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Música

ASÍ SE GESTÓ ‘ELOISE’, LA GRAN OBRA MAESTRA DE TINO CASAL

«‘Eloise es mucho Eloise'» decía Tino Casal. Tanto que no se escatimaron medios y se contó con un gran presupuesto: se grabó en Abbey Road con Andrew Powell a los mandos. Casal invirtió ocho días solo para grabar la voz para el que se convirtió en su último nº 1 en LOS40. El tema, que acaparó toda la atención de su tercer álbum de estudio, Lágrimas de cocodrilo (1987), se situó en el puesto más alto el 4 de junio de 1988.

La canción se grabó en los estudios Abbey Road de Londres con la colaboración de la London Philarmonic Orchestra bajo la dirección de Andrew Powell, arreglista de The Alan Parsons Project. La decisión de grabar también «Volcán» la explicaba así el productor Julián Ruiz: «La factura de Abbey Road era impresionante. Así que al grabar ‘Eloise’, también teníamos decidido una segunda canción que se prestara musicalmente para un arreglo sinfónico»

Fruto de una convalecencia
Eloise nació durante un periodo de convalecencia de Tino Casal. En el verano de 1985, durante su gira de presentación de ‘Hielo rojo’, el artista sufrió un esguince de tobillo en un concierto en la sala Pachá de Valencia. Aunque los médicos le aconsejaron parar, Casal no hizo caso y continuó con la gira durante dos meses más. Durante ese tiempo se automedicó con antiinflamatorios y analgésicos hasta que tuvo que ser hospitalizado a causa de una necrosis. Llegó a temerse por su vida y recibió incluso la extremaunción (…). Su convalecencia fue larga, permaneciendo en silla de ruedas durante meses en su casa de Oviedo».

Julián Ruiz, productor de toda la discografía de Tino Casal, recuerda así cómo surgió la idea de grabar Eloise: «No comía, bebía mucho y se automedicaba, así que se provocó una necrosis en las dos piernas. Recuerdo verle llorar en la cama. Hacíamos canciones allí con un casete y pensamos mucho sobre la vuelta. ‘¿Qué podemos hacer Julián para salir de esto y salir fuerte?’, me preguntaba. Fue cuando se nos ocurrió la idea de grabar ‘Eloise'».

Una versión de Barry Ryan
«Una de las razones por las que hice amigo de Tino era por su gran cultura musical. Hacía años que nos habíamos fijado concretamente en ‘Eloise’ para realizar una versión. Era una canción de Barry Ryan de los años sesenta. Pero ¿cómo hacer una versión de un tema para el que necesitábamos una orquesta sinfónica?. Cuando nos aceptaron el presupuesto no nos lo creímos. Siempre no habían gustado los arreglos de Andrew Powell que había trabajado mucho con Alan Parsons. Él hizo este solemne ‘score’. Un arreglo rico, vital, formidable y maravilloso, con 90 músicos en el Estudio de Abbey Road.

Eloise es un tema complicado de cantar, plagado de agudos, que Casal defendió de manera apasionada, sin poner freno a sus cualidades vocales. Su grabación no fue fácil, tal y como recuerda Ruiz: «En el estudio de grabación, Tino era un perfeccionista. Tan solo baste decir que Tino invirtió unos ocho días, por las tardes y noches, para grabar la voz. Algo desesperante. Aunque lo cierto es que el tema estaba muy alto de tesitura (…) Sabía que iba a ser su obra maestra».

Casal cuidó los detalles del disco y se encargó de todo lo referente a las sesiones de fotografía, que se desarrollaron en su domicilio, y al diseño de portada. La letra de «Eloise» fue creada de nuevo por Casal, así como el vestuario para la grabación del videoclip, un traje de lentejuelas azul aguamarina. El álbum Lágrimas de cocodrilo en el que se incluyó Eloise, se convirtió en el segundo más vendido en España en 1988. Solo fue superado por Descanso dominical de Mecano.

