Connect with us

Televisión

De ‘Django’ a ‘Django’: todos los disparos del pistolero mítico que ha vuelto a revivir como serie en SkyShowtime

Repasamos el árbol genealógico de uno de los grandes mitos del spaghetti western, inmortalizado por Franco Nero en 1966, y que ha dado pie a un sinfín de homólogos y descendientes. Al último de ellos lo encarna Matthias Schoenaerts en la miniserie italofrancesa ‘Django’, de reciente estreno en España.

Ringo, Trinidad, Sartana, Sabata, Camposanto. En su periodo de esplendor, el spaghetti western nos dejó como legado algunos nombres que se reprodujeron ad infinitum, como una prole a la que es difícil seguir la pista. Todos ellos, con caras a menudo intercambiables (Anthony Steffen, Gianni Garko, Peter Lee Lawrence…) conformaban el panteón de leyendas del subgénero, presidido curiosamente por El Hombre Sin Nombre al que Clint Eastwood cedió sus rasgos en la Trilogía del Dólar de Sergio Leone.

Ahora bien, frente a todos aquellos nombres se cuadra otro, solo uno, que mantiene su vigencia seis décadas más tarde de pronunciarse por primera vez, incluso por las generaciones recientes. Nos referimos a Django, un mercenario con incontables vidas desde su primera aparición en pantalla en 1966, con un efébico Franco Nero; pasando por una larga lista de iteraciones, verbigracia Django desencadenado, el Tarantino Deluxe merecedor de dos Oscars; a su más reciente encarnación, la miniserie homónima que propone una nueva lectura de la original, moldeando al personaje según los rasgos del belga Matthias Schoenaerts, y expande el argumento a lo largo de 10 episodios estrenados por SkyShowtime en España.

En un momento en el que el western televisivo trota el sendero del éxito, gracias al empeño de Taylor Sheridan y su provechosa hacienda Yellowstone, conviene hacer memoria y situar en su correspondiente contexto la última línea, por el momento, escrita dentro de la biografía del personaje. Si bien el empeño es ímprobo, dada la cantidad de filmes que se valieron del nombre (a su vez, tomado del músico Django Reinhardt) para subirse al carromato del éxito durante la segunda mitad de los sesenta y en adelante, apostamos por seguir el trazado de la línea genealógica que surge del original para conectarlo con su pariente más cercano. Ajusten la silla a su caballo, encájense el sombrero y galopen por la filmografía a Django. Nosotros nos encargamos de empujar su féretro correspondiente, “para que la ilusión sea completa”.

‘Django’

Estamos en algún punto entre 1860 y 1870, tras la Guerra Civil estadounidense. Un hombre (Franco Nero) llega a un pueblucho desértico de la frontera con México, donde tan solo los inquilinos del burdel permanecen en el lugar. No lo hace a caballo, como estaríamos acostumbrados, sino arrastrando un pesado ataúd por un barro de impracticable espesor. Parapetándose tras un tronco varado en medio de la calle principal, se planta a la espera de que se aproximen las tropas del racista mayor confederado Jackson (Eduardo Fajardo), luciendo capuchas rojas. Son decenas, armados, contra un solo hombre y su ataúd. Aguanta hasta que las primeras hordas se aproximan a su posición, abre la caja de madera, y de ella saca una ametralladora con la que masacra a sus atacantes. La fuerza de la herramienta mortal le obliga a apretar los dientes, compungiéndose, mientras los bandidos se retuercen y hunden en el lodazal. Jackson huye con vida, pero ve su cara hundida en el barro, en un irónico juego con la tez de su cara.

Acaso esta escena define y separa a Django del resto de sucedáneos inspirados por Sergio Leone. Frente a la aproximación operística del maestro, Corbucci propone un Oeste más sombrío, puramente nihilista. Como brújula, coloca a un antihéroe sufridor alejado del cinismo del alter ego eastwoodiano, siempre en la encrucijada entre hombres enfangados en su propia corrupción moral, cargando con el peso de su pasado: la muerte de su esposa, a la que pretende vengar, aunque con ello termine de eliminar con lo que le queda de humanidad. La imagen del ataúd aproximaba el filme hacia el escenario del horror gótico con marca italiano, algo que la violencia expresa se encargaba de subrayar en tono rojo: la tortura a la que se verá sometido el personaje, destrozando sus manos y por tanto dejándolo impedido, apunta hacia el último reducto de humanidad que le queda, la puramente física.

