguiente paso consiste en obtener una prueba irrefutable de que estos planetas son mundos acuáticos, lo que se espera conseguir con el telescopio espacial James Webb (JWST), recientemente lanzado al espacio por la NASA y sucesor del telescopio espacial Hubble.

El nuevo estudio se titula “Density, not radius, separates rocky and water-rich small planets orbiting M dwarf stars”. Y se ha publicado en la revista académica Science.

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Las misiones Ariane, o cómo Europa ha logrado la independencia en el espacio

Desde su primer lanzamiento en 1979, los cohetes Ariane han simbolizado la capacidad autónoma de Europa para acceder al espacio. Estas misiones han sido cruciales no solo para la exploración científica, sino también para garantizar la independencia tecnológica de Europa en el ámbito espacial.

La saga de Ariane comenzó con Ariane 1, que abrió camino para sucesivos desarrollos en la familia de cohetes, llegando a Ariane 6, el más reciente y avanzado.

ARIANE 6, LA MISIÓN EN MARCHA

Este último modelo, que ha realizado su lanzamiento en julio de 2024, introduce importantes innovaciones tecnológicas que buscan optimizar la capacidad de carga y mejorar la flexibilidad de las misiones. A diferencia de sus predecesores, Ariane 6 incluye la capacidad de reiniciar su etapa superior, lo que le permite realizar misiones complejas y lanzar múltiples satélites en diferentes órbitas en un solo vuelo.

Tras cuatro años de retrasos, tiene como objetivo principal reestablecer la capacidad independiente de Europa para acceder al espacio. El lanzamiento, que ocurrió el 9 de julio desde Kourou, Guayana Francesa, ha marcado un momento crucial para la Agencia Espacial Europea (ESA) y sus aspiraciones espaciales. La misión transporta 11 micro-satélites universitarios, cápsulas de reentrada y pequeños experimentos científicos. Un exitoso despliegue de la carga útil y el amerizaje de su etapa superior reutilizable en el Océano Pacífico determinarán el éxito de la misión.

¿CÓMO SERÁ EL FUTURO DE LAS MISIONES ARIANE?

Ariane 5, que ha sido un pilar durante más de 25 años, es recordado por sus impresionantes récords y confiabilidad. Desde su lanzamiento inicial en 1996, ha llevado a cabo más de 100 misiones exitosas, colocando en órbita importantes satélites como el telescopio espacial James Webb y la misión Rosetta, que exploró el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

El éxito de los cohetes Ariane no solo se debe a los avances tecnológicos, sino también a la colaboración entre múltiples países europeos y socios internacionales. La misión GRBBeta, por ejemplo, es un testimonio de esta cooperación, involucrando a equipos de Hungría, República Checa, Japón y Canadá para desarrollar tecnologías avanzadas de observación astronómica.

El futuro de las misiones Ariane promete continuar este legado de innovación y cooperación. La capacidad de Ariane 6 para reiniciar su etapa superior no solo aumenta la eficiencia de las misiones, sino que también permite a Europa mantener su liderazgo en la industria espacial global.

LA HUELLA DE EUROPA EN LA EXPLORACIÓN ESPACIAL

Las misiones Ariane han tenido un impacto significativo en diversas áreas, desde la ciencia pura hasta aplicaciones prácticas. Misiones como la de Envisat han proporcionado datos cruciales para el monitoreo ambiental y la gestión de recursos naturales, mientras que la misión Gaia ha permitido mapear la Vía Láctea con una precisión sin precedentes. Estas contribuciones no solo han beneficiado a la comunidad científica, sino que también han impulsado la industria tecnológica europea.

A medida que Ariane 6 avanza en su vuelo inaugural, la expectativa y el entusiasmo entre la comunidad científica y espacial son palpables. Con su diseño avanzado y capacidades mejoradas, Ariane 6 está listo para abrir una nueva era en la exploración espacial europea, continuando un legado de excelencia que comenzó hace más de cuatro décadas.

Fuente: National Geographic.

 

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Ciencias y Nuevas Tecnologías

Descubren un planeta similar a la Tierra, potencialmente habitable, cercano y con temperaturas templadas

Tiene un tamaño similar a la Tierra, se llama ‘Gliese 12 b’ y recibe de su estrella una energía similar a la que llega a nuestro planeta. Motivos por los que se ha convertido en el principal objetivo a estudiar como uno de los planetas con posibilidades de estar habitados.

Es el resultado de un estudio dirigido por el astrofísico Masayuki Kusuhara en el que ha participado el Instituto de Astrofísica de Canarias y en particular uno de los telescopios del Observatorio del Teide, el telescopio Carlos Sánchez (TCS).