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Música

La Unión vuelve al vinilo: un viaje a los años en los que cambió el pop español

Un nuevo vinilo, ideado por Javier Adrados, recupera algunas de las canciones fundamentales que La Unión grabó entre 1984 y 1988, la etapa en la que Rafa Sánchez, Luis Bolín, Mario Martínez e Íñigo Zabala construyeron un sonido propio y comenzaron una de las trayectorias más reconocibles del pop español. Un recorrido que arranca inevitablemente con el aullido de “Lobo-hombre en París” y que recupera temas de discos esenciales como Mil siluetas, El maldito viento y 4×4.

A la venta el 2 de octubre.

Hay canciones que pertenecen a un grupo y otras que, con el paso de los años, terminan perteneciendo a todo un país. “Lobo-hombre en París” forma parte de esa segunda categoría. Más de cuatro décadas después de su publicación, bastan sus primeras notas para regresar inmediatamente al pop español de los años ochenta y a la aparición de una banda que iba a desarrollar una personalidad difícil de confundir con cualquier otra.

La historia vuelve ahora al formato con el que comenzó buena parte de aquella aventura. La Unión regresa al vinilo con una selección dedicada a sus primeros años, entre 1984 y 1988, un periodo decisivo que permite recorrer el nacimiento y la consolidación de uno de los grupos fundamentales de la música popular española.

No se trata únicamente de reunir éxitos. Es también una fotografía de una época irrepetible y del momento en el que cuatro jóvenes encontraron una combinación especialmente poderosa de pop, electrónica, guitarras, literatura, imaginación y una estética profundamente conectada con las nuevas corrientes que llegaban desde Europa.

“Lobo-hombre en París”: el comienzo de todo
La Unión comenzó a tomar forma en Madrid a comienzos de los años ochenta alrededor de Luis Bolín al bajo, Mario Martínez a la guitarra e Íñigo Zabala a los teclados. La llegada de Rafa Sánchez, con una de las voces más reconocibles que ha dado el pop español, terminaría de completar aquella primera formación.

Y entonces apareció el lobo.

En marzo de 1984 se presentó “Lobo-hombre en París”, una canción inspirada en el relato El lobo-hombre del escritor francés Boris Vian. Su letra misteriosa, su elegancia sonora, la melodía y aquella interpretación de Rafa Sánchez convirtieron el tema en un fenómeno prácticamente inmediato.

El éxito abrió de par en par las puertas para La Unión y convirtió una canción extraña sobre un hombre y un lobo en uno de los grandes clásicos intergeneracionales del pop en español.

Detrás de aquel primer sonido estuvieron también dos nombres importantes: Nacho Cano y Rafael Abitbol, productores fundamentales en la definición de la primera etapa del grupo. Cano había conocido anteriormente a Luis Bolín y quedó impresionado por las canciones que estaba preparando aquella nueva banda madrileña. Su trabajo de producción y arreglos contribuyó a transformar aquellas primeras ideas en un sonido moderno, sofisticado y diferente de buena parte de lo que se estaba grabando entonces en España.

Mil siluetas, la puerta de entrada a un universo propio

Ese mismo 1984 llegó Mil siluetas, el primer álbum de La Unión.

Aunque “Lobo-hombre en París” había ejercido de presentación irresistible, el disco demostraba que había mucho más detrás del fenómeno. Canciones como “Sildavia”, “Cabaret”, “Eclipse total”, “Voracidad” o “La niebla” dibujaban ya algunas de las características que acompañarían al grupo durante años.

La Unión construía canciones que podían funcionar perfectamente en las listas de éxitos pero que, al mismo tiempo, estaban llenas de personajes, lugares imaginarios, referencias literarias y pequeñas historias. Había romanticismo, nocturnidad, misterio y una clara fascinación por una cultura pop que miraba más allá de nuestras fronteras.

Aquella combinación fue decisiva para entender su singularidad.

La banda apareció cuando la explosión inicial de la Movida madrileña comenzaba a transformarse en algo distinto. La propia historia del grupo ha llevado en numerosas ocasiones a definir a La Unión como una de las grandes formaciones de la post-Movida: músicos que recogieron parte de aquella libertad creativa pero la trasladaron hacia un pop cada vez más elaborado, tecnológico y preparado para llegar a públicos mucho más amplios.