Este personaje crucial de la historia del género se lo debemos a Sergio Corbucci, no solo director sino autor de la historia, escrita por encargo del productor Manolo Bolognini. Su tratamiento pasaría por las manos de Piero Vivarelli, Franco Rossetti, José Gutiérrez Maesso y su propio hermano, el también director Bruno Corbucci a lo largo de la producción. La partitura de Luis Bacalov será, como las que compuso Ennio Morricone para el género, con unos versos que pondrán voz a la tragedia de un personaje condenado a vagabundear eternamente.

‘El clan de los ahorcados’

Dependiendo de los recuentos, y de lo estrictos que seamos (Alemania y Francia acostumbraron a renombrar filmes en su estreno local introduciendo el nombre del pistolero en el título, partiendo de la presencia de Nero), podemos encontrar alrededor de sesenta películas que, de un modo u otro, tratan de amortizar el éxito de Django y la sonoridad de su dé muda. De entre las múltiples iteraciones apócrifas existentes, solo hay una que mantiene una vinculación más o menos directa con respecto al original de Corbucci.

Se trata de Preparati la bara!, conocida en España como El clan de los ahorcados, dirigida por Ferdinando Baldi. La consanguineidad se explica por las identidades que sostienen el proyecto: Manolo Bolognini, de nuevo productor, Franco Rossetti, de nuevo en el guion, y Enzo Barboni, una vez más como director de fotografía. Franco Nero debiera haber encarnado una vez más al pistolero, pero la llamada de Hollywood le puso rumbo a Camelot, lo que abrió las puertas a otro emergente galán italiano, Terence Hill. Con unas facciones similares a las de Nero, y con el mismo atuendo, la mímesis era absoluta, si bien el nuevo Django adoptaba una pose más gimnástica (esas escenas del actor brincando y trepando por las paredes) que advertía ya los derroteros que definirían su carrera posterior en tándem con Bud Spencer.

Lo cierto es que El clan de los ahorcados propone casi una reescritura sobre la base original, ofreciendo un origen alternativo al personaje, manteniendo el icono del ataúd con él: traicionado cinco años atrás por un antiguo amigo (Horst Frank) para robar un cargamento de oro y dado por muerto, busca vengar el asesinato de su esposa parapetado bajo la identidad del verdugo del pueblo, para así simular los ajusticiamientos de los condenados, todos ellos injustamente. De nuevo, las aspiraciones políticas del villano y sus cohortes se entremezclan con las pulsiones de los aparentes aliados de Django, que emplean esa situaciones de “fantasmas” para entregarse a los crímenes que no cometieron en vida.

Se mantiene la hosca violencia del título precedente, con una escena que parafrasea la de la tortura de Django (a Hill también se le machacan las manos), y aunque no alcanza a replicar el aura sombría de la de Corbucci, esta excelente entrada en la historia de Django ofrece set pieces tan poderosas como la del incendio del saloon a plena noche, donde el vengador, entre las llamas, refuerza de entidad casi sobrenatural.

‘Keoma’

Si mencionamos las secuelas no oficiales, también conviene mencionar las espirituales. Ahí, Keoma destaca, siendo no solo uno de los grandes referentes del spaghetti western italiano, sino también el último exponente de aquella hornada.

Franco Nero asumió un personaje, un mestizo llamado Keoma, casi un hermano perdido de Django, con el que se emparenta también en el argumento en que se inserta. En este caso, el pistolero regresa al que fue su pueblo natal, tras luchar en la Guerra Civil, para encontrarse con que sus hermanastros se han aliado con un cacique que tiene atemorizados a toda la población. En el camino, además, se encuentra con una viuda embarazada (Olga Karlatos) que ve en el medio indio como la única esperanza de sobrevivir. El peligro de una plaga de peste simboliza esa decrepitud de la sociedad ante la que se reniega a plegarse, en un filme que también aborda de manera frontal el racismo intrínseco de la sociedad norteamericana, no solo a través del protagonista, sino de George (formidable Woody Strode), un antiguo sirviente que se ha entregado al alcohol ante la decepcionante visión de la libertad que ofrece el sistema.