Estas conclusiones, publicadas en la prestigiosa revista científica ‘Monthly Notices of the Royal Astronomical Society’, forman parte de una investigación internacional en la que se han combinado datos obtenidos desde diferentes telescopios espaciales y terrestres, entre ellos el Carlos Sánchez del Observatorio del Teide.

El TCS tiene un espejo primario con un diámetro de 1,52 metros y está diseñado para observaciones nocturnas en el rango infrarrojo y aunque entró en servicio en 1973, sigue siendo uno de los telescopios más grandes del mundo actualmente destinado a la astronomía infrarroja.

¿Cómo es ‘Gliese 12 b’ y dónde está?

El recién descubierto planeta se encuentra a unos 40 años luz de distancia de nuestro mundo, en la conocida como constelación de Piscis. Su ‘año’ dura 12´8 días, es decir que tarda ese tiempo en dar una vuelta completa a su estrella anfitriona.

Es una enana roja fría mucho más pequeña que nuestro sol, tiene un tamaño del 27% y también es más fría, su temperatura superficial es un 60% inferior a la del sol.

Otro de los parámetros que hacen de este nuevo planeta un posible candidato a ser habitable es la distancia con su estrella; Gliese está mucho más cerca, pero al tener un sol más frío, recibe de su estrella una energía 1,6 veces superior a la que nos llega a la Tierra.

Teniendo en cuenta el tamaño, la temperatura, la distancia con su estrella, los investigadores han considerado a este nuevo exoplaneta es muy similar a Venus.

Según los investigadores todavía es pronto para saber si Gliese tiene o no atmósfera. «Conocer esta información es un paso crucial para avanzar en nuestra comprensión de la habitabilidad en planetas en toda nuestra galaxia», ha señalado Shishir Dholakia, astrofísico de la Universidad de Southern Queensland en Australia que el investigador principal de otro de los equipos que ha participado en este trabajo.

Uno de los factores que determinan si un planeta puede o no retener una atmósfera es el carácter tormentoso de su estrella.

En este sentido, las enanas rojas tienen a ser magnéticamente activas lo que da lugar a constantes erupciones de rayos X y radiación ultravioleta. Pero esta premisa, según los primeros análisis realizados de este nuevo planeta, no se cumple en ‘Gliese 12 b’, ya que no presenta un comportamiento extremo.

Gracias a la tecnología actual, se puede analizar la composición química de las atmósferas de los exoplanetas estudiando un patrón único de las huellas químicas que se generan cuando la luz estelar atraviesa la capa gaseosa del planeta, así pueden identificar las moléculas que hay y comprender cuál es su composición.

El estudio de este planeta ayudará a comprender mejor la diversidad de atmósferas alrededor de planetas templados similares a la Tierra.

Fuente: Antena 3 Noticias.

Gracia López.

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¿Cómo reaccionan los animales ante un eclipse solar?

En épocas pasadas, la gente solía reaccionar con temor y asombro ante un eclipse solar, al tratarse de un fenómeno que no entendían. Ahora lo comprendemos, sabemos cuándo va a suceder e incluso lo esperamos, pero el resto de especies animales no tienen este conocimiento y este fenómeno puede desconcertarles e incluso asustarles.

Estudiar el comportamiento de los animales durante un eclipse solar es laborioso y complicado. Se trata de eventos escasos y que duran un tiempo muy limitado, por lo que hay una ventana muy corta para observar y recopilar datos. Además, estos siempre serán incompletos, ya que los eclipses se producen sobre una franja concreta de la superficie terrestre, de modo que cada vez solo será posible observar el comportamiento de la fauna local y, hasta cierto punto, extrapolarlo.

¿CÓMO HAN REACCIONADO LOS ANIMALES EN ECLIPSES SOLARES ANTERIORES?

En el último siglo se han realizado observaciones sobre el comportamiento de los animales durante un eclipse solar, y lo que se ha observado es que sus reacciones son dispares: así, mientras algunos simplemente se adaptan a su comportamiento crepuscular como si se hiciera de noche, otros no se dejan “engañar” y algunos se muestran atemorizados por el fenómeno.

Las observaciones se han podido realizar con más facilidad en animales domésticos. Así, por ejemplo, se ha podido ver que las vacas que pastan en el campo regresan a sus establos como si estuviese llegando la noche. En entornos rurales, también se ha observado que muchos animales como los pájaros y las ranas adoptan rutinas crepusculares.