El maldito viento: demostrar que había una banda detrás del éxito

Después de un debut semejante había una pregunta inevitable: qué hacer después de “Lobo-hombre en París”.

La respuesta llegó en 1985 con El maldito viento.

El segundo álbum permitió comprobar que La Unión no había nacido alrededor de una única canción. El grupo profundizó en una atmósfera más oscura y volvió a demostrar su capacidad para convertir imágenes y relatos en canciones. Temas como “Entre flores raras”, “Altos y frondosos” o “La máquina del tiempo” pertenecen a esta segunda etapa.

Era también una época en la que el pop europeo estaba cambiando rápidamente. Sintetizadores, cajas de ritmos y nuevas técnicas de producción convivían con guitarras y bajos tradicionales. La Unión supo absorber muchas de aquellas influencias internacionales sin convertirse en una mera reproducción de lo que estaba ocurriendo fuera de España.

Ahí estaba buena parte de su mérito: sonar contemporáneos sin perder una identidad propia.

4×4: una banda que ya había encontrado su sitio

El tercer capítulo fundamental de este vinilo llega con 4×4, publicado en 1987.

Para entonces La Unión ya no era una promesa ni el grupo de aquella canción del lobo. Era una banda plenamente consolidada.

En 4×4 ampliaron de nuevo su paleta sonora, incorporando nuevos ritmos y jugando con la combinación de electrónica e instrumentos acústicos. De aquella etapa proceden canciones como “Mariluz”, “Muévete ya”, “De aquí a allá”, “El rey del ring” o “Dónde estabais (en los malos tiempos)”.

Además, aquel disco cerraría la etapa de producción junto a Nacho Cano y Rafael Abitbol y acompañaría al grupo en su expansión internacional, especialmente hacia Latinoamérica, un territorio donde La Unión acabaría construyendo una relación especialmente intensa con varias generaciones de seguidores.

Mucho más que nostalgia de los ochenta
Escuchar hoy estas grabaciones permite comprobar algo importante: reducir La Unión a la nostalgia ochentera sería quedarse únicamente con una parte de su historia.

El grupo consiguió algo particularmente difícil. Nació en una década con una personalidad estética arrolladora, pero muchas de sus canciones sobrevivieron a aquella década.

La voz de Rafa Sánchez es parte fundamental de esa permanencia. Su timbre elegante, flexible y personal convirtió muchas canciones de La Unión en reconocibles desde los primeros segundos. A su alrededor, Mario Martínez, Luis Bolín e Íñigo Zabala contribuyeron a crear una arquitectura sonora que miraba con atención a la new wave, el synth-pop, el funk y el pop británico sin abandonar nunca la vocación melódica.

También hubo una preocupación poco habitual por el sonido. La banda entendió muy pronto el estudio de grabación como una herramienta creativa y no simplemente como el lugar en el que registrar lo que se tocaba sobre un escenario.

Ese cuidado resulta especialmente apropiado para regresar ahora a estas canciones en vinilo, un formato que invita precisamente a recuperar el álbum como objeto, escucharlo completo y detenerse en una producción que cuatro décadas después continúa revelando detalles.

Una historia que se prolongó durante casi cuatro décadas

Aquellos primeros discos fueron solamente el principio.

Después llegarían trabajos como Vivir al este del Edén, Tentación, Psycofunkster au lait, Hiperespacio, Fluye, La Unión, El mar de la fertilidad o Big Bang, además de recopilaciones, revisiones de sus canciones y directos.

El grupo atravesó décadas en las que la música cambió por completo. Vio desaparecer el vinilo como formato dominante, vivió la revolución del CD, la llegada de internet y finalmente el streaming. Y durante todo ese recorrido siguió existiendo una certeza: “Lobo-hombre en París”, “Sildavia”, “Maracaibo”, “Más y más”, “Vuelve el amor” o “Ella es un volcán” habían pasado a formar parte de la memoria colectiva de varias generaciones.

La trayectoria de La Unión como banda llegó hasta 2020, cuando Rafa Sánchez anunció el final de aquella historia conjunta después de casi cuatro décadas.

Quedaba, sin embargo, algo que no podía disolverse: las canciones.