Estamos sin atisbo de duda ante la obra maestra de Enzo G. Castellari, quien, por cierto, debutó como director con un Un puñado de dólares para… Django, una de las primeras iteraciones del original de Nero, a quien dirigió en otras seis películas y dos series (además de ejercer de director de segunda unidad en su debut como realizador, Forever Blues). Acentuadas las imágenes con una subyugante y desoladora banda sonora a cargo de Maurizio y Guido de Angelis, que funciona a modo de coro griego, el onirismo de Keoma potencia la mística del género a través de un Nero crístico, con melena y tupida melena, al que incluso se llega a crucificar.

El martirio, como el sufrido por Django en sus múltiples encarnaciones es indispensable para entender el tortuoso camino del héroe, que termina con un último diálogo para el recuerdo: “El hombre que es libre nunca muere”. Qué mejor epílogo para un género en sus estertores, decadente como ese poblado final en ruinas del que Nero se alejaba a caballo. Aunque él resucitase, el género parecía condenado.

‘El retorno del héroe’

Entre la larga lista de bastardizaciones de Django podemos encontrar títulos tan interesantes como la turbia Como lobos sedientos, con Gianni Garko y de nuevo con Loredana Nusciak.; Django, el bastardo, con Anthony Steffen, en la que se alimenta el componente sobrenatural haciendo del justiciero casi un espectro; y Oro maldito, con Tomas Milian, si bien la conexión con Django solo la debemos al título anglosajón. Incluso podemos incluir, merced al título con el que se la bautizó en Alemania Occidental, la formidable Las pistolas cantaron la muerte, en la que Franco Nero se colocaba a las órdenes de Lucio Fulci, que llevaba la violencia más allá: ahí queda la escena en que el personaje principal es torturado a latigazos por su odioso y frustrado hermanastro.

Allá por 1987, con los ecos del spaghetti western ya lejanos y casi inaudibles, el propio Nero trató de relanzarlo desenterrando el ataúd y la metralleta. Desvinculado Corbucci del proyecto de secuela, el encargado de asumir la tarea de la resurrección fue Nello Rossati, cuyos mayores éxitos habían sido profundizando en la comedia erótica italiana de los setenta. El retorno del héroe, o directamente Django 2, recolocaba al protagonista reconvertido en monje, alejado de la violencia, hasta que descubre que tuvo una hija que ha sido tomada como esclava por un villano con las facciones de Christopher Connelly, que se dedica a la explotación de minas.

Aunque muy inferior al original, y a muchos de sus derivados, Django 2 ofrece un entretenimiento ligero, ayudado por la siempre agradecida presencia de Donald Pleasence, y permite ver de nuevo a Nero con la metralleta en sus manos. Aunque es prácticamente imposible encontrar una copia física, RTVE Play la tiene disponible en su catálogo y la programa periódicamente en su ciclo de cine de mediodía en La 2.

‘Sukiyaki Western Django’

Veinte años después del deslucido Retorno del héroe, este revivió muy lejos de las coordenadas originales. O quizás no tanto: al fin y al cabo, las conexiones entre el spaghetti western y el chambara se concretan en su fundación en Por un puñado de dólares, a la postre revisión mediterránea del planteamiento de YojimboSukiyaki Western Django es la reapropiación que Takashi Miike hace del pistolero, reubicando su cuna en una teatral versión del Japón feudal que reutiliza la épica de los clanes Genji y Heike en la guerra Genpei: un misterioso pistolero irrumpe en Yuta, un pueblo acechado por esos dos facciones, donde, se dice, aguarda escondido un tesoro de gran valor, generando el interés de unos y otros para el gran enfrentamiento.

Fiel a su condición de remezclador (por emplear el término con el que lo catalogaba Jordi Costa en El principio del fin. Tendencias y efectivos del novísimo cine japonés) tanto como a su papel desacralizador del pasado (algo que se plasma en su interés por el remake y el reciclaje), el estajanovista realizador no se limita a señalar el parentesco entre géneros. Al contrario, regurgita elementos folclóricos anacrónicos (los sets y el vestuario de los clanes enlaza el mundo samurái con la moda urbana del Japón contemporáneo) con los tropos que identifican al eurowestern para componer un abigarrado artefacto que cambia el sentido del trayecto a volantazos. La puesta en escena influenciada por el teatro kabuki, este Django sukiyaki resalta a través de sus imágenes la artificiosidad del Oeste recreado fuera de su geografía original, así como la paroxística violencia que caracterizaba a autores como Leone o Corbucci.

La presencia de Quentin Tarantino como remedo del Hombre sin Nombre leoniano, llamado Piringo, en la secuencia preliminar no solo es un aderezo más a la pintoresca mezcla, sino que entronca con el espíritu espurio del spaguetti western. Algo que queda luego corroborado con el apunte final, que acredita a Heihachi (el niño mudo, hijo de una Genji y un Heike, a través del cual se ordena la historia) como el futuro Django encarnado por Franco Nero.

‘Django desencadenado’

Y volvemos a Tarantino, que alcanzó sus cotas de mayor éxito comercial infiltrándose dentro de la camada de producciones ilegítimas al calor de Corbucci. En Django desencadenado confluyen una vez más múltiples formas de explotación del western, que hacen honor tanto al referente mediterráneo al que se cita de forma expresa con el nombre del protagonista (Jamie Foxx) como con las incursiones en el Oeste alumbradas en el breve pero intenso periodo de blaxploitation de los años setenta (de El Condor a La leyenda de Nigger Charley).

El viaje del héroe, liberado y tutelado por el Doctor King Schultz (Christoph Waltz) para salvar de la esclavitud a su esposa Brunhilda (Kerry Washington) le permite a Tarantino insistir en su empeño por convertir el cine en una herramienta de reescritura correctora de la historia, como ya ocurriera con Malditos bastardos. La limpia no solo debía ser contra el hombre blanco abusador (Django atizando a un fugitivo con el látigo, como a Nero en Las pistolas cantaron la muerte), sino también con el hombre negro (al arquetipo del tío Tom que compone Samuel L. Jackson) que, con al aceptar el sistema, reprime con igual vehemencia a los suyos.

El afán vengador del Django original, siempre del lado del oprimido, impregna una obra que, a la vez, rompe con su propia coherencia interna en un último acto que funciona de modo análogo al epílogo de El último de F.W. Murnau: una vez conocido el deprimente final que la Historia conocida reserva al protagonista, se le concede el final feliz que solo la ficción puede ofrecerle (como también hará con Sharon Tate en Érase una vez en… Hollywood). Lo hace siguiendo al pie de la letra el cantar de Rocky Roberts en la melodía compuesta por Luis Bacalov para Django: “Django, you must face another day”.

Ese another day pudo haber sido uno particularmente nevado: los primeros bosquejos de Los odiosos ocho surgieron como una posible secuela del superéxito de 2012, Django in White Hell; tal y como explicó Tarantino, decidió optar por un protagonista igual de execrable que el resto de la fábula para no corromper el eje moral que suponía Django Freeman.

‘Django Lives’ y ‘Django / Zorro’

Entre tantas secuelas bastardas, también hay algunas no natas. Al menos, por el momento. Desde hace cerca de 10 años está amarrado en el infierno del desarrollo una tercera entrega oficial de DjangoDjango Lives!, con Franco Nero plenamente implicado con la esperanza de despedirse así del personaje. El argumento de esta secuela coloca al personaje epónimo, ya anciano, trabajando como asesor de las primeras estrellas de western cinematográfico, como lo hicieron Wyatt Earp o Buffalo Bill, en la década de los diez del siglo XX. El pistolero, aunque anciano, acabará desempolvando su revólver al verse los productores acechados por unos estafadores.

Las primeras noticias al respecto surgieron en 2014, con Nero tratando de capitalizar el éxito de Django desencadenado. Desde entonces, en sucesivas actualizaciones la producción cambiaba de manos y, con ello, de responsables: el montador Joe D’Augustine firmó como director en un primer momento, para, tras cambiar de manos el proyecto, pasar a encomendársele al alemán Cristian Alvart (Pandorum). El dos veces nominado al Oscar John Sayles se encargó del guion, que ha estado desde 2016 cercano a rodarse, sin terminar de desenfundar.

A finales de noviembre d 2.020, la incombustible estrella italiana aseguró que confiaba en rodar en mayo de 2021, toda vez lograran la luz verde definitiva, y avisaba de un cameo de Tarantino. Los planes se frustraron, eso sí, por el coronavirus.

A este proyecto frustrado hay que añadir otra secuela directa, en este caso, de Django desencadenadoDjango/Zorro. En 2019 comenzó a hablarse de esta propuesta de continuación del southern de Tarantino que uniría al personaje de Jamie Foxx con el mexicano Diego de la Vega, El Zorro. Juntos viajarían al sudoeste de Estados Unidos para liberar a un poblado indígena.

Junto a Foxx, se planteó que Antonio Banderas retomara el personaje que encarnó en dos filmes tomando como base un guion coescrito por el propio cineasta de Tennessee y Jerrod Carmichael, que se hubiera encargado de dirigirlo. En 2022, este último confirmó que, si bien el guion estaba escrito, el proyecto estaba muerto. Consideraba “imposible” que Sony pudiera producir una película que, a sus ojos, costaría “500 millones de dólares”.

‘Django’

La más reciente encarnación de Django se la debemos a la televisión, y más en concreto a la alianza entre Sky Italia y la francesa Canal+, que dieron luz verde al proyecto de miniserie en febrero de 2021. Francesca Comencini, realizadora responsable de la serie Gomorrah, se colocó en la línea de fuego con una revisión del argumento original de Corbucci a cargo de Leonardo Fasoli y Maddalena Ravagli, que escriben la adaptación en colaboración con Francesco Cenni y Michele Pellegrini.

El propósito de Django tiene por objetivo no ya la venganza de los asesinos de su esposa, sino encontrar su hija, que sobrevivió al crimen acaecido ocho años atrás. La encuentra en la recién fundada localidad New Babylon, un lugar donde no hay discriminación, donde está a punto de contraer matrimonio con otro joven, John. La llegada del forajido no será bien recibida por la ahora mujer; sin embargo, él insistirá en quedarse, convencido de que aguardan peligros en la frontera del pueblo.

Matthias Schoenaerts ofrece la nueva cara del pistolero, con la imprescindible bendición de Franco Nero, que interviene como el reverendo del pueblo, dentro de un reparto donde se amalgaman acentos distintos como ya ocurriera en los sesenta y setenta. El grupo de rock psicodélico Monkadelic se encarga, por su lado, de la difícil labor de hacer olvidar la música de Bacalov, mientras la estética refuerza esa idea de limbo anclado en el tiempo, esperando un final definitivo que nunca llega.

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Televisión

Sonsoles Ónega irrumpe así en directo en su programa de Antena 3 con este gesto tras la muerte de Fernando Ónega

La inesperada muerte de Fernando Ónega a los 78 años de edad pillaba este martes a ‘Y ahora Sonsoles’ en directo con una Pepa Romero completamente rota e incapaz de seguir al frente del programa. Un día después, el espacio de Sonsoles Ónega ha querido rendir un homenaje a la figura del periodista y del padre de su compañera.

Para ello, ‘Y ahora Sonsoles’ reunía en el plató a Vicente Vallés y Olga Viza, grandes amigos y compañeros de Fernando Ónega así como de la propia Sonsoles y conectaba también con Carlos García López desde la capilla ardiente para hablar con algunos de los rostros famosos que se habían acercado para dar el último adiós al periodista conectando con María Rey o Helena Resano en directo.

Eran las 18:30 horas, cuando Sonsoles Ónega interrumpía su propio programa en directo al acercarse a hablar con la prensa en compañía de su hermana Cristina, la directora del Canal 24 horas de RTVE, y su hermano Fernando Ónega Jr. para agradecer el respeto y el apoyo que estaban recibiendo por parte de todos los compañeros.

«Hemos salido solo para agradeceros a todos las muestras de cariño que hemos recibido de todas las personas, de todos los compañeros, y también agradeceros a vosotros que lleváis aquí todo el día y también agradecer al Hospital Ramón y Cajal el trato que hemos recibido, cómo le han cuidado y cómo nos han cuidado y nada más, muchísimas gracias por estar aquí y por acompañarnos en estos momentos», empezaba señalando Cristina Ónega.

Sonsoles Ónega y sus hermanos agradecen el apoyo de la prensa tras la muerte de su padre

Después era Sonsoles Ónega la que tomaba la palabra para seguir con los agradecimientos. «La verdad es que estamos emocionadas, emocionados con nuestro hermano Fernando también, conmovidos por el cariño inmenso y queríamos daros las gracias por el respeto y que nos habéis hecho sentir muy orgullosos de nuestro padre que fue también un poco padre de esta profesión y de todos vosotros y ha sido muy emocionante escucharos y saber que siempre tuvo un minuto para escuchar a los compañeros con los que trabajó», reconocía la presentadora de ‘Y ahora Sonsoles’.

«Ojalá podamos seguir y continuar su legado», añadía Sonsoles Ónega antes de recibir un mensaje de apoyo y cariño de Carlos García López de parte de todo el equipo de su programa en Antena 3. «Muchas gracias, muchísimas gracias y gracias por estar aquí prácticamente todo el día y por las muestras de cariño que hemos recibido», respondía Cristina Ónega.

«Nosotros siempre estamos con vosotros», decía Sonsoles Ónega haciendo un gesto cómplice con los reporteros. «Y nosotros con vosotros», les respondían todos los periodistas que estaban a las puertas de la capilla ardiente de Fernando Ónega en la Casa de Galicia en Madrid.

Fuente: eltelevisero.

Roberto Jiménez.

Continue Reading

Televisión

‘Top Chef: dulces y famosos’ anuncia a su cuarto expulsado en TVE tras una noche llena de robos y tensión

La 1 ha emitido este miércoles la cuarta entrega de la primera edición de ‘Top Chef: dulces y famosos’ en la que se ha dicho adiós a un nuevo concursante tras las expulsiones de Marina Castaño, Eva Isanta y Mariano Peña las semanas anteriores.

En la primera prueba de la noche, los famosos se enfrentaban a un reto en el que tenían que elaborar una tartaleta que mezclaba lo dulce con lo salado pues era con sésamo. Tras la cata, era la chef invitada la que anunciaba que la mejor pastelera de la prueba había sido Belén Esteban.

En el segundo reto de la noche, Belén Esteban como la mejor pastelera tenía la ventaja de elegir qué parejas cocinaban juntas: Alejandro Vergara e Ivana Rodríguez, Desirée Vila y Luis Merlo, Roi Méndez y Tote Fernández, Belén Esteban y Samantha Ballantines y finalmente decidía que Natalia Rodríguez cocinara junto a Toñi Salazar, que visitaba las cocinas del programa tras haber participado en ‘Bake off: famosos al horno’.

En esa prueba, los famosos tenían que elaborar un banoffee inclusivo pues tenían que elaborar una tarta para personas celíacas y veganas, que mantuviera sabor, textura y creatividad al más alto nivel. Y al verse sobrepasada, Natalia Rodríguez se venía abajo al ver que no iba a llegar a sacar adelante las dos tartas pues además apenas contaba con ayuda por parte de Toñi Salazar.

Natalia provoca una oleada de robos
Tras ver a Natalia completamente hundida y desesperada, Eva Arguiñano se acercaba a ella para tratar de ayudarla y que se recompusiera y no tirara la toalla. «Tengo la prueba perdida, yo no puedo sacar dos tartas», decía la cantante entre lágrimas dejando preocupados a sus compañeros y a la jueza.

Pero el caos de Natalia llevaba a que en un momento dado le robara la masa de la tarta a Desirée mientras que Luis Merlo le había quitado a la cantante otra de las elaboraciones sin darse cuenta. Y como se había quedado sin tarta, Desirée optaba por robar otra tarta provocando que Alejandro Vergara estallara al ver que la atleta le había quitado su tarta. «Yo quiero mi tarta ahora mismo», solicitaba el actor.

Y Desirée se la devolvía pero insistía en que Natalia le había quitado la suya y finalmente la cantante se daba cuenta de que había sido ella la que lo había liado todo al robarle la tarta a su amiga encadenando una serie de robos. Después de la cata y de que el jurado anunciara que Samantha estaba salvada, era la pastelera top la que se encargaba de elegir el trío y el dueto que se iban a enfrentar a la prueba de salvación: Ivana, Tote y Roi, Natalia y Alejandro. Pero para ser equitativos, Belén Esteban decidía sacrificarse y sumarse al dueto para que estuvieran en igualdad de condiciones.

En la siguiente prueba, Joseba Arguiñano, el hijo de Karlos Arguiñano y sobrino de Eva visitaba las cocinas de ‘Top Chef: dulces y famosos’ y era el encargado de elegir el postre qué tenían que cocinar. Eso sí, los concursantes no podían verlo y solo podían guiarse por el olor, el sabor y el tacto al entrar en la temida caja negra.

Después de la cata, Joseba Arguiñano anunciaba que el equipo que había elaborado el postre que más se parecía a la Carolina de Bilbao que había presentado era el rojo, es decir, el formado por Natalia Rodríguez, Belén Esteban y Alejandro Vergara, que por tanto se salvaban de jugarse la expulsión.

Tote Fernández, cuarto expulsado de ‘Top Chef: dulces y famosos’
De esa manera, Ivana Rodríguez, Tote Fernández y Roi Méndez eran los tres concursantes que se iban a enfrentar a la prueba de fuego en la que tenían que elaborar unas torrijas gourmet para luchar por su permanencia en el programa que presenta Paula Vázquez. Así, tenían que llevar una torrija con un relleno que quisieran y otra torrija con una cobertura a su elección.

Y al ver que Tote Fernández no podía sacar adelante su postre, Ivana Rodríguez decidía dejar el suyo y no perfeccionar el emplatado para ayudar a su compañero para que pudiera presentar las torrijas después de ver que se acababa el tiempo y no lo sacaba.

Finalmente, después de probar las torrijas, Eva Arguiñano se encargaba de anunciar que las candidatas a pastelera top eran Samantha Ballantines y Belén Esteban siendo la colaboradora la que ganaba el premio y contará con una ventaja en el próximo programa. Mientras que Paco Roncero era el encargado una vez más de revelar que el cuarto expulsado de ‘Top Chef: dulces y famosos’ era Tote Fernández.

Fuente: eltelevisero.

Continue Reading

Televisión

El refugio secreto de Paco León: deportes acuáticos en un mar cristalino y a tan solo 20 kilómetros de Alicante

Cuando su cargada agenda se lo permite, Paco León aprovecha para escaparse a sus destinos favoritos de viaje. Uno de esos sitios es la isla de Tabarca.

En Nueva Tabarca, a tan solo 8 kilómetros de Santa Pola y 20 kilómetros de Alicante, el actor suele disfrutar de un descanso marcado por el mar, la gastronomía y la tranquilidad del entorno.

En el verano de 2022, se supo que alquiló un exclusivo yate Silver Cavalier Charter para fondear los alrededores del enclave alicantino.

Lo hizo acompañado de buenos amigos como Gonzalo Bravo y los diseñadores Marcos Antón y Palomo Spain.

Una de las actividades que más tiempo le ocupa es el disfrute del mar. El director de Aída y vuelta se anima con deportes acuáticos como el esnórquel y el pádel surf, muy habituales en Tabarca gracias a la claridad de sus aguas y a la protección del entorno marino.

También dedica horas y horas a relajarse en las pequeñas calas y zonas de baño de la isla, alternando los chapuzones con ratos de lectura y paseos junto a la orilla. A veces se le ve mezclándose con otros visitantes, siempre con una actitud discreta y cercana.

La parte gastronómica tiene un importante peso en sus vacaciones. Fiel al espíritu local, León apuesta por platos tradicionales de la zona, con especial protagonismo del caldero marinero y los arroces de pescado.

Entre comida y comida, no faltan los helados artesanales ni los granizados, una opción muy habitual para quienes recorren la isla mediterránea en los días de más calor.

No han faltado sus visitas a los principales bares del puerto para degustar pescados frescos, acompañados de ensaladas sencillas y vinos blancos ligeros.

Así es la isla de Tabarca

La isla de Tabarca es un pequeño archipiélago del Mediterráneo situado frente a la costa de Alicante. Se trata de la única isla habitada de la Comunidad Valenciana.

La isla principal mide algo menos de 2 kilómetros de largo, tiene una anchura reducida y un relieve prácticamente plano, rodeado de aguas claras y fondos marinos protegidos.

Declarada reserva marina, destaca por sus praderas de posidonia y su riqueza de fauna, lo que la convierte en un destino muy valorado para los deportes acuáticos.

El núcleo urbano, amurallado y de casas bajas, conserva el carácter de antiguo enclave defensivo y pueblo marinero.

En verano recibe un gran número de visitantes que llegan en barco desde Alicante o Santa Pola para disfrutar de sus calas, su pequeña playa de arena blanca y su gastronomía centrada en el producto marino.

Fuente: elespañol.com

Merce Moreno.

Continue Reading

Tendencia