Los gatos y perros pueden reaccionar con miedo ante el eclipse, pero no por el fenómeno en sí, sino porque la oscuridad llega a una hora inesperada, lo cual distorsiona su rutina y les hace sentirse confundidos. Además, los eclipses son breves y al cabo de un rato vuelve a salir el Sol, haciendo la situación aún más confusa para ellos.

En cuanto a los animales salvajes, es más difícil evaluar de forma rigurosa su comportamiento ya que depende en muchos casos de la suerte de tenerlos a la vista durante el breve tiempo que dura el eclipse. Resulta especialmente complicado en el caso de los cazadores, ya que son más discretos y si se quiere observarlos hay que rastrearlos desde horas antes.

Con los herbívoros resulta más sencillo, especialmente con los de gran tamaño: en 2001, por ejemplo, se observó que durante un eclipse solar sombre Zambia, las jirafas se pusieron a correr cuando empezó el fenómeno, ya que por la noche es cuando están más activos sus depredadores; y en cambio, cuando regresó la luz solar, volvieron a comer de los árboles como si nada hubiera pasado.

Los zoológicos son uno de los pocos lugares en los que es posible observar detenidamente la reacción de muchas especies salvajes. En general, en eclipses anteriores no se ha observado un cambio significativo en el comportamiento de la mayoría de los animales más allá de una confusión momentánea durante el fenómeno y en los minutos sucesivos.

Sin embargo, hay especies a las que les genera un estrés que puede incluso desembocar en conflictos. En otros casos las reacciones pueden ser distintas, como es el caso de algunas tortugas que se aparean por la noche y que pueden intentar hacerlo durante este fenómeno; algo bastante complicado ya que, en el mejor de los casos, el eclipse total durará poco más de cuatro minutos.

¿CREEN LOS ANIMALES QUE UN ECLIPSE ES COMO LA NOCHE?

No exactamente, y eso es lo que hace que puedan reaccionar de forma extraña. Los animales perciben los factores que acompañan a la llegada de la noche – la disminución de la luz y una cierta bajada de las temperaturas – y esto choca con su reloj biológico, que les dice que todavía debería ser de día.

Como antes mencionábamos, lo que más altera a los animales es que un eclipse llega de forma inesperada, mientras que el anochecer es gradual y les da tiempo de prepararse para su rutina nocturna. Por lo tanto, para ellos es algo parecido a una noche pero al mismo tiempo no lo es.

Muchos animales, además, no son propiamente nocturnos sino crepusculares; es decir, aumentan su actividad en las horas de poca luz como el amanecer y el anochecer. Los eclipses solares son tan rápidos que se saltan esta fase, pasando del día a la noche en cuestión de minutos y haciendo que los animales crepusculares se sientan todavía más confusos.

Tanto las especies crepusculares como las propiamente nocturnas pueden encontrarse con un problema que les deje confundidos y hasta que altere sus ritmos circadianos: despertarse con el eclipse para empezar su rutina nocturna y, a los pocos minutos, encontrarse de nuevo en pleno día.

Se ha observado que algunas especies que incrementan sus vocalizaciones durante la noche, como los búhos o los coyotes, así como las aves que cambian sus patrones de canto según la hora del día,  también lo hacen durante un eclipse. Sin embargo, los científicos también han observado que los cantos de los pájaros mientras dura el fenómeno corresponden a reacciones de “miedo o asombro”.

EL LLAMAMIENTO DE LOS CIENTÍFICOS

Puesto que recopilar información sobre el comportamiento de los animales en un eclipse resulta complicado, los científicos necesitan más que nunca la ayuda de otras personas para que les informen de las reacciones de la fauna en su entorno próximo durante el breve tiempo que dura este fenómeno.

Este llamamiento resulta especialmente importante en esta ocasión, ya que se prevé que el eclipse solar del próximo 8 de abril de 2024 sea el fenómeno astronómico más seguido de la historia. Podrá verse en una amplia franja de Norteamérica, desde México hasta el este de Estados Unidos y de Canadá.

Uno de los portales más importantes desde el que los ciudadanos pueden colaborar con sus observaciones es el del proyecto Eclipse Soundscapes de la NASA, que se puso en marcha para el eclipse solar anular del 14 de octubre de 2023.

Una manera muy fácil de participar es compartiendo imágenes y vídeos en las redes sociales y etiquetándolas con el hashtag #EclipseSoundscapes. Quienes deseen implicarse más, pueden rellenar unas fichas en las que escribir el comportamiento observado en los animales de su entorno.

Fuente: National Geographic.

Abel G.M.

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