Un vinilo para regresar al principio

Por eso esta nueva edición tiene algo de viaje a los orígenes.

Volver al periodo 1984-1988 significa regresar al momento en que cuatro músicos estaban descubriendo prácticamente al mismo tiempo quiénes querían ser y hasta dónde podían llegar. Significa reencontrarse con Mil siluetas, El maldito viento y 4×4, pero también con una España musical que estaba aprendiendo a producir discos de pop ambiciosos, modernos y capaces de competir estéticamente con lo que llegaba desde Londres, Nueva York o París.

Y significa, inevitablemente, volver a escuchar aquel aullido.

La Unión comenzó su carrera convirtiendo a un lobo parisino en estrella del pop. Más de cuarenta años después, pocas imágenes resumen mejor la libertad, la imaginación y la sofisticación de una banda que escribió un capítulo imprescindible de nuestra música.

Este vinilo permite volver a ese capítulo desde el principio.

Y comprobar que algunas siluetas, por muchos años que pasen, siguen siendo perfectamente reconocibles.

Fuente: Kiss FM.

Jgarvin.

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Música

PETER ASEN MUSIC: FEEL THE LIGHT OF U.S.A.

Sobre Peter Asen Music Peter Asen Music es el proyecto de Pedro Asensio, productor especializado en composiciones originales. Su discografía lanzada este 2026 destaca por la fusión de letras y melodías propias con una producción técnica de vanguardia, presente hoy en plataformas globales. Su trayectoria cuenta con un sólido precedente; en 2010, fue finalista en la selección regional española para el Festival de Eurovisión con su canción «Parece», un hito que marcó el inicio de su reconocimiento como autor de melodías con alma pop, y que también está remasterizada en el álbum Feel the Light of Alicante.

Aquí os presentamos los temas de su tercer álbum, 14 potentes temas que no te dejarán indiferente: Feel the Light of U.S.A:

1 > Back to the Open Land
2 > The Long Way Home
3 > Where the River Runs Still
4 > No Map Back
5 > Gold on the Floor
6 > Rusty Nails
7 > Golden Horizon
8 > Midnight Runner
9 > The Standard
10 > Iron & Salt
11 > Beyond the Summit
12 > Strategy
13 > Rd Bom
14 > The Last Frequency

Fuente: Radio Millenium de Alicante.

Miguel Ángel Fonseca Guerra.

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Música

«Rubber Soul» celebra su 60º aniversario con un evento especial de The Beatles en Madrid

El mítico ‘Rubber Soul’ de The Beatles será protagonista de una jornada especial el próximo viernes 2 de octubre en UMusic Shop Madrid, coincidiendo con el lanzamiento mundial de una nueva edición especial del álbum. La iniciativa combinará música, historia, fotografía y coleccionismo para conmemorar los 60 años de uno de los trabajos clave de la banda de Liverpool.

La jornada contará con una exposición fotográfica comisariada por Carlos D. Chardí, especialista en The Beatles, que incluirá material relacionado con la creación y grabación del disco en los antiguos Estudios EMI, hoy Abbey Road. Entre las piezas destaca una fotografía de portada realizada por Robert Freeman a partir del negativo original, además de imágenes de las sesiones y del proceso de fabricación de los discos en 1965.

La muestra dedicará también un espacio a la relación de The Beatles con España, incluida su visita al país y la historia de una guitarra española adquirida en Madrid por John Lennon, posteriormente utilizada en grabaciones vinculadas a Rubber Soul, como ‘Michelle’, y con la que Lennon crearía en Almería Strawberry Fields Forever en 1966.

Como parte de la programación, Carlos D. Chardí y Federico Alba, doctor en Ciencias de la Comunicación Audiovisual y también especialista en The Beatles, protagonizarán un encuentro a las 18:00 horas para profundizar en la historia y relevancia del álbum.

La exposición podrá visitarse de 10:00 a 21:00 horas en UMusic Shop Madrid, en la calle Carretas, 10. Tanto la visita como el encuentro con los expertos serán de acceso libre y gratuito hasta completar aforo.

Fuente: Kiss FM.

Jorge Quiroga.